Ella Follow story

stanger23 Martín B.

Nuestro protagonista nos cuenta como se enamora de una chica distinta de las demás, una chica que sufre acoso a diario, pero que el no puede sacarla de su corazón y mente.


Drama All public. © Baychev

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Ella

Allí estaba ella sentada en un banco alejada de los otros, lejos del protagonismo, lejos de la atención, lejos de la maldad y cerca de la soledad. Era una chica preciosa, de ojos grandes y azules, de pelo largo y rubio, de cuerpo delgado y de una piel muy blanca con pequeños dulces lunares. Aparte de su belleza, destacaba su timidez, su desconfianza, la cuál mostraba con su mirada centrada en el suelo cuando alguien quería acercarse a ella. Aquella timidez y desconfianza que despertaba en unos un cariño inexplicable como en mi, y en otros una maldad, que le traía sufrimiento que no se merecía...
Yo llevaba observándola desde que llegó nueva a principios de curso. Nada más verla, sentí algo que nunca había sentido por ninguna persona, sentí como si ella fuera enviada por alguien para que despierte el lado que nunca mostré en mis 17 años de vida, el lado del amor. Pasaban los meses y seguía sin atreverme a hablarle, me daba miedo exponer mi corazón, sería la primera vez. No podía esperar el momento de los pasillos cuando me cruzaba con ella, momento en el cuál ella no levantaba la cabeza del suelo, pero aún así recibía las burlas de sus "compañeras", burlas que me dolían hasta mi.
El 4 de noviembre, día que nunca olvidaré y que nunca había tenido en mi vida, día testigo del despertar de mi corazón de sus 17 años de sueño. Saliendo al patio después de una clase pesada, la vi llorando en una esquina del salón deportivo. No lo dude ni un segundo y me acerqué a ella... Nunca olvidaré esta voz triste, estas lágrimas brillantes, que caían por su preciosa cara y la inundación que se apoderó de sus ojos azules...
Al acercarme, le pregunté que es lo que le pasaba y fue ahí cuando ella levantó la cabeza, me miró por un segundo en los ojos y volvió a mirar al suelo. ¡Dios mío lo que sentí! Pasaron unos cinco segundos y me dijo con su voz dulce de que no pasaba nada y de que no le haga daño por favor. Al escuchar esto, mi corazón se aceleró, mis piernas se debilitaron y mi estómago se revolvió... Una ola poderosa llenó mi cuerpo y fue entonces cuando sentí que me enamoraba de ella y de todo por lo que los demás la despreciaban. Me enamoraba de esta boca pequeña, de este pelo largo y brillante como el sol y de estos ojos desconfiados quienes buscaban el suelo como única salvación. Sentí la necesidad y las ganas de abrazarla, de tenerla muy cerca mío, de no soltarla jamás, pero durante este tiempo ella se había dado la vuelta y salido corriendo. Yo estaba parado allí sin poder hacer nada...
Los próximos días estaban marcados por su ausencia, pero aún así yo no dejaba de pensar en ella y sentía que ella tampoco paraba de pensar en mí, no me explicaba el porqué, simplemente lo sentía. Dejé de alimentarme, porque, el que de verdad necesitaba alimentarse no era mi estómago sino mi corazón. Estaba pensando en ella día y noche, temía que le podía haber pasado algo malo.
El 13 de noviembre fue otro día que nunca olvidaré, fue el día más feliz de mi vida... Ella volvió a aparecer y esta vez nuestro encuentro en el pasillo fue algo distinto y mágico, nuestras miradas por fin se encontraron. Le sonreí y... ella me devolvió este bonito gesto con timidez. Sin dudarlo y guiado por mis sentimientos, me paré enfrente suya, provocando la huida de sus ojos al suelo, pero esta vez, levanté su cabeza cogiendo su pequeña barbilla. Nuestras miradas volvieron a juntarse y fue ahí cuando el amor nació entre nuestras almas. Mantuvimos una conversación muy breve mientras que todo el pasillo nos estaba mirando fijamente, como si el amor fuera un crimen o algo maligno.
Pasó Noviembre y llegó el "famoso" baile de noche vieja organizado por la escuela, baile dónde todos se reunían y cada uno elegía su dama, yo ya tenía claro a quien elegir. Durante los días anteriores al baile, pasaba todos los días lectivos con ella, hablábamos de todo, una de las cosas tratadas era si había vida después de la muerte y como sería. Finalmente, una semana antes del baile, la invite... al hacerlo, me regaló la sonrisa más bonita que mis ojos habían recibido.
Llegó el día del baile y los dos estábamos muy nerviosos, jamás olvidaré cuando fui a recogerla. Mi chica llevaba el pelo tan largo que le llegaba hasta estas caderas tan bonitas que tenía, además estaba vestida con un vestido rosa, simplemente era una princesa. Pasaban las horas y llegó el momento del baile, nos dirigimos al escenario y todos clavaron sus miradas en nosotros, pero a nosotros no nos importaba, éramos felices en este momento. La cogí por la cintura y empezamos a bailar una canción lenta, siempre me acordaré de su melodía. Después de unos minutos de baile lento, la abracé mientras acariciaba este pelo suave, que parecía ser de oro. Pasamos unos minutos abrazados y callados contemplando la voz de la artista hasta que nos dimos el primer beso. Fue un momento, que no quería que acabe jamás, que fuera eterno como nuestro amor. Me sentía el chico más feliz del mundo, porque finalmente tenía en mis brazos a aquella chica bonita como un ángel, que se había hecho amiga de la soledad, aquella chica que no se atrevía a mirarme en los ojos, aquella chica desconfiada que no hablaba con nadie... Ahora era mía para siempre.
Mientas tenía los ojos cerrados besándola, me iluminó una luz blanca, tanto que tenía que apretar aún más mis ojos. Cuanto más brillaba esta luz extraña, menos sentía el cuerpo de mi princesa en mis manos. Finalmente en el eco se escucharon unas palabras que jamás quise oír... "Adiós mi amor verdadero, algún día nos volveremos a ver, no te olvides de mi" "¡Te quiero! Fue entonces cuando no volví a sentirla jamás...
Me desperté debido a los ladridos de un perro, era mi fiel compañero Blacky, quien vivía conmigo desde hace mucho tiempo...
Me costó levantarme, debido a mi avanzada edad, ya iban 78 años y seguía soñando con ella, no podía olvidarla incluso 60 años después. ¡Siempre me despertaba en la parte del baile maldita sea! Seguramente fue, porque ella nunca llegó a venir conmigo, nunca llegué a bailar con ella, nunca la llegué a abrazar como quería, nunca la llegué a besar... Mi princesa eterna enfermó de cáncer una semana antes de este día especial, cuando ya lo habíamos planeado todo, cuando incluso estábamos pensando en un futuro juntos, cuando íbamos a pasar el mejor día de nuestras vidas, cuando eramos jóvenes. Murió un mes después y fue en aquel momento cuando mi corazón se fue con ella y nunca volvió... Desde este día mi mente hace intentos de recrear como hubiera sido este día especial que nunca llegó, soy una persona dominada por su propia mente y sus recuerdos.
Por ahora, me toca esperar a la muerte y ver si de verdad es tan mala como la pintan y si esta por lo menos me puede reunir con ella, hacer que vuelva ese momento, que vuelva a ser joven, tal y como lo hablaba con mi princesa...




Dec. 6, 2017, 1:53 a.m. 0 Report Embed 5
The End

Meet the author

Martín B. Si el ser humano se considera un animal... ¿Por qué está mal visto comérselo?

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