mantequilla-voladora Isy

Río trabajó durante casi toda su vida bajo las órdenes de la mafia creando así una personalidad un poco retorcida. El peor error que pudo cometer un día dejándose llevar por la avaricia fue robarle a su propio jefe, con quién saldó la deuda cuando la bala de uno de sus lacayos atravesó su cráneo y los pisos se tiñeron de rojo. Pero la inconsciencia en su muerte duró poco tiempo, y de alguna extraña manera acabó como el prometido de un amable y rico hombre, quién tenía la misión de proteger el país de distintas bestias que amenazaban con alterar la paz. Omegaverse.


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Subasta de otro mundo

Las respiraciones al fin se estaban calmando y su pulso volviendo a la normalidad, o quería pensar que algo por el estilo sucedía. Apoyando su espalda contra la pared de sucios ladrillos se dejó caer al piso mientras sujetaba aquél dolorido brazo que sangraba profusamente. Había corrido durante tanto tiempo y perdido tal cantidad de glóbulos rojos de cada herida infligida que sus funciones motoras estaban llegando a su fin. Su visión estaba borrosa gracias a la hemorragia, la respiración agitada que se había calmado ahora era una más lenta y pesada, causando que el aire que ingresaba por sus vías respiratorias le produjese un fuerte dolor.

¿Cómo fue que acabó así? Elevó su cabeza mirando al cielo, odiando la sensación de las pequeñas gotas de agua que caían lentas anunciando una posible lluvia torrencial que se desataría en algunos momentos.

Se lo habían advertido, hacer lo que hacía era una mala forma de ganarse la vida, pero ya no podía retractarse, viviría así hasta su último suspiro.


***


Relajó su cuerpo en los cómodos asientos del auto, era algo que no podía disfrutar muy seguido, casi nunca en realidad.

Observó en silencio a los demás compañeros que lo acompañaban ahí dentro, todos vestidos de manera formal como su jefe les decía que siempre debían vestir. Las ventanas polarizadas estaban cerradas, ofreciéndole la oportunidad de pasar desapercibido para los de afuera pero sin ocultar el mundo de él.


Los transeúntes iban y venían, caminando apresurados o lentos, ajenos a todo lo que no fuera sus propios intereses.


El auto se detuvo después de un tiempo en un galpón en los límites de la ciudad, cercano al río Adigio. La misión no era muy difícil, solo tenían que ir, encontrarse con el vendedor bigotudo, y entregarle el maletín de cuero lleno de dinero que uno de los sujetos a su lado llevaba en las piernas; y si no aceptaba el pago o lo subía a último minuto, bueno, para eso iba él.


Fijó su vista a los alrededores nocturnos al bajarse del vehículo junto a sus compañeros, siempre alerta por si tenían alguna sorpresa aguardando por ellos, pero la mala iluminación del lugar no urbanizado le dificultaba un poco el trabajo.

Se encontraron de frente con los guardias del vendedor esperando por ellos y fueron guiados de manera amable dentro de uno de los muchos contenedores azules gigantes del lugar.


Sentado en el centro, con sus dedos moviéndose en un molesto tic nervioso y ojos avariciosos, se encontraba el importante hombre quien con un gesto de cabeza le indicó a uno de sus hombres acercarse a su compañero con el maletín, este por supuesto se acercó por las suyas a la mesa, no confiando en nadie más que en sus propias manos.


Cuando el dinero fue contado y comprobado la veracidad de los billetes, ante el jefe al mando de la operación fue dejado el tan ansiado objeto que fueron a buscar.

Manos fueron estrechadas y contratos cerrados entre sonrisas cordiales y poco sinceras, para que al final las luces fueran apagadas y cada grupo se fuera por su lado.


Una palmada en la espalda y comentarios halagadores con carcajadas de compañerismo fue todo lo que se necesitó para despistar a todos y las manos traviesas ya habían intercambiado lo que quería.


Llegar a la base y despedirse como si nada fue un acto bien practicado, y al salir con su noche libre no perdió el tiempo para perderse entre los callejones, robar un auto, y largarse a otra ciudad. Cualquiera pensaría que era un movimiento estúpido, viajar a otro lado para enviar una simple encomienda, pero él sabía que no podía levantar muchas sospechas.

Para su buena suerte, los tipos más avaros y tacaños siempre tenían sus tiendas abiertas hasta tarde, sobre todo si sabían que a veces iban tipos como él, que tenían entre sus manos objetos que sabían eran robados pero no les importaba con tal de sacarles provecho.

Le pidió al joyero que desmantelara cada pieza y a cambio de olvidarse de todo, inclusive de su cara, dejó una en sus manos por su buen trabajo y tal como se lo pidieron, el viejo hombre lo dejó salir sin darle ni una despedida, como si su visita jamás ocurriera.


Su siguiente paradero fue la oficina de correos que siempre se mantenía abierta. Y para la mañana siguiente ya se encontraba de vuelta en la base fingiendo que tuvo una reparadora noche de ocho horas de sueño.


***


Su nariz se torció en una mueca incómoda que delataba el mal olor que sentía, a su lado descubrió las bolsas malolientes de basura y una sonrisa triste surcó su rostro mientras escuchaba los pasos acercarse.


—Es inútil. Debiste haberlo pensado muy bien antes de querer robarnos —tres sujetos vestidos con trajes negros de marca detuvieron su caminar frente al pobre joven que daba sus últimos suspiros. Los mismos compañeros con los que había presenciado el trato—. Podría dejar que murieras así, desangrado en este sucio callejón, pero eso sería poco satisfactorio. No nos guardes rencor por esto, muchacho, sabes bien cómo funciona nuestro trabajo. Ahora, por favor, muere como la maldita rata que eres.


Soltó unas cuantas carcajadas que a oídos de los demás sonaban desquiciadas y cuando se cansó escupió directo a los pantalones del otro la sangre que tenía acumulada en sus labios.

Fue entonces que aquél hombre de cabellos cortos y desordenados a causa de la persecución levantó su arma, lo miró asqueado, y como si fuese una acción tan innata como respirar presionó el gatillo y una bala atravesó el cráneo del agotado muchacho apagando su vida. Su cuerpo cayó hacia un costado mientras la sangre de sus heridas creaba un gran charco que manchó los zapatos de cuero de sus perseguidores y apestaba el ambiente a hierro.


—¿Qué hacemos con él, jefe? —aguantando sus náuseas por ver un cadáver el novato preguntó.


—Recuperen la joya y larguémonos de aquí.


Haciendo caso a la orden del segundo al mando, los dos lacayos se acercaron al pobre sujeto que no aparentaba más de 20 años y comenzaron a tocar su huesudo cuerpo en busca del objeto.


—Jefe, no la tiene.


—¿¡Qué?! ¡Maldito crío! ¡Quiero ese collar devuelta! Busquen en todo el país de ser necesario. Nadie dormirá hasta que no esté en mis manos.


—¡Sí, señor!


A partir de ese momento, aquél pequeño pero poderoso grupo formado de los barrios oscuros levantó una orden de búsqueda para encontrar tal codiciado objeto, aquél collar granate que estaba avaluado en una gran suma de dinero. Pero a pesar de sus intentos todo fue inútil, se encontraba en las manos más inesperadas.


***


El canto juvenil resonaba despacio en el estrecho lugar para aligerar un poco el deprimente día al que estaban acostumbradas, mientras que la dueña de la voz se movía grácil ordenando algunas cosas con un sobre sucio en la mano. La única adulta del lugar la miraba de forma enternecida.


—Mamá ¿cuándo volverá Río? —le preguntó con un pequeño puchero infantil.


—No lo sé, cariño. Volverá cuando quiera hacerlo.


—Lo extraño —aquella adolescente de no más de 12 años infló sus mofletes en un tierno mohín de disgusto causando la risa de su madre, la que con sus delgadas manos que demostraban su falta de nutrición acarició el largo cabello cobrizo de su retoño luego de acercarse a ella.


—¿Qué tienes ahí, querida?


—Una carta o eso creo. Estaba en el buzón. Tiene tu nombre y el de Río —la frágil dama tomó entre sus delicadas manos el sobre que le ofrecía su hija y leyó con atención la carta que contenía.


Querida Marie:


¿Sabes que te adoro? Creo que nunca te lo dije, y puede que después de esto nunca pueda decirlo. Sé que nunca te gustó el rumbo que tomó mi vida, porque tú querías algo mejor para mí. Pero ¿sabes Marie? La gente como nosotros que ha sido olvidada por el mundo jamás tendrá algo mejor si no lo tomamos con nuestras propias manos.

Marie, sé que jamás aceptarías esto, porque tú eres todo lo bueno de este mundo. Eres lo que yo quería ser. Pero aunque no quieras hacerlo tienes que. No por ti. No por mí. Mira a Luna y pregúntate si no quieres algo mejor para ella; con casi 10 kilos menos y cuerpo tan frágil por la desnutrición que temes que algún día el viento se la lleve. No lo pienses. Esto es un regalo, puedes creer que viene de cualquier lado honesto que quieras. Véndelo por piezas. Aquí tienes mis ahorros de vida, tomen un barco y salgan de aquí. Tengan la vida que se merecen.

Siempre te consideré mi madre, Marie. Nunca lo olvides.


Con amor, Río.


—¿Qué es eso, mami? —la joven observó a su madre poner sobre la vieja mesa de madera un lindo collar o al menos lo que ella pensaba que era un collar dado que venía desarmado. Cada pedazo simulaba un diminuto hexágono rojo muy brillante que atraía su mirada como si pudiera hacerla caer en un conjuro por lo hermoso que era.


—¿Esto? Es un regalo de tu hermano —la sonrisa tan triste que mostró la mujer de facciones afiladas le bastó a la pequeña Luna para atraer su atención y saber que Río no volvería. No preguntó por ello—. Ven cariño. Haremos un pequeño viaje, tenemos que empacar.


Tomándola de la mano la guio a la cama donde dormían ambas y comenzaron a meter dentro de un saco las pocas pertenencias que tenían. Sabía que Río estaba involucrado en algo grave, como siempre; pero también sabía que tenía razón, y esta vez pensaba aprovechar la oportunidad que le había brindado a su hija.


***


El extraño dolor punzante de una herida abierta lo trajo otra vez a la conciencia. Su cuerpo le dolía de forma terrible y juraba que tenía una contusión cerebral dado que todo a su alrededor se daba vueltas. Tal vez los tipos a los que les había robado solo lo habían hecho dormir para poder torturarlo en alguna sede y el último disparo había dado en otro lugar para al fin desmayarse por el shock hemorrágico.

Sentía como si se encontrara debajo del agua, con vibraciones que llegaban hasta sus oídos en reemplazo de voces y la visión borrosa otra vez.

A medida que sus sentidos iban retornando a la superficie comenzó a notar el ruido a su alrededor con claridad, y que al parecer no era el único dentro del lugar donde estaba. No eran bulliciosos, pero podía saber que eran bastantes debido a la acústica del lugar.


—Comenzaremos la subasta con un artículo de baja calidad. Dos monedas de plata por el omega defectuoso —¿Omega? Nunca había escuchado esa palabra, pero su confusión desapareció tan pronto sintió el tirón en su cuello espabilándolo y fue forzado a caer en frente de todos los espectadores que se encontraban ocultos bajo máscaras y capas. El grillete puesto en él le incomodaba, pero le irritaba aún más el que estuviera desnudo delante de todos. Si se fijaba en sus costados podía ver como muchas personas se encontraban en la misma situación, chicas y chicos, algunos despedían mejor olor que otros y variaban en belleza —. Repentinamente sus feromonas dejaron de emitir un buen olor y su rostro no es destacable. Lo único que resalta en él es que no ha sido tocado aún —. El subastador, que tenía puesta una máscara de payaso, se acercó hasta él y le obligó a abrir sus blancas piernas bajo la mirada emocionada del público. Si no sintiera tantos calambres en sus extremidades le hubiera soltado un buen golpe.


—¡Dos monedas! —uno de los casi cincuenta presentes elevó su mano enguantada mientras exclamó.


—¡Dos monedas! ¡¿Alguien da dos monedas y media?!


—¡Tres monedas!


—¡Siete monedas!


Uno a uno comenzaron a levantar sus manos buscando quedarse con el desafortunado y llamativo muchacho. El chico había optado por no causar un revuelo, puesto que si bien era capaz de luchar de una manera muy diestra sus músculos dolían demasiado como para asegurar su victoria en caso de que una gran cantidad de guardias impidieran su escape. Su única oportunidad sería en el momento en que fuera vendido y se encontrara fuera.


—Una moneda de oro.


De inmediato reinó el silencio al escuchar una puja de tal magnitud y la voz potente que reverberó durante unos segundos, nadie esperaba que un omega defectuoso tuviera un valor tan alto, equivalente a mil monedas de jade. Quien estaba comprando debía ser uno de los hombres más ricos del mundo.


El hombre se acercó a paso decidido para recoger su compra, no esperaba nada interesante en realidad, le habían obligado a ir a ese lugar porque era una manera más fácil de encontrar un compañero ya que nunca se había interesado por ello, pero aquel muchacho de rebeldes cabellos como el fuego le miró fijo, no había rencor en sus ojos, tampoco miedo o resignación. Él podía notar como ese joven estaba calculando una oportunidad para huir, y estaba dispuesto a llevárselo a rastras de ser necesario. Pero cuando hicieron contacto visual pudo sentir el mundo girar de manera vertiginosa sus pupilas rasgadas cual felino se dilataron hasta formar un perfecto círculo y sus fosas nasales se expandieron notando el delicioso olor que el otro desprendía ¿Cómo pudieron decir que era un omega defectuoso? Si no fuera quien era se lo hubiese comido ahí mismo frente a todos.

Se quitó la capa negra que le cubría y la puso sobre los hombros del menor ocultando su desnudez, entonces se dirigió al subastador, le tiró la moneda de oro y se llevó en brazos al chico que aún no podía mantenerse en pie y tenía oculto su rostro.

Caminó con él hasta salir del recinto dejando atrás las voces que murmuraban a sus espaldas con curiosidad, y antes de dejarlo dentro del carruaje casi con delicadeza le susurró al oído.


—Eres mío, omega.

May 2, 2021, 2:35 p.m. 3 Report Embed Follow story
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VG Vanesa García
Hola, soy nueva en el tema bl. Y vi tu historia abajo de la primera historia de este género y me sumergió 😍 Ahora me está gustando mucho tu historia también, como nueva es esto hay cosas que no entiendo, pero ya lo buscaré en San Google 😊 Saludos.
May 18, 2021, 02:29

  • Isy Isy
    ¡Omg! Muchas gracias por leer. Informo que el omegaverse varía dependiendo mucho del autor que lo escriba, pero de todas formas se detalla en la historia poco a poco el tema porque nuestro protagonista también es totalmente nuevo en esto. Si tienes cualquier duda referente a esto en la historia no dudes en comentarlo y preguntar. Nuevamente, muchas gracias por leer <3 May 18, 2021, 02:35
  • María José Cano Jaramillo María José Cano Jaramillo
    Omg, mándame solicitud o algo y yo responderé todas tus dudas, soy una maestra en este tema UwUr May 24, 2021, 20:15
~

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