ladyestel Anette Erazo

Ella despertó siendo Lady Flare Relish, la villana de la obra, la misma mujer detestable que murió envenenada trágicamente y que todos festejaron su muerte como un día glorioso. Ahora, tiene la oportunidad de cambiar su destino y para ello, deberá escapar de las manos de su verdugo, el príncipe Goliat. Lamentablemente, nadie pensaba que el destino la jugaría tan en contra como para enamorarse de él…


Erotica For over 18 only. © Anette Erazo

#341 #fantasía #príncipes #princesas #reinas #rayes #histórico #tragedia #drama #romance
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INTRODUCCIÓN

Este era el momento, el instante donde escabullía mi mano debajo de la almohada, tomaba el cuchillo y sin temor alguno lo clavaba en el cuello o espalda, o donde sea en el príncipe.

¡Si! Solo tenía que alargar la mano, tomarlo, y por fin sería libre.

—Mi lady, no te me distraigas —el susurro a mi oído fue electrizante. Una corriente que se distribuyó por cada nervio en mi cuerpo.

Miré al príncipe Goliat, quien dejó caer por los costados la túnica que llevaba sin zafar aún el amarre de su cintura quedando semi desnudo.

—Me avergüenzas mi lady —miré a Goliat quien sonreía arrogante, hinchándose en orgullo por cómo lo desnudaba con la vista— me estás comiendo pedazo a pedazo.

—¿No puedo? —susurré.

Goliat además de poseer una cabellera pintada por el mismo sol, mostraba una piel blanca reluciente y unos ojos azules desafiantes, llenos de arrogancia, salvajes e indomables. Todo en él gritaba libertad y peligro. Su torso era como si el mismísimo Miguel Ángel se hubiera dedicado años a esculpir cada milímetro de sus músculos.

Pectorales firmes llenos de tentaciones. Mis dedos acariciaron sus abdominales, tan sublimes y majestuosos. A cada tacto me estremecía y me llenaba de gloriosas fantasías que podrían darme un boleto directo al infierno por toda esa glotonería de lujuria que tenía dentro mío.

Como puede que exista un personaje así, uno que sea la perdición de cualquier mujer. Un hombre capaz de hacer temblar de placer solo con la vista de su perfil, quitar la respiración al sentir su mirada sobre ti, un solo hombre que al hablar podía tener a todos bajo su mano.

—No te lo he prohibido.

Goliat aprovechó para agacharse y volver a unir nuestros labios y estaba segura que en este palacio le daban clases al príncipe sobre cómo derretir a una mujer con un beso. ¡¿Cómo mierda puede hacerme estremecer con un solo beso?!

Sus manos corrieron a mi muslo, abriendo mis piernas y posicionándose en ellas, como si yo le perteneciera. Su cadera empujó contra mí y jadeé al sentir el evidente bulto. Duro y excitante.

Me sentí orgullosa de saber que yo lo tenía de esa manera.

—Goliat —pedí jadeando al sentir sus manos debajo del camisón que usaba para dormir. Aquellos dedos no dudaron en apretar mi cadera, obligándome a estarme quieta— por favor.

—Uhmm —él bajó sus besos por mi cuello, mordiendo suavemente. Dejando huellas en mi pálida piel— ¿debería mi lady? La otra vez me dejaste así, insaciable. Sin poder probarte ¿debería hacerlo yo igual?

Gemí al sentir un mordisco en mi pezón sobre el camisón.

Sus manos sin delicadeza se colaron hasta tomar mis senos, apretando y amasando. Yo eché la cabeza hacia atrás. Mis manos apretaron las sábanas, no podía pensar ni aclarar mi mente por un segundo. Cada pensamiento estaba invadido por el príncipe.

—Y, por cierto —un beso y otro más— ¿por qué tienes un cuchillo debajo de tu almohada mi lady?

Dios, ¿por qué no me matas y ya? ¿es necesario hacerme pasar por esta humillación? Goliat se incorporó tomando el arma entre sus manos.

—Es para untar mantequilla —dije tan sarcástica como pude. Acomodé mi camisón. El príncipe sonrió satisfecho por mi respuesta.

—¿Esta es la sexta u octava vez?

—Novena —aclaré. ¡Era la novena vez que trataba de matarlo!

—Tienes tanto afán de matarme, en serio, ¿no te cansas?

—Estoy aburrida, no me culpes.

—Así que matarme es parte de tus actividades para no aburrirte ¿me ves la cara de idiota?

—No, pero la mayor parte del tiempo sí.

Goliat bufó y se incorporó volviendo a colocarse su túnica.

—Lady, alguien más veía esto, ahora estuvieras caminando a la guillotina.

—Te recuerdo que el que va a estar caminando a la guillotina serás tú —me senté y acomodando mi cabello negro que estaba ya enmarañado por las fogosas caricias anteriores— ¿quién me tiene cautiva aquí en contra de mi voluntad?

—Es temporal —Goliat frunció el ceño.

—Temporal llamas tú al secuestro de la prometida del príncipe heredero del trono del reino Mitra.

—No eres una rehén. Jamás lo has sido, eres una invitada. Si fueras rehén estarías en un calabozo y no en esta habitación con todas las comodidades.

Callé y desvié la vista.

La mano de Goliat tomó mi rostro, sin embargo, yo la alejé en un movimiento brusco—: No me toques.

El príncipe suspiró.

—Que tengas una buena noche lady Flare.

—Lo mismo le deseo, su majestad.

Y apenas cerró la puerta quise tirarme por el balcón. ¡Esto estaba mal, demasiado mal! Cualquiera entendería que estaba usando todo lo que tenía a mi alcance para sobrevivir, pero recurrir a seducir al príncipe era lo único que me tenía prohibido.

—Kenneth estaría tan… destrozado —me dije a mí misma. La imagen del príncipe del reino Mitra, mi prometido, me estaba carcomiendo la mente.

Si, debía salir de ahí, pero no podía seguir con ese juego caliente que tenía con el príncipe Goliat, heredero al trono del reino Vernist.

No debía, no podía estar en esto.

Estaba jodida, pero aun así, jodida, tenía que sobrevivir.


゜・。。・゜゜・。。・゜

UN AÑO ANTES


En esta casa, trataron de matarme.

Me acerqué al balcón, el lugar del supuesto “accidente”, su barandal era alto como para apoyarse en él sin tener mucho peligro. Según mi doncella, Cecilia, al parecer yo estaba sentada en el balcón y no logré medir bien mis movimientos y caí. La altura era suficiente para matarme, a pesar de estar en el segundo piso, no había arbustos que detuvieran o que amortiguara mi caída.

Según lo relatado, caí del balcón; mi padre se asustó increíblemente, pero quien salvó mi vida fue el príncipe Kenneth, quien pasaba de visita. Al parecer logró transmitirme parte de su poder divino lo que logró mantenerme con vida el tiempo suficiente como para esperar la llegada de los sacerdotes. Más de uno clamaba que era un milagro que siguiera viva.

Si… un milagro, era la verdad. Fue una gran suerte que el príncipe estuviera ese día en mi hogar, caso contrario. Estaría muerta.

Después de estar dormida cerca de quince días, desperté.

Y los resultados fueron nefastos: Yo no sabía quién era o qué hacía ahí, tampoco reconocía a nadie a mi alrededor. La consecuencia de la “caída” fue pérdida de memoria, el sacerdote decía que posiblemente fuera permanente.

Lo que nadie conocía es que yo no los reconocía porque yo no era Flare Relish, la hija del marqués Reid Relish. Yo no era una noble, ni tampoco por asomo la prometida del príncipe heredero al trono del reino Mitra.

No, yo no era nada de eso.

Yo era una persona común de 28 años que estaba regresando del trabajo, después de un terrible día laboral. Y como todo empleado sin gran remuneración, tomé el autobús. Recordaba el chirrido de las llantas, los gritos de los pasajeros, el estallido de los vidrios del bus y finalmente el turbulento movimiento con todo girando. Finalmente, nada.

Y cuando desperté, estaba en un cuerpo que no era mío.

—¿Lady, se encuentra bien? —Cecilia era una señorita de 19 años, cabellos castaños oscuros recogidos en un moño bien hecho. Poseía un cerquillo algo desalineado, y mostraba siempre una actitud dudosa hacia mí. Como si temiera que en cualquier momento le gritara o quien sabe, dañara físicamente.

—Estoy bien Cecilia —miré el exterior. La casa del marqués (mi casa) era una casona enorme con demasiados cuartos y demasiado personal, y demasiadas cosas que me estresan. Jamás tuve tanto. En mi anterior vida, apenas tuve la oportunidad de darme el lujo de comprarme un celular. Y aquí tenía las manos llenas.

—Cecilia dime, durante mi recuperación —empecé sin verla—, el príncipe fue quien encomendó a los sacerdotes mi cuidado ¿verdad?

—Si mi lady, su majestad fue quien supervisó que tuviera los mejores cuidados. Debe apreciarla demasiado.

Asentí.

¡Mentira! El príncipe ni por asomo le gustaba. Lo hizo porque sabía que, si me dejaba sola en ese estado, en esta casa, no despertaría jamás.

¿Cómo estoy tan segura de que sea así?

Lady Flare Relish, es un personaje de una novela que se titula: Anouk, enamorada de mi enemigo. ¿Ridículo? Si, reencarnar en el personaje de una novela es lo más cliché e ilógico, pero lastimosamente era la verdad.

Me di cuenta a las cinco horas de haberme despertado, estaba dentro de una novela que leí cuando estaba en la preparatoria. Un libro apto para todo público y recuerdo a la perfección su historia porque puedo garantizar que es el único libro que he leído hasta el final en toda mi jodida vida, y que me haya gustado.

Flare Relish era la villana de esa historia. La persona malvada que trataba de hacer la vida imposible para Anouk, la protagonista. Su principal objetivo era casarse con el príncipe heredero para ser coronada reina a futuro y sus planes se frustran cuando el príncipe Kenneth conoce a la bella princesa del reino vecino, Anouk. Al final de la novela, el hermano de la princesa, Goliat decide darle su merecido castigo, y la manda a matar.

Flare muere y todo el mundo lo celebra.

Ese era mi destino, un jodido destino que no deseaba.

Y para evitarlo, necesitaba cambiar muchas cosas. Entre esas, la principal, esta casa. No recordaba en ningún momento que la Flare de la novela haya sufrido un intento de asesinato antes de los hechos principales. Por lo que puedo intuir que me desperté un poco antes de la trama de la novela. ¿Cuánto tiempo? Aproximadamente un año antes.

Para mi suerte, la pérdida de memoria ayuda a explicar mi repentino cambio de actitud o mi propio desconocimiento. Miré a Cecilia de reojo, ella estaba sirviendo un té en esos instantes en mi habitación. Se supondría que, al ser mi doncella personal, sería mi persona de mayor confianza. Y hasta donde logré conocer, ella no estuvo conmigo durante el accidente.

Había dejado la habitación para traer bocadillos y luego estuvo afuera ayudando al príncipe. Además de eso, noté un detalle: Es la única junto al cochero del carruaje, Hugo, que evitan dejarme a solas con mi padre, el marqués Reid Relish.

Tal vez deba confiar un poco en ella. Darle el veredicto de la duda.

—Cecilia, ¿podrías ayudarme a estudiar? —pregunté de repente y la observé atenta. Fue tan sincero el entusiasmo en su rostro—, como no recuerdo muchos temas, necesito ilustrarme nuevamente.

—Con gusto lady Flare, deberíamos llamar a un tutor ¿le gustaría?

—Tienes razón —era correcto. Necesitaba aprender en poco tiempo la historia de este mundo, el protocolo de los nobles y convertirme en una mujer capaz de manejar a la familia Relish.

Porque era evidente que mi padre me odiaba, y era un hecho en la novela. A Reid Relish jamás le interesó su hija, nunca. Y fue de los primeros en alegrarse con su muerte.

—Por favor, busca un tutor en varias áreas.

—A sus órdenes mi lady —y se retiró de inmediato.

Estoy un año antes de que inicie la trama y debo volcar todo a mi favor para que cuando inicie, yo pueda sobrevivir. Estaba decidida, yo no tendría el mismo destino que tuvo Flare Relish.


゜・。。・゜゜・。。・゜

NOTAS FINALES DEL CAPÍTULO


¡Bienvenidos queridos/as lectores!

Para los que no me conocen, pueden llamarme Lady.

Espero que esta primera parte haya logrado captar el interés necesario para continuar con la historia, si no es así, les invito a leer un poco más, para ver si logró convencerles.

Flare, durmiendo con el verdugo es una novela llena de desafíos, emociones y temas fuertes como el abuso de poder, el machismo y la diferencia de clases sociales, etc. A pesar de todo eso, es una novela ligera de leer, sin embargo advierto que en ocasiones se topará temas demasiado fuertes. Tiene sus toques románticos como de comedia, pero va mucho más allá... trata de interiorizar la fortaleza de una mujer para seguir adelante a pesar de todos los golpes de la vida. Como autora, está presente el gran amor y cariño que tengo por la fantasía, así que esta novela tiene granitos de eso, aunque más se centra en el desarrollo del personaje que en el avance del mundo donde viven.

Sin nada más que agregar: ¡Espero leer sus comentarios y verlos más adelante!


Con cariño,

Lady Estel.


PD: Esta novela, en un futuro, pasará a ser de pago mensual cuando llegué a cumplir los requerimientos de la plataforma.




ACLARACIÓN:

La novela «Flare, durmiendo con mi verdugo» y todos sus contenidos (escritos o gráficos) y/o derivados son de mi propiedad. Eso se define a que cualquier uso, plagio o derivados, conlleva acciones legales que tomaré de ser necesarias. Evitemos problemas, y digamos no al plagio. La historia gira entorno a escenas donde sus protagonistas pueden ser hombres y/o mujeres vinculados a otro personaje de diferente sexo o el mismo. Este libro tiene una clasificación para mayores de edad (+18), por lo que en algunos capítulos pueden contener escenas sexuales y/o grotescas, o un contenido delicado no apto para todo público, esto dependerá exclusivamente de la trama. Esta obra es netamente de fantasía, por lo cual todos los nombres, contenidos y significados son meramente de uso creativo y ninguno tiene relación con la vida real. Cualquier parecido con la realidad, es una mera coincidencia.


May 4, 2021, 2:49 a.m. 1 Report Embed Follow story
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Scaip Scaip
Ay, aaaaaaaaaaaay Me encanta que haya gente de habla hispana usando este paradigma de deconstrucción y se enfoque en las villanas <3
1 week ago
~

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