El balcón de Letaria Follow story

karenstraight Karen Straight

En un tiempo impreciso, en una nubosa visión, dos almas se encontrarán en el balcón de Letaria. Más allá del cosmos y de la vida, el recuerdo persiste.


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El balcón de Letaria


Las horas no parecían proseguir; él continuaba escribiendo la carta que guardaría en el cajón de sus recuerdos eternos, al lado de su alcoba. El reloj de pared, sobre su escritorio, contaba los segundos. Afuera de su habitación, más allá del jardín abandonado de su hogar, el viento llevaba ráfagas nocturnas, silencioso, sugería una fábula imprecisa. La cortina se agitó con cautela y reveló al cielo despejado: Brillaban las estrellas, con los mismos signos que él conocía.

Suspiró. La luz de la vela dorada se derramaba como la tinta sobre aquel papel que amaba; nunca antes tuvo un sueño como aquel, cuyas palabras denotaban la felicidad de conocerla.

17-05-20…

Dulce y hermosa, he conocido, en la profundidad de un sueño, a una doncella dotada de un profundo existir. Ella es la maravilla oculta de una civilización avanzada en el tiempo y en el espacio. Ella, mágica de vital encanto. Suavidad de su mirada teñida por la pálida luz de su tez blanca. Destellos en sus ojos violetas como el perfume de las flores. El viento acariciaba su dócil cabello.

Ella era profunda musa que se inspiraba en los paisajes del acústico llamado etéreo: Ella, también, estaba en el pasillo de aquel balcón de mármol; bañado por la luz de una estrella confusa entre las blancas nubes de esencia angelical.

Aquel palacio parecía suspendido en el aire por una fuerza divina de paz infinita.

Su vestido blanco se agitaba al compás del aire que surcaba el firmamento. Ella, en un instante, convertía la imagen de ensueño en una pieza de cristal de otro mundo. Tomó entre sus manos al transparente trozo de cristal azul y lo acarició con suavidad ante el deleite de su creación: En su mundo, los seres creaban cristales oníricos. Sus ojos le relevaron su nombre que jamás pronunció su voz; Selene. Selene, en el balcón de mármol teñido por los rayos de una estrella dorada.

El amor que nos unía era divino, nadie contempló su mirada de otro mundo, aunque humana. Nuestras miradas se encontraron entre el vacío, porque aquel sitio, que en sueños solíamos visitar, para los dos siempre fue solitario. No obstante, en aquella ocasión, Selene, de otro tiempo y espacio, visitaba la luz de aquel astro de amanecer.

Y yo la encontraba.

Y ella me encontraba.

Para mí, Selene se convirtió en el fotón y la luz el vacío en la oscuridad, de mi devastada vida corpórea. Cerré los ojos. El tiempo concluyó. El sueño fue roto.

La desgracia vino a mi corazón.

¿Dónde está mi mágica amada? Selene... Selene...

Jamás sentí un dolor tan profundo; Selene se esfumó en el sueño continuo desde que era niño. Ella siempre estuvo ahí, en la misma odisea onírica. Todo carecía de sentido en mi vida si ella sólo era una visión inexistente creada por mí.

Sin embargo, olvidé todo por Selene. Le prometí amor para siempre. Sería fiel al ella, en mí prevalecía la esperanza e ilusión dominadas por un presentimiento que nunca abandoné: Ella existía en otro lugar y en otro tiempo, en otro mundo tan alejado donde la realidad que cierne y hace girar a las estrellas en sus órbitas, oculta a las gemas de las redes de la vida habitual.

Tal vez, nunca, la conocería, pero jamás la dejaría de amar.



Planeta Saeria: 51, 969, 718 lapst* después.

Selene despertó de un sueño fuera de lo usual en el balcón de Letaria. Un extraño apareció en escena justo cuando creaba un cristal onírico dentro del sueño. No lo olvidó. Sus ojos se perdieron en los suyos en una inexplicable rotación de fragmentos de copos inexistentes. El balcón que solía visitar, lo compartió por un instante con aquel desconocido que le robó la atención. Era una indescifrable conexión que le contaba que él era su alma gemela.

Pronto aceptó que sentía algo inexplorado, un algo que una raza de otro universo llamaba amor. Lo buscó en sus sueños y en el balcón de Letaria y entre las cascadas que fluían entre objetos llamados flores. Selene recorrió los campos de auroras destructivas con el propósito de encontrarlo. Selene emprendió un viaje onírico en su lamento de ausencia. Volvió a dormir. Despertó y visitó los lugares que le permitían los equilibrios dimensionales. Sin embargo, no pudo encontrarlo. Alguna vez escuchó de un espacio en los sueños. Era un camino luminoso donde surgía el control del tiempo dimensional del que todos los soñadores hablaban.

Decidida, ella emprendió con perseverancia su viaje. Empero, su energía no soportaba la densidad de una materia frágil. Cayó en los límites donde colinda el velo de los universos, justo en la orilla del sendero. Fue hechizada por el torbellino que emitía la plateada esfera primitiva al borde cósmico.

Su alma se desintegraba entre vórtices del abismo energético.

Cuando despertó, Selene se encontró entre un espacio de tonos durazno; rodeada por destellos mágicos. Selene fue salvada de morir. Selene levantó la mirada; su salvador no era aquella entidad que conoció en el balcón de Letaria.

Esta vez, su alma fue robada desde sus orígenes y no podía desprenderse de los ojos de su amor: Comenzaba a descartar la idea de continuar su viaje en busca del otro soñador que adoró durante tanto tiempo más allá del balcón de Letaria. Otra alma era la entidad que amaba en realidad y deseaba estar para siempre.

Él, cuyo nombre era Niabremh, en su alma resplandecía aquella suave luz de devoción. Él compartía su amor por los cristales generados en los sueños. Sin pensarlo una vez más, olvidó para siempre al joven de tez pálida que conoció en el balcón de Letaria, al que jamás regresó.



*Lapst corresponde a la medida de tiempo entre sincronización de varios universos y dimensiones existenciales, equivalente a 545, 333,904 años terrestres.

Sept. 8, 2017, 3:38 a.m. 2 Report Embed 1
The End

Meet the author

Karen Straight Creadora de mundos desde el 2004 gracias a las películas, libros y series a mi alcance. Cazadora de inspiración en la vida despierta y en el universo onírico; la inspiración está en todas partes. Me fascinan los libros digitales e impresos, aunque si un buen artículo se me atraviesa, me entretiene tanto como un videojuego o una canción. Me gusta dar lo mejor de mí en todo lo que hago; siempre agradezco todos los consejos que me brindan para crecer como autora y dibujante.

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Kaxandra Vaz Kaxandra Vaz
Es la luna! :V
Sept. 8, 2017, 8:22 a.m.

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