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...Empieza...

"...Ouch"...... fue la palabra que me llevo hasta el rugby… La expresión de dolor que me dejo colgando; "OUCH" dije mas fuerte, con la necesidad de que alguien lo oiga. Con ese sonido vino mi entrenador, me habló con la fuerza que lo haría mi padre y con el zumbido sonando como un fuerte susurro en mi cabeza, nada quedo excepto esto "...pues los hombres no lloran, Will" y con un sentido de culpa en mi mente me dejé volver al juego

                                                                       

...adiós.


Abrí los ojos y ya estaba en mi clase; con el miedo de antes no dude en quedarme callado sobre como me sentía, mis amigos me felicitaban por como jugué hoy, anoté 3 puntos en el partido de hoy, no era capaz de recordarlo, pero dejé que mi ego se regocijara con el nuevo huésped en mi cabeza y simplemente asentí, el día siguió


...adiós.


Cuando volví estábamos celebrando en la cancha. “!!!Vamos a las regionales!!!” decían los demás niños, “¡¿No es increíble, Will?!”, decían, “!!!Lo logramos!!!” decía el manicomio que estaba enfrente mío, empeorado por la fuerza de la voz en mi cabeza que aún quería que asintiera hasta el día de hoy sea cual sea; que llego aquí como un virus por las abolladuras en mi casco viejo. Con todo eso, solo pude sentirme confortado en mi nombre, lo único que sabía era verdad, Bill, mi nombre, ¿verdad?


 ...adiós.


Estaba en la premiación, ganamos las regionales. Volteé al podio, estaba mi entrenador hablando mientras me apuntaba “...que lo vi crecer, que paso de un niño enqluenque al pode®oso homb®e que €$ ahora…”. Crecimos juntos menciono el profesor, de lo podía recordar, la ultima ves que lo ví fue al principio de las regionales. Volteé al otro lado mientras el entrenador hablaba, vi mis compañeros, tenían la misma cara que yo, unos forzaban una sonrisa, otros sucumbían al dolor; yo sudaba bajo mi uniforme, por mi cuerpo forbido y mi cabeza llena de cicatrices, un sudor resultado del miedo que no podía sentir porque me enseñaron que no tenga miedo. El sudor era mucho, lo suficiente para esconder las lágrimas diminutas que bajaban por mi cara, lágrimas causadas por una voz gritandome que siga asintiendo mientras la otra me obligaba a sonreír para la cámara. El entrenador volteó hacia mí junto con todas las cámaras “Will, ¿unas palab®as para contestar lo que la gente no sabe de tí?”. Caminé al podio, nadie notaba como estaba, nadie quería saber de mi, estaban ahí para poder comer, no querían saber como me sentía, ni siquiera sabían mi nombre, Gill


...adiOS!


No quería regresar, pero mi cuerpo me lo obligaba. Estaba en un cuerpo que no conocía, un cuerpo diferente al que solía tener. Era mas alto, aun mas fornido y poderoso, no quería este cuerpo, quería regresar a lo que sabía de mi vida, a mi madre abrazándome antes de ir a mi primer juego, a mi padre regalándome mi primer casco, a conversar con mis amigos de la cancha, quería volver a vivir de verdad...pero no sabía como.


...AdIOs!


El infierno se desataba enfrente mío. Luces volaban en medio de la calle, demonios soltaban sus preguntas y murmullos inmorales salían de las almas alado mío, sobre esta tierra roja; uno de ellos se me acerca por la espalda “•¢£™¢¿” escucho. El triple bufido que sale de lo mas profundo de mi mente me hace reaccionar y golpeo con todas mis fuerzas. El hombre cae el piso “...demandar por violencia!!!” logro escuchar a lo lejos, era el jefe de camarógrafos que vio a uno de sus hombres inconsciente en la alfombra roja.


                                                                              adiós…?


                                                                                 No

                                                                

 No lo soportaré más.

No dejaré que el miedo que me apresó toda mi vida sin dejarme salir me siga controlando, el miedo que dejo voces en mi cabeza, el miedo el miedo que que hizo sufrir en silencio al alma mas pura y al niño mas inocente, el miedo que me deja recordar mi nombre y nada más, que me decían que no llore más, que a la gente no le importa y no sabrá más, que me deja en el el barranco que estoy ahora, donde miro atrás y esta borroso, miro a los lados y no hay nada, miro al frente y no queda nada más


Nada más que saber


NaDa máS que IntEnTAr


NAda A DonDe Llegar


NaDA mÁs


NO haY MÁs


NO MÁS


!!!NO!!!

 

!!!MÁS!!!





...hola…


Abro los ojos una ultima vez, estoy en un cuarto destrozado y medio muerto, estaba solo yo, sin mi entrenador ni mis compañeros, acostado en mi cama, yo...con una pistola apuntando a mi cabeza. Trato de pensar como llegue aquí, pero es ya no es posible. Lágrimas caen y yo temo caer con ellas. Tenían el camino más fácil para salir justo en mis manos, un boleto de ida al silencio eterno. Podía para todo esto aquí y ahora...Pero lo valdría? Mi mente fue el sicario que me trajo este aquí, mi entrenador el comerciante que lo contrato para mi, mis compañeros los testigos que vieron todo y dijeron nada y aun así, no sabía si estaba listo para dar el gran paso.

Mi mente estaba en silencio, no debía asentir ni sonreír para nadie, después de 32 años, me sentía en paz, así que con dolor en mi ser y una sonrisa en mi cara, moví la pistola y ahora apuntaba en mi corazón. No volvería a asentir, no dejaría de llorar, no olvidaría mas mi nombre, terminaré con esto de una forma u otra, pues ya tome mi descicion.

Esperemos que sea la correcta.

Sept. 25, 2017, 2:39 a.m. 0 Report Embed 1
The End

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