romana Anaís León

una chica que se topa en el peor momento de su vida tendrá que enfrentar lo que nunca nadie pensaría posible


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Yo

Capítulo 1

Ecuador, 1 julio del 2021

Un día caluroso y soleado como se puede esperan en este país lleno de cultura un pueblo alejado de la ciudad por unos 30 minutos en bus sistema que es usado por la clase media alta y media baja pero esto no tiene importancia en esta historia regresemos a lo mencionado este pueblo se conocemos como Duran en sus principios era un minúsculo y pequeño terreno con pocos pobladores pero actualmente se ha extendido es aquí donde nuestra protagonista se encuentra no es por decisión propia si no por qué es lo que la vida le dio, creció aceptando lo poco o mucho que la vida le ofrecía nunca aspiro a mas actualmente tiene 24 años recién cumplidos no tiene un empleo del cual ganar un sueldo es mantenida de su familia aunque trabaja en un negocio familiar que poco a poco cae a pique, tampoco tiene un título universitario pero decidió estudiar recién en la Universidad motiva a cambiar su vida es un poco huraña y agrego que nunca en su corta vida tuvo una pareja aunque a su favor debo decir que no es porque no quiera como ella le ha dicho a todos la verdad es porque nadie se lo ha propuesto ella encantada hubiera dicho que si con tal de vivir la experiencia de amar y ser amada “que fácil y sencilla es ella cierto”.

Sentada como siempre en un polvoso local está a la espera de que venga un cliente a este miserable lugar, la verdad es que quizás no llegue ninguno sus habilidades de ventas están por los suelos, es una joven regordeta de caderas anchas pero con pocas nalgas y senos, piernas gruesas y largas unos pies grandes para una mujer, sus manos y dedos son finos de piel canela por estar mucho tiempo en el inminente sol es de raza mestiza lleva sangre costeña, indígena y serrana en sus sangre tal vez algo de los colonizadores españoles pero eso no lo podemos afirmar de cabello oscuro y mixto no es lacio pero tampoco ondulado pero cuando suda y lo tiene recogido se crean unos hermosos rizos alrededor de su rostro se puede decir que no es fea pero tampoco es hermosa es simpática tienes unos labios de tamaño desigual que si la gente mirara de cerca se percatarían, la nariz rota y torcida siendo lo que ella más detesta de su rostro a pero eso si unos ojos cafés sencillos que brillan como cristales y cejas espesas que los complementan.

Odia su vida misma cuantas veces no se hirió su piel para ver fluir su despreciable sangre era la forma en que se calmaba su angustia pero no sus lágrimas lo positivo es que fue pasajero su familia se percataba que se cortaba para no preocuparlos y sabiendo que era poco sano su aptitud lo dejo ahora solo podía reprimir y acumular su dolor de no sentirse parte de nada en esta sociedad tan ilusa como es ella pensaba en que si fuera otra persona o pudieran volver atrás tendría las oportunidades que una vez desprecio que estaría más atenta y podría hacer las cosas mejor pero la dura realidad la enfrento y ahora podía ver que tomaban facturas sus acciones estaba fuera de una sociedad dedicada a trabajar y ganarse su bocado de comida mientras que ella era rehén de la caridad de sus padres como si fuera aun una niña era controlada solo podía suspirar y dejar que todo siga su rumbo además de los reproches de su madre siempre restregándole que no colabora para los ingresos de la casa.

Ya eran las siete y media de la noche muy tarde para ella usualmente sabe cerrar a las seis de la tarde ya que tenía que caminar aunque no era lejos era un sendero oscuro podía pasarle cualquier cosa aunque realmente una parte de ella esperaba que pasara de este modo pensaba salir de su aburrida rutina, cruzo la calle como siempre y entro al callejón lleno de casas se sentía segura caminando por ese sector entre más caminaba más largo sentía que se hacía el trayecto era imposible porque parecía que no tenía fin- debo estar loca pensó- el camino seguía extendiéndose y las casas se anchaban era como una imagen estirada de la peor forma decidió correr superar esta locura por fin llego al final de la calle solo tenía que girar pero todo estaba más oscuro que de costumbre casi no divisaba el camino cuando subía la vereda se tropezó sin mantener el control cayo de bruces en el suelo pero este piso no era de cemento se sentía como tierra y ya no era de noche sino de día parecía que estaba amaneciendo se escuchaban solo pájaros que rompían el silencio se acomodó y sintió como le dolían las rodillas y el pecho -esto es imposible que paso como termine aquí- dijo cuándo giraba para apreciar todo fijo su mirada en la cara de un hombre mayor con una mirada de desprecio que deposito en ella este hombre iracundo alzo su gran mano y deposito una estridente bofetada, la impresión no la dejo actuar el hombre se acercó la tomo de su muñeca y la jalo sin decir nada, ella se puso quieta como una estaca el exasperado la jalo con más fuerza y ella con miedo trato de escapar de su agarre

-suélteme, porque me agarra de ese modo yo no le he hecho nada para que me trate así- dijo con una voz quebrantada por el miedo

- que no has hecho nada no te parece poco dejarme en vergüenza de frente de todos mis colegas, eres una hija ingrata Adriana.

- co…mo sabe mi nombre

- qué te pasa te has vuelto loca, vas directo a la casa ya hablare con tu madre de tu comportamiento horroroso

Ella monto en la carreta de este hombre que decía ser su padre pero luego en su estupidez por fin se percató que no tenía la certeza de que ese hombre sea lo que dice ser además como conocía su nombre este lugar es obvio que era otro tiempo la vestimenta de este hombre era diferente a lo que conocía parecía ser de la época colonial tenía que averiguar más cosas de todo esto se aclaró la garganta y se apresuró a decir- padre se puede saber que error he cometido para haber recibido tremendo golpe-

-todavía tienes el cinismo de preguntar, cuantas veces te dije que dejaras esas mañas Hispanoamérica en ese horrible lugar que naciste ya de por si mis iguales me tratan de manera despectiva por ser criollo y tu tenías que empeorarlo con tu bajo comportamiento

- padre eso quiere decir que no estamos en Ecuador quiero decir en Quito

- si no estamos en Quito niña es claro estamos en la bella España- al escuchar esto su mundo se vino abajo había torcido el tiempo pero como, estaba en una época que no le pertenecía aunque siempre pensó que pertenecía de otra época nunca pensó que un día conocería y estaría presente en esta época, el padre prosiguió hablando- es todo mi culpa nunca tuve que casarme con una mestiza por mi arrebato de juventud ahora tengo mi afrenta contigo, mis padres me lo advirtieron y no hice caso a tiempo hasta tu aspecto te delata que no sos ni una española y menos una criolla-ella no sabía cómo era su aspecto en este lugar pero tenía claro que no podría aceptar que su físico cambiara al de otra mujer es verdad que odia no estar en el estereotipó de mujer del siglo XXI pero se ama tal y como era por esto sabía que nunca más podría ver se en el espejo por miedo de ver otro rostro que no fuera el suyo, dejando esto de lado la joven le pregunto a su padre

- cuanto tiempo estaremos en España

- sabes que tus hermanas tienen el derecho de buscar un buen marido no como tú que no tiene ninguna posibilidad con tu aspecto, así que deja de ser egoísta y deja de preguntar estas cosas que no son de tu incumbencia- la carreta se detuvo frente a una casa de dos pisos sencilla, rustica de madera y con tejas rojas, ventanas amplias al bajar del auto se encuentra en el umbral de aquella casa con una bella mujer blanca como la leche de ojos azules, cabello castaño claro era hermosa y aunque se notaba su edad parecía de 40 años por lo cual dedujo que sería la esposa de ese hombre si era así ella entonces era su madre un impulso por ganarse su favor la hizo actuar se acercó con una amplia sonrisa y dijo- hola madre perdón quiero decir buenos días- me olvido que esta jerga no se usa en este tiempo pensó la joven, la mujer con cara recelosa miro de arriba abajo – buenos días Adriana y por favor que no se te ocurra decirme madre cuando estemos en publico

– qué pero no eres la esposa de mi padre

- si lo soy pero nunca en vida tendría una hija como tú, fuera de lo respetable –la mujer se giró y se fue a saludar a su marido con devoción, para Adriana fue como caer a lo profundo de un acantilado no había nadie quien le apoyara y la amara en este mundo estaba sola - esto es peor que en mi vida anterior, pensó

Ya se está hartando de este lugar poco amigable y poco tolerante con las mujeres pero no sabía cómo volver, tuvo que resignarse como lo hacía con su vida, conoció a sus bellas hermanas una tenía el talento de fingir ser una puritana y la otra actúa como una arpía siempre recalcándole su lugar en la familia pero su el comportamiento que tenían hacia ella le era indiferente que ganaba con luchar con ellas si era claro quien perdería, un día que no pudo su curiosidad se vio al espejo abrió los ojos lentamente y observo aquel rostro lo palmo no podía creerlo era ella, su viva imagen nada cambio el mismo rostro y cuerpo estaba feliz aunque los demás la despreciaran por ser claramente diferente a estos españoles no le importaba, no odiaba España pero si sentía fuera de lugar añoro conocer su patria en plena época colonial pero sabía que tenía tiempo descubrió que su padre era abogado y quería que sus dos bellas hijas se casaran con hombre que sean cien por ciento español de mí no esperaba mucho ya que era claro que los hombres de este país no veían con buenos ojos – me aburro de tener que estar sentada bordando, es ridículo hacer esto todos los días- dijo, su segunda hermana Elena le contesto diciendo -no sé porque padre intenta siguiera que actúes como una señorita, si ni bordar puedes luego giro su rostro y miro a María que respondió con una sonrisa la cara de burla se translució todos sus familiares y más allegados sabía que si María tuviera personas delante de ella sabría ocultar su verdadero y feo corazón, siempre era igual estas tontas no tenían nada que hacer solo vienen a joderme a mi pensó. - Elena que vestido usara esta noche, no será como el que usaste en la fiesta de los Ortega se veía claramente tu pecho – María deja de ser tan mojigata es necesario si quieres impresionar a los caballeros, para eso estamos no. Adriana te lo advierto espero que te comportes esta vez no saldrás corriendo como una cabra loca padre tuvo que disculparse con los anfitriones por todo el show que realizaste- entonces eso fue lo que paso la Adriana de esta época paso por lo mismo que yo pase en ese callejón -Lo sé, no se volverá a repetir, dijo con apatía.

Aug. 4, 2021, 8:02 p.m. 0 Report Embed Follow story
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