El mar y el espacio Follow story

egfregeac E Fregeac

La base de la confianza de una relación se forma con las pequeñas acciones que uno realiza.


Memoir & Life Stories All public.

#historia corta #vida diaria
Short tale
1
9.0k VIEWS
Completed
reading time
AA Share

Miedos

-¿Te podes quedar quieto?- me pregunta por tercera vez.

Hacia un largo rato desde que estábamos esperando a que me llamaran para darme el resultado de un final y no podía dejar de caminar de un lado a otro por los nervios.

-Perdón, es que me da miedo la idea de tener que dar oral- explique.

Dándome por vencido me siento en el piso, él me imita.

-Tengo la sospecha de que te da miedo casi todo lo relacionado con las interacciones sociales- dice riéndose.

-No es verdad…- empiezo a decir pero él me mira con cara de "no mientas" y decido que es en vano ponerse a discutir- Bueno, puede que sea un poco verdad. No todos somos tan buenos como vos para poder comunicarnos con otras personas.

-Nunca dije que fuera bueno- se defiende- Son cosas que uno aprende con el paso tiempo, aunque no lo parezca. Incluso a mí me da miedo hablar en algunas ocasiones. No tenes idea la cantidad de veces que metí la pata con tan solo abrir la boca.

"Perfecto no se puede ser" pienso mirándolo de reojo.

-Bueno, veo que estoy logrando distraerte del examen. Así que sigamos con la charla- dice con entusiasmo- ¿Qué otra cosa te da miedo? Me refiero a cosas más específicas, como por ejemplo las alturas o arañas.

La mención del examen hace que se me cierre el estómago, pero trato de olvidar nuevamente esa sensación. Me enfoco en responder lo que me pregunta.

-Soy claustrofóbico. ¿Qué más...? – dejo la pregunta colgando en el aire. Él espera pacientemente a que siga. Alzando una mano para enumerar, continuo- Ah, todo lo referido a brujería, demonios, marionetas, el mar y el espacio. Eso es todo lo que se me ocurre por ahora.

-¿El mar y el espacio?- pregunta con interés- Elabora un poco más en eso.

Flexiona una de sus piernas hasta que está pegada a su pecho y apoya su pera en la rodilla. Fija su mirada en mí. Puedo sentir como sigue cada una de mis movimientos.

-Es algo complicado de explicar. Es como si el mar y el espacio me dieran la sensación opuesta a la claustrofobia. En vez de sentirme encerrado me siento completamente libre de ataduras. Me imagino estando en el espacio o en el mar y me aterra la idea de estar solo en algo tan inmenso. Como si fuera a tragarme para siempre- explico de la mejor manera que puedo.

Vuelvo a verlo y noto que se ha quedado pensativo. Repentinamente me avergüenzo de lo que dije. “Otra vez me hable de más” pienso ya sintiendo como me comienza a subir el color a la cara. A uno le queda una sensación extraña cuando confiesa cosas de este estilo a otra persona. Después de todo, es dejarlos ver una pequeña fracción de nuestra manera de pensar y ver el mundo.

-Me llama la atención que le tengas miedo a dos cosas opuestas- dice interrumpiendo mi hilo de pensamiento. Notando mi distracción, me sonríe y agrega con un poco de humor- Debe ser duro vivir a medio camino de ambas.

Su comentario me relaja y me hace recordar que él es una persona en la que puedo confiar este tipo de cosas sin miedo a que me juzgue.

-¿Y a vos? ¿Qué t…- estoy por preguntarle cuándo sale el profesor del aula llamándome por el apellido.

Me quedo atontado por un segundo hasta que recuerdo el motivo por el cual estamos sentados en ese pasillo hablando en primer lugar. Me paro de un salto y con los idos tapados me acerco a donde me están llamando. Agradezco el haberme quedado repasando la noche entera porque logro aprobar sin necesidad de tener que ir a oral. Mi estado de ánimo se levanta a mil y ya con solo verme la cara cuando salgo él entiende que me fue bien. Le informo que ya nos podíamos ir y vamos a tomar el subte para volver a casa. Una vez emprendido el viaje recuerdo la conversación que estábamos manteniendo antes y se me ocurre una idea.

-Bajemos en Juramento que quiero mostrarte algo relacionado con lo que te conté antes- le digo antes de acobardarme.

Si no me equivocaba todavía debería seguir estando ahí lo que le quería mostrar, aunque la duda hizo que me comenzara a dar inseguridad. Me ha pasado antes querer hacer o mostrar algo y que eso que necesitara ya no estuviera allí.

Llegamos a destino y bajamos del vagón empujados por la multitud. Subí la escalera hacia la salida del subte con la mayor rapidez posible. Un sentimiento de alivio me invadió al ver que la pintura del submarino seguía colgada en el mismo lugar que recordaba. Me apoye contra la baranda frente a nosotros y le comencé a contar:

-Cuando era chico una vez tuve que acompañar a mí papá al centro. Era un viaje largo y nos teníamos que tomar el subte entre otras cosas. Si no me equivoco creo que fue una de las primeras veces que viajaba por ahí. Lo sentí como una aventura. Y tal y como es una aventura, siempre hay obstáculos en el camino. En mí caso fue esta pintura del submarino alzándose en el mar-Me detuve para observar cada detalle de esta- No estoy seguro por qué, pero que la proporción de agua fuera más que la del cielo y la del submarino me dio mucha impresión. Sentía que el agua iba a rebalsar la pintura e inundar todo el subte. Arrastrándome casi me tuvo que bajar mí papá para que podamos subirnos al vehículo, del miedo me había quedado paralizado en el lugar. Supongo que con esto fue que me empezó este miedo a las cosas enormes.

Paro para bostezar, la falta de sueño de la noche anterior está comenzando a alcanzarme.

-Aunque siendo honesto, viéndola ahora me parece mucho más pequeña de lo que recordaba. Sin embargo la sensación de angustia me la sigue produciendo.

Él se queda mirando la pintura en meditando en silencio. Después de un momento se agacha hasta que su cabeza queda un poco debajo de la baranda.

-Viéndolo desde este ángulo, que es lo que supongo medias cuando eras más chico, puedo entender lo que me estas describiendo- dice incorporándose nuevamente.

Como ninguno hace amago de irse decido preguntar lo que antes no pude.

-¿Qué te da miedo a vos?

No responde enseguida. Se limita a apoyar todo su peso contra la baranda y mirar hacia abajo. Hago lo mismo pero lo miro a él. Tiene la vista fija en una pareja abrazada que está sentada en un banco. Comienza a hablar en voz tan baja que casi no me doy cuenta. Parece estar hablando más para sí mismo que otra cosa.

-El problema de los miedos es que en la mayoría de los casos somos capaces de identificarlos y cómo hacer para no tener que enfrentarlos. Si se nos cruza una abeja la evitamos porque sabemos que duele cuando pican o en el caso del miedo a las alturas las evitamos porque creemos que nos podemos caer y lastimarnos, para dar algunos ejemplos. Pero hay casos en los que tenemos miedo a cosas de las que ni siquiera somos conscientes. ¿Notaste que hay gente que no puede ver o leer las noticas? Dicen que todo es violencia, muerte, sangre o desgracia. Yo creo que es en parte porque esas personas sienten mucha empatía con lo que sufren los protagonistas de esas historias. “Lo mataron para robarle”, “Un incendio mata a docenas de personas”, “Accidente en la ruta 3: dos muertos”. A cada título que ven de este estilo dicen cosas como: “Pobre gente”, “Que hijo de puta” y un centenar de frases de así. Yo veía las noticias y no sentía nada de eso. Quiero decir, me parecía una lástima lo que paso, pero a mí no me afectaba directamente esa tragedia ¿Por qué debería hacer luto por unas personas a las cuales ni siquiera conozco? Pero todo eso cambia cuando en una de esas noticias circula el nombre de alguien a quien conoces- deja de hablar por un rato cuando nota que su voz comienza a entrecortarse.

Hay tantas cosas que quiero preguntar pero sé que no lo debo hacer. Es su decisión hasta donde quiera contar su historia. Antes proseguir, carraspea y se vuelve a mirarme.

-Nosotros sabemos que todo tiene un fin, a todas las cosas les llega su hora. Lo sabemos muy bien pero no queremos ser conscientes de ello. Tomemos a nuestros padres como ejemplo: sabemos que en algún punto ya no estarán con nosotros, pero es una idea tan desgarradora que ni siquiera la queremos pensar. Hay veces en las que uno se puede hacer la idea de que el final se acerca y otras en las que no porque es algo inesperado. Con los miedos pasa algo parecido. Uno se puede preparar mentalmente para enfrentarlos o se puede ver metido en una situación en la que los debe enfrentar sin haberlo planeado. De este situación hay dos salidas posibles: le dejas de tener miedo a esta cosa o el trauma puede empeorar. Es por esto, querido amigo, que no te puedo decir a que le tengo miedo. Porque a lo que más le tenía miedo, sin que yo lo supiera, ya ha pasado. Puede que algunas cosas no me gusten y hagan que se me acelere el corazón o se me pongan los pelos de punta. Pero no creo que ninguna de esas cosas llegue a estar a nivel con lo que ya he vivido.

Me quedo sin palabras y culpable por haber preguntado en primer lugar. No esperaba que una simple pregunta desencadenara en una respuesta profunda. Él parece sentir desasosiego porque se estira y distraídamente me pregunta:

-¿Te fijas en la agenda que día cae el 4 de junio?

Confundido con el brusco cambio de conversación, busco en mi mochila y saco mi agenda. Giro las páginas hasta llegar a Junio. Había algo anotado en el día 4. “Cumpleaños de tu querido servidor” estaba escrito con su letra. Levanto una ceja reclamando una explicación.

-¿En qué momento la agarraste?—pregunto.

-Cuando me dejaste el morral para ir al baño después de rendir- responde él con tranquilidad -Voy a hacer una reunión ese día y estas invitado.

Viendo el pavor en mis ojos se presura en agregar:

-No te preocupes, no va a ser mucha gente. A pesar de que te de otra imagen, la realidad es que tengo pocos amigos. Y además, como tuve acceso a tu agenda, sé que no tenes nada que hacer ese día. Y en caso de que si te surja algo por orden de llegada yo tengo privilegio. Así que ni se te ocu…

-Está bien- lo freno antes de que siga hablando- Voy a ir. Pero no me hables del tema así no me hago la cabeza y me pongo nervioso por favor.

Me mira sorprendido y me sonríe.

-Genial, creí que iba a necesitar más para convencerte

Comenzamos a caminar para volver a la superficie e irnos nuestros respectivos hogares. El sueño estaba ganándome por completo al momento de abrir la puerta de mi casa. Pero antes de ir a dormir decidí llamar a mi mama para contarle que había aprobado y , recordando la conversación del subte, decirle que la quería mucho.

Jan. 6, 2018, 2:17 a.m. 0 Report Embed 1
The End

Meet the author

E Fregeac Subo cuentos o lo que salga cuando hay inspiración. Mucho de lo que escribo esta inspirado en pensamientos ,sueños o cosas que viví. Actualmente estoy estudiando, así que con suerte algún día edite las cosas que publique para estén un poco mejor escritas. Gracias por leer!!

Comment something

Post!
No comments yet. Be the first to say something!
~