marekmakaniverse Marek Makani

En este cuento corto de Marcos Marín bajo el pseudónimo de Zachary M. Gamage se nos pondrán los pelos de punta al escuchar una historia relatada por un niño de 13 años con un curioso giro final... Prohibida su copia y/o adaptación.


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#horror #cuento #suspense #thriller #inkspired #short #story
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El Colegio

Los hechos que leerá a continuación no son reales, pertenecen todos a la mente de su autor, por lo tanto, simplemente se trata de una obra de ficción. Es así como, tal y como la célebre frase reza: “Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia”.


“Me llamo Teo y tenía 13 años cuando esta horrenda vivencia me sucedió, en la actualidad tengo 14, es decir, que me ocurrió el año pasado, mientras estudiaba en el instituto Harrington, ubicado en la ciudad de Jacksonville, Indiana, E.E.U.U., donde yo vivía hasta que tras este evento mis padres decidieron mudarse a otro lugar, esta vez en Illinois, cerca del estado de Indiana.


Pero eso no importa, bueno, sí lo hace, porque todo ha sido mejor desde que nos fuimos de allí, ya que para mí suponía un trauma vivir tan cerca de la peor experiencia de toda mi vida, me refiero a que ahora estamos hablando de esa experiencia que llevo guardando demasiado tiempo dentro de mí y que para que se desprenda por fin necesito contarla.


Era viernes, 18 de marzo del año pasado, 1983, todo el mundo escuchaba Billie Jean de Michael Jackson por aquel entonces, lo sé porque yo y mi mejor amigo Tony, estábamos escuchándola en el recreo aquel día, yo quería aprender a cantar solo para ser como Jackson, pero desde aquel día, esa canción para mí tiene un impacto demasiado oscuro sobre mi ser, no por la canción sino porque la relaciono con dicho episodio que no me he atrevido a contar por un año, pero que ahora me siento preparado para dar el paso.


Estaba desayunando un sándwich de jamón york y queso, lo que podría llamarse un mixto, mientras escuchábamos a Jackson, hablábamos acerca de lo horribles que podían llegar a ser las clases de historia del profesor Murphy, aunque ahora las echo de menos, que curiosa es la vida, un solo día, un solo instante, puede llegar a cambiarte la perspectiva de todo.

Tras ello, la profesora nos llamó para que entrásemos a clase, mientras que Tony me dijo que nos la saltásemos, que no importaba, yo la verdad es que nunca fui, soy ni seré alguien irresponsable o capaz de hacer pellas, por lo que rechacé la idea de Tony, y me dispuse a entrar a clase, ojalá no haberlo, sinceramente.


En clase de Mates de la señorita Richardson estuve muy agobiado, aunque no sabía a qué se debía realmente, ya que no tenía la sensación de que fuera realmente por algo que me hubiera ocurrido, sino por algo que iba a ocurrir, aunque claro, esto solo lo supe cuando ocurrió, ahí me di cuenta de que fue un mal presentimiento. A partir de ahora siento esa sensación constantemente, y a un año de los acontecimientos desarrollados en las horas posteriores a ese instante, todavía no he parado de sentirlo.


Tenía un boli BIC clásico de color azul en la mano, aunque no escribía, sino que daba golpecitos en la mesa para canalizar mis nervios por algún medio, ya que sentía que no podía más, pensaba que iba a explotar. Miré a la profesora y le pregunté si podía ir al baño, porque todos esos nervios ocasionaron que tuviera ganas de hacer mis necesidades.


La profesora aceptó, me levanté de la mesa y me fui al baño, casualmente mis nervios se habían disipado, no comprendía por qué, aunque después tuve la desgracia de comprenderlo, ya que simplemente era un descenso, para luego subir a tal punto que no pudiera olvidar esa sensación jamás en mi vida como si de un trauma se tratara.


Entré en el baño, hice mis necesidades y tras eso salí a lavarme las manos. Mirándome al espejo, pude visualizar que mi rostro estaba desgastado, en el sentido de que parecía no haber dormido en una semana, algo que no concordaba con la realidad de haber dormido perfectamente durante muchas noches, por lo que no lo comprendía, al mismo tiempo pensé que podría estar enfermo o incubando algún tipo de virus, pero no, simplemente era una reacción de mi cuerpo a la horrenda sensación que estaba experimentando y por experimentar.


Fue ahí cuando todo se puso al nivel de los infiernos ya que cuando salí de lavarme las manos, pude comprobar como una especie de criatura antropomórfica, ya que aquello no podía ser humano, de unos dos metros de altura, con las extremidades elongadas y delgadas, sin pelo, casi anoréxica, las patas con la forma ósea de un animal, y unas garras que hasta llegaban a tocar el suelo, entraba en mi clase con todos mis compañeros y mi maestra dentro, yo quise gritar o correr hacia el lugar pero estaba paralizado por el terror, con la duda de si yo podría ser también atacado por aquella bestia salida del mismísimo averno.


Aunque, traté de acercarme de todos modos a mi clase, por si simplemente había sido una visión generada por mi cerebro tras toda aquella ansiedad que estaba viviendo, pero cuando me asomé a la puerta sigilosamente, mi hipótesis se disipó totalmente, ya que pude comprobar como la bestia mató a dos de mis compañeros partiéndolos por la mitad, y como a mi profesora, la cual gritaba durante todo aquel horrendo instante, la devoraba por completo.


Fue entonces cuando no podía aguantarlo más, y sin saber qué hacer, ya que no podría hacer nada contra aquella criatura para salvar a mis compañeros ni maestra, decidí escapar, aunque hice un ruido que alertó de inmediato a la criatura.


Ésta, entonces, se detuvo de sus acciones, no tenía más rostro que su boca y dos profundos agujeros negros con los que parecía verme, pero realmente no lo hacía, ya que me di cuenta de que podía identificarme a través del oído, es cierto que no poseía orejas, pero sí tenía capacidad auditiva, y además muy desarrollada, por lo que me identificó de inmediato.


Salí corriendo por aquellos pasillos típicos de cualquier instituto americano, la criatura me perseguía rápidamente, mucho más rápido de lo que yo desgraciadamente podía correr, hasta que el señor Murphy del que os hablé con anterioridad, al escuchar el estruendo de las taquillas destrozadas y lanzadas por la criatura, salió para comprobar que estaba ocurriendo.


Entonces, la criatura se lanzó sobre él, devorándolo, lo que me permitió tener ventaja mientras estaba distraída, para escapar y esconderme en un lugar seguro. Aparecieron en aquel momento dos criaturas más de la misma especie, salieron cada una de una clase con sus bocas llenas de restos humanos cuyas sangres goteaban de sus mandíbulas, dejando tras de sí un gran rastro de sangre.


Aquella imagen me heló la sangre, entre saber que estaba atrapado en aquel edificio casi esperando el final que tuvo toda esa gente, sin esperanzas de salir de allí, ser consciente de que mis compañeros estaban vivos hace minutos y ahora ya nunca más, junto con la idea de que ya no era solo una sino tres, pensé que todo acabaría allí.


Me escondí dentro de un cuarto de la limpieza, donde también estaba la limpiadora escondida, la miré y le pregunté si estaba bien, ella me respondió de forma afirmativa, aunque prefería no hacer ruido, estuvimos allí veinte minutos, todavía se escuchaban los gritos de horror, lamento y dolor de los demás estudiantes o profesores, era perturbadoramente horrendo.


Tras una hora, dejamos de escuchar ruido, aunque una garra comenzó a arañar la puerta del cuarto donde estábamos escondidos, y comenzó a golpearla con fuerza, con el objetivo de poder entrar ya que percibía nuestra presencia, con el deseo de devorarnos como lo habían hecho con el resto.


Comencé a escuchar en ese momento las sirenas policiales que estaban fuera del edificio y que parecía, habían acabado de llegar. Nosotros no podíamos movernos, de hecho, en todo aquel tiempo no lo hicimos ni un centímetro, entre el terror y la precaución, era imposible.


Las bestias al escuchar tal ruido, no podían soportarlo, comenzando a gritar de dolor casi en el acto y corrieron hasta donde se hallaba el sonido para neutralizarlo, pero los policías abrieron fuego contra las criaturas, quienes soportaron las balas durante varios minutos, que parecieron horas, hiriendo a muchos oficiales, todo esto mientras continuábamos por precaución, en el cuarto de la limpieza, pero entonces, pararon de gritar y la policía se adentró en el edificio, siendo testigos de la dantesca escena de la que aquellas criaturas habían sido autoras.


Nosotros salimos, ya que escuchamos la voz del oficial Robinson, que gritaba en busca de supervivientes, entonces al vernos nos dio la mano y nos llevó a cada uno fuera del edificio, habían sobrevivido algunos chicos de 4º al igual que nosotros, pero nada ni nadie más, todos fueron presas de aquel infierno.


Al salir, vimos como las criaturas yacían muertas, a causa de los disparos de la policía, en el suelo, tras esto vi consuelo en la cara de mis padres al verme con vida, y el rostro paralizado y horrorizado del resto de padres que habían perdido a sus hijos aquel día.


Volví a mi casa sin nada, lo había perdido todo, pero todavía me quedaba la vida, que no es poco, todavía siento miedo de que vuelvan las criaturas, aunque sé que están muertas, todavía hay ataques de seres de la misma especie en otros institutos, me siento afortunado de haber sobrevivido, y traumatizado por lo ocurrido, perdí muchos seres queridos, perdí mi infancia, perdí mi inocencia, desde entonces, nada ha vuelto, ni volverá a ser lo mismo”.


Este fue el testimonio de Teo, un niño que fue víctima de un tiroteo escolar en su instituto cuando apenas tenía 13 años, y pudo vivir para contarlo.


Sus palabras pueden desconcertar a muchos, pero esas bestias fueron reales, aunque eran humanos, tres chicos de 4º que se armaron y decidieron abrir fuego llevándose la vida de casi todos los presentes aquel fatídico día, 8 de marzo de 1983, en el instituto Harrington, ubicado en la ciudad de Jacksonville, Indiana, E.E.U.U.


Ahora Teo tiene 51 años, es padre de familia, y tiene un gran trabajo, pero aquel día cambió su vida por completo, desde entonces no puede ir solo por la calle o sobreprotegía al principio a sus hijos, aunque ahora ha aprendido a dejar de hacerlo. Fue con 19 años cuando asimiló que no eran criaturas las culpables de todo aquello sino tres tiradores que fueron reducidos por la policía y que tenían 16 años y muchos antecedentes por robo, vandalismo y abuso sexual.


En la actualidad nos permitió hablar con él de ello y nos dejó publicar el testimonio que escribió en 1984, para que el mundo observe su punto de vista y lo duro que puede resultar este evento para cualquier persona que lo haya experimentado.


Sept. 27, 2022, 12:41 a.m. 1 Report Embed Follow story
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The End

Meet the author

Marek Makani Marek Makani, nacido Marcos Marín Molina, es un autor español especializado en cuento y novela corta. Algunas de sus obras más célebres son sus Narraciones Independientes, Hellands, sus novelas gráficas RUINA o Red for Blue, las series MANIAC o Kosmik Tales y los cuentos de su antología Necrotales.

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N. Cousin. M. N. Cousin. M.
Buen relato y la manera en que el protagonista ve a los asesinos.
October 30, 2022, 11:30
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