Cero Probabilidad Follow story

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Fernanda Ordoez


Nathalia Smith es una joven, que al graduarse de la carrera de medicina, estuvo fuera de su país durante tres largos años, especialzándose en cirugía cardíaca. Al volver le dará la sorpresa a su familia y amigos que está comprometida, pero su pequña burbuja de felicidad no durará mucho tiempo. Nate Baxter es un cirujano que se ha vuelto muy reconocido en los últimos años. Su vida dará un giro de 360° al enterarse de que es padre, y la madre de su hijo acaba de fallecer, dejándole la custodia del niño a él. Ambos doctores tendrán que trabajar juntos para el doctor Scott Smith, padre de Nathalia, y su choque de personalidades no harán las cosas fáciles. Serán tiempo difíciles, hasta que los dos se den cuenta que no pueden vivir el uno sin el otro.


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Nathalia Smith.

- ¡Nathsi, tu turno! - Gritó una ebria Clarisa

- ¿Qué probabilidad hay? - Lo pensó un momento. - ¿Que tú y Nate sean pareja? Uno, dos, tres.

- ¡Cero! - Gritamos Nate y yo al mismo tiempo.

- Tres. - Chilló ella.

Nate y yo cruzamos miradas, y el azul de sus ojos llamó mi atención.

. . .

Tiempo antes.


"El mundo está en manos de aquellos que tiene el coraje de correr el riesgo de vivir sus sueños" - Decía el decano de la facultad en la ceremonia de graduación.

Por fin volvía a casa después de tres largos años estudiando mi especialidad. Estoy muy emocionado de reencontrarme con mis amigos y demás familiares.

- Invito a los graduandos a ponerse de pie, para la tradicional lanzada del birrete. - Hablo el decano, y yo intentaba no despeinarme al quitarme el objeto antes mencionado. - A la cuenta de tres, todos lanzan su birrete. Una... Dos... y... Tres.

Los gritos y aplausos se hicieron presentes, la felicidad que irradiábamos todos era mucho más que notable, fueron años difíciles, pero todo valió la pena, y este es uno más de mis logros.
Tiré mi birrete, que se perdió junto al de todos mis compañeros.

- Felicitaciones a todos. - Finalizó.

Tomé un birrete cualquiera, total todos eran iguales. A mi par se encontraba mi amiga Sophia, que sí pertenece a éste país, fue una de las pocas amistades que hice, ya que mi carácter es un poco difícil de llevar, y agregándole que no soy perteneciente a este lugar, muchos evitaban conocerme. Nunca sufrí por eso, pero si me incomodaba, eso solo fue en mi primer año aquí, ya que luego de un tiempo me acostumbre a las miradas discriminatorias por parte del estudiantado.

- Nath, te voy a extrañar tanto.- Caminábamos a dejar las togas, que nos prestó la universidad.- No quiero que te vayas. - Dijo mientras la persona encargada de las togas, nos ayudaba quitándolas. Acomode mi ropa, una blusa blanca con escote en V, una falda azul con flores blancas y zapatos de mismo color.

- Sophia, me harás llorar. - Respondí. - Mi familia me espera, te veo mañana, mi vuelo es en 3 días. No te libraras de mi tan fácil. - Le di un beso en la mejilla al despedirme.

Visualice a mis papás y me dirigí hacia ellos.

- Mi corazón. - Habló Lydia, mi madre en su idioma natal, el cuál entiendo muy bien. - Estoy muy orgullosa de ti, cumpliendo cada uno de tus sueños. - La abracé antes de que comenzase a llorar.

- Gracias mami.

-Nathi, ¡felicidades! – Dijo mi cuñada Emma.


- ¡Nathsi de mi vida! - Chilló mi hermano mayor André. - Bruja, felicidades, sabía que lo lograrías.

La relación que llevo con mi hermano es demasiado buena. Cumplimos años el mismo día, sin embargo, no somos mellizos. Él es 2 años mayor que yo. Somos muy parecidos, piel blanca, cabello negro y ojos café. Él es mucho más alto que yo, 1.76mts y yo apenas con 1.65mts.

- Lo lograste tú, porque no lo lograría yo. - Lo rete. Me miro de mala gana y sonrió.

- Nathalia. - Habló mi padre. - Ya puedo decirte colega, princesa. - Me abrazo muy fuerte. Y me quedé esperando el “Estoy muy orgulloso de ti” pero nunca llegó. Amo a mi padre, y sé que él también me ama, pero nunca me ha dicho algo más que eso; te amo. Me separé de él y caminamos cada quien hacia su auto.


Les contaré sobre mi familia. Mi madre es una hondureña que dejo su país a los 17 años, para estudiar en una prestigiosa universidad en Estados Unidos. Conoció a un joven que estudiaba medicina y se enamoraron. Se casaron, tuvieron dos hijos. Actualmente vivimos en Nueva York. Mi papá es médico cirujano, y actual jefe del hospital Anatomy, mamá tiene una empresa de moda llamada LANS (Lydia, André, Nathalia y Scott) la fundó desde que yo tenía 4 años, desde entonces se ha vuelto muy famosa y es un orgullo de su país. Mi hermano es pediatra, está casado con Emma, una linda chica que conoció en el instituto, están muy enamorados, y esperan a su primer bebé, la cual será una niña, que voy a consentir y malcriar mucho. Luego estoy yo, una chica de 26, casi 27 años, que se acaba de graduar de cardiocirujana, tengo un novio llamado Jake, es abogado, y pronto estará viajando a conocer a mi familia, él es británico, pero por un viaje de trabajo no pudo venir a mi graduación.

Llegamos al restaurante donde celebraríamos en familia, mi mamá está tan emocionada que, al volver, hará una gran fiesta en mi honor. Un hombre nos conduce hacía la mesa, nos da el menú y ordenamos. Se retira diciendo que en unos minutos llegara la comida. Comenzamos a hablar sobre el embarazo de Emma, y el nombre que le pondrán al bebe, se llamara Ximena. También hablamos sobre mi regreso a NY. Y así hasta que llegó el momento de irnos. Mis padres se están quedando en un hotel, ya que en mi apartamento es pequeño y solo hay una habitación.


Me despedí de ellos, y los invite a desayunar mañana antes de que su vuelo salga.

Llegue a mi casa, me quite los zapatos y los tire por algún lado de la sala. Subí a mi habitación, entre al baño. Me desmaquille, cambie mi ropa por mi pijama, baje a la sala a ver una película. Estaba tan cansada que me dormí a media película, mi celular sonó y fui a dormir a mi cama.

A la mañana siguiente mi alarma me despertó, hice mi rutina, bajé a hacer el desayuno y al rato mis padres llegaron.

-Hola cariño. – Saludo mi mamá. Y la abrace.

-Buen día princesa. – Dijo mi padre.

-Buen día, pasen el desayuno ya casi está listo.

-Me gusta lo que has hecho aquí. Esta hermoso tu apartamento. – Comento Lydia, y yo recogí los zapatos que tiré anoche.

-Gracias mamá.

Nos sentamos en el comedor a desayunar, y hablamos sobre mi vida al regresar.

-Nathsi, tendrás tú puesto en el hospital como subjefe de cirugía cardiaca, hasta que el Dr. Paterson se retire y tú te convertirás en la jefa del departamento.

- ¡Wow! Papa, no me esperaba eso.

-Tienes que saber que es una gran responsabilidad, y cualquier error que cometas te será penado.

-Claro que si papa. No te preocupes que todo saldrá bien.

-Eso espero hija.

-Bien, tengo algo que contarles, - Comento Lydia muy emocionada. – En unos meses estaremos viajando a Honduras a una pasarela que estoy organizando.

-Eso es increíble mamá. – Aun recuerdo cuando fue la última vez que viaje al país de mamá, es muy bonito, sus playas, su cultura, su comida es simplemente hermoso.

-Sí, y espero que tu novio venga con nosotros. – A papá no le pareció la idea, ya que él siempre ha querido que me case con un doctor.

-Tendré que preguntarle. Últimamente tiene mucho trabajo. – Respondí dejando mi taza de café en la mesa.

-Si no te pone atención ahorita que son novios, no me quiero imaginar si llegan a casarse. – Dijo Scott, realmente no le cae bien, y aun no lo conoce. –Ojalá y es día no llegue.

-Papá basta, ni siquiera lo conoces. –No me gusta pelear con mis padres, pero sé que tengo razón, solo espero que cuando se conozcan se lleven bien. Mamá no dice nada, porque no le gusta que los vea pelear, el camino a casa será realmente largo para papá.

-Bien cambiando de tema, estoy feliz de volver.

-Hablando de eso, tenemos un par de invitados en casa. –Comentó Lydia levantándose de la mesa. –Con permiso, tengo una llamada que atender. – Mentira, su celular ni sonó, subió las gradas hacia el baño.

- ¿Papá quiénes son los invitados? –Pregunté levando una ceja, siento que algo me están ocultando.

-Es un nuevo socio del hospital, recuerdas que te hable de él. –Asentí. –Pues tuvo unos problemas en su apartamento y se mudó junto con su hijo.

-Scott, tenemos que irnos ya, el vuelo saldrá pronto. – Indicó Lydia bajando las gradas.

- “Nos vemos en unos días mi amor” – Dijo en español.

Papá se levantó y me abrazo. Caminamos hacia la puerta.

-Hasta luego, los amo. –Salieron y tomaron el gran ascensor de metal.

- - -

Estoy yendo hacia el aeropuerto. Los dos últimos días he estado ocupado, Sophia me ayudo a empacar mis cosas, y mamá me mando el jet privado de su empresa. Estoy muy emocionada de volver, ver a mis viejos amigos, saber que tal les ha ido, visitar a mis abuelos, y sobre todo empezar mi trabajo. Sophia prometió visitarme, y Jake llegara en una semana.

Subí al jet, es muy bonito y espacioso, con asientos de cuero blanco y algunos detalles en madera, me senté en el primer asiento que vi, y abroché mi cinturón. Fue un viaje muy largo, ocho horas de viaje las cuales la mayoría las pase durmiendo, lo cual fue estúpido porque llegare de noche y ya no tengo sueño. Aunque me conozco demasiado bien para saber que igual me dormiré porque amo dormir, y eso es algo que no he hecho en mucho tiempo debido a que me la pasaba estudiando todas las noches. Ahora mi trabajo es un poco más accesible para que pueda dormir al menos 9 horas diarias.

Al llegar a NY su noche es cálida, una camioneta me esperaba, creí que mis padres vendrían por mí, supongo que han de estar ocupados. El chofer me ayudo con mis maletas, el piloto de jet se despidió. Agradecí a ambos por su ayuda y me monté al carro. Extrañaba mi ciudad, el trafico sigue siendo el mismo, lo odio, pero me gusta ver por la ventana todas las luces y las personas en la calle yendo de un lado a otro. Unos minutos más tarde veo el gran portón de la casa de mis papas, el chofer baja su ventana, presiona un botón y la verja de abre. No recordaba lo grande que es esta casa, bueno, mansión. Mi vista se dirige hacia la casa en árbol que construyó mi abuelo y mi papá para André y para mí, son muchas las cosas que viví en ese lugar, como cuando me enojaba con mis papas, me iba a dormir allí, por arte de magia amanecía en mi caliente y cómoda cama, obviamente mi padre me cargaba, si hoy llego a hacer eso nuevamente, seguro me deja que me coman los mosquitos por inmadura. El auto se detiene y cambio mi vista hacia un auto negro que no reconozco, quizá mis padres se compraron uno nuevo, no le presto mucha atención y bajo de la camioneta, el chofer baja mis maletas, llego a la puerta, giro el pomo y nada es como lo recordaba, probablemente Lydia se aburrió y decoro todo de nuevo. No se escucha absolutamente nadie y me asusta, en las películas pasa esto y al final la protagonista, en ese caso yo, muere.

- ¡Mamá! ¡Papá! ¡Ya llegué! –grité. Me gire al chofer y ya se había ido, tome mis maletas y subí a mi habitación.

-Sube maldita sea. –Mis maletas pesan demasiado y no puedo con todas, me rindo y solo subo con dos. Al final del pasillo veo la puerta de mi habitación y me apresuro a girar el pomo, dejo las maletas a un lado, corro y me tiro a mi cama.

-Te extraña tanto. –Estúpido hablar con una cama, lo sé, pero no me importa es muy cómoda y si quiero le hablo. Pasa aproximadamente una hora y mis padres aun no llegan, decido tomar una ducha de unos veinte minutos. Noto que hay un bote negro de champú, normalmente el que yo uso es morado, otra vez no presto atención a las cosas “nuevas” en esta casa. Termino de ducharme, me envuelvo en una toalla, y salgo a la habitación por mi ropa.

- ¡Aaaaaaahhhhhhh! –Hay un tipo en mi habitación e igual grita.

- ¿Quién eres y que haces en mi habitación? –Llevo mis brazos alrededor de mi cuerpo sujetando con fuerza la toalla.



Nov. 23, 2017, 10:39 p.m. 0 Report Embed 0
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