angelazuaje22 Angel Azuaje

Cuento corto. Nobuyuki ha aceptado una fortuna, pero el precio que tuvo que pagar, nunca imaginó que sería tan caro.


Short Story All public.
Short tale
0
45 VIEWS
Completed
reading time
AA Share

Nobuyuki

Era una tarde de verano, cuando entró a la cueva que estaba escondida detrás de los árboles que franqueaban el camino de tierra que conducía hacia su casa. En muchas ocasiones escuchó leyendas describiéndola como una cueva maldita, y que nadie debería acercarse a ella, muchos menos entrar. Poco hizo caso, total, era una leyenda.


Al entrar, no vio nada en especial. Oscura en el fondo. Tenuemente alumbrada en el umbral por los rayos solares que penetraban entre los claros de los ramales. Se adentró hasta que la oscuridad no podía ser más intensa, encendió una linterna que por costumbre siempre cargaba en su mochila. Una voz femenina, amigable, seductora y afable. Comenzó a decir el nombre del intruso.


—Nobuyuki, Nobuyuki —dijo la voz—. No te asustes, pues hoy has tenido suerte en entrar a mi casa.


No se había inmutado, escuchaba atentamente, el matiz de seducción de la voz hizo efecto en él.


—¿Quién eres? —Preguntó.


—Ahora en adelante seré tu fortuna, Nobuyuki. Has sido bendecido por los dioses.


—¿Por qué dices eso? ¿Cómo sabes mi nombre?


—Lo sé, pero no te asustes por eso, Nobuyuki. Quiero concederte algo


—¿Qué cosa?


—Prosperidad, riqueza. ¿Lo quieres?


—No sé, creo que sí. Pero ¿Cómo? —preguntó inquieto Nobuyuki.


—Tranquilo, solo debes pedirlo, pero a cambió harás una sola cosa cuando sea el momento oportuno.


—Pero. ¿Qué debo pedir y cuál es esa cosa que tengo que hacer?


—Dinero, el que quieras, todos los días a esta misma hora te daré el dinero que quieras.


—¿Cómo es posible eso?, no te creo.


—Pídelo y verás, pero recuerda me tendrás que conceder esa única cosa.


—Te refieres a mi alma —dijo Nobuyuki. La voz comenzó a reír.


—No, no me refiero a tu alma. Tranquilo creeme será un intercambio justo.


—Tendré que matar a alguien ¿verdad? —Nuevamente la voz rió.


—Nada de eso —dijo serenamente la voz—. Te lo diré cuando me sea oportuno. ¿Completamos el trato?


—No lo sé, algo no me convence.


—¿Es qué no quieres comer todas las golosinas, helados y dulces que desees? ¿No quieres ser millonario, sin tener que trabajar un solo minuto cuando seas adulto?


Nobuyuki pensó en todos los manjares que podía comer. Era un niño pobre, su padre había sido asesinado en la guerra y su mamá carecía de muchas cosas, y para él, una simple galleta era un lujo. No lo pensó más y dijo que sí.


—Excelente… —La voz no rió, y aunque no tenía rostro, se podía sentir como esbozaba una sonrisa—. Solo debes pedir lo que necesitas, lo que quieras.


—¿Lo que sea? —preguntó Nobuyuki, aún con dudas, sintiendo miedo. La voz respondió con un simple sí.


Lo que pidió Nobuyuki fue suficiente para comprar dulces hasta que le doliera la barriga, y le sobraron para toda una semana. Se hizo una costumbre, todos los días estaba puntual en la cueva a la misma hora en la que había pedido su primera cantidad de dinero. Comenzó a darle dinero a su mamá, diciendo que lo había encontrado, que había hecho alguna tarea por encargo, todas mentiras, su madre que no sabía y tampoco le daba importancia del dinero que recibía de su hijo, se conformaba con las excusas dadas.


Un día Nobuyuki pidió una suma que le pareció exagerada, pero con eso vivirían como reyes su mamá y él, y hasta cinco generaciones después de ellos, así pensó. Ya no quería seguir con pequeñas excusas, y su mamá comenzaba a hacer preguntas como las que se le hace a un pillín. Para reservarle la angustia, había ideado que le pediría una gran suma de dinero a la voz que él llamaba fortuna. Y le diría a su mamá que se lo había encontrado en la cueva, a la que llamaban la cueva maldita. La suma de dinero realmente era exagerada, y su mamá al ver la cantidad de dinero, no hizo caso si lo que decía su niño era cierto o no. Agarró todo el dinero, y empezaron a gastarlo. Compraron una enorme y lujosa casa, su madre no tuvo que trabajar más, él no fue más al colegio. Su mamá se lo concedió, total, de nada importaba los estudios ahora, eran súper millonarios.


Fueron tantos lo lujos concedidos, que el dinero se había acabado. Habían pasado más de veinte años sin que Nobuyuki regresara a la cueva. Un día fue a la misma hora que solía ir, allí estaba la voz, y nuevamente le concedió más dinero, incluso más de lo que había pedido hace veinte años. Pasaron varios años más. Nobuyuki se casó, tuvo hijos e incluso nietos, su madre ya había muerto años atrás. Nobuyuki nunca en su vida trabajó para ganarse un centavo, ni le hizo falta. Envejeció, había tenido una gran vida, llena de prosperidad y riqueza, como se lo había dicho la voz en la cueva.


Nobuyuki murió, ese mismo día después de dejar el mundo terrenal, una figura femenina elegantemente vestida de blanco con una corona tan resplandeciente como la luz que seguía Nobuyuki, se cruzó en su camino.


—¿Quién eres? —preguntó Nobuyuki.


—¿No te acuerdas de mí, Nobuyuki?


—Su voz me suena conocida. —Luego recordó, añadió—: ¡Es la voz de la cueva!


—Así es. Me presento, soy Tique, la diosa de la prosperidad y la fortuna. Me parece que tienes una cuenta pendiente conmigo.


—Sí claro, pero verá… —Bajó la voz casi a un susurro—. Creo que ya no estoy vivo.


—Exacto, es por eso, que este es mi momento oportuno.


—¿Y, qué es ese algo que le debo, diosa Tique?


—Usted deberá acompañarme y no se podrá negar. Usted será mi esclavo, trabajará todos los días sin descanso, hasta que la deuda sea saldada. Cada centavo concedido será un día que tendrá que trabajar. Y su cuenta es realmente larga.


Nobuyuki estaba realmente asustado, y si tuviera un cuerpo, posiblemente se hubiera orinado los pantalones.


—No, no, no, usted dijo que no quería mi alma, me lo prometió.


—Y lo estoy cumpliendo, no quiero su alma, solo debe trabajar para mí, en mi reino, día y noche, noche y día, hasta que la deuda esté saldada. Su deuda es enorme. —Una risa satisfactoria se hizo escuchar de los labios de la diosa—. Para ser exactos usted deberá trabajar… quinientos billones de días. —Rió—. Lo que es más de un billón de años.


Fue arrastrado a la fuerza, puesto que Nobuyuki se resistía ir por su voluntad.


Nobuyuki sigue pagando su deuda. Arrepintiéndose de haber escogido un aparente camino fácil, y no haber escogido un camino lleno de recompensas por su propio esfuerzo y trabajo.


April 6, 2021, 10:39 p.m. 2 Report Embed Follow story
1
The End

Meet the author

Comment something

Post!
Monstruo come galletas Monstruo come galletas
Me ha pasado estar en la situación de Nobuyuki, imaginando obtener todo lo que deseo por un intercambio análogo en libros, aunque al final todo conseguido por mérito propio siempre será más satisfactorio que lo que se consigue muy fácil; es tan simple como gastar dinero obtenido por el sudor de tu frente y cansancio a uno regalado, por ponerlo de ejemplo, cuando me cuesta reflexiono sobre cuánto y en qué gastaré, y cuando no, el dinero desaparece de mis manos.
June 18, 2021, 03:24

  • Angel Azuaje Angel Azuaje
    Exacto, todos quisiéramos tener esa "suerte" de conseguir la fortuna así de la nada, pero todo en la vida tiene su precio. y lo mejor, a mi parecer, es ser recompensado por los méritos. Gracias por tu comentario. 🤗 June 18, 2021, 10:14
~