okamiseiryu MOCHIxNOCHU

🌸 𝑆𝑖𝑛𝑜𝑝𝑠𝑖𝑠 🌸 Jungkook, un apuesto joven cambia formas lobo ha jurado matar al hombre que mató a su hermano. Se ha unido a la manada de lobos de la montaña para llevar a cabo su venganza. En su primer pormenor del trabajo, descubre que el guapo joven a cargo es su compañero de sangre. El problema es, que el hombre cuyo nombre es Jimin, es heterosexual, y un lobo. A dos lobos se les permite aparearse, pero solo si uno asume el papel de sumiso. Ninguno de estos dos lobos obstinados está dispuesto a hacer concesiones. Por si eso no es suficiente, pronto descubren que Jimin es el lobo que mató al único hermano de Jungkook. Ahora Jungkook debe descubrir algún modo en su juramento. ¿Pueden los dos sexys lobos superar su desconfianza y el odio hacia el otro, o serán obligados a renunciar a su felicidad, junto con su único verdadero compañero de sangre? Segundo libro de la saga ❀◕ ‿ ◕❀ 🏵 Adaptación y edición: 𝑶𝒌𝒂𝒎𝒊𝑺𝒆𝒊𝒓𝒚𝒖 🏵Portada hecha por mi. 🏵 Pareja principal: Kookmin 🏵 Estado: Finalizada 🏵 Genero: Chico x Chico, bl, lobos, cambiaformas. 🏵 Mención de otras shipps 🏵 Esta es una adaptación. NO es mía 🏵Todos los derechos a la autora. 🏵 Solo para fin de entretenimiento y sin fines de lucro. ꕥ 𝑶𝒌𝒂𝒎𝒊𝑺𝒆𝒊𝒓𝒚𝒖 ꕥ


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☽⚜️☾ Cнαρтεя Oиε ☽⚜️☾

Con sus hombros hacia atrás y la cabeza bien alta, Jimin se presentó ante Namjoon, el alfa de la manada de lobos de Dark Hollow, e hizo todo lo posible para ignorar al compañero de Namjoon, Jin. Descansando en un sofá detrás del alfa, Jin se veía precioso, como de costumbre con el sol de la mañana que entraba por las ventanas. Su cabello dorado, rayado con reflejos plateados, estaba despeinado y desordenado, probablemente por un jugueteo reciente en la cama con Namjoon, su compañero de sangre. Jin estaba tendido de espaldas, vestido solo con un par de apretados pantalones de cuero, con los pies descalzos sobre el respaldo del sofá, fingiendo leer una revista, pero descaradamente espiando su conversación.

—Así que, ¿crees que puedes manejar esto, Jimin? Todavía eres muy joven. El entrenamiento de estos lobos rebeldes para ayudarles a integrarse en nuestra manada es un gran trabajo, por no hablar de prepararles para una posible batalla. Los cazadores están en movimiento de nuevo. Se les ha visto a menos de ciento cincuenta kilómetros, probablemente dirigiéndose directamente hacia nosotros. Voy a asignar a Kai para empezar la formación de los lobos y voy a proveer un suministro de armas y municiones. Ayudarás para asegurarte de que todo funcione a la perfección.

—Sé que puedo hacerlo, Namjoon. Dame una oportunidad y no te arrepentirás.

Jin hizo un sonido burlón detrás de su revista, y Jimin apretó los puños.

—Si tienes algo que decir, Jin, solo suéltalo y dilo.

Jin bajó la revista, y su hermosa mirada azul se pasó por Jimin arriba y abajo.

—Nunca dije una palabra.

—No, pero hiciste un ruido, y puedo ver la duda escrita por todas partes en tu cara de sabelotodo.

—Jimin —dijo el alfa en voz baja—. No insultes a mi mascota, y Jin, deja de acosarle.

Jin y Jimin se miraron. Jin hizo otro pequeño sonido y levantó la revista de nuevo delante de su cara. Los dos tenían una larga relación de amor–odio. Jimin había cambiado a Jin a un cambia forma para salvar su vida después de que unos atracadores le hubieran cortado la garganta. Había sido cuidadoso, sin embargo, para no darle una mordida de apareamiento, sabiendo que era la pareja de sangre designada de Namjoon. Jimin también había alimentado a Jin con su sangre de lobo después de que Jin se convirtió en un salvaje, monstruoso hombre lobo y Namjoon había dado a Jin todo lo que pudo sin poner en peligro su propia vida. Ambos eventos habían formado un vínculo entre ellos. Eran tan cercanos como hermanos, pero, algo así como un hermano un poco mayor, a Jin le encantaba bromear y hostigar a Jimin cada vez que tenía la oportunidad.

Namjoon sonrió con indulgencia a su compañero. Todo el mundo sabía que él consintió a Jin vergonzosamente. Incluso se rumoreaba que Jin solo había recibido uno o dos azotes durante todo el tiempo que había sido la mascota de Namjoon, y después Namjoon le había llevado a la cama y le había amado durante horas. Si Jin hubiera sido la mascota de Jimin, lo habría azotado a diario, tanto si lo necesitaba como si no.

—Creo que harás un gran trabajo con los rebeldes, Jimin. Solo unos pocos son más mayores que tú, y solo he notado que uno o dos parecen un poco dominantes. Vas a tener que mostrarles quién es el jefe de inmediato y no desistir con ellos.

—Eso debería ser bastante fácil para ti, Jimin —dijo Jin sarcásticamente desde detrás de su revista—. El único problema que puedes tener es si tratan de burlarte, desarmado como estás.

—Solo déjame azotarle el trasero una vez, Namjoon, por favor —dijo Jimin, disparando a Jin una mirada amenazadora.

Jin se puso de pie y arrojó la revista, adoptando una pose de lucha.

—Adelante, Jimin, ¡si crees que puedes hacerlo!

Namjoon intervino. —Ese trasero es de mi propiedad, y le daré un azote yo mismo si oigo una palabra más.

Namjoon pasó un brazo por la cintura de Jin y tiró de él a su regazo, envolvió ambos brazos a su alrededor y le dio una pequeña sacudida. Jimin sospechaba que su amenaza era en vano.

—Cálmate, cariño —ronroneó, y Jin puso su cabeza en el hombro de Namjoon, dando a Jimin una pequeña sonrisa de suficiencia, por lo que las manos de Jimin picaban por azotar su trasero.

—Puedes reunirte con ellos por la mañana y luego, Jimin, te pondrás en marcha primero ayudando con la construcción. Ya que la manada rebelde se ha unido a nosotros, necesitamos más espacio. Necesitamos tener la extensión terminada cuanto antes, de modo que podamos concentrarnos en el entrenamiento con armas. Kai estará allí para supervisar la verdadera construcción, por lo que todos tus nuevos gammas tienen que hacer la limpieza en general del sitio, llevando madera, o haciendo techos, ese tipo de cosas. Ayudar, básicamente. Solo unos pocos días y luego pueden salir a entrenar en el campo.

—No hay problema. Gracias de nuevo, Namjoon, por la asignación. Te haré saber cómo van las cosas mañana.

Jimin se volvió y caminó hacia la puerta, saliendo él mismo tranquilamente. Namjoon ya tenía a Jin relajado en sus brazos, besando sus labios, sus manos ocupadas en recorrer completamente su cuerpo. Estarían haciendo el amor de nuevo en un minuto, y esa no era una imagen que necesitara tener grabada en su cerebro.

Jin era hermoso, probablemente el joven más hermoso que había visto nunca, pero a Jimin le gustaban las chicas. Una morena menuda pero con curvas, con los ojos oscuros, sería su mujer ideal.

Alguien como la chica que trabajaba en la tienda de belleza, Jihyo, quien era compañera de Daniel. Ella era una cosita bonita, dulce, muy tranquila y más como una dama. No un mezquino mocoso, como Jin.

No era porque Jin fuera un hombre. Un elemento mágico, sobrenatural en su sangre elegía a sus compañeros, y un lobo sabía de inmediato cuándo se encontraba con ellos tanto si eran del mismo sexo como si no. Una vez que había pasado el reconocimiento, no tenía sentido luchar contra ello. Intentar evitar lo inevitable con la negación, hacía que todos fueran infelices. La magia era fuerte.

La sangre de lobo clamaba por un solo compañero, y esa persona era su compañero de por vida.

No, a Jimin solo le gustaba la forma en que las chicas parecían, olían y sentían. Todas eran tan suaves y olían muy bien. Simplemente sabía en su corazón que su compañero de sangre sería una linda chica, y estaba deseando conocerla. Al igual que Jin y Jihyo, ella probablemente tenía que ser una humana adoptada. Conocía a todas las chicas mascotas de la manada, y ninguna de ellas era su pareja de sangre. Los lobos solo se apareaban con mascotas, ya sean cambia formas que no heredaban el gen lobo de sus padres o una pareja de sangre humana convertida en cambia formas. Pronto tendría que viajar por algunos de los pueblos de la zona en el valle y vería si podía encontrarla. Seguía siendo bastante joven, con toda la vida por delante, no tenía ninguna verdadera prisa.

Este era un trabajo importante que Namjoon le había dado, y se lo tomó muy en serio.

Los cazadores eran un grupo antiguo, con más de cien años de antigüedad, que databan de principios del diecinueve. Su fundador fue un monstruo cazador con estilo propio llamado Abraham Van Helsing. Incluso después de la muerte de Van Helsing, el grupo de cazadores que había establecido continuó su misión, llegando a ser conocido simplemente como los Cazadores. Habían estado librando una guerra contra los cambia formas desde entonces. Habían permanecido en silencio durante más de dos años, pero los informes de inteligencia de varios clanes de lobos de todo el país les habían preparado para más enfrentamientos. La manada de Dark Hollow tenía que estar lista para defenderse.

Jimin había convocado una reunión de su nuevo equipo en la sala principal. Caminó hacia ella, con la ansiedad revoloteando en su estómago. Siempre estaba un poco nervioso cuando conocía a nuevos lobos.

Pequeño para su edad, había dejado prácticamente de crecer y de llenarse cuando estaba a punto de cumplir los quince. Namjoon le aseguró que le vendría otro brote de crecimiento, pero hasta ahora no había sucedido.

La mayoría de los lobos de su edad ya eran bastante grandes, de más de un metro ochenta y con músculos, mientras que Jimin era más delgado y no tan alto. Los diez nuevos gammas procedían todos de los rebeldes quienes acababan de unirse a la familia. Que Namjoon eligiera a Jimin para entrenarlos en la disciplina de la manada era todo un honor y significaba que Jimin estaba subiendo de jerarquía en la manada. Guiar a los gamma había sido su objetivo durante todo el tiempo que podía recordar. O mejor dicho, había sido el objetivo del Namjoon para él, y odiaba decepcionarle.

No había caminado ni más de dos metros en el pasillo principal, cuando le asaltó un aroma delicioso, y como nada que jamás hubiera olido antes. Un poco como algodón de azúcar, el olor le atraía como un faro, y trató de averiguar de dónde venía. Rápidamente examinó la habitación, pero solo los gammas permanecían de pie alrededor de la chimenea.

Jimin sacudió la cabeza, tratando de aclararla. Su mente gritaba «pareja», y su polla se levantó, prestando clara atención. Emocionante y desconcertante al mismo tiempo, no podía ver a ninguna persona que estuviera en la habitación como una pareja potencial. Sin embargo, el olor era casi insoportable. Jimin pasó entre los gammas y se puso delante de ellos, tratando de mantener su mente enfocada en la tarea que les esperaba. Quería dar una buena primera impresión a estos lobos anteriormente rebeldes, pero cuanto más se acercaba a ellos, más fuerte el olor llegaba a ser.

—Hola, es bueno veros a todos aquí —anunció al grupo reunido—. He sido asignado por el alfa para ser vuestro líder en esta parte del proyecto. Espero que todos trabajéis muy duro en este trabajo temporal. Puede que os asignen un puesto de trabajo permanente después del entrenamiento. Ha habido algunos informes alarmantes sobre los Cazadores, como sabéis, y tenemos que prepararnos para ellos. Todos tendréis un papel vital en nuestra preparación.

Jimin hizo una pausa y miró a su alrededor al grupo para comprobar sus reacciones. La mayoría escuchaban cortésmente, pero un gran lobo por el lado de la chimenea le fulminó con la mirada. Jimin no conocía al chico y no había hecho nada para merecer tal mirada desafiante. Él lo miró nerviosamente y trató de concentrarse en acabar su discurso antes de que el olor de su compañero lo dominara por completo.

—Hay que estar de vuelta aquí por la mañana a las siete en punto, listos para trabajar. ¿Alguna pregunta?

El tipo grande habló. —Sí, tengo una pregunta. ¿Cuántos años tienes? Parece que acabas de cumplir quince años. ¿Realmente esperas que recibamos órdenes de un chico de quince años de edad?

Jimin estaba tan sorprendido por el comentario y la actitud, que se quedó sin habla durante un momento. El tipo no era mucho mayor que Jimin. Ciertamente, Jimin parecía un poco más joven de diecinueve años, pero no tanto.

Examinando al hombre de arriba abajo, le preguntó:

— ¿Cómo te llamas? —Mantuvo su voz baja y tranquila, imitando la forma en que había oído a Namjoon hablarle muchas veces cuando estaba realmente cabreado.

—Jungkook. ¿Y por qué estás evitando la pregunta? ¿Cuántos años tienes? —El tipo se enderezó de la pared donde se apoyaba. Era incluso más grande de lo que Jimin primero había pensado. Por lo menos de un metro ochenta y ocho, era extremadamente musculoso, incluso para los lobos que eran bien conocidos por sus cuerpos bien tonificados. Tenía el pelo castaño y de punta, y sus ojos de gato eran de un sorprendente tono verde. Su rostro era hermoso, a pesar del ceño fruncido y la sonrisa sarcástica curvaba sus labios. En realidad, esos labios eran carnosos y sorprendentemente deliciosos. Jimin no era capaz de apartar los ojos de ellos.

Jungkook avanzó sobre Jimin de una manera arrogante, seguro de sí mismo, a pesar de los esfuerzos de algunos de sus amigos para coger su brazo y tirar de él hacia atrás. Él los ignoró y se acercó de pie justo en frente de Jimin. Él era sin duda la fuente de donde procedía el olor. Hasta tan cerca, como una nube que derivaba de él, el olor llegó a Jimin con toda su fuerza, lo que le hizo dar un involuntario paso hacia atrás. Jimin no podía entender por qué todo el mundo a su alrededor no estaba comentándolo, olía tan delicioso. Impresionado, Jimin miró a esos ojos de gato, y su cerebro le gritaba. ¡Compañero! Su polla se endureció hasta que Jimin tuvo miedo de que todo el mundo notara el bulto en sus pantalones. Justo después de ese pensamiento hubo otro. ¿Su compañero era un hombre lobo? ¡No podía ser!

Sus miradas se encontraron, y Jungkook debió haberlo sentido también. Él miró el rostro de Jimin, y una fuerte emoción se mostró detrás de esos ojos increíbles. Permanecían bloqueados en ese momento y podrían haber permanecido así para siempre si una voz fuerte no hubiera gritado detrás de ellos.

— ¡Ey! ¿Qué estáis haciendo los dos? ¡Basta ya inmediatamente! —Namjoon estaba en la puerta, con Jin justo detrás de él. Jin tenía una mirada curiosa en su cara bonita, aunque Namjoon solo parecía enojado. Namjoon se acercó a interponerse entre ellos y puso una mano en el pecho de cada hombre. — ¿Estabais los dos a punto de luchar? No tendremos nada de eso aquí. ¿Lo habéis entendido?

Él asintió con la cabeza a los otros inquietos lobos que permanecían de pie alrededor. —Marchaos y volved aquí mañana a las siete. —Namjoon volvió la cabeza hacia Jungkook, indicando una silla junto a la chimenea—. Siéntate ahí y no te muevas hasta que yo vuelva. Jin, quédate con él. —Tomó a Jimin por el brazo y tiró de él, aturdido y sin ofrecer resistencia, hacia la cocina—. Tú ven conmigo.

El cerebro de Jimin daba vueltas. ¿Cómo podía ese lobo grande ser su compañero? El olor era inconfundible y así era el mensaje que su cerebro todavía le gritaba. Él en realidad sentía dolor físico cuando se apartó de él. Jimin no tenía ni idea de quién era o cómo demonios su retorcida sangre sobrenatural podría haber elegido a otro lobo para que fuera su compañero de sangre. No tenía sentido. Los lobos no se apareaban con lobos.

Namjoon empujó a Jimin abajo en una silla junto a la gran mesa de cocina de madera y se puso de pie mirándolo. —¿Te importaría decirme de qué se trataba todo esto?

Jimin se llevó una mano temblorosa a la cara. —No sé, Namjoon. No lo entiendo.

Namjoon se sentó frente a él. Además de ser el alfa de la manada, Namjoon también era su tío. Más que eso, ya que el padre de Jimin había muerto en un accidente forestal unos diez años antes, Namjoon había sido lo más cercano a una figura paterna que tenía.

Namjoon lo miró con preocupación. — ¿Qué está pasando, Jimin? Dime.

—Jimin cogió la mano de Namjoon, un movimiento tan inusual para él que Namjoon levantó las cejas con preocupación. —Namjoon, yo–yo creo que ese hombre es mi compañero de sangre. Pero, ¿cómo? ¿Cómo puede ser eso? ¡Es un lobo!

Namjoon entornó su mirada. — ¿De qué estás hablando?

¿Tu compañero de sangre? ¿Qué es lo que sentiste?

—La primera vez que entré, pude olerlo, todo el camino a través de la habitación por encima del olor del fuego. Un olor a algodón de azúcar, fuerte y dominante, pero no podía entender de dónde venía, ¿sabes? Miré por todas partes y solo vi a los gammas por la habitación. Él desafió mi autoridad de inmediato, preguntando la edad que tenía, y luego se acercó a mí, y, oh Dios mío, el olor casi me tiró al suelo. ¡Y sus ojos! No podía apartar la vista de ellos, y creo que él también lo sintió. Los dos nos quedamos allí como conmocionados. Eso es lo que viste cuando entraste. No estábamos a punto de luchar en absoluto. Creo... ¡creo que él estaba a punto de darme un beso! ¿Qué voy a hacer, Namjoon? ¡No puedo estar unido a otro lobo!

Antes de que Namjoon pudiera responder, Jin habló desde la puerta. —Bueno, es mejor que pienses en algo rápido, porque Jungkook dice que viene para acá.

— ¿Venir aquí? ¡No! —Jimin se puso en pie y dio unos pasos hacia atrás. La idea de que su pareja de sangre estuviera de pie delante de él volvió a hacer latir el corazón de Jimin, y tuvo problemas para recuperar el aliento.

—Cálmate, yo lo detuve. Se está volviendo loco allí también, y sí, sintió lo mismo que tú. Él quiere verte. Namjoon, creo que será mejor que hables con él. No puedo hacer que se quede ahí mucho más tiempo.

Namjoon se levantó inmediatamente y se dirigió hacia la sala común. Jin tomó su lugar, tomando la mano de Jimin en la suya. — ¿Estás bien, chico? Parece como si estuvieras a punto de desmayarte.

—No se supone que sea de esta manera, Jin. Dos lobos no pueden ser compañeros. Se matarían el uno al otro. Una pareja es siempre el dominante de los dos, y el otro es el sumiso. Uno tiene que tener una mascota. Esa es la única manera de que esto funcione. Incluso si dos lobos pudieran aparearse, puedes decir el papel que jugaría. ¡Bastardo pretencioso! No soy una mascota. Soy un lobo.

Jin le palmeó la mano y se mantuvo en silencio, pero Jimin le lanzó una mirada furiosa. —Supongo que crees que esto es divertido, ¿eh?

—No, Jimin, después de todos los problemas que Namjoon y yo tuvimos, no creo que haya nada gracioso en absoluto sobre esta cosa de las parejas de sangre. ¿Estás seguro de que él es el único?

—Creo que sí. Caray, no lo sé. ¿Cómo se siente, Jin? Tú y Namjoon sois la pareja de sangre más intensa que he visto en mi vida.

—Para mí fue diferente, porque cuando vi por primera vez a Namjoon, yo ya estaba en celo por tu mordida y acababas de cambiar a un cambia forma. Era una locura completa, incluso antes de que Namjoon llegara allí. Lo que sí recuerdo es el instante en que entró, no pude conseguir acercarme lo suficiente. Le quería de inmediato, y no creo que fuera solo la magia. Creo que le habría amado a primera vista pasara lo que pasase. ¡Y su olor! Me volvía loco.

—Así es para mí. ¿Qué voy a hacer, Jin?

Antes de que Jin pudiera responder, Namjoon apareció en la puerta. —Jimin, voy a dejarle entrar. Ambos necesitáis hablar.

— ¡No! —Jimin se puso de pie—. ¡No quiero verlo!

La profunda voz de Jungkook salió de detrás de Namjoon. —Sí, lo haces, y el alfa dice que tenemos que hablar también. Así que hablemos. —Entró en la cocina, y de inmediato el latido del corazón de Jimin se aceleró. Era tan guapo. ¿Cómo no lo había notado antes? El olor era fuerte, flotaba a su alrededor, y Jimin realmente quería acercarlo y poner su nariz arriba en su garganta. ¿Qué le pasaba?

Namjoon le tendió una mano a Jin y los dos salieron de la cocina, Jin lanzó una mirada compasiva a Jimin al salir.

Jungkook se acercó lentamente a Jimin y tomó una respiración profunda. —Maldita sea, hueles bien. ¿Qué es eso de todos modos? Huele un poco a... —Él tomó otra sospechosa inhalación—. Galletas con trocitos de chocolate recién salidas del horno. ¿Yo huelo como tú?

—No, —Jimin negó firmemente con la cabeza.

Jungkook parecía un poco desconcertado. —Oh, bueno, está bien.

—No. —Jimin suspiró en derrota—. Hueles como algodón de azúcar.

Jungkook sonrió, mostrando unos dientes blancos y fuertes. — ¿En serio? Y eso es bueno, ¿verdad?

—Sí, muy bueno —Jimin podía sentir que su cara se ponía más roja por momentos.

—Creo que deberíamos sentarnos.

Jimin asintió nerviosamente y se hundió en una silla. Se movió con nerviosismo mientras Jungkook simplemente se sentaba y lo miraba. Era muy consciente de que su temperatura corporal había subido algunos grados desde que Jungkook entró en la habitación. Jungkook no estaba rojo por la vergüenza, como Jimin, ni actuaba nervioso de ninguna manera. Jimin intuía en él la capacidad para ser un líder, tal vez incluso más que Jimin.

—Cálmate, dulzura, no te voy a morder.

—No me llames así, no soy tu dulzura. Los lobos no se aparean con lobos y a ti que te quede claro que no vas a hacer de mí un sub aquí. Soy un lobo, igual que lo eres tú.

—Los lobos se aparean con lo que la sangre les dice que se apareen, querido. No te disgustes.

— ¡No hagas eso! ¡Yo no soy tu querido, tampoco! — Jimin se puso de pie de nuevo con los puños cerrados. —Todo esto es una especie de confusa locura. ¡A mí ni siquiera me atraes!

Jungkook sonrió y miró fijamente hacia abajo al gran bulto en la entrepierna de los pantalones vaqueros de Jimin. —Tu polla dura me dice lo contrario, querido. —Se levantó y caminó alrededor de la mesa hacia él. Jimin encontró que sus pies retrocedían, casi antes de darse cuenta de lo que pasaba. Mantenerse firme, mostrar a Jungkook que era tan dominante como era su intención, pero cuando el gran lobo avanzó hacia él, no podía estarse quieto. Retrocedió hasta que se empujó a la encimera de la cocina y no pudo avanzar más. Jungkook no se detuvo hasta que su polla se frotó con la de Jimin. La sensación hizo que Jimin perdiera el aliento.

— ¡Aléjate de mí, antes de que te derribe al suelo! —dijo Jimin con los dientes apretados.

Jungkook sonrió y se empujó aún más cerca. —Ahora querido, sabes que no quieres hacer eso.

Jimin lo empujó tan fuerte como pudo, apenas moviendo al hombre más grande. Con las manos en el pecho de Jungkook, Jimin lo empujó de nuevo. Jungkook dio un manotazo a los brazos de Jimin para alejarlos y envolvió ambos de sus brazos alrededor de Jimin, sujetando sus brazos a su lado. Jimin luchó violentamente, pero Jungkook lo estrechó en un abrazo de oso, más y más fuerte hasta que las rodillas de Jimin comenzaron a ceder, y no podía recuperar el aliento. Solo cuando él flaqueó hizo a Jungkook ceder, facilitando su dominio, bajando la cabeza para tomar la boca de Jimin con la suya.

Jungkook le dio un beso, pero la palabra beso era demasiado simple para lo que estaba haciendo con Jimin. Jungkook lo estremeció hasta la médula y le dio sensaciones que nunca había tenido antes. En realidad nunca había besado a demasiadas chicas. Nunca había besado a un hombre en absoluto, sobre todo a un hombre que parecía saber exactamente cómo darle un beso para que se sintiera como si estuviera girando fuera de control. Ya sin aliento, Jimin sentía que se ahogaba, pero no le importó.

No quería que terminara. Jungkook hizo cosas salvajes con su lengua dentro de la boca de Jimin. Este no pudo acercarse lo suficiente a él, y él nunca quería que se detuviera.

Jungkook levantó la cabeza y le miró abajo. Su voz era suave y sexy. —Lamento haberte preguntado qué edad tenías. Cuando entraste, supe que eras mi compañero de inmediato, y cuando no me reconociste, ni siquiera miraste hacia mi lado, no me gustó mucho. Tuve que hacer que me notaras, cariño. No quise avergonzarte, sin embargo, y lo siento si lo hice. Pero te equivocas acerca de no ser mi dulzura. —Él besó a Jimin suavemente—. Y mi querido. —Se inclinó y le besó de nuevo—. Y mi cariño también. —Le besó una vez más—. Porque tú eres todas esas cosas, ¿no es así?

Jimin seguía sin poder recuperar el aliento. Levantó la mirada hacia Jungkook como un conejo hechizado por un zorro.

Jungkook le dio un pequeño apretón. — ¿No es así, cariño? Sólo asiente con la cabeza ahora.

Jimin se sonrojó dolorosamente pero asintió con la cabeza. Jungkook sonrió y rozó sus labios sobre los de Jimin una vez más. —Está bien. Sé que eres un lobo, y un muy pequeño y hermoso lobo, podría añadir, pero voy a joderte muy pronto, querido. Te lo estoy diciendo, por lo que tendrás la oportunidad de acostumbrarte a la idea. Me temo que no hay nada que puedas hacer al respecto.

Jungkook frotó su enorme polla contra la de Jimin de nuevo, lo que le hizo jadear en voz alta.

—Cuando nos unamos, cuando ponga mi nudo muy dentro de ti, voy a hacerte gritar mi nombre tantas veces que estarás ronco al día siguiente.

El nudo o bulbus glandis en los caninos era un gran anillo glandular de tejido duro alrededor de la base del pene. Durante el apareamiento, la glándula se hinchaba aún más grande, lo que hacía imposible de retirar hasta que se terminara el ritual. Una glándula sumergida secretaba productos químicos que causaban múltiples orgasmos durante el tiempo que el lobo permanecía atado a su compañero, a veces durante horas. La experiencia extrema causaba generalmente que el elegido para aparearse se desmayara por la intensidad, frecuencia y duración prolongada de los orgasmos. Algunos orgasmos se prolongaban durante más de cuatro minutos. Durante el primer clímax inducido por el nudo, el lobo daba a su compañero la mordedura de apareamiento, sellando su unión para toda la vida.

—Tal vez esos gritos sean una pequeña venganza por no reconocerme de lejos. Nunca llegues a ignorarme, cariño. Nunca más. No te mostraré misericordia cuando te lleve a la cama. Ni piedad en absoluto, querido.

Se inclinó y besó a Jimin una vez más, apretando los labios contra los de Jimin, la lengua barriendo el interior de la boca y mordiendo su labio inferior. —Te veré por la mañana. ¿Siete en punto, creo que dijiste? Tú sueña conmigo esta noche, y yo soñaré contigo también. Buenas noches, mi pequeño lobo.

Jungkook lo soltó, dio media vuelta y salió de la habitación rápidamente, dejando a Jimin tembloroso. En la puerta, Jungkook casi tropezó con Jin, seguido más despacio por Namjoon. Jin estaba de vuelta, Jimin lo sabía, porque era tan condenadamente entrometido que no podía permanecer lejos.

—Eh, Jungkook, más despacio —Jin levantó las manos para detener a Jungkook, con una divertida mirada a Jimin—. ¿Va todo bien entre vosotros?

—Oh, todo va bien para mí —Jungkook sonrió de manera lobuna, mirando sobre su hombro a Jimin—. En cuanto a Kai, llegará allí.

— ¿Kai? —dijo Jin inexpresivamente. Miró de Jungkook a Jimin y de nuevo—. Su nombre no es Kai. Es Jimin.

La cabeza de Jungkook giró y una mirada de asombro absoluto se apoderó de sus hermosas facciones. — ¿Jimin? — dijo, sacudiendo la cabeza hacia atrás y hacia adelante lentamente—. No, no es Jimin. Él es Kai.

Jin inclinó la cabeza, perplejo. —Jungkook, ¿estás bien? Kai es nuestro beta. Se trata de Jimin, nuestro nuevo principal gamma. —Una pequeña sonrisa se dibujó en torno a sus bonitos labios—. ¿Ni siquiera conoces el nombre de tu futuro compañero?

Jungkook se volvió y, tropezando, prácticamente salió corriendo de la sala, dejando a Jin detrás de él, sorprendido, y a Jimin temblando mientras permanecía de pie en el mostrador mirando a la puerta vacía.

— ¿Qué demonios fue eso? —Jin se acercó hacia él y arqueó una sonrisa a Jimin—. ¿Y bien? ¿Qué pasó? ¿Es él el elegido?

Jimin asintió. —Creo que sí. Sí, sé que lo es. — Puso sus manos sobre su cara y gimió.

Namjoon se acercó a su lado y le puso una mano en su hombro. —Sin duda, no es tan malo como todo eso. Siéntate un minuto. Hablemos.

Hablar era lo último que quería hacer. No estaba seguro exactamente de lo que quería hacer, excepto salir corriendo detrás de un completo desconocido y rogarle que se quedara con él. Incapaz de rechazar una orden de su alfa, permitió que Namjoon le guiara hasta la mesa y se sentara.

—Ahora empieza desde el principio. ¿Por qué estás tan enojado? —El tono de Namjoon era suave, y Jin puso un amigable brazo alrededor de él, aunque Namjoon le disparó a Jin una mirada de celosa desaprobación. Un lobo nunca tocaba a una mascota acoplada, a menos que fueran familia. Incluso con su sobrino, Namjoon era posesivo y celoso como para compartir el toque de Jin.

Jimin tomó una respiración profunda. —Él es tan... es un... oh Dios, Namjoon. Dijo que yo soy su compañero, y él lo sabía en el momento que entré. Me llamó su cariño y su amado.

El tono de Jimin era amargo, pero un escalofrío de placer sexual lo recorrió ante las palabras.

Jin se rió en voz alta, y los dos hombres le lanzaron una mirada de consternación. —Lo siento —dijo Jin, secándose los ojos—. No me refiero a reírme, pero lo dijiste como si fueran palabras de pelea, o como si fuera una cosa tan terrible ser querido por alguien. ¡Creo que es maravilloso! Soy el amado de Namjoon, ¿verdad, cariño? ¡Y me encanta!

Namjoon negó con la cabeza, aunque le sonrió a su compañero. —Sí, seguro que lo eres, cariño, pero eso es exactamente lo que Jimin quiere decir. Se supone que los lobos son los compañeros dominantes. Llamamos a nuestros compañeros con esos nombres, y desde luego lo decimos en serio. —Se apresuró a decir ante la mirada aguda de Jin—. Pero en este caso, creo que Jimin está diciendo que Jungkook está haciendo un intento de dominarle. Para un lobo, eso es muy... uh... La ley de la manada prohíbe el apareamiento de lobos.

— ¿Muy qué? —Exigió Jin—. Señor mío, vosotros los lobos sois tan Neandertales cuando llegáis a ser la parte dominante. Tú, Tarzán, yo, Jane. ¡Igual que en el siglo pasado!

Namjoon se ruborizó. Jin era el único que alguna vez podría hacerle eso, Jimin pensó que era irrelevante cuando Namjoon hablaba. Habría volado la cabeza de algún otro por atreverse a hablar con él de esa manera. Jin lo manejaba totalmente y parecía que le encantaba. —Bueno, hablaremos de todo más tarde, cariño. En este momento, Jimin tiene un problema, y necesito concentrarme en esa cuestión, si no te importa.

Jin se encogió de hombros, haciendo un mohín, y permitió que Namjoon se hiciera cargo. —Nunca hemos tenido una situación como esta antes, que yo pueda recordar, Jimin, así que andamos en territorio desconocido aquí. Puede ser que no sea tanto que esté prohibido, como que nunca ha pasado antes. Lo que es obvio, es que se trata de una unión de sangre, demasiado fuerte para ser rechazada e ignorarla haría a ambos infelices. No sé cuál es la razón para prohibir a dos lobos aparearse, a excepción de lo obvio cuando se trata de dos hombres, por supuesto.

— ¿Lo obvio? —preguntó Jin, incapaz de mantenerse al margen de esto.

—El dominio. ¿Recuerdas cuando te di mi nudo, cariño?

—Mmm, sí lo recuerdo. Fue increíble —Jin tenía una mirada soñadora en su cara.

Namjoon sonrió con cariño y se sonrojó un poco de nuevo. —Solo uno puede dar el nudo y la mordedura de apareamiento. Por lo que yo sé, nadie sabe lo que aceptar el nudo y conseguir la mordida de apareamiento haría a un hombre lobo o alimentarse de la sangre del dominante para completar la unión. Sabemos lo que los cambios hacen a una mascota o a un ser humano, no al lobo. Puede que cambie de alguna manera como tú lo hiciste.

Jin dejó caer el brazo de los hombros de Jimin. —Oh, lo entiendo. Él podría convertirse en cambia formas en lugar del lobo werekin. Podría significar un destino peor que la muerte, ¿eh? Podría en realidad convertirse en una mascota, como yo.

—Basta, Jin... —Namjoon extendió la mano para cubrir la de su compañero, pero Jin la retiró.

—No seas condescendiente conmigo, Namjoon. Yo sabía desde el principio cómo se sienten realmente tus lobos. Las mascotas son de segunda clase, no importa lo mucho que sigas hablándome sobre el amor y sobre atesorarnos.

Jimin habló rápidamente con un movimiento firme de su cabeza. —No, te equivocas, Jin. Amamos y atesoramos a nuestras mascotas. ¡Más de lo que podrías saber! Y no son de ninguna segunda clase. Es solo que un lobo tiene una fuerte necesidad de proteger y sí, dominar. Si no podemos hacer eso, podría destruirnos, separarnos, y causar esa división interior con lo cual nunca podríamos ser completos de nuevo. Así como yo estoy desgarrado en estos momentos entre el deseo de estar con mi pareja y dejarle hacer lo que quiera hacer conmigo, al mismo tiempo, quiero cuidar de él, protegerle, y poseerle. No puedo soportar la idea de que él esté con alguien más.

La voz de Jin era más suave mientras miraba a los ojos de Jimin. —Suena como si fuera yo. ¿No sabes que a tu compañero, tú le perteneces tanto como él te pertenece a ti? —Miró a Namjoon, que asintió con la cabeza lentamente.

—Jin tiene razón, Jimin. Nunca pensé en ello así, pero es absolutamente cierto. Jin es totalmente dueño de mí, al igual que yo lo soy de él.

— ¿Qué pasa si no pudieras cambiar de nuevo, Namjoon? ¿Si no pudieras cuidar de tu familia? No, no puedo hacer esto. Simplemente tendré que rechazar a mi compañero. Es la única manera.

Namjoon suspiró profundamente. —Puedes intentarlo, pero terminarás siendo infeliz, incluso podrías enfermar. Nunca has mostrado ningún rasgo alfa, Jimin, por lo que puede que no sea tan difícil o diferente si lo piensas.

Jimin se puso de pie, firme, negando con la cabeza. — Pero no sabes lo que sucederá. Yo tengo que tratar de luchar contra ello. —Miró a Namjoon y a Jin—. Gracias por tratar de ayudarme. Por favor, Jin, no menciones esto a nadie.

Jin parecía herido. —Por supuesto que no. Yo no chismorreo. —Namjoon y Jimin lo miraron dubitativamente, pero sabiamente lo dejaron pasar.

Jimin se dirigió a la puerta. —Te haré saber lo que pasa, Alfa. No te preocupes. Haré mi trabajo mañana.

—No tengo ninguna duda, Jimin.

Cerrando la puerta detrás de él, Jimin apoyó la espalda contra ella durante un momento y oyó el suspiro de Jin, incluso a través de la gruesa madera. No tenía la intención de espiar, pero cuando escuchó a Jin hablar, no pudo detenerse. —Me pregunto cuánto tiempo pasará antes de que Jimin se rinda. —Escuchó decir a Jin—. Jungkook me pareció de los que no aceptan fácilmente un no por respuesta. ¿Y qué crees que fue todo eso sobre Kai? Él parecía bastante sorprendido al escuchar el nombre de Jimin.

—Estoy seguro de que es solo tu imaginación, cariño — replicó Namjoon—. Los dos estabais un poco aturdidos por todo el asunto.

—Tal vez sea así —dijo Jin suavemente—. Pero algo me dice que hay más en esto que lo que se ve a simple vista.

A la mañana siguiente, Jimin estaba en la sala común temprano, a las seis menos cuarto. Medio esperaba que Jungkook llegara demasiado temprano, excepto que no se le había visto por ningún lado. Jimin tenía una taza de café y permanecía de pie de pie junto a la chimenea, calentándose antes de salir al frío de la mañana de marzo. Había soñado con Jungkook la noche anterior, como él le había dicho que haría.

Locos sueños inconexos que no tenían sentido, a excepción de uno de ellos. En ese sueño, perdió a su compañero y no podía encontrarlo, no importa lo mucho que lo buscara. Estaba solo en el bosque, recorriendo los senderos como un lobo, aullando a su compañero, levantando el rostro hacia la indiferente luna y llorando por él.

Con un dolor de cabeza, se sentía irritable y de mal humor. Cuando los hombres finalmente comenzaron a presentarse unos minutos antes de las siete, Jungkook estaba entre ellos con el ceño fruncido en su cara. Jimin los había olido que venían a través del patio debido a Jungkook y al maldito aroma de algodón de azúcar suyo.

La noche anterior, la falta de reconocimiento por parte de Jimin había irritado a Jungkook. Jimin planeaba hoy ignorarlo por completo, y ¿qué diría a eso? Tenía que mostrar al lobo más grande que él no iba a ser dominado o que le dijeran qué hacer. Era un lobo, no un sumiso. Él no era así, no podía ser otra cosa que un lobo. Así que, ¿por qué sus palmas estaban húmedas solo de pensar en el posible disgusto de Jungkook?

A medida que se acercaron, Jungkook estaba justo enfrente. Curiosamente, él no hizo contacto visual con Jimin, y Jimin sintió un tirón de decepción.

Jimin habló al grupo, asumiendo un nivel de confianza que en realidad no sentía. — ¿Está todo el mundo listo para trabajar? El alfa quiere que hagamos el trabajo no cualificado, simplemente la limpieza general del lugar de trabajo, recogiendo clavos y madera deseChanyeola, y así sucesivamente, casi cualquier cosa que el beta nos diga. Pararemos para el almuerzo alrededor del mediodía durante una hora y lo dejaremos a las tres. ¿Alguna pregunta?

—Sí, tengo una.

Jimin sabía sin mirar siquiera quién estaba hablando. Apretó los labios y se volvió hacia Jungkook. — ¿Sí? ¿Todavía necesitas saber la edad que tengo antes de que puedas ir a trabajar?

Jungkook levantó las cejas con inocencia y dijo. —No. Aunque nunca lo dijiste, ahora que lo pienso. Pero no, solo iba a preguntar sobre ir al baño. ¿Podremos ir? Solo me lo preguntaba.

Sabiendo que estaba siendo un listillo, Jimin intentó responder con calma, sin dejar que Jungkook le pusiera nervioso. —Como si todos lo necesitáis, uh... Junsung, ¿no es así?

Los ojos de Jungkook se estrecharon, prometiendo venganza por fingir que olvidaba su nombre, y Jimin tenía el estómago lleno de mariposas.

—El nombre es Jungkook. No es un nombre difícil de recordar, pero tal vez después de que lo grites un par de veces, te quedarás con él.

Jimin sintió la sangre caliente teñir sus mejillas. Levantó la barbilla, pasó rápidamente delante él y por la puerta al lugar de trabajo, oyendo una risita detrás.

Kai ya tenía a un equipo de construcción en el sitio, que había comenzado. Jimin le presentó al nuevo equipo y luego se hizo a un lado para que Kai les dijera lo que había que hacer. Kai, era una persona tranquila, consideraba cuidadosamente sus palabras antes de hablar, el signo de un buen asesor y un buen beta. Su compañera había muerto al dar a luz hacía más de dos años, y estuvo afligido él mismo casi hasta la muerte. El dolor de tal grado era otro inconveniente al apareamiento de por vida. Cuando tu compañero no estaba disponible para ti, por alguna razón, no había un plan de seguridad. Si tenías mucha suerte, podrías encontrar un matrimonio por amor, pero eso era difícil y poco común para los lobos.

Los trabajos fueron asignados, y Jimin estaba feliz de ver que su equipo trabajaba duro y hacía un buen trabajo. Jungkook se quedó cerca de la parte posterior de la nueva adición, trabajando con algunos de los tejados, ahorrando a Jimin sus comentarios y las miradas de reojo. Todavía podía olerlo, sin embargo, incluso desde tan lejos, y estaba realmente acostumbrándose a ese olor, que obstruía las fosas de su nariz y creaba un deseo profundo dentro de él. Todo lo que quería hacer era ir a buscar a Jungkook, entrar en sus brazos, y respirar profundamente. Podía ver a Jin en su imaginación, siempre poniendo la nariz contra el cuello de Namjoon. Ahora entendía por qué.

A medida que la mañana avanzaba, el sol llegó a ser muy cálido, con solo la fresca brisa del suroeste evitando que fuera incómodo. El clima era inusualmente cálido para ser marzo, pero lo hacía ideal para las condiciones de trabajo. A la hora del almuerzo, Jungkook dio la vuelta al edificio, sin su camisa, y Jimin se quedó sin aliento. Su cuerpo estaba esculpido y con fuertes músculos, la piel era bronceada y marrón. Sus abdominales eran una tabla de lavadero plana, y no tenía casi pelo en el pecho, solo un pequeño rastro del tesoro debajo de su ombligo, que desaparecía en sus pantalones vaqueros. Perfecto, por supuesto, Jimin pensó con amargura, y bajó la mirada rápidamente cuando Jungkook le pilló mirando.

Jungkook se acercó a donde estaba tomando notas. Estaba sudando un poco, y la fresca brisa levantó el aroma y lo agitó tentadoramente bajo la nariz de Jimin, rogándole tomar un bocado de los atractivos abdominales.

Se detuvo un momento hasta que Jimin lo miró. — Cambié de opinión, sabes. No eres mi compañero, después de todo.

Momentáneamente sorprendido por el agudo dolor que le recorría ante las palabras, Jimin dejó caer su mirada durante un momento antes de levantar la cabeza de nuevo. —Bueno. Estamos de acuerdo, así que déjame en paz.

—No hay problema. —Jungkook le lanzó una mirada furiosa y se alejó permaneciendo apartado unos pocos metros para hablar con uno de los otros gammas, con la espalda firmemente vuelta a Jimin.

Jimin apretó los puños, decidido a no dejar que este hombre le afectara, pero le había calado hondo con facilidad. Para vergüenza de Jimin, su polla saltó a la atención, rígida y lista al sonido de la voz de Jungkook. No podía permitir que Jungkook viera lo mucho que lo quería, y él definitivamente no podía dejar que Jungkook viera lo mucho que sus palabras lo hirieron.

Queriendo alejarse de él, Jimin se puso en pie y se volvió, corriendo a uno de los jornaleros que trajeron para trabajar desde la cercana ciudad de Brevard. El gran hombre corpulento llevaba una gran hoja de madera contrachapada. Jimin empujó la hoja de la mano del hombre, casi derribándolo también. El hombre se volvió contra Jimin airadamente.

—Ey, ¡mira por dónde vas! ¡Maldita sea! —Una mano carnosa en el pecho de Jimin lo empujó hacia atrás. Atrapado fuera de equilibrio, Jimin cayó con fuerza, se aplastó el codo contra el suelo y aulló de dolor.

Antes de que Jimin pudiera reaccionar, Jungkook cruzó la corta distancia entre ellos y estaba en la cara del hombre, su expresión era asesina. —Si tienes un problema, amigo, tómala conmigo. ¡Quita tus malditas manos de él! ¡Fue un accidente, y te las estás arreglando para tenerlo muy mal si lo tocas de nuevo!

— ¡Vale, vale, lo siento! —Su valor se quebró al ver al furioso y gran joven lobo en su rostro, el hombre cogió el pedazo de madera contrachapada y se alejó rápidamente.

Jimin observó el intercambio con la boca abierta y el cálido cosquilleo extraño que le había recorrido.

Jungkook se volvió a Jimin y permaneció cerca de él mirando hacia abajo. — ¿Te dolió?

—No, no, estoy bien.

— ¿Qué pasa con el codo?

Jimin se dio cuenta de que estaba acunando el codo en su mano. Había caído rápidamente. —No, estoy bien, de verdad.

—Cierto. Bueno. De acuerdo entonces —Jungkook se dio la vuelta y se alejó rápidamente. Agarrando su camisa, se encogió de hombros y se apresuró a volver hacia el complejo para el almuerzo, dejando a Jimin todavía en el suelo, mirándolo con sorpresa y una sensación de extraña desolación de que Jungkook se alejara, mientras se había sentido emocionado cuando este le protegió.

El resto del día transcurrió lentamente. Jungkook trató de mantenerse alejado de Jimin tanto como pudo, sus sentimientos eran un conflicto de confusión. Terminó su trabajo del día y caminó pesadamente de vuelta al complejo. Jimin lo había dejado hacía una hora o así previamente.

Jungkook supo cuándo se fue Jimin, tan ciertamente como si hubiera venido a decírselo. Ya podía sentir mucho sobre él, y él sabía que si —o cuando— se aparearan, podría detectar sus pensamientos también.

Jungkook era, con mucho, el lobo más dominante en la ecuación, y él no sufría las dudas de Jimin, tan motivado como estaba, respondería a la llamada de la sangre. El problema era que la idea de aparearse con Jimin era lo más difícil del mundo. Simplemente no era posible que Jimin pudiera ser su compañero. ¿Qué clase de loca broma cósmica era esta, de todos modos?

Había llegado al complejo de los lobos de Montaña por una sola y única razón —matar al lobo llamado Jimin, cobrándose justificada venganza contra el hombre que había matado a su hermano—. ¿Cómo este asesino podría ser su compañero de sangre? Simplemente no parecía estar en el ámbito de la posibilidad.

Cuando había llegado por primera vez con el grupo de rebeldes, le habían dado una lista y le dijeron que fuera a un puesto de trabajo. Cuando vio el nombre de Jimin como un gamma, junto con un lobo llamado Kai como jefe de equipo, había estado entusiasmado por la facilidad con la que había localizado al asesino de su hermano y podría acercarse a él.

Había firmado los detalles del trabajo inmediatamente. Había aparecido a trabajar temprano, ansioso de conseguir una buena mirada al hombre que pronto iba a matar. El delicioso aroma que flotaba en la sala común le sorprendió al principio y luego le fascinó. Los lobos nunca sabían cuándo podrían encontrar a su pareja de sangre, y por lo general venía cuando menos se lo esperaba. Ciertamente, ahora, mientras que andaba a la búsqueda de venganza por su hermano, no era el momento que esperaba encontrarse con su compañero, pero el olor le intrigó y le atraía.

Cuando el joven, magnífico lobo entró en la habitación, Jungkook apenas podía contenerse de saltar sobre las sillas que había entre ellos y tomarlo allí mismo, delante de todos. Él era más pequeño que el promedio, pero perfecto, con hermosas características y rizado cabello castaño. Definitivamente tenía el más lindo pequeño trasero de burbuja que Jungkook había visto en mucho tiempo. Jungkook tuvo una visión repentina de su polla pegada firmemente entre las deliciosas mejillas del culo. El joven lobo parecía no notarle siquiera, y Jungkook se encontró indignado y decidido a hacerle pagar la atención. Asumió que el joven era Kai, el jefe de la cuadrilla. Cuando se encontraron cerca, justo antes de que el alfa les dijera que se disolvieran, había estado muy tentado a besar a su joven y hermoso lobo en ese momento.

Cuando la pareja del alfa, Jin, no le llamó Kai, sino Jimin, Jungkook se quedó devastado y sacudido hasta la médula. Lo único que podía hacer era correr de vuelta a su habitación y lamer sus heridas, tratando de averiguar cómo podría haberle sucedido una cosa tan loca.

Por la mañana, casi se convenció de que estaba equivocado, y no estaba casi tan atraído por Jimin como él creía que lo estaba. Jungkook era fuerte, había sido siempre de carácter fuerte y capaz de hacer cualquier cosa que se propusiera hacer. Podría vencer esto. Se armaría de valor contra el pequeño bastardo asesino y no sería molestado por cualquier estúpido olor. Podía hacer esto. Jimin no era su pareja. La idea era ridícula. Dejó su habitación a la mañana siguiente seguro y fuerte, dispuesto a dejar de lado cualquier sentimiento tierno que todavía pudiera albergar por el joven lobo.

Eso duró hasta que Jimin entró con su pequeño bloc de notas, pareciendo nervioso y cansado, con sombras azuladas debajo de sus bonitos ojos, como si no hubiera dormido bien. La ternura, el amor, y la pasión casi abrumaban a Jungkook, y sus hombros se hundieron con derrota. Planeaba ignorarle, pero una vez más, tenía que hablar con él, burlarse de él, hacer que Jimin se fijara en él, como un maldito niño. Más tarde, cuando el tipo lo derribó en el sitio de trabajo, él, literalmente, se salió de sus casillas. ¡Maldita sea! Se sentía tan protector con él, quería envolverlo en algodón y mantenerlo a salvo.

Jungkook regresó al complejo arrastrando los pies, temiendo la noche que era cuando le volvería a ver en la cena. En la sala común para la cena, buscó a Jimin de inmediato, viendo que estaba sentado en la mesa del alfa, Namjoon. El hermoso compañero de Namjoon, Jin, estaba con ellos, y le hizo un pequeño saludo a Jungkook mientras entraba. Jimin fingió no ver a Jungkook.

Eso está bien, querido. Tú sabes que estoy aquí, y ya te estás quedando sin apetito, ¿verdad? Bien. Sufre, maldita sea. Necesitas sufrir como mi hermano lo hizo. Como estoy sufriendo yo ahora viendo qué jodidamente hermoso eres.

¡Maldito seas!

A pesar de sus duros pensamientos, cada instinto protector en su cuerpo quería ir hacia Jimin y asegurarse de que comiera una buena comida. Tenía que obligarse a dejar de ser tan protector, no pensar en él como su compañero y fortificarse contra él. Tenía que dejar de pensar en él, y punto. Simplemente ¿cómo demonios iba a hacer eso?

Después de la cena, esperó hasta que vio a Jimin subir para pasar la noche. Se fue a su propio espacio para una larga ducha caliente. Después, se metió en la cama. Una vez allí, se agitó y se volvió, tratando de dormir, tratando de dejar la mente en blanco. En su lugar, todo en lo que podía pensar era en Jimin. Se preguntaba si Jimin estaba en la cama también, acostado allí, tal vez pensando en él.

Rindiéndose, se deslizó fuera de la cama y se puso la ropa. Fue a buscar a Jimin, incapaz de mantenerse al margen, incapaz de dejar de pensar en él. Tenía que verle. Necesitaba estar a solas con él para averiguar si él era realmente el único. Si lo era, todo tendría que ser diferente, y no sería capaz de completar su búsqueda de venganza.

Por lo menos no de la manera que había planeado originalmente. Un lobo no podía matar a su compañero — física, emocionalmente incapaz sin matarse a sí mismo—. Era impensable. En su corazón, él ya sabía que Jimin era el único y la verdadera razón de que saliera de su habitación era que no podía mantenerse alejado.

Sabía dónde estaba la habitación de Jimin, pero podría haberla encontrado sin previo conocimiento. Derecho arriba hasta el momento en que entró en el pasillo, Jungkook aún tenía la débil esperanza de que estuviera equivocado sobre que Jimin era su compañero. El fuerte olor a galletas de chocolate, su olor favorito, le arrastró derecho a la habitación de Jimin. La puerta estaba sin cerrar con llave, y la abrió, encontrando la sala brillante por la pálida luz de la luna plateada que se transmitía a través de una ventana abierta. Jimin debió haberse ido directamente a la cama después de cenar y estaba tendido sobre su espalda debajo de una simple sábana.

Su compañero estaba desnudo, su camiseta y ropa interior yacían en el suelo junto a la cama como si se los hubiera quitado mientras dormía. ¿Había estado soñando y hacía demasiado calor? ¿Estaba soñando con Jungkook? Por la idea, una lobuna sonrisa iluminó su rostro. Todo el mundo en el complejo pensaba que Jin era el más hermoso varón que nadie jamás había visto, y él realmente era algo que ver, pero mirando a su bello compañero, Jungkook pensó que Jimin era precioso por derecho propio. Su cabello era de un color marrón suave y sedoso, con rayas de reflejos dorados. Tenía un hermoso rostro, de pómulos altos y una linda pequeña nariz muy ligeramente respingona en el extremo. Jungkook quería inclinarse y besar la punta de su nariz, pero se conformó con rozar con el dedo sobre la punta. Sonrió cuando Jimin llegó a arañarlo. Dando un paso atrás, arrastró la sábana con él para admirar el cuerpo de Jimin, magro y perfecto, con hombros anchos, que se estrechaban hacia abajo a una pequeña cintura. Sus abdominales se ondulaban con músculos y Jungkook no pudo evitar agacharse para rozar los labios en ellos. Jimin suspiró en su sueño y trató de moverse.

La mano en su estómago lo mantuvo en el lugar, pero le perturbó, Jimin retorció las piernas sin descanso y gimió.

Sentado en el borde de la cama, Jungkook sacudió a Jimin suavemente. Se despertó lentamente, murmuró algo en sueños, diciendo el nombre de Jungkook. Llegó a despertarse completamente al darse cuenta de que estaba sentado en la cama junto a él.

— ¿Qué... qué estás haciendo aquí? —Su voz era de pánico y sin aliento.

—Shhh. Quería hablar.

Jimin se enderezó, subiendo rápidamente a la cama junto a la cabecera para quedarse lo más lejos posible. Tiró de la sábana hasta el pecho. — ¡Fuera de aquí, Jungkook! No tenemos nada de qué hablar. Por favor. T–te veré mañana.

Jungkook negó con la cabeza. —No. No sirve de nada. Tú eres mi compañero, y no puedo luchar contra ello. Estoy cansado de luchar contra ello. Ahora que te he encontrado, no puedo comer, ni dormir, ni hacer otra cosa que pensar en ti. Tú sabes que va a ser de esa manera hasta que nos apareemos. Tal vez entonces pueda conseguir un poco de paz.

— ¡No! No lo entiendes. Todavía no estoy listo. Necesito un poco de tiempo.

— ¿Tiempo para hablar? ¿Tiempo para huir? No, tiene que ser pronto. No puedo esperar mucho más.

Agarró el tobillo de Jimin y lo arrastró hacia abajo desde la cabecera. Capturándolo debajo de sus brazos, lo levantó en su regazo. Aunque Jimin se movió un poco, Jungkook tomó su boca con la suya y le dio un beso, moliendo su boca en la suya y luchando contra su lengua por el control hasta que Jimin le devolvió el beso, los brazos envolviéndose firmemente alrededor del cuello de Jungkook. Este lamía suavemente en su boca, provocando su labio inferior con los dientes.

Acostó el cuerpo sin ninguna resistencia de Jimin de vuelta en la sábana y con un rastro de besos por su garganta y pecho. Pasó algún tiempo con cada pezón, mientras que Jimin se retorcía bajo su lengua. Cuando la mano de Jimin cogió su propia polla, Jungkook empujó su mano apartándola y tomó la hermosa polla de Jimin, frotando la punta con su pulgar mientras terminaba con sus atenciones en los pezones de Jimin con la boca y la lengua. Poco a poco, continuó un rastro de besos a la ingle de Jimin engullendo la dulce polla en su boca, chupándola profundamente en su garganta cuando las caderas de Jimin saltaron en señal de bienvenida. Sobre la longitud del eje, lamiendo la parte inferior, se trasladó lentamente hacia arriba y hacia abajo.

Jimin agarró las sábanas en el colchón con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos, y gimió tan fuerte que Jungkook tuvo miedo de que alguien viniera a verlo en cualquier minuto. Llevó su lengua hasta la punta de la polla de Jimin e hizo un remolino. Jimin no podía aguantar por más tiempo. Sus caderas brincaron, jodiendo la boca de Jungkook duro, jadeando. —Jungkook, Jungkook, —una y otra vez mientras se corrió de forma explosiva. Jungkook tomó cada gota de su semen salado, sorbiéndolo abajo por la garganta y siguió chupando hasta que Jimin rogó que se detuviera. Solo entonces retiró su boca con un suave plop. Jimin temblaba por todo el cuerpo, debilitado cuando Jungkook le tomó en sus brazos y lo besó. Cayeron con los brazos de Jimin alrededor de su cintura, acurrucándose junto a él.

—Dime la verdad, cariño. ¿Fue esa tu primera vez?

Jimin bajó sus largas pestañas sobre sus ojos y asintió tímidamente. —Sí —dijo sin aliento.

Jungkook sonrió, una emoción de propiedad recorriéndolo. —Bueno. Yo seré tu primero y último, cariño. Nadie más volverá a tocarte así, salvo yo.

Jimin asintió lentamente, negándose a levantar la mirada.

—Esa fue la primera lección, Jimin. No puedes negar nuestra llamada de la sangre. ¿Lo entiendes?

Jimin volvió a asentir.

—Dilo.

—Sí, lo entiendo.

—Bien. Después vendrás a mí. Vendrás a mi habitación mañana por la noche, cariño. No me hagas venir a buscarte.

Jungkook se puso de pie y salió de la habitación tan silenciosamente como había llegado, dejando a Jimin sentado en la cama pareciendo aturdido.

𝑶𝒌𝒂𝒎𝒊𝑺𝒆𝒊𝒓𝒚𝒖

March 12, 2021, 3:38 a.m. 0 Report Embed Follow story
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