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lily_charlotte28 Lily Charlotte

Era esa primera vez que haría algo así, toda nerviosa, ansiosa, emocionada... y excitada


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#amor #placer #erótico
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En el balcón

  Era la primera vez que iba a un hotel, pero no iba a quedarme. Me invitó mi novio y yo estaba muy nerviosa. Cuando llegué, él me recibió y me dijo que nos encontraríamos con su familia después. Fuimos a la habitación del hotel para dejar mis cosas y, desde que entré, podía sentir la energía de él sobre mí. La manera en que me miraba, de pies a cabeza. Observaba cada gesto que hacía con mucha atención.

Me mostró la habitación y dejó el balcón para el final porque sabía que eso robaría mi aliento. Cuando abrió la puerta y vi el mar, prácticamente dejé salir un chillido de emoción. Las olas se veían perfectas y el cielo tenía un azul hermoso. De repente sentí sus manos en mi cintura desde la espalda y me dijo al oído: “Dime que quieres chupármelo.” Mi cuerpo se frizó. No solo era virgen, sino que nunca había tenido ningún tipo de contacto sexual y mi corazón estaba palpitando.

Claro, que él sabía todo sobre mí y es por eso que me sentía tan nerviosa. Me pidió que me quitara la camisa que cubría mi traje de baño porque iríamos a la playa en un momento. Fui frente a un espejo que estaba allí para poder verme y acomodar mi vestimenta. Él se puso a observarme y yo no sabía qué hacer. Caminó hacia mí y me pegó de espaldas a su cuerpo, me apretó y me dijo: “Que rica te sientes.” Y yo solo lo deseaba, pero no sabía cómo ponerme en acción. Mi mente solo deliraba.

Como mencioné varias veces, estaba muy nerviosa. Así que volví rápidamente al balcón y empecé a mirar el mar y a decir lo mucho que me encantaba toda la vista. Estaba hablando demasiado hasta el punto en que pensé que se había dormido porque no lo escuchaba para nada. Decidí darme la vuelta para ver dónde estaba y ahí se encontraba él, justo detrás de mí. Estaba desnudo y su pene estaba erecto, se veía muy duro. Él sonrió y me preguntó: “ ¿Qué te pasa? Te veo inquieta.” Y sí, estaba bien inquieta porque sentía deseo, pero no sabía cómo manejarlo. Así, que solo le mostré una sonrisa en la que los nervios me traicionaban.

Consecuentemente, él solo me devolvió la sonrisa y, desnudo, como estaba se sentó en una silla que había en el balcón y me dijo: “Ven aquí, arrodíllate.” Al escuchar esas palabras mi cuerpo empezó a temblar, pero fui y me arrodillé. Justo frente a mi rostro, yo entre sus piernas, estaba su pene erecto y listo para recibir atención. Era tan grande, se veía rico y yo sabía que solo quería darle placer. Aun así, le dije: “Sebastián, yo no se hacer esto… Yo creo que me-…” Justo ahí me interrumpió y mientras acariciaba mi rostro con ternura dijo: “A ver, abre esa boquita. Ahora llévala a mi pene y chúpalo.” Mis ojos se abrieron mucho cuando escuché lo que pidió, pero no tardé ni dos segundos en hacer lo que me pidió. Automáticamente, al escuchar un pequeño suspiro salir de sus labios, supe que debía seguir chupando de la punta hasta la base.

Continuando en ello, quise ponerlo todo en mi boca, pero no podía y él soltó una dulce carcajada y me dijo: “Tranquila, vamos poco a poco. Yo sostendré tu cabello para que no tengas que preocuparte por ello y te concentres más en la respiración.” Asentí con mi mirada y lo saqué de mi boca. Su pene estaba cubierto por mi saliva y él se veía muy emocionado sobre ello; me dijo: “¿Ves? Casi llegas hasta la base de mi pene, con la práctica se te hará fácil cada vez más.”

El que haya dicho eso me relajó mucho porque me estaba asegurando que habría una próxima vez y podría mostrarle lo mucho que me encanta. En ese momento me empecé a sentir muy excitada y estaba mojada, muy mojada. Cerré mis ojos solo para poder disfrutar mucho más cada vez que lo chupaba, lo lamía y acariciaba sus testículos. Llegó un punto en el que lo escuché dar unos gemidos y eso me inspiró aun más a continuar con mi labor. Quería hacerlo venir y quería que lo hiciera en mi boca, quería tragarlo. Esa idea de tragar siempre me había dado mucha curiosidad ya que siempre he leído que a muchas mujeres no le agrada el sabor ni la idea. Pero creánme, yo había leído mucho y estaba dispuesta a crear mi propia opinión.

En ese momento decidí poner mi mano en su pene y mi boca en su punta, empecé a crear un ritmo de subir y bajar. Una vez escuché su gemido de aprobación lo hice más rápido, pero con firmeza hasta que escuché una expresión que fue música para mis oídos: “Ay… ¡Trágame!” Debo ser honesta y admitir que no esperaba que fuera tanto, lo sentía todo en mi boca y empecé a tragar. Cuando sentí que terminó, saqué su pene de mi boca y vi que quedaba una gota, así que pasé mi lengua y él dijo: “¡Oh por Dios!” y yo muy asustada me eché hacia atrás. Le pregunté: “¿Hice algo mal?” y él, confundido, responde: “¿Mal? ¡Para nada, mi amor! Eso fue lo más increíble que me ha pasado en la vida y… vi que no te molestó el hecho de tragarme… ¡Eso me volvió loco! ¡Te amo, Leeah!” y yo le respondí entre risas: “Te amo.” Ahí el me subió a su falda, me empezó a dar muchos besos por el rostro, a acariciar mi cabello y a darme mucho cariño mientras apreciábamos el mar.

Toda esa experiencia para mí fue tan rica y, honestamente, solo pensaba en cuando podría ser la próxima vez en sentirlo en mi boca, o tal vez, llegar a algo más.

Aug. 17, 2017, 9:58 p.m. 0 Comments Report Embed 1
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