El Burdel +18 Follow story

maricruz-torres6384 Maricruz Torres

Una chica que no tiene nada. Un chico que no tenía nada. Ambos hacen cosas que jamás imaginaron hacer para conseguir lo que todo el mundo quiere, poder.


Erotica For over 18 only. © Todos los derechos registrados
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—Es que no logro saber de dónde sacaré más dinero Yamilet. —Una fuerte punzada en mi cabeza le da la bienvenida a una próxima migraña, mi amiga muerde su labio, su mirada azul se pierde pensando en no sé que rumbos.


—Podrías pedir un préstamo estudiantil —sugiere, masajeo mis sienes tratando de aliviar un poco el dolor.


—No puedo sacar otro préstamo estudiantil, he sacado cuatro en los últimos seis meses, tendré que pedirle a Victoria un aumento aunque quizá podría... 


—¡No te atrevas a decir aquello! —Me interrumpe pegando un brinco de mi cama dónde nos encontramos sentadas, bueno ella ahora está paseándose por el alfombrado de la habitación como si su vida dependiera de ello.


—¿Pedir un aumento? —pregunto haciéndome la desentendida de lo que estaba a punto de decir.


—¡Oh no señorita! —deja de caminar dramáticamente y andando de nuevo en mi dirección se sienta frente a mí—, Ashley no sólo hablabas de pedir un aumento y lo sabes. 


Su mirada que me dedica es tan potente que no me queda de otra más que asentir dándole la razón.


—Yami, debo hacerlo, hablaré con Victoria hoy mismo. 


—Yo puedo pedir el préstamo a mi nombre esta vez pero no lo hagas Ashley, por favor. —Veo la suplica en sus ojos hermosos, pero ya he tomado la decisión.


—Te prometo que cada dólar obtenido será para mejorarnos a ambas y librarnos de la numerosas deudas que cargamos a diario en nuestras espaldas. —Tomo sus manos entre las mías para infligirle un poco de valor y aceptación también para mí misma.


Me toma por los hombros y me atrae a su cuerpo abrazándome tan fuerte que casi escupo los pulmones por la boca, pero eso no es lo que más llama mi atención si no el qué sus lágrimas comienzan a resbalar por mi hombro desnudo, al poco tiempo me uno a su llanto, nuestros sollozos se acompasan.


Somos un par de amigas que la vida nos ha hecho hermanas.


Cuando tenía 18 años el estado la dejó salir de ese internado de huérfanos, podría hacer de su vida lo que quisiera pero en eso también se incluía pagarse la universidad a la que estaba por entrar además de su comida, techo y todo lo demás que llegara a necesitar. Sin nadie. Sin familia. Sólo ella sola.


Mi pasado es bastante similar pero aún así les diré los detalles. 


Soy chicana, si no sabes lo que es esto yo te lo explico. Soy hija de inmigrantes, nacida en Inglewood, un barrio bajo de Los Angeles, California. Cuando tenía dos años mis padres de nacionalidad mexicanos fueron deportados, tenían que salir de los estados unidos de América de regreso a su país natal. El estado dijo que yo siendo ya nacida en el país podría quedarme en una casa de acogida con una familia estadounidense que cobraría una pensión mensual por mí. Mis padres aceptaron puesto que en este país me veían más futuro que regresar con ellos a Cuernavaca Morelos. Como derecho de mis padres y mío propio nunca hemos perdido la comunicación, cada domingo me llamaban y aún lo hacen, por lo que no sólo hablo inglés, también español aunque no a la perfección.


Era una niña pequeña que estaba sola extrañando a mis padres. La familia que me había tocado me discriminaba y me decían "huérfana" a pesar de que yo sabía que no lo era y no lo soy, pero eso no quita el dolor emocional que me causaban. Por suerte en los institutos y colegios a los que he ido nunca me han discriminado, ni maestros ni alumnos, soy muy sociable y creó que eso me ha abierto muchas puertas, pero en fin. Cuando cumplí los 18 como era de esperarse el estado ya no abonó ningún cheque mensual, mi "familia" me botó a la calle, así que un mismo día dos chicas sin casa se encontraron en un café, sin un dólar en el bolsillo pero siendo emprendedoras ambas pedimos empleo ahí mismo.


Las dos seguimos siendo por las tardes meseras de ese lugar y por la noche yo soy bailarina de EL BURDEL, Yami es de las chicas que atienden la barra, se preguntaran porque si somos dos en un techo con ambas dos trabajos: ¿Cómo es que no podemos con los gastos? El pago de la universidad es agotador llevarlo mensualmente, a eso le sumamos renta, pasajes, comida, trabajos escolares, gastos personales. Servicios como el agua, el gas, la luz, internet, ni siquiera nos podemos permitir cable televisivo, además de que no tenemos tiempo para ver series como todas las adolescentes de diecinueve años. Los trabajos en lo que estamos no es de mucho ingreso ya que por ser menores de edad nos dan menos pago, pero conseguir otro dónde nos acepten es duro, por lo que preferimos no arriesgarnos, llevamos un año de universidad por lo que si nos quedamos sin empleo sería echar a la basura nuestro tiempo, dinero y sueños de lograr ser profesionales universitarias, yo estudiando artes visuales y Yami corte y confección.


Nos separamos de nuestro abrazo. Limpio sus lágrimas con el dorso de mis manos, hoy lunes es nuestro día libre en el café. Dónde nunca podemos faltar es en el burdel, mucho menos viernes, sábados o domingos que son los días con más clientela.


—Hay que empezar a arreglarnos que no queremos llegar tarde ¿vale?


—Vale. —A como podemos nos sonreímos, se pone de pie y sale de mi habitación dejándome sola.


Yami tiene unos hermosos ojos azules, un cuerpo digno de modelo, con su piel blanca con un ligero tono bronceado, su cabello es rubio, de sus facciones del rostro lo que más me gusta son sus labios carnosos, yo los tengo mas delgados que los de ella, mis ojos son café chocolate, mi cabello es negro, tengo la piel blanca y somos igual de altas, creo que es lo único que tenemos en común.


Me adentro en el pequeño cuarto de baño, me quito la ropa y la dejo en el cesto de la colada, giro el grifo de la regadera, me pongo debajo de la constante lluvia artificial, comenzando a mojar mi cuerpo a su paso, unto jabón por toda mi piel causando espuma, en mi cabello uso un shampoo aroma a vainilla, cierro el grifo cuando el agua se ha llevado todo lo mal que me sentía.


Me pongo mi conjunto de lencería, un sostén y bragas de encaje, me pongo un panst, camisa y una sudadera deportiva, todo esto en tonos negros.


Cepillo mi cabello y lo levanto en una coleta alta, salgo a mi habitación dónde tomo dinero y mi celular para reencontrarme con Yami en la sala de estar, me siento en uno de los sillones platicando con Matías mi profesor de Arte.


Entrante de Matías: Recuerda, tú trabajo será expuesto en la galería de este mes, por favor Ashley as que todos nos sorprendamos.


Saliente de Ashley: Así sera, nos vemos en la próxima clase.


Me desconecto y levanto la vista a mi amiga que viene corriendo desde su habitación.


—¿No has visto mi gabardina café? 


—La vi en el perchero detrás de tu puerta ayer. —Sale de prisa corriendo nuevamente montada en esos tacones de más de diez centímetros, se ve hermosa. Ella tiene que llegar con el uniforme puesto mientras yo llego directamente con Sol que es la encargada de ponerme vestuario y maquillarme. Yami usa la gabardina ya que en él edificio nadie sabe que trabajamos en el burdel, es nuestro secreto que no queremos que salga a la luz, yo porque simplemente no quiero, Yami porque no se lo ha contado a Baltazar, su novio.


—¡Vamos, se nos hace tarde Yami! —le grito.


—Ya pedí el taxi está abajo —dice llegando a mí, vivimos en el sexto piso de quince.


Mandamos llamar el elevador, las puertas se abren y dentro de estas está Simón, nuestro vecino del piso de arriba.


—¿Ya van al trabajo? 


—Sí, como todo los días —respondo, Yami está mensajeando con Baltazar y no nos presta ni una pizca de atención.


—Pues yo voy al Gym como todos los días. —No dudo de su palabra, Simón tiene un cuerpo que quizá no es de Gym, no porque no se note su trabajo, si no que tal vez su cuerpo fue esculpido por los mismos dioses del olimpo.


—Eso es bueno. —Le sonrío, las puertas del elevador se abren y salimos los tres al recibidor para posteriormente salir a la calle dónde Simón sigue su camino enfundado en ropa cara de marca deportiva.


Nuestro taxi ya espera por nosotras, nos subimos en el trasporte amarillo que nos deja en la puerta trasera de el burdel disponible sólo para los empleados de este mismo.


El peculiar sonido de lugar concurrido se hace escuchar por suerte lo que parecía ser una migraña ya ha quedado en el olvido después de la ducha. Yami se va a su zona en la barra mientras yo voy con mis demás compañeras para ver mi vestuario y maquillaje.


—Hola —las saludo, desdé aquí el ruido del burdel se vuelve nítido.


Las chicas B somos todas las chicas del burdel, entre nosotras también hay prostitución. Victoria no nos obliga a nada, es por elección propia, por mi parte solo soy bailarina, aunque no por mucho tiempo más.


Daira es una de las chicas con las que más suelo hablar ya que las demás me ven diferente porque no me vendo como ellas. 


Daira es una pelirroja natural de piel blanca con unos hermosos hoyuelos que se le forman en ambas mejillas cada vez que sonríe, con su piel blanca como el papel y sus ojos demasiado expresivos en color negro.


Sol se acerca a mí, después de hablar con Elena.


Sol es la hija de la dueña del burdel por lo que su única fusión aquí es maquillarnos y darnos ropa, está rondado los veintitrés pero se ve mucho mas pequeña con su cabello corto negro y siendo de estatura pequeña, unos labios donde el inferior está más grueso, es muy bonita y tiene raíces latinas como yo.


Elena es una chica que constantemente está cambiando el color de su cabello, viste bien, siempre tiene dinero, sale con un chico que aunque no lo conozco se dice que es respetable, ella tiene veintisiete, es de las más grandes entre las chicas pero tiene un cuerpo de infarto, toda curvas, además que tiene un porte sexy.


—¿Dónde está tu mamá? —le pregunto a Sol que se encuentra aplicándome sombras en los párpados.


—En un rato vendrá. —Escucho la concentración en su voz al hablar.


Me pide que abra los ojos y así lo hago, termina de maquillarme y me da un conjunto de dos piezas, es como si fuera un traje de baño, claro, sin piscina, sin mar, sin sol, sólo hombres observándome y unas cuantas mujeres.


Comienza a planchar mi cabello, ya sólo somos las únicas en la habitación cuando entra mi jefa.


—Victoria quiero hablar contigo —es lo primero que pronuncio cuando se adentra hasta llegar a dónde nos encontramos.


—No me pidas renuncia por favor.


—No, en realidad un ascenso. —Ambas, madre e hija fruncen el ceño—. Quiero ser parte de las chicas B2.


Todas las chicas somos B.


Las bailarinas B1.

Y las prostitutas B2.


No está por demás decir que soy la única en B1.


—¿Estás segura? —preguntan ambas al unísono.


—Estoy completamente segura, sólo te quiero pedir un favor Victoria. —Prosigo cuando escucho su respuesta afirmativa—: Subasta mi virginidad, que no haya trato si no es por arriba de mil dolares.


Sé que no es mucho dinero pero bien con eso podríamos librarnos de unas cuantas deudas.


—¿Segura qué eres virgen? —me pregunta Victoria.


—Te lo aseguro, no tengo porque mentirte.


—Está bien entonces, ¿para hoy mismo?


Libero el nudo de mis nervios y me limito a responder:


—Cuanto antes mejor.

Jan. 19, 2018, 7:17 p.m. 2 Report Embed 2
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H Hamlett
Hola, me gustaría saber tu opinión sobre mi historia "la fantasía de mis sueños", te lo agradecería mucho!
1 week ago
Gin Les Gin Les
Muy buen capitulo, me enganché. :D
March 10, 2018, 9:39 p.m.
~

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