dameephemere Efímera

Su tarea era bastante simple: Taehyung debía enseñarle a Jeon todo lo que un Rey debía saber. Su plan no incluía que Jungkook se sintiera atraído por él, ni mucho menos que comenzara a deleitarse por su irritante y molesta presencia.


Fanfiction Celebrities For over 18 only. © Prohibida su copia y/o adaptación. Obra registrada en Safe Creative.

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How we started


No podía recordar con exactitud cuando comenzó a sentirse de esa manera, ya que había pasado hace muchos años atrás, pero podía asegurar algo: No había sido de forma inmediata.


Definitivamente no, su desagrado había comenzado a formarse con el paso de los años, al ver la forma tan irresponsable con la que se comportaba, al percatarse de su inexistente preocupación por mantener una buena reputación por el bien de su familia, y su total falta de interés por cualquier asunto relacionado con la política. Su rechazo había aumentado al verlo convertirse en un joven totalmente opuesto a él, desalineado e inmaduro, que coqueteaba con cualquier princesa que le pasara por delante sin importarle la gran cantidad de rumores y malos comentarios que aquello podía provocar, esos que Taehyung siempre terminaba escuchando y nunca parecían tener fin.


Su molestia se había ido intensificando al darse cuenta de que no tenía ninguna intención de comportarse de la forma que se esperaba viniendo de un futuro Rey, que sus prioridades no eran las mismas que las suyas y la diversión era lo único que le interesaba. Jeon solo era un par de años más joven que él, pero ni eso justificaba su falta de cuidado.


Y si esas no eran suficientes razones, Taehyung no lo soportaba por ser un idiota.


—Otra vez estás mirándome fijamente. —Su voz, tan pacífica y suave en momentos como ese, también lo irritaba de sobremanera.


—Debo irme. —Taehyung se puso de pie, recuperando su ropa para poder vestirse, ignorando la mirada que seguía cada uno de sus movimientos, su voz carente de cualquier expresión que pudiera delatar lo incómodo que comenzaba a sentirse—. Debería vestirse también, Su Majestad, no querrá llegar tarde.


—Cuanto te comportas así no puedo entenderte. —Taehyung arqueó una de sus cejas, sorprendido al percibir la frustración del rubio.


—¿Así como? —Si era totalmente honesto, sólo llamaba a Jungkook de forma políticamente correcta cuando tenían testigos, o cuando quería sacarlo de sus casillas. Lo último sucedía bastante a menudo, para ser honesto, justo como en ese instante.


—Como si no soportaras estar en la misma habitación que yo. —Taehyung acomodó el pañuelo alrededor de su cuello sin quitar el semblante tranquilo de su rostro, observando los labios de Jungkook fruncirse.


—¿Hago tal cosa?


—Me dejas follarte y luego vuelves a actuar como si te molestara estar junto a mí, es jodidamente confuso. —Una sonrisa desagradable quiso aparecer en el rostro de Taehyung, pero la contuvo con facilidad, forzándose a negar con la cabeza con aire despreocupado.


—Que te deje follarme no significa que algo vaya a cambiar fuera de esta oficina, creí que ambos lo teníamos claro. —Jungkook lo observó intensamente durante un par de segundos antes de incorporarse, buscando su camisa a los pies del sofá con una arruga entre sus cejas muy difícil de ignorar.


El silencio permaneció hasta que Taehyung estuvo listo para salir, volviendo a lucir impecable de nueva cuenta en su traje blanco con bordes dorados, los colores que representaban a su reino. Sin embargo, el detalle de que su postura era mucho más relajada que cuando había llegado no pasó desapercibido para ninguno de los dos. A Taehyung le hubiera encantado decir que era la primera vez que sucedía, pero estaría mintiendo.


Era algo divertido, que el único momento en el que congeniaban bien era cuando no estaban precisamente hablando.


Taehyung le quitó el seguro a la puerta, volviendo a recuperar la atención de Jungkook, quien paró de arreglar su cabello para poder observarlo. También estaría mintiendo si Taehyung dijera que no le resultaba un poco entretenido comprobar como siempre la mirada del rubio terminaba cayendo sobre él.


—Vuelve a leer tu discurso antes de salir mañana, lo revisé y no estaba nada mal, es genuino así que les gustará.


—¿No vas a estar aquí para escucharlo? —Taehyung negó con la cabeza, tratando de no desviar la mirada de la puerta frente a él, a su vez que Jungkook daba varios pasos en su dirección.


—Tengo mis propias obligaciones que atender. Es difícil, pero estoy seguro de que puedes sobrevivir sin mi ayuda.


El rubio lo observó con los labios apretados, captando la pizca de burla en sus palabras, buscando la mirada que no parecía querer encontrarse con la suya. —Lo intentaré.


Taehyung salió de la oficina de Jungkook sin decir algo más, dirigiéndose a las escaleras para poder abandonar el castillo. Aquel lugar se había vuelto muy familiar para él en esos últimos meses, en los que había comenzado a visitarlo con demasiada frecuencia, e incluso los empleados no se sorprendían de verlo ya.


—¿Necesita que lo lleve, Su Alteza? —El chófer real lo alcanzó en su camino hacia afuera, haciendo una pequeña reverencia en su dirección.


—No es necesario, no volveré hasta mañana. —Taehyung le dedicó una mirada que podría catalogarse como amistosa antes de subirse a su auto—. Asegúrate de que Su Majestad no llegue tarde.


—Como usted ordene, Su Alteza, que tenga un buen viaje.


Taehyung puso el vehículo en marcha, agradeciendo internamente que su reino y el de Jungkook fueran vecinos, no se tardaba mucho tiempo en llegar y aquello siempre había sido conveniente. Incluso cuando había sido tan solo un niño, la buena relación entre ambas familias contaba con muchos años de antigüedad, y las continuas visitas a ambos castillos era algo que no se había perdido. Era de esperarse entonces, que el único hijo del Rey Jeon y el primogénito de la Reina Kim fueran amigos, pero aquello nunca sucedió.


Ambos heredarían el trono al convertirse en adultos, pero allí se acababan todas las similitudes. Sus diferentes personalidades los habían limitado a pequeñas interacciones en los numerosos banquetes y bailes a los que eran invitados, cortas conversaciones que terminaban apenas una nueva princesa robaba la atención del príncipe más joven.


Taehyung no soportaba la irresponsabilidad, y por eso es que su desinterés por conocer más a Jungkook se había dado de forma natural conforme iban creciendo. Jamás se perdonaría a sí mismo si alguna vez sus padres lo miraban de la forma en la que había visto al Rey Jeon mirar a su hijo, con algo muy parecido a la desilusión en sus ojos. Jamás podría comportarse de manera tan descuidada porque su familia y su reino eran lo más importante para él, Taehyung quería hacerlos sentir orgullosos, por lo que su conducta reflejaba aquello. Él adoraba la idea de poder convertirse en Rey, y se había preparado para ello toda su vida, para poder ser igual de bueno que su madre.


Por eso es que le molestaba tanto que algo de vital importancia, como el futuro de miles de personas, fuera a caer en las manos de alguien como Jungkook, cuando estaba claro que no estaría a la altura de la situación, que el peso sobre sus hombros terminaría por aplastarlo y que no habría ningún otro culpable que no fuera él mismo.


Aquello lo irritaba, y había conseguido que una gran oleada de rechazo apareciera en su interior cada vez que lo veía, aunque se había esforzado por disimularla debido al buen vínculo que compartían sus padres. Sin embargo, Taehyung nunca se había molestado en fingir que el Príncipe Jeon le agradaba en la intimidad de su hogar, contrastando frente a los comentarios comprensivos de parte de su hermana, quien creía que esa “etapa de rebeldía” pasaría en algún momento u otro.


La Reina Kim era muy consciente de la posición de su hijo, pero su empatía y buena voluntad la superaron en el momento menos oportuno, y no pudo evitar ofrecerle ayuda al rubio después de que el Rey Jeon muriera de un ataque al corazón. Ni ella, ni Taehyung, habían esperado que Jungkook aceptara esa oferta. Sería un golpe duro al orgullo de un Rey admitir que necesitaba ayuda para hacer bien su trabajo, pero por otro lado, no se trataba de cualquier otro Rey, se trataba de Jungkook, y él necesitaba toda la ayuda que fuera posible.


Contra su propia voluntad, y en favor a su madre, Taehyung había aceptado guiarlo y enseñarle todo lo necesario para que pudiera gobernar de manera inteligente, callando a todos aquellos que predecían su fracaso y dudaban de sus habilidades para sacar adelante a su reino. No había sido fácil, Taehyung no era conocido por su paciencia, sino más bien por su capacidad para solucionar problemas, y el hecho de que el menor fuera su persona menos favorita, no había colaborado para nada en su misión.


Jungkook había tenido que aprender, por las malas, que Taehyung podía ser perfectamente educado y correcto con todo el mundo, pero él era una excepción. El Príncipe ni siquiera había intentado ocultar su desagrado cuando comenzaron a pasar tiempo a solas, y con el correr de las semanas, Jungkook había comenzado a tomar en serio cada una de sus amenazas con dejarlo a su suerte si no tomaba en serio sus indicaciones.


Taehyung solía tratarlo como si estuviera disciplinando a un niño, y a pesar de que realmente lo veía de esa manera a veces, jamás habría podido adivinar lo que pasaría varios meses después, en los que nada más que indicaciones, órdenes, e ingeniosos insultos habían salido de su boca. Jamás habría podido imaginar que no podría alejar a Jungkook cuando este lo besó al acabar una reunión.


Taehyung no lo alejó, y aún seguía recriminándose por ello, por ser incapaz de alejarlo todas las veces que le siguieron. Por dejarlo meterse bajo su piel y haber caído en lo que juró evitar a toda costa, por no poder verlo como un adolescente inmaduro otra vez y sentirse irremediable y estúpidamente atraído hacia él.


Aquello último, era lo peor de todo, y lo que lo hacía querer alejarse de ese reino cada vez para nunca más volver.




[...]




Si le preguntaban a Jungkook por qué rayos no había prestado atención a todas las reuniones a las que su padre lo había obligado a asistir en el pasado, respondería que porque era un idiota.


Lo era, tenía que concederle eso a Taehyung, pero en su defensa, no se sentía listo para tomar esa gran responsabilidad todavía. Realizar la mitad de sus obligaciones como príncipe solía tomarle siglos, y la otra mitad a veces se deslizaba fuera de su mente. Ser Rey nunca había sido el sueño de su vida—a pesar de que lo habían preparado para ello desde que había nacido—y en lo más profundo de su corazón esperaba que su padre viviera muchos años antes de que él tuviera que tomar su lugar.


Cuando él falleció, el suelo bajo sus pies pareció desaparecer, el mundo se vio demasiado grande frente a sus ojos y el dolor de perder a su padre lo hundió en una desesperación de la cual sus conocidos más cercanos lo ayudaron a salir, no sin mucho esfuerzo.


Un día, estaba bebiendo champaña con la Princesa Soojin sin ninguna preocupación que pudiera atormentarlo, evitando meterse en muchos problemas, y al siguiente, tenía un reino que dirigir y el itinerario más ocupado que había tenido en toda su vida. Fue catastrófico.


Solo Jimin y Yugyeom, sus más cercanos amigos, habían sido testigos del pánico que se había apoderado de él los meses anteriores a su coronación. Ninguno de los dos podía hacer mucho por él, ninguno heredaría el trono, y Hoseok, quien lo haría en un par de años, había intentado darle los mejores consejos que se le habían ocurrido, sin poder hacer mucho más al vivir del otro lado del mar.


Jungkook solía viajar y visitar los reinos vecinos en lugar de su padre bastante a menudo, pero nunca para tratar temas demasiado serios o importantes. Asistir a eventos, coronaciones, o ceremonias era su especialidad, y su innegable carisma había servido para que su madre le delegara todo lo que se relacionara con ello, consiguiendo que nombre fuera conocido en muchos lugares. Para esas alturas, su padre ya se había cansado de pedirle un poco de interés y compromiso con asuntos más aburridos y tediosos, desde la perspectiva de Jungkook, que involucraran al reino, por lo que había optado por esperar a que lo hiciera por su propia voluntad.


Por esa razón, es que Jungkook se sintió completamente fuera de su zona de confort una vez que las reuniones e innumerables citaciones comenzaron a llegar. Los condes y duques parecían deleitarse al verlo intentar discutir los temas a tratar, recalcándole una y otra vez su falta de experiencia. Porque por más que hubiera leído y releído toda la documentación necesaria, que se hubiera empapado de información al respecto y sus propuestas no fueran para nada malas, siempre había algo que le faltaba. Jungkook no sabía cómo lidiar con ellos, no sabía cómo manejarlos, jamás había tenido que escudriñar sus palabras para saber qué decisión debía tomar, y sobre todo, ninguno de ellos le tenía confianza.


Lo respetaban, por supuesto, porque era el Rey, pero el hecho de que Jungkook nunca hubiera participado activamente en esas reuniones con anterioridad lo convertía en un intruso. Y no es como si Jungkook estuviera completamente perdido, su preparación había sido muy efectiva a pesar de que no le había dado la importancia que se merecía. Todas sus salidas nocturnas y viajes recreativos se habían acabado apenas su padre murió, y en los meses que le siguieron Jungkook había sorprendido a cualquier persona que lo conociera al tomar muy en serio su futuro rol, llenándose de conocimiento para no hacer el ridículo el día de su coronación.


Sin embargo, la experiencia no era algo que podía adquirir en unos pocos meses cuando por ello había tenido años para hacerlo.


En su momento, había pensado que la oferta de la Reina Kim había sido un milagro enviado desde el cielo, porque Jungkook no conocía mejor heredero al trono que Taehyung, su nombre era respetado hasta por importantes nobles que le doblaban la edad, y no simplemente por ser un príncipe. Aquella noche, había creído que su suerte había cambiado y que ambos se llevarían de maravilla dada la amistad entre sus familias.


No podría haber estado más equivocado.


El Príncipe Kim Taehyung era sumamente inteligente, todo un ejemplo a seguir, poseía unos modales irreprochables y podía comunicarse sin ningún problema hasta en tres idiomas, pero había un pequeño inconveniente: No parecía soportarlo.


Jungkook siempre recordaba sus pláticas bastante amenas y a sus encuentros hasta podría etiquetarlos como amistosos, pero al parecer el mayor no los recordaba de la misma manera. Desde que el Príncipe Kim había puesto un pie en su castillo, y le había indicado que debía hacer todo lo que él ordenara, sin cuestionarlo en ningún momento, aclarándole que no estaba allí dado a su buena voluntad, Jungkook había sabido que su relación sería de todo menos celestial.


Todo lo que Jungkook hacía conseguía irritarlo, y parecía importarle muy poco que tuviera un título más alto que el suyo a la hora de marcarle sus errores y cuestionar su intelecto. Nunca en su vida, Jungkook hubiera pensado que terminaría dependiendo de una persona para hacer su trabajo, pero exactamente así fue como se sintieron los primeros meses a su lado. El cambio fue radical, Taehyung sabía exactamente cómo funcionaba todo y su capacidad para organizar su agenda era envidiable por su practicidad. Ayudó al menor en todos los ámbitos en los que podría necesitar ayuda, y a pesar de que no pasaba más de dos horas sin decirle qué hacer, se esforzaba en que el menor comprendiera lo que estaba haciendo y no sólo siguiera sus indicaciones como un robot.


Se volvió enemigo de sus asesores, los cuales habían pasado de ser indispensables a sentirse inútiles, repitiendo hasta el cansancio que esa dependencia era peligrosa. Jungkook podía comprender su temor, pensaban que Taehyung podría llegar a sabotear su trabajo, puesto que no mucho tiempo atrás había sido parte de los que no confiaban en sus habilidades y auguraban su fracaso. Pensaban que podría comenzar a tomar crédito por cada nueva cosa que Jungkook había logrado bajo su tutela e incluso exigir algo a cambio. Taehyung podría hacerlo, pero el menor sabía que él no lo haría, era demasiado bueno para algo como eso.


Eso sí, si Jungkook debía soportar su mal humor, irritabilidad, su completa falta de tacto, y convertirse en el blanco de todos sus comentarios desagradables a cambio de recibir su ayuda, ellos jamás podrían saberlo.


Al igual que jamás podrían adivinar lo que había pasado entre ellos aquel día de abril, que había empezado siendo tan normal como cualquier otro.


—Solo pareces pensar cuando haces lo que te digo. —Taehyung se alejó de la sala de reuniones con paso tranquilo, siendo seguido por el rubio, quien no pudo evitar bufar ante esas palabras.


—Ellos no reconocieron que tenía razón. —La reunión no había salido muy bien desde su perspectiva, pero el mayor no se veía muy preocupado por ello y eso lo hacía sentirse mucho menos estresado que minutos atrás.


—Es demasiado pronto como para que esperes eso, Jungkook. Estarán listos para pisotearte si los dejas hacerlo, pero no reconocerán tus aciertos ni aunque se los tires en la cara. —Taehyung se detuvo para observarlo, viéndolo asentir quedamente—. Confórmate con no haber sido el blanco de sus ataques esta vez.


Jungkook lo observó dirigirle una mirada satisfecha, ligeramente sorprendido de que Taehyung no estuviera siendo tan desagradable esa mañana.


—¿Tanto les cuesta aceptar que mi propuesta es increíble? —Taehyung puso los ojos en blanco antes de seguir caminando, él le había ayudado a pulir los detalles de su idea y a hacerla más atractiva, así que claramente estaba de acuerdo en que era muy buena.


—Sé lo mucho que amas recibir cumplidos, pero no vas a oírlos en un futuro cercano. —Jungkook no tuvo cara de refutar eso, a pesar de que no era del todo cierto, le gustaba recibir cumplidos, pero por parte de Taehyung, lo cual era muy, muy inusual—. Ahora ve a prepararte, en menos de dos horas la Princesa Bae estará aquí y necesito que—


—¿Joohyun vendrá hoy? —Una sonrisa tiró de los labios de Jungkook al recordar que sí, Taehyung se lo había dicho días atrás.


—Sí, y espero que no seas tan idiota de ponerle una mano encima, porque he trabajado demasiado en mejorar tu imagen pública como para que vuelvas a follarte a otra princesa. —Se había tardado en aparecer, pero ahí estaba otra vez, regañándolo.


—Creí que habíamos dejado en claro que he dejado de hacer eso. —Jungkook no necesitaba una advertencia, él no era así de imbécil.


—¿Recuerdas la última vez que ella estuvo aquí? —La forma en la que los labios de Taehyung se torcieron con desagrado lo hizo sonreír, porque su enfado no tenía ningún sentido—. Casi olvidas mis palabras.


Jungkook no había olvidado su advertencia, había fingido hacerlo para estresar un poco a Taehyung, con mucho éxito debía agregar.


—No era a ella a quién deseaba realmente así que no tienes nada que temer. —Sus palabras causaron el efecto esperado: El mayor frunció el ceño, mostrándose claramente enfadado, y sus ojos prácticamente taladraron un agujero en su frente.


—Deja de jugar, no estoy de humor para tus bromas infantiles. —¿Lo había estado alguna vez? Jungkook no podía recordarlo y su memoria era excelente.


—No estoy jugando. —Dio un paso más cerca, acortando la distancia que los mantenía separados.


—Eres imposible, intento mantener una conversación seria contigo, pero tú—¿Qué haces? —Jungkook había avanzado más, invadiendo su espacio personal, haciendo retroceder a Taehyung de forma instintiva, chocando contra la pared tras él.


—No estoy jugando —repitió, con sus ojos fijos en el mayor, algo cansado de que asumiera que no hablaba en serio. Lo hacía, de verdad que sí—. Te deseo.


El rostro de Taehyung se tornó especulativo, y se quedó sin decir nada por un largo momento, en el que Jungkook aprovechó para terminar de acercarse, pudiendo sentir con mucha más intensidad la exquisita fragancia que siempre envolvía al mayor. Su rostro estaba a escasos centímetros del contrario, y sus manos picaban por sostener el cuerpo ajeno, cruzar todas las barreras que Taehyung había puesto entre ellos.


No podría decir con exactitud cómo es que había sucedido, pero sus ojos se habían detenido a analizar cada detalle del rostro del mayor con más frecuencia de la que le hubiera gustado admitir, había empezado a preguntarse qué textura tendrían sus labios o cómo se sentiría su piel bajo sus manos. Era delirante, porque su ceño fruncido y su mirada enfadada eran casi permanentes en su rostro, pero Jungkook seguía pensando que se veía tan malditamente atractivo… Su cuerpo no parecía querer otra cosa que romper toda distancia y ver una faceta distinta a la que estaba acostumbrado.


Quería conocer a Taehyung, ya había tenido suficiente tiempo a solas con el Príncipe Kim Perfecto.


—¿Me deseas? —Su tono de voz estaba cargado de ironía, pero por más que Jungkook intentó no distraerse y prestar atención a sus palabras, fue muy fácil perderse en la línea de su mandíbula—. Es una lástima para ti, porque no follo con reyes incompetentes que no saben hacer su trabajo.


—¿Eso quiere decir que me dejarías follarte si fuera un buen Rey? —Los ojos de Taehyung se estrecharon, claramente descontento con esa interpretación de sus palabras.


—Si fueras un buen Rey ni siquiera estaría aquí en primer lugar y difícilmente podrías llamar mi atención. —Jungkook volvió a mirarlo a los ojos, aquellos que lo veían de forma irritada, antes de acercar sus labios a la mejilla de Taehyung.


No fue más que un roce fugaz, pero el cuerpo del mayor se tensó de forma evidente, como si hubiera sido tomado por sorpresa.


—Siempre puedes empujarme lejos.


—Por supuesto que voy a hacerlo. —Las manos de Taehyung se movieron de forma automática a su pecho, con evidente intención de alejarlo—. No eres más que un idiota que—


Jungkook rozó una de las esquinas de su boca, acallando cualquier otra palabra, consiguiendo que el cuerpo de Taehyung se quedara muy, muy quieto, con sus manos aún en la parte delantera de su traje. Unos agonizantes segundos pasaron, en los que el menor casi esperó un golpe o una reacción de su parte, pero cuando nada pasó, finalmente sus labios se movieron y se encontraron con los del contrario.


Taehyung no lo alejó, permitió que ese beso se alargara, y solo correspondió sus movimientos cuando Jungkook succionó con fuerza su labio inferior, como si se hubiera despertado de un pequeño trance. El rubio se sentía más que feliz, besando y mordiendo los labios de Taehyung a su antojo, perdiéndose a sí mismo en el interior de su boca, sin poder creer lo bien que se sentía besarlo, tomando el control de la situación y sólo dejándole al mayor la opción de seguir el ritmo que había impuesto.


Cuando las manos de Taehyung lo empujaron, logrando romper el beso a duras penas, supo que lo sucedido había sido demasiado bueno para ser real. Estaba listo para recibir cualquier reclamo o insulto proveniente de su parte, pero en cambio, solo escuchó unos pasos acercándose. Observó a Taehyung recuperar el ritmo normal de su respiración, a su vez que alisaba las arrugas de su camisa, las que Jungkook se había encargado de dejar, y volvía a recobrar la compostura en un abrir y cerrar de ojos.


—Su Majestad. —Jungkook posó su mirada en el sirviente a unos pasos de ellos, reconociéndolo fácilmente como uno de los más cercanos a su madre, alentándolo a continuar—. La Reina quiere verlo, lo está esperando en su habitación.


Jungkook asintió cortamente, con una pequeña sonrisa bailando en sus labios, mirando a Taehyung durante una fracción de segundo antes de contestar. —Iré enseguida, Jongin-ssi, dile que no tardaré.


—¿Mi auto está listo? —La voz de Taehyung sonó más fría que de costumbre, con sus músculos tensos y su rostro siendo difícil de leer.


—Sí, Su Alteza, justo como ordenó.


—Gracias. —Los ojos del mayor finalmente encontraron los de Jungkook, y su tono fue extremadamente educado cuando habló, quizás demasiado—. Entonces me iré ahora, Su Majestad, mañana estaré aquí por la tarde. —Hizo una leve reverencia antes de encaminarse escaleras abajo, siendo rápidamente imitado por Jongin.


Jungkook los observó alejarse sin poder borrar su sonrisa, repitiendo en su mente lo que había sucedido minutos atrás, sintiéndose todavía incrédulo de que Taehyung no lo hubiera empujado apenas se había acercado a él.


Quizás, su rechazo no era tanto como siempre se había encargado de demostrarle.




[...]




—Fue un discurso increíble, cielo. —La Reina se acercó a abrazarlo apenas estuvo de nuevo en el castillo, con una sonrisa brillante en sus labios, una que Jungkook no había visto en un largo tiempo, al menos no desde que su padre los había dejado—. ¿Taehyungie no vino contigo hoy?


—No, tuvo otros asuntos que atender. —Jungkook subió junto a ella las escaleras, sintiéndose aliviado de que todo hubiera salido mejor de lo que había esperado. El pueblo ya no parecía tan reacio a escucharlo, y también habían dejado de lanzarle miradas condescendientes.


—Quisiera que cenara con nosotros este sábado, quiero agradecerle personalmente por todo lo que está haciendo por ti, cariño. —Jungkook sonrió levemente, mostrándose de acuerdo con la idea—. Asegúrate de invitarlo cuando vuelvas a verlo.


—Preferiría que lo hicieras tú, madre, de esa forma no va a negarse. —La Reina dejó escapar una pequeña carcajada, mostrándose divertida por esa sugerencia.


—¿Estás diciendo que va a rechazarte si tú se lo pides? —Ante la falta de respuesta de parte de su hijo, la Reina volvió a hablar—. ¿Sigues sin agradarle de todo?


—No creo que le agrade siquiera un poco. —Jungkook trató de no evidenciar su frustración, pero fue más difícil de lo normal al tratarse de su madre.


—Llevan mucho meses trabajando juntos, dudo que eso sea cierto, Jungkookie.


—Aun así, creo que debes invitarlo por tu cuenta, él… —Jungkook se contuvo de decir lo que realmente había pasado por su mente. Su madre no necesitaba saber que Taehyung ya había rechazado propuestas de ese estilo viniendo de su parte, nadie necesitaba saber eso.


—Sé que conseguirás que acepte, confío en que algo se te ocurrirá. —Jungkook hizo una mueca, totalmente en desacuerdo con su madre. Sin embargo, no pudo negarse al percibir la orden implícita en sus palabras.


—Haré mi mejor esfuerzo —finalmente dijo al cabo de unos minutos, recibiendo una sonrisa de parte de quien claramente no tenía idea de lo que le estaba pidiendo.


No obstante, esta vez no se trataría de una cena en la que estarían solo ellos dos, su madre estaría allí y dudaba que Taehyung fuera capaz de hacerle tal desplante a la Reina, se atrevería a asegurar que ninguna de sus excusas sería lo suficientemente buena.


Aunque, ciertamente, el Príncipe Kim podía ser muy ingenioso si se lo proponía, el menor podía dar fe de eso.


Por esa razón, horas más tarde, cuando lo vio entrar a su oficina con todo su cuerpo tenso y el ceño fruncido, Jungkook se dijo a sí mismo que tentar a su suerte sería imprudente.


Lo observó acercarse a la vitrina donde guardaba el licor, sacar una botella para luego servirse en un pequeño vaso y vaciar el contenido en su garganta, sin siquiera pronunciar palabra, consiguiendo que sus músculos se relajaran un poco a causa del alcohol. Cuando la mirada del mayor se encontró con la suya, Jungkook se sintió aliviado al darse cuenta que su enojo no estaba dirigido hacia él, más bien, todo lo contrario.


—Escuché muy buenos comentarios acerca de tu discurso de hoy, supongo que lo hiciste bien. —Taehyung tomó asiento frente a él, apoyándose en el escritorio que había entre ellos—. Aún hay un sector que cree que no eres más que un títere, pero pronto cambiarán de idea. —Por la forma en la que lo dijo, Jungkook podría haber apostado que a eso se debía su molestia; Taehyung podía creer que él era un idiota, pero claramente no se sentía feliz al enterarse de que alguien más lo creía.


—No podemos complacer a todo el mundo, tú mismo lo dijiste. —Taehyung chasqueó la lengua ante esas palabras, y Jungkook no pudo evitar sonreír al verlo actuar de esa manera, lucía casi infantil.


—Aun así, debes tener a la mayor cantidad de personas de tu parte si quieres que aprueben tus proyectos. —Jungkook asintió, volviendo su atención a los papeles frente a él de forma inconsciente—. ¿Qué tienes ahí?


—La propuesta de Lee, he estado analizándola y no es tan mala, aunque necesita un par de modificaciones. —Taehyung arqueó una de sus cejas, y Jungkook casi pudo escuchar lo que estaba pensando sin necesidad de palabras—. Sé que dijiste que era muy idealista, pero algunos puntos son realmente interesantes.


—La revisaré mañana, necesito otro trago. —Taehyung se levantó otra vez, tomando la botella que había sacado con anterioridad entre sus manos para servirse otro vaso. No era un licor fuerte, pero si seguía de esa manera no tardaría en emborracharse.


—Odias beber. —Esa era una de las muchas cosas que había aprendido del mayor en todos esos meses que habían pasado juntos—. Mañana lamentarás haberlo hecho.


—Probablemente tengas razón. —Taehyung bebió la mitad de su vaso con una mueca en el rostro, como si le molestara reconocer ese hecho—. Pero a veces es necesario, ¿acaso no tienes un vaso más grande por aquí?


Jungkook negó con la cabeza, y se incorporó para guardar la botella en su sitio a pesar de las réplicas—e insultos—por parte del mayor. No pasaba a menudo, pero cuando Taehyung bebía, solía arrepentirse demasiado a la mañana siguiente, por lo que Jungkook había aprendido a tratar con ese tipo de situaciones.


—Solo vine aquí por el alcohol de todas formas, me iré ahora. —Taehyung empezó a dirigirse a la salida, pero Jungkook lo detuvo gentilmente, tomando su rostro para estudiarlo con atención. La resistencia de Taehyung era lo suficientemente buena, pero nunca estaba demás asegurarse—. Suéltame, estoy perfectamente bien.


—¿Estás de ánimo para conducir? —Jungkook finalmente lo soltó, alejándose de él para abrir la puerta de su oficina—. Kyungsoo puede llevarte.


Taehyung no respondió, y eso hizo que Jungkook volviera su atención a él. El mayor no se había movido de donde lo había dejado y tenía una expresión extraña en su rostro, una que hizo a Jungkook tragar saliva con dificultad.


—¿Taehyung? —Nuevamente no hubo una respuesta, y Jungkook dejó que la puerta se cerrara tras él antes de que su cuerpo se moviera en dirección al mayor, adivinando fácilmente lo que quería—. Creí que quería irse, Su Alteza.


Taehyung volvió a chasquear su lengua ante su tono divertido, como si hubiera esperado un comentario como ese. —¿Sabes qué? Eso es justo lo que haré.


Jungkook volvió a impedir su intento de huida, tratando de esconder la sonrisa que quería formarse en su rostro, tomando la cintura de Taehyung para impedir que se alejara. El mayor tomó una profunda respiración al sentir una de las manos de Jungkook deslizarse por su cuello, evitando el contacto visual a toda costa, tragando saliva de forma casi imperceptible cuando el agarre en su cuerpo se intensificó.


—Odio cuando sonríes así. —Taehyung humedeció sus labios, a la espera que Jungkook hiciera algo más que simplemente sostenerlo, odiándose por sentirse impaciente.


—Lo dices con tanto sentimiento que hasta podría creerte. —Jungkook se inclinó para finalmente empezar a besar su cuello, sintiéndolo inclinar su rostro hacia un lado para darle un mejor acceso.


Se deshizo del pañuelo que el mayor llevaba, explorando la zona por un largo rato antes de finalmente llevarlo hasta su escritorio, retirando todo lo que allí había antes de dejar que Taehyung se apoyara sobre él. Jungkook empezó a desvestirlo sin prisa alguna, dejando caer una a una las prendas que lo cubrían, viendo como poco a poco la paciencia del mayor parecía acabarse.


—¿Realmente tienes que tardar tanto? —Jungkook sonrió al ver la molestia teñir cada de sus facciones, y se inclinó para succionar una marca en las clavículas de Taehyung, escuchándolo sisear en voz baja—. Empezaban a borrarse las que…


Jungkook envolvió sus dedos alrededor del miembro de Taehyung, consiguiendo que sus palabras se transformaran en su suave jadeo mientras todo su cuerpo se arqueaba contra el suyo, buscando más fricción de manera instintiva. Sus labios descendieron en dirección a su pecho, sin dejar de acariciar la erección del mayor, sintiéndola endurecerse rápidamente. Su otra mano buscó lubricante en uno de los cajones, y se sintió aliviado de encontrar un condón allí también.


—Tu ropa e-está lastimándome, idiota. —Taehyung llevó sus manos a los hombros de Jungkook, deshaciéndose de las hombreras que hacían cosquillas en su piel.


Jungkook se incorporó para sacarse la parte superior de su traje, viendo los ojos del mayor entrecerrarse al sentir su erección desatendida. Cuando volvió a acercarse a Taehyung para acariciarlo, la sensación de piel contra piel fue electrizante. —¿Mejor?


—Cállate. —Taehyung aún podía sentir los pantalones de Jungkook rozar contra la piel sensible de sus muslos, pero decir algo al respecto solo conseguiría que el menor siguiera hablando, y ciertamente no quería eso, por lo que mordió su labio inferior para evitar que algún otro sonido saliera de su boca.


Jungkook delineó el cuerpo de Taehyung, tomando una de sus piernas para ponerla sobre su hombro, dejando caer el lubricante sobre sus dedos, con su mirada fija en el rostro del mayor. Su mandíbula estaba tensa, y era obvio que no iba a pedirle que volviera a tocarlo, a pesar de que su erección se veía dolorosa y palpitaba contra su estómago. Sin querer hacerlo esperar demasiado, Jungkook deslizó un dedo en su interior con facilidad, sonriendo levemente al recordar lo bien que había preparado al mayor el día anterior. Taehyung también parecía recordarlo.


—¿Vas a decirme que te hizo enfadar?


Taehyung no respondió, usando una de sus manos para acallar cualquier sonido que quisiera escapar, con su mirada perdida en algún lugar del techo sobre ambos. Jungkook no tardó en sumar otro dedo, buscando su próstata por un par de segundos hasta escuchar un gemido amortiguado que le indicó que la había encontrado, rozando aquel mismo lugar una y otra vez, viendo como el miembro de Taehyung empezaba a gotear contra la piel de su abdomen.


—¿O es que acaso lo de ayer no fue suficiente para ti?


A Jungkook le encantaba molestarlo, especialmente cuando Taehyung era incapaz de responder sin que su voz se viera quebrada por gemidos, disfrutando de cada reacción que provocaba en el cuerpo del mayor. Sus labios recorrían su piel de forma ambiciosa, sin poder contenerse de succionar, morder y hacer todo lo que se le ocurriera, porque Taehyung nunca había puesto ninguna objeción, era el único momento donde Jungkook podía hacer lo que quisiera sin temor a ser regañado.


Cuando las manos de Taehyung volvieron a presionar sus hombros, clavando sus uñas en ellos con fuerza, supo que debía dejar de jugar y apresurarse. Sin intercambiar ninguna palabra, Jungkook deslizó el condón sobre su erección, tomando el cuerpo del mayor con firmeza antes de embestirlo, dándole un par de segundos para que se acostumbrara antes de empezar a moverse.


Sus manos se aferraron a sus caderas, marcando el ritmo que sabía Taehyung deseaba en ese momento. El mayor estaba enfadado, y Jungkook no sería suave con él, no podía serlo cuando su cuerpo parecía rogarle por ir más y más rápido, más profundo, hasta que nada más que placer inundara su mente y suaves gemidos escaparan de sus bonitos labios. Al menor no le molestaba cumplir con cada uno de sus deseos, porque Taehyung no ponía ninguna resistencia cuando Jungkook era quien lo necesitaba, y jamás podría negarse a complacerlo, especialmente cuando podía contar con los dedos de una sola mano las veces en las que el mayor había tomado la iniciativa.


Jungkook quería besarlo, y estuvo tentado a hacerlo cuando vio pequeñas lágrimas caer por las mejillas de Taehyung, al escucharlo jadear ruidosamente, pero se detuvo a mitad de camino, besando la piel de sus hombros en su lugar. Besarse estaba fuera de lo permitido, y Jungkook debía reconocer que era algo soportable, a pesar de que a veces se moría por volver a sentir los labios del mayor sobre los suyos.


Era lo único que Taehyung no le había dejado hacer, después de la primera vez, y Jungkook había terminado por resignarse después de varios intentos fallidos; Jungkook podía besar todo el resto de su cuerpo a su antojo, y aquello era suficiente. Al menos por el momento.


Un débil sollozo llegó a sus oídos, y Jungkook aumentó la intensidad de sus movimientos, golpeando sus caderas contra las de Taehyung, queriendo volver a escucharlo. Taehyung solía quedarse callado durante el sexo, y solamente dejaba que Jungkook lo escuchara cuando ya había perdido todo rastro de cordura; ni una sola palabra salía de sus labios, y jamás había pronunciado su nombre, aunque a veces, Jungkook tenía la impresión de que quería hacerlo.


Taehyung no duró mucho más que eso, y se corrió con los ojos cerrados y con una fina capa de sudor cubriendo su piel. Jungkook lo imitó poco después, sintiéndose sobrepasado por los espasmos que recorrieron el cuerpo de Taehyung a causa de su orgasmo, con la imagen del rostro frente al suyo libre de cualquier preocupación.


El silenció se extendió, y cuando Jungkook se separó para deshacerse del condón, pudo ver al mayor suspirar profundamente antes de sentarse. Jungkook lo ayudó a limpiarse, disfrutando del pequeño momento en el que Taehyung parecía demasiado relajado como para insultarlo.


—Deberías vestirte también. —Taehyung no lo miró, demasiado ocupado en abrochar los botones de su camisa, dándole la espalda una vez que se bajó del escritorio.


Jungkook asintió, imitando a Taehyung con movimientos mucho más rápidos, sabiendo que Taehyung deseaba terminar de vestirse a solas. —Kyungsoo estará esperando por ti afuera.


Taehyung no dio señales de haberlo escuchado, pero el hecho de no recibir respuesta le indicó a Jungkook que estaba de acuerdo con esa idea. Había aprendido a interpretar los silencios de Taehyung, debían darle un poco de crédito por ello.


—Jongin-ssi —llamó, al ver bajar al joven por las escaleras—, dile a Kyungsoo que espere al Príncipe Kim junto a su auto, va a llevarlo a casa.


—Enseguida, Su Majestad.


Jungkook lo observó alejarse, y no pasó mucho tiempo antes de que escuchara pasos resonar tras él. Taehyung volvió a aparecer tal y como había llegado frente a sus ojos, sin ningún cabello fuera de lugar, y Jungkook debió admitir para sus adentros que el mayor tenía una facilidad increíble para dejarlo sin aliento.


—Taehyung —empezó, haciendo que el mayor detuviera sus pasos en dirección a la salida—, mi madre quiere que nos acompañes a cenar este sábado.


—¿Tu madre? —Una de las cejas de Taehyung se arqueó, y se volteó para enfrentar nuevamente al menor, con una sonrisa maliciosa en su rostro—. Espero que no sea otro de tus patéticos intentos por invitarme a salir.


—No lo es. —La expresión de Jungkook se ensombreció por una fracción de segundo, sorprendiendo a Taehyung por lo rápido que fue el cambio. La sonrisa que tiró de sus labios cuando continuó, fue de todo menos sincera—. Ya no voy a insistirte más.


—¿Hablas en serio? —Taehyung tragó saliva al verlo asentir, eso no era algo que había esperado—. Entonces, dile a la Reina que no faltaré.


—Se lo diré. —Jungkook se alejó en dirección a las escaleras después de esas palabras, sin siquiera despedirse o darle una última mirada, y Taehyung no dudó en seguir su camino hacia la salida, chasqueando su lengua con irritación.


Imbécil.


Jungkook ya se había tardado demasiado en darse por vencido, Taehyung sabía más que bien que el menor no era un aficionado a las citas o a algo más que no fuera diversión sin ataduras, por lo que ya debía haber dejado de pretender lo contrario al darse cuenta que Taehyung no caería en sus juegos. El mayor finalmente podría patear fuera de su mente su confesión de semanas atrás, y descansaría de todas esas invitaciones que el menor había estado dejando caer cada pocos días, sin lucir afectado por el hecho de que Taehyung no lo había tomado en serio.


Era algo bueno, sus múltiples ofertas ya habían comenzado a irritarlo.


Era increíble.




[...]




—Supongo que ya querrás irte, les diré que preparen tu coche. —Jungkook hizo el amago de ponerse de pie, pero una de las cejas de Taehyung arqueándose lo hizo detenerse.


—¿Quieres que me vaya? —Taehyung ladeó su rostro, tomando su copa para vaciarla frente a la atenta mirada de Jungkook.


Jungkook suspiró, sin saber muy bien a qué estaba jugando el mayor esa noche. Su madre ya se había ido a su habitación, después de despedirse animadamente de ambos, y había supuesto que Taehyung querría marcharse, dada su obstinada y constante negativa a cenar con él, a solas.


—¿No vas a responder? —Taehyung se apoyó en el respaldo de su silla, viendo la expresión del menor mostrarse indecisa.


Jungkook sonrió, aunque nuevamente, no lucía muy feliz.


—¿Por qué le dijiste eso a mi madre?


—¿Decirle qué? —Taehyung podía adivinar qué se refería, pero aun así quiso saber qué era exactamente lo que había dicho para que Jungkook se comportara de esa manera.


—Dijiste que habías hecho un buen trabajo conmigo, que creías que sería un buen Rey. Sé muy bien que no piensas de esa manera. —El ceño de Jungkook se frunció, mostrándose claramente descontento, o frustrado, mejor dicho.


—Si voy por ahí diciendo lo contrario, mi madre no tardaría en pedirme que siguiera ayudándote, y no es como si quisiera seguir viendo tu cara todos los días. —Taehyung vio el rostro de Jungkook quedarse en blanco por unos segundos, como si estuviera analizando sus palabras.


—Entiendo. —Jungkook se puso de pie, acomodando parte de su traje con una expresión seria, sin mirar al mayor—. Te veo mañana, si es que no es una molestia para ti, claro.


Taehyung mordió el interior de su mejilla, viendo al menor salir de comedor, sintiéndose algo molesto por el hecho de que lo hubiera dejado solo allí.


¿Acaso había olvidado que era el invitado aquella noche?


La Reina había sido muy amable, y se había mostrado genuinamente agradecida por estar ayudando a su hijo. Taehyung había dicho lo que creía que ella necesitaba escuchar, su reacción se lo había confirmado, y no es como si hubiera esperado que Jungkook se mostrara molesto al respecto. Había pensado que el menor se sorprendería, puesto que esas palabras no habían salido de la boca de Taehyung con anterioridad, pero no que iba a afirmar que estaba mintiendo.


Su reacción lo había tomado con la guardia baja, y aunque jamás fuera a admitirlo en voz alta, sus palabras no habían sido un simple consuelo para la Reina Consorte. Taehyung había hecho un buen trabajo, pero eso también se debía a que Jungkook había aprendido diligentemente cada una de las cosas que él le había enseñado. No es como si fuera a convertirse en un buen Rey del día para el otro, pero con el paso de los años, estaba seguro de que no lo haría nada mal.


Se puso de pie, con la intención de irse del castillo al no tener nada más que hacer allí, pero en su camino se encontró dirigiéndose a la oficina de Jungkook. Observó la puerta cerrada por un par de minutos antes de finalmente decidirse a entrar. Jungkook estaba allí, sentado en el sofá, leyendo lo que Taehyung sabía era la propuesta de Lee, corregida y mucho más elaborada.


—¿Qué haces aquí? —Jungkook no levantó su mirada, y Taehyung estuvo tentado a poner los ojos en blanco y marcharse, pero no lo hizo, quizás porque la gratitud de la Reina lo había hecho sentir un poco culpable.


—Fuiste testarudo, perdiste un tiempo valioso que hubiera podido servirte para aprender de tu padre, fuiste inmaduro y no hiciste nada más que dañar tu imagen frente a todos los ojos del reino, olvidando tus—


—¿Viniste a insultarme? —Jungkook siguió con su mirada fija en los papeles, claramente acostumbrado a esas palabras.


—Es la verdad. —Taehyung cruzó los brazos sobre su pecho en forma defensiva, todavía parado cerca de la puerta.


—No dije que no lo fuera. —Jungkook torció sus labios, sin querer volver a escuchar sus errores una vez más—. ¿A qué viniste?


—Olvidando tus obligaciones como heredero —Taehyung terminó, apretando la mandíbula, sin creer lo que diría a continuación—, pero sé que no descuidarás tus obligaciones como Rey, y eso… —Taehyung vio al menor levantar la mirada en su dirección, luciendo incrédulo—. Eso te ayudará a mejorar, con el tiempo.


Jungkook no dijo nada por un momento, simplemente mirándolo a los ojos, como si estuviera tratando de adivinar si Taehyung estaba burlándose de él o no. El mayor apretó sus manos en puños contra su pecho, sintiéndose terriblemente incómodo y en desventaja con la situación, en la que él mismo se había metido.


Cuando Jungkook se puso de pie, Taehyung lo dirigió una mirada especulativa, tratando de adivinar cuál sería su próximo movimiento.


—¿Eso es todo lo que viniste a decir? —Taehyung frunció el ceño al verlo acercarse hasta quedar justo frente a él, y al ver la mirada en los ojos de Jungkook sintió su garganta cerrarse. Conocía perfectamente esa mirada.


Sabía con lujo de detalles lo que pasaba cuando se dejaba atrapar por esa mirada, y como cada vez que eso sucedía, no pudo hacer otra cosa que dar su consentimiento. —Sí.


Jungkook pareció sonreír, pero Taehyung no pudo estar seguro, puesto que antes de que pudiera saberlo, ya estaba siendo arrastrado hacia el sofá donde minutos antes el menor había estado sentado. Su respiración se entrecortó sin que pudiera evitarlo, y una parte de él deseó que Jungkook usara el escritorio otra vez, pero no es como si fuera a decir algo como eso.


Cada vez que usaban el sofá, Jungkook era más cuidadoso de lo habitual y solía tomarse su tiempo. Taehyung prefería cuando sus movimientos eran mucho más desordenados y ansiosos, puesto que de esa manera era más fácil poder convencerse de que solo era deseo lo que veía en los ojos del menor.


Solo deseo y lujuria.


—Mi hermana está esperándome —Taehyung dijo, como si de esa manera fuera a convencerlo de apresurarse.


—Piensa una buena excusa entonces, siempre eres muy creativo.


Taehyung apretó los dientes al ver su sonrisa, sintiendo las manos ajenas desvestirlo con movimientos pacientes, como si estuviera descubriendo su cuerpo por primera vez. Era algo tonto en verdad, porque Jungkook ya había besado cada pulgada de él, y nada más conseguía impacientarlo cada vez que se comportaba de esa manera.


Lo observó desvestirse también, y sus ojos no pudieron evitar recorrer su pecho, sintiendo sus manos cosquillear por la cantidad de piel expuesta que Jungkook estaba dejando a su alcance en esa oportunidad. Sin embargo, Taehyung no iba a tocarlo, a menos que fuera para sostenerse de algo. No iba a hacerlo, por supuesto que no.


—No me mires así, o pensaré que quieres irte. —Jungkook se acercó para morder suavemente el lóbulo de su oreja, y Taehyung tomó una respiración profunda, estremeciéndose al sentirlo dejar varios besos antes de succionar su cuello con fuerza controlada.


—Es aburrido si vas tan lento. —Taehyung lo sintió sonreír contra su piel, y mordió su labio inferior cuando el menor comenzó a descender sin despegar su boca de su cuerpo, jadeando al verlo tomar su erección entre sus labios.


Jungkook lamió toda la extensión antes de meterla en su boca, y Taehyung tuvo que apretar su mandíbula con fuerza para no gemir ante la sensación del cálido interior rodeando su erección, succionando de a ratos. Sus ojos no podían dejar de verlo, y se aferró al sofá debajo de él para no mover sus caderas con brusquedad contra el rostro contrario, para no follar la boca del rubio.


Mierda, Jungkook era tan bueno en lo que hacía, que pronto sintió el sabor de la sangre en su boca: se había roto el labio inferior en un intento por mantenerse callado.


Cuando se sintió a punto de perder el control, cerró los ojos para darse un respiro, porque la imagen frente a él estaba drenando toda su fuerza de voluntad. Por esa razón, no pudo prevenir el siguiente movimiento de Jungkook, y un corto gemido logró escapar de su boca cuando sintió un dedo deslizarse en su interior, sin siquiera una maldita advertencia.


—Mierda, ¿qué estás—


Sus palabras murieron cuando vio a Jungkook succionar su erección otra vez, sintiendo el aire en sus pulmones desaparecer al estar siendo estimulado por atrás al mismo tiempo. Su cuerpo tembló sobre el sofá cuando el dedo del menor se arqueó dentro de él, buscando relajar el anillo de músculos, y no pudo evitar maldecir en voz baja, escuchando una suave risa que lo hizo entrecerrar sus ojos.


El muy imbécil lo estaba disfrutando.


—Querías que me apresurara, ¿verdad? Ahorraremos tiempo de esta manera. —Jungkook le sonrió de forma lasciva, deslizando otro dedo en su interior.


Taehyung sintió su cuerpo a punto de explotar, se sentía muy cerca de venirse, y no quería hacerlo en la boca de Jungkook. No quería venirse cuando ni siquiera había empezado a follarlo, maldición.


—D-Detente. —Taehyung tomó los hombros de Jungkook, alejando su rostro de su erección, odiando que su voz no sonara tan estable como hubiera deseado.


—¿Asustado? —Jungkook arqueó una de sus cejas, provocando que Taehyung le lanzara una mirada que podría atemorizarlo en otras circunstancias.


—Por qué… ¿Por qué e-estaría asustado? —Taehyung clavó sus dedos profundamente en los hombros de Jungkook por dos razones, por hacerle una pregunta tan estúpida como esa, y porque sus movimientos estaban comenzando a volverlo loco.


—De estar disfrutándolo demasiado. —Jungkook acercó su rostro al suyo, y le sonrió con pura diversión brillando en sus ojos. Taehyung quiso golpearlo.


Y lo hubiera hecho, sino fuera porque el rubio finalmente empezó a follarlo con tres dedos, sus movimientos siendo menos pacientes que antes.


Taehyung volvió a cerrar sus ojos, consciente de que su rostro debía estar sonrojado, sin querer mirar a Jungkook, sintiendo la mirada fija del menor sobre él. Se mantuvo de esa manera por un par de segundos, siseando casi sin aliento cuando sintió los labios de Jungkook besar la piel de sus muslos. Era muy sensible allá abajo, y el rubio estaba dándole mucha atención aquella noche.


—N-No… No dejes marcas… —Como siempre, Jungkook no pareció escucharlo, y Taehyung solo pudo suspirar de forma exasperada, sin decir algo más porque se trataba de un caso perdido.


Era realmente irritante que Jungkook pensara que podía dejar marcas a su antojo en lugares que no era visibles. Quizás nadie además de ellos podría verlas, pero Taehyung lo hacía, y era suficientemente mortificante.


—Solo espere un poco más, Su Alteza —Jungkook murmuró, alejándose de él para buscar un condón, haciendo que Taehyung apretara los dientes al ser llamado así. Odiaba que Jungkook lo llamara así. De verdad. Y también odiaba lo frío que se sentía sin el calor de su cuerpo—. No me mires así, o podría llegar a pensar que me odias.


—Lo hago —Taehyung respondió sin pensar demasiado bien en sus palabras, viendo como algo cambiaba fugazmente en la expresión de Jungkook. Sin embargo, su sonrisa volvió a aparecer, y Taehyung no estuvo seguro de si las facciones del menor se habían endurecido por una fracción de segundo, o si se lo había imaginado.


Jungkook se arrodilló entre sus piernas otra vez, sosteniendo sus caderas de manera firme, acariciando gentilmente los muslos del mayor. Taehyung lo observó con la respiración entrecortada, y sus dedos se clavaron en la superficie bajo él a medida que la erección del menor fue abriéndose paso en él, sintiendo sus manos mantenerlo en su lugar, para que no pudiera moverse, o en todo caso, huir.


A medida que los minutos pasaron, y Jungkook se movía en su interior, el placer fue nublando todos y cada uno de sus sentidos. Sin embargo, con un poco de conciencia, Taehyung pudo notar que Jungkook no había vuelto a besarlo. El menor solía repartir húmedos y cálidos besos sobre su piel a la par de sus profundas embestidas, pero esa noche, no hizo nada más que mirar fijamente su rostro, manteniendo su cuerpo erguido, sin inclinarse hacia él ni una sola vez, follando a Taehyung con una expresión indescifrable en el rostro.


Taehyung lo observó también, a pesar de que a veces se hacía imposible concentrarse en otra cosa que no fuera la forma en la todo su cuerpo parecía derretirse bajo las manos contrarias. Observó su frente cubierta por una fina capa de sudor, sus músculos tensos, su ceño ligeramente fruncido y la línea que habían formado sus labios. Podría haberse atrevido a pensar que estaba molesto, pero la mirada en sus ojos no podía engañarlo, era una llena de deseo y algo más, mientras recorría su cuerpo destrozado debajo de él. Era la mirada que siempre conseguía desorientar a Taehyung, esa que parecía querer consumirlo por completo, querer besarlo en los labios.


Esa era una de las razones por las que no había dejado que volviera a besarlo.


Porque la mirada que Jungkook tenía en su rostro era la más aterradora que Taehyung había podido contemplar alguna vez.


Taehyung podía dejar que el menor lo follara, pero se negaba a caer más profundo. Se rehusaba a dejarlo hacer lo que quisiera con él, quedar atrapado en sus redes. Se negaba a ahogarse en los ojos de Jungkook. Sería el peor error que podía cometer.


Y como futuro Rey, Taehyung no podía cometer errores.

July 13, 2021, 11:59 a.m. 23 Report Embed Follow story
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Nubia Edith Nubia Edith
No se que magia hay en tu escritos pero me envuelven y me atraen bastante. Estoy emocionada que esta historia. 😍
September 06, 2021, 16:00
tK teleo KUKI
Efi me encanta como escribes 💕
August 08, 2021, 04:41

  • Efímera Efímera
    ains, gracias 🥺💕 August 08, 2021, 23:12
Val Val
Dios al fin encuentro una historia con esta temática que a pesar de tener un tópico cliché no parece, están tan bien hechos los personajes. Amo mucho a todo y sobre todo a Kook. ¡Está todo muy lindo!
July 27, 2021, 18:00

  • Efímera Efímera
    Muchas gracias por leer 🥰💞 August 08, 2021, 23:12
c c
estoy sufriendo demasiado. amo esto.
July 19, 2021, 04:43

Dmmmmv_95 D.O.M.I Dmmmmv_95 D.O.M.I
Esto me gusta mucho!! De lo mejor que he leído en meses!!❤
July 17, 2021, 17:03

  • Efímera Efímera
    Me alegra que te guste, gracias por leer 💜 July 18, 2021, 17:47
day Naomi day Naomi
es tan triste pero lindo a la vez wjfbsk me encanta
July 15, 2021, 19:26

  • Efímera Efímera
    lo triste es lo lindo ksdksk ❤ July 18, 2021, 17:47
mimin park mimin park
Me encantó💜💜💜💜💜💜💜
July 14, 2021, 00:37

  • Efímera Efímera
    me alegra que te gustara 🥰💛 July 15, 2021, 06:11
hae . hae .
Intenso
July 13, 2021, 23:41

Ghia Jeon Ghia Jeon
Lo amé, graciaaas, en serio. Me encanta tu trabajo.
July 13, 2021, 20:16

  • Efímera Efímera
    muchas gracias por el apoyo 💝 July 15, 2021, 06:10
Iris Iris
Me había emocionado mucho con esta historia entonces estoy muy feliz de que esté de vuelta, gracias Efi 🥺💜
July 13, 2021, 19:00

  • Efímera Efímera
    gracias por esperarla, espero te guste más 💜 July 15, 2021, 06:10
Gabriela Franco Gabriela Franco
wowww me encanto
July 13, 2021, 16:13

  • Efímera Efímera
    gracias por leer 🥺💕 July 15, 2021, 06:08
Goëthia D Goëthia D
Soy lágrimas y llanto y horny, el smut no debería hacerme esto nfkdfj
July 13, 2021, 14:42

k kjhjjvgbn
Gracias efi 😭
July 13, 2021, 13:44

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