rodryri Rodry R.I.

Esta novela será como la pasión... historias cortas y largas, no entiende de razas, ni de orientaciones sexual, sin tabúes. Con este libro espero llegar a lo profundo de tu alma lujuriosa y hacerte viajar a diferentes lugares y en convertirte en personas diferentes.


Erotica For over 21 (adults) only.

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Capítulo 01: Inocencia perdida Nº1


Introducción


En esta ocasión nos encarnaremos en una profesora extraescolar de gimnasia... La imagen que mirareis a continuación es la estatuilla del personaje principal del relato, Carla una extrovertida mujer pero a la par de maltratada por las circunstancias de su vida. quitando la explicación del personaje, el relato en si será en primera persona, en donde esta vez seremos una chica un poco alocada.



Inocencia perdida Nº1



Mi nombre es Carla y tengo 38 años de edad, mi apariencia es; Mi larga melena es negra. Mi rostro tiene unos pómulos acentuados, unos ojos finos con el iris moreno. Labios carnosos. Talla del sostén: 100 copa D, lucen con una redondez bella y firme. Nalgas sutilmente generosas. Cintura fina y con abdominales... Digamos que nunca me fue mal con los varones jejejeje.


Yo siempre fui una mujer muy ardiente y como sabía que mi naturaleza era demasiado salvaje, nunca me comprometía con ningún chico porque sabía que no podría serle fiel, ya que mi espíritu siempre quiere sentirse libre y en una relación monógama, me sentiría encerrada a la larga. Soy profesora extra-escolar de gimnasia.


Os voy a contar una experiencia que tuve a continuación...


Jueves 22/03/2013 17:35 en una ruta de Madrid.


Estaba con mi mejor amigo haciendo senderismo por la montaña, cuando suena mi teléfono móvil de repente.


— ¿hola quien es? — dije con voz entre cortada, debido a la actividad física que estaba haciendo y ya llevaba unas horas caminando por terrenos muy rocosos y empinados.


— Hola, mire mi nombre es Andrea — yo la verdad, no conocía ninguna Andrea — Llamaba para cuando podrías venir a darle clases a mi hijo.


— aaaah vale, pues si mujer ahora te digo — dije mientras intentaba aguantar la carcajada, ya que mi amigo Lean se calló de culo, por poner el pie en musgo húmedo — mañana sobre las 17:00, porque hoy me viene muy mal, ya que es mi cumpleaños y aparte me pillaste haciendo una senda.


— Bueno da igual, llamaré a otra persona — La note molesta — Es que mañana me viene fatal, aparte mi hijo tiene un examen en pocos días, y no lo veo para nada en forma.


— Espera mujer ¿te parece bien que me pase a las 20:00? — le conteste con un tono de voz relajado — mándame un mensaje con la dirección, que no tengo nada donde anotarlo.


Tras colgar y guardar mi móvil en el bolsillo. Mi amigo estaba viéndome como serio. Yo hice un gesto con los hombros, como queriéndole decir: que le vamos a hacer, es trabajo.


— Bueno si tienes que darle clases a un friki, vayámonos ya para el coche — decía Lean medio molesto.


— Lo siento, pero es lo que hay — le respondí, donde él me miro seriamente.


— Me da igual, la verdad — declaro con un tono más enojado.


— ¿Qué pasa, me querías para ti solo o que? — le pregunte con picardía.


— No... Bueno da igual lo que yo quiera ¿no? Total eso no cambiará que los planes que teníamos pensados, se fueron al traste — en mi cara se dibujó una expresión como diciendo: de que vas chaval.


Jueves 22/03/2013 19:48 bloque de edificios.

Yo la verdad seguía molesta por las palabras de mi amigo, ya que no daba crédito. Lo tenía decidido, la Carla buena se acabó. Vale que le gusto, pero él sabe que tengo una vida y tiene que respetarlo porque ante todo lo que si soy, soy una mujer libre y solo su amiga... No tiene por qué ponerse así. Ya estaba timbrando en el edificio donde tenía que dar clases de educación deportiva. Al escuchar que alguien estaba en el telefonillo, me presente y me dijo.


— Aaaah hola, tú debes de ser la profesora que llamó mi mujer — me dijo el hombre, mientras abría la puerta del edificio.


Como no era un piso muy arriba, me decidí a subir las escaleras. El edificio engañaba mucho, ya que por fuera lucia moderno y nuevo... pero ahora que estoy dentro; el suelo estaba pasable, ni reluciente ni sucio. Las paredes estaban por otra parte sucias y la pintura se estaba agrietando. El olor era una mezcla entre lejía y humedad. Al llegar a la entrada del piso de la señora que me llamó, se encontraba un señor alto bastante mayor, esperándome con la puerta abierta.


— pase, pase dentro... yo soy el padre de Roi y el marido de Andrea, la mujer que te llamó — dijo el hombre, con una mirada muy lasciva, donde no quitaba ojo de mis senos.


— ¿Dónde esta su mujer? — fui diciéndole mientras entraba en la vivienda.


— Ella está haciendo la cena, aquí se hace temprano — me contestó mientras se humedecía los labios con su lengua.


— Vale ¿y el muchacho? — le pregunté, evitando fijarme en lo abultada que tenía la bragadura.


— Con mi mujer, y dígame una cosa — me decía mientras se acercaba a mí — ¿Cómo qué eres maestra, con este cuerpo?


El señor empezó a agarrarme por la cintura con su mano derecha, mientras que con la otra fue con la intención de tocarme las posaderas. Tenía una mezcla entre miedo y excitación, pero sobre todo miedo. Tenía unas manos bastante ásperas, pero fuertes. Yo por otra parte sentía como me estremecía con sus caricias. Él al notarlo fue acariciándome más fuerte y cuando hizo la intención de tocarme el pecho, yo le agarré con fuerza por sus muñecas y me aleje de él.


— Bueno... Voy a darle clases a su hijo — me volteé y me fui a la búsqueda de la señora, donde empecé a sentir como la mirada furtiva del hombre me miraba el culo.


Yo de camino a la cocina, sentía como él no me quitaba ojo de encima. Al entrar en donde estaban la mujer y el chaval, la señora llamada Andrea me vio con una mirada muy sorprendía, se habría pensado que yo era diferente o algo por el estilo jejejeje.


— Roi deja los libros de matemáticas y lleva a tu maestra al cuarto de entrenamiento — dijo viendo para su hijo, y luego observándome a mí con una mirada... clarísima de envidia.


— Tranquila mujer, yo no tengo prisa — le contesté, sentándome en la silla más cercana del muchacho.


La mujer me trajo al poco rato de sentarme, un vaso de agua y se sentó al lado mía... tras hablar del nivel de los estudios del hijo, el chico ya estaba guardando todo en una mochila militar.


— Ya terminé... sígueme — dijo el chico, Roi intentaba no verme demasiado, en su rostro podría apreciarse una cara bastante sonrojada.


Estábamos por un pasillo, donde el final de la galería se apreciaba una puerta. Roi tendría unos 17 o 18 años, estaba en la edad del pavo y los instintos sexuales a rebosar. Cuando entramos en la habitación del muchacho, para que dejara la mochila y se cambiase de ropa, yo pensé: Dios mío, sí que está en esa edad sí. Mientras yo pensaba eso al mismo tiempo que observaba una gran cantidad de pósters de chicas en bañador y en bikini. El chico dejó la mochila al lado del escritorio, donde luego se dirigió a una caja con polvo, donde guardaba unas mancuernas de 3kg y un conjunto de chándal.


— Bueno dime chico ¿Qué examen tienes el lunes? — le pregunte, mientras me sentaba en su cama.


— Pues resistencia y flexibilidad, la verdad nunca se me dio bien el deporte — me respondió poniéndose rápidamente el conjunto de ropa deportiva que tenía medio acartonada.


— Roi ven y siéntate — le dije, mientras daba golpes en el colchón con la mano abierta, para que se sentara.


— Bueno vale — me contesto, mientras se posaba en la cama. Lo notaba muy avergonzado.


— ¿Con qué quieres empezar? — le pregunte, entretanto el chico estaba muy avergonzado tras darse cuenta de que le pille viéndome el canalillo de mis pechos — No deberías verme con esos ojos, pero para que lo sepas si las ves así de firmes... es porque desde que tuve los 19 años hasta el día de hoy, no pare de hacer ejercicio y tener fuerza de voluntad.


— ¿Lo... lo qué? ¿No... no entiendo? — preguntó bastante apenado.


— No te hagas el bobo conmigo — le conté mientras con mis dos dedos índices señalaba a mis senos — me fijé... como varias veces me observaste el busto.


Roi parecía estar angustiado y sombrío. Yo por otra parte... me gustaba verlo así de frágil, entonces empecé a acariciarme los senos. El muchacho se levantó y empezó a ordenar su habitación. Sonriendo pensé: Que haces loca, ni se te ocurra por un segundo seguir... pero luego por otra parte pensé ¿por qué no? Sería divertido y arriesgado con sus padres en el piso de abajo. Mientras seguía con mis quebraderos de cabeza, me levante y quería ayudarle a Roi hacer su cuarto empezando por su cama.


— ¡No espera, no importa... no hace falta que me ayudes con arreglar mi habitación! — me gritó, pero justo cuando eché las mantas de la cama para los pies de la misma, observé una mancha amarillenta seca y olía un poco fuerte — es del café de la mañana.


— No nací ayer niño, tengo 38 jejejeje — le contesté entre tanto que terminaba de hacerle la cama — No me mientas, no tiene nada de malo darse alegrías al cuerpo, eso si te daré un consejo para la próxima lleva una toallita contigo.


Él se quedó callado, no sé si por la timidez o porque no sabía que responderme. Abrí la ventana del cuarto porque olía a humedad... o como se suele decir en mi barrio "mazmorra" es uno de los pocos olores que no soporto, cuando el ambiente está demasiado cargado.


— Mi... miré eeeh... profesora ¿Qué tal si hacemos el ejercicio en mi cuarto? Es que en la habitación donde están los aparatos de hacer deporte, está muy desordenada y llena de polvo.


A mí me pareció correcto, entonces comenzamos con la tarea de hacerle un hombre más atlético. Él estaba de pie con los brazos levantados, cogiéndose de las manos y estirando al máximo lo que podía sus esmirriados músculos.


— ¿Lo hago bien así? — me preguntaba con un tembleteo en su voz, ya que parecía costarle mucho y eso que acabamos de empezar.


Yo me acerqué a él y le puse los brazos más elevados, donde sin darme cuenta le puse mis pechos en su espalda. Roi dejó de hacer el estiramiento, muy apenado se apartó unos metros de mí y la verdad no sabía porque fue... Me lo podía intuir, ya que es un pobre diablillo insatisfecho sexualmente.


— ¿Qué te ocurre? ¿Quieres suspender acaso? — le pregunté con un tono de voz molesto, él se fue acercando lentamente, con las manos en la entrepierna — ¡Vamos vuelve a subir los brazos y estíralos!


— Vale señorita... Pero no me regañes — Al ponerse en la posición de antes, por inercia me fije que escondía con las manos — No me mire ahí.


En su bragadura se podía notar un buen abultado estado de salud, la verdad estando así sería muy complicado seguir con la clase. Él estaba muy sonrojado y no podía sostenerme la mirada. Yo le indiqué que se acostara en la cama, lo cual Roi lo hizo sin rechistar.


— Bien dame la pierna — El joven me la dio, la puse en mi pecho y empujando con su pierna doblada para el — Cuando te duela avisa y para.


— Du... duele... ¡Duele profesora! — Yo paré, pero note que su bragueta aún seguía abultada, entre tanto su pierna estaba entre cada uno de mis pechos.


Ese momento me estaba empezando a poner caliente, pero tenía que controlarme era mucho más joven que yo y no, no sé si era correcto. Pero por otra parte, ¿y por qué no?, él estaba con sus 18 años más o menos, aparte se miraba que estaría sufriendo y no precisamente por el estiramiento.


Jueves 22/03/2013 21:14 habitación de mi alumno.


— ¿Cómo va mi hijo? — pregunto la madre de Roi entrando en el cuarto.


— No muy bien, le cuesta mucho, pero tranquila que dentro de una hora ya me voy — le respondí mientras el muchacho hacia una serie de abdominales.


— Vale... muchas gracias — Ella vio para su hijo luego — Roi luego la acompañas a la puerta, sé un caballero educado.


— Y usted señora ¿dónde va tan guapa? — le pregunte a Andrea extrañada, pero con un tono de voz alegre - ¿vas a salir?


— Sí, voy a cenar con mi esposo, como cada jueves — tras decirme eso salió y estábamos totalmente solos.


Jueves 22/03/2013 21:49 habitación de mi alumno.


— Vamos haz 25 repeticiones más y ya me voy para mi casa — le decía, mientras Roi hacia acostado en su cama levantamientos con las mancuernas para mejorar su pectoral.


Por el sudor se le resbaló una de las mancuernas y le fue a dar de lleno en la cara, ya que estaba haciendo aperturas. Yo fui rápido y le agarré la cabeza y la posé en mis definidos y femeninos muslos.


— ¡¿Hey estás bien?! — le pregunté bastante preocupada — abre los ojos no me asustes.


El muchacho al momento que fue separando sus parpados, lo primero que contemplo fueron mis pechos desde donde estaba, su bragadura se puso como una tienda de esas de campaña. Sonó mi teléfono donde dándome un susto, solté un quejido que parecía más un gemido. El chico se incorporó, para que pudiera ir a por mi móvil.


— No me gusto nada como me puse esta tarde contigo, pero tía me fastidio que los planes no fueran bien — era mi amigo Lean, con un carácter más tranquilo y estaba a su manera disculpándose.


— Ok... Pero es mi trabajo y si no lo aceptara, serian 65 € que perdería por la cara... y ya no me llaman mucho, como para rechazar cuando me llaman — le dije con un tono de voz cabreado y calmado.


— ya bueno pues lo siento, por lo de esta... — sin dejarle terminar de hablar, le colgué porque no quería escuchar a alguien que solo piensa en sí mismo.


Estaba indignada por mi amigo, no me gustó nada lo de esta tarde... aun por encima mi alumno con un chichón, la verdad me estaba agobiando un poco.


— Estoy bien solo es un golpe, vete si quieres — me decía agarrándose de la cabeza, mientras intentaba sostenerme la mirada con sus ojos inocentes.


Hacia bastante tiempo que un hombre no se preocupara por mí. Sin querer darme cuenta yo por instinto le fui a dar un cariñoso abrazo, agarrándolo fuerte entre mis brazos, el cual duró unos cuantos minutos donde pude notar la rigidez de su bragueta chocar con mi ingle. Yo no sé porque, pero me apegue más hacia él todavía, estrujándolo más contra mí. Roi empezó a sofocarse y a temblar por sentir mi cuerpo ha presionado contra el suyo.


— ¿Qué haces profesora? — Me pregunto entretanto yo le empezaba acariciar las nalgas.


— Mira sé cómo me estuviste devorando con la mirada toda la tarde — le fui diciendo mientras fui poco a poco arrodillándome a la altura de su entre pierna.


— Es... esto no... no está bien... eres mi profesora y yo... — me suplicaba, mientras yo ya le baje los pantalones y le empecé a sobar el miembro por encima de su calzoncillo.


— ¿y tú que? Relájate esto es mejor que la auto-satisfacción... ya lo comprobaras ahora mismo — Cuando estaba a punto de bajarle el calzón, él me detuvo.


— Soy vi... virgen y la verdad... no sé si daré la talla — me confeso muy apenado, dirigiendo su mirada al suelo.

Agarre la silla del escritorio y la puse tocando la puerta para taponar la entrada del cuarto, por si llegaban sus padres.


— Siéntate niño, te voy a desflorar el bello capullo de tu firme y fuerte flor — dije con sexualidad.


Ahí estaba el sentado y desnudo con su virilidad apuntando al techo. Yo me fui desvistiendo con sutilidad y sensualidad. La cara de Roi lo decía todo. Me agache y empecé a besar su tibia, su rodilla, su cuádricep. El resoplaba con una expresión frágil a la par de excitado. Luego llegue a su ingle, para mi sorpresa lo tenia afeitado. Su hombría con cada beso y caricia se ponía mas erguido y venoso. Empecé a succionar sus cocos mientras le dedicaba una mirada muy felina. El joven emitía sonidos de dolor y gustó. Donde entretanto yo empecé a sostener su miembro con delicadeza, no era una virilidad grande pero tenia su encanto. Roi con los ojos abiertos como platos, no querría perder detalle de lo que le hacia. Tras sonreírle con picardía, empecé a besarle cada centímetro de su miembro pero sobre todo en el bálano. Sus parpados cada vez estaban mas cerrados, como si estuviera a su limite. Pare en seco, no quería que terminase tan pronto.


— ¿Preparado? — le susurre, poniendo mi cara tan cerca de la suya al punto que nuestras narices se rozaban — Yo desde los 19 años me aficione a comer el chupa-chup como si estuviera sin comer meses... de tan rico que me sabe ese sabor saladito jijiji.


Empecé a comerlo desde la base asta la punta, como si fuera un helado que en lugar de derretirse se ponía mas duro y firme. El no sabia que hacer, se le miraba muy nervioso. Mientras yo seguía lamiendo, besando y chupando este dulce salado y venoso con mayor intensidad.


— No... noto como si es... estuviera por te... terminar — Tras escuchar lo que me dijo pare y empecé a sostenerlo con ambas manos y haciendo un movimiento casi frenético arriba y abajo... arriba y abajo.


— ¿Bueno bebe y que tal así? — Le pregunte mientras ponía su miembro entre mis voluptuosos senos.


— Si... si huff eres una diosa — Respondió, entretanto yo le dedicaba una risa maliciosa.


Inicie unos suaves movimientos con mis pechos. El chaval parecía estar exhausto, solo se limitaba a verme y gemir. Yo me sentía una leona ante una presa desvalida que estaba a punto de dar su ultimo quejido.


— Vamos deja salir todo nene, no lo contengas mas — Le dije, acelerando el ritmo de mis tetas.


Su fresón empezó a expulsar un liquido trasparente y yo pensé: Eso es buena señal, ya esta tan tan cerca de salir su semen, que empiezo imaginar y saborear antes de que lo haga. Mientras tenia esos pensamientos, podía escuchar la melodía mas bonita del mundo... Unos gemidos de una persona gimiendo de placer con la voz ahogada que avecinaba una tormenta de lluvia alvina. Roi agarro la guarnición de la silla donde se encontraba sentado, con una señal muy clara que estaba por llegar al clímax. Mi lado mas salvaje salió a relucir, haciendo un ritmo colérico con mis pechos y presionando mas fuertemente su miembro.


— Profesora hufff eres muy in... intensa — decía con una voz muy temblorosa.


De su bálano empezó a emerger varios disparos de rica y caliente nata. Roi estaba tan relajado, que por poco casi se cae del asiento.


— ¡Ostras que tonto soy jejeje! casi me resbalo de la silla — Dijo alegre y fatigado — ¿Por qué me miras así?


— Eres un encanto de ricura — dedicándole una de mis mas bonitas sonrisas — vístete anda jijii conque tu amiguito sigue muy erguido y con vitalidad.


— ¿Ya te vas a ir? no quiero que esto termine — Roi lo dijo con un tono como de tristeza — ¿volveremos a vernos?


— Claro que me voy... ¿viste la hora que es? ya son las 22:37 — le fui diciendo entretanto me fui vistiendo — Cuando uno se aburre un minuto parece eterno pero... cuando se hacen cosas "divertidas y entretenidas" se pasa muy rápido el tiempo.


— Entiendo... — me respondió, mientras yo me dirigí a el para darle un abrazo cariñoso.


— Con una clase solo, no voy hacerte un hombre mas flexible y mas resistente, claro que nos volveremos a ver — le dije mientras me separaba de el.


Con la misma abrí la puerta de la salida y fui cerrándola tras haberla cruzado, donde antes de cerrarla del todo, pude contemplar al muchacho desnudo con una gran sonrisa, una expresión de alegría que igual logre con mis palabras.


Continuara...






¿Volverán a verse Roi y Carla? y si a si fuera ¿Cómo será su apasionado encuentro? ¿Los padres de Roi volverán a llamarla? ¿Mejorara la relación con su amigo Lean? todo lo sabremos en los próximos capítulos de:

EL FUEGO DE LA PASIÓN

May 23, 2021, 4:40 p.m. 4 Report Embed Follow story
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To be continued... New chapter Every Saturday.

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Humberto Miser Humberto Miser
Me encantó, ojalá que te sea apoyada, pues desde luego que lo merece, me parece que está muy bien redactada y transmite. Además te mete mucho en el papel de los personajes
May 23, 2021, 16:42

  • Rodry R.I. Rodry R.I.
    muchas gracias, cada sábado subiré nuevo capitulo. May 23, 2021, 17:12
  • Humberto Miser Humberto Miser
    Lo espero con ganas 👍 May 23, 2021, 17:13
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