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Cuando Jimin acudió a la sala Make A Wish solo esperaba pasar una noche divertida. Lo que no sabía es que sus anfitriones tenían en mente algo muy especial... Ya sabéis lo que dicen: cuidado con lo que deseas, podría hacerse realidad. Atención: todos los personajes que aparecen en esta historia son totalmente ficticios.


Fanfiction Bands/Singers For over 18 only.

#fanfiction #vampiros #bts #jungkook #jimin #jikook #kookmin #kihyun #jikookoneshot
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Make A Wish

Jimin se estaba muriendo de frío ahí fuera. Su amigo Kihyun había insistido en que se pusiera guapo para ir a ese sitio, así que él había optado por su combinación favorita: camiseta y pantalones de pitillo negros con un gran cinturón y una cadena de plata como únicos accesorios. Eso sí, lo único que tenía de abrigo era su cazadora de cuero y estaba al borde del colapso. Cuando quería, Seúl podía tener el peor de los inviernos.

- Kihyun, no aguantaré mucho más aquí fuera -se quejó el rubio tiritando en esa cola infinita.

- Tranquilo, prometo que merecerá la pena -le contestó él con una sonrisa, encogiéndose bajo el resguardo de su largo abrigo azul marino-. Has traído la invitación que te di, ¿verdad? -preguntó de repente algo ansioso.

- Sí, sí, la tengo aquí -dijo Jimin sacando de su bolsillo interior una pequeña tarjeta negra. En ella estaba grabada con letras doradas la frase "Make A Wish". En su momento le había parecido un nombre un poco extraño para una discoteca coreana, pero supuso que es lo que se llevaba ahora, nombres occidentales.

- ¡Mira, ya pasamos! -exclamó Kihyun todo emocionado viendo la cola avanzar.

- Por fin -resopló Jimin.

Los dos amigos le entregaron la tarjeta al segurata de la puerta que iba más elegante que muchos de los que esperaban en esa cola. Al segundo de adentrarse en el local, Jimin sonrió al sentir el beat de la música golpeándole los oídos, pero había algo distinto en ese sitio.

Más que una discoteca, parecía una enorme sala de baile. Había sofás de cuero negro aquí y allá y un bar con barra, y los focos habituales habían sido sustituidos por varias lámparas de araña y algunos candelabros, dándole a la habitación una iluminación tenue.

- ¿Dónde me has traído, Kihyun? -preguntó mientras dejaban las cosas en el guardarropa de la entrada.

Kihyun sonrió por lo bajo, todos tenían la misma reacción cuando iban a la sala Make A Wish por primera vez.

- Confía en mí, te va a gustar.

Jimin frunció el ceño, pero decidió confiar en su amigo. Los dos se dirigieron al bar y Kihyun le pidió al camarero dos especiales de la casa. Jimin se llevó la bebida a los labios sin pensar, sabía algo fuerte al principio, pero luego entraba suavemente por la garganta. Volvió a dar un sorbo y dirigió su mirada a la pista de baile central.

Estaba todo lleno, aunque hubiera suficiente espacio para moverse libremente, y chicos y chicas de distintas nacionalidades, edades y razas se movían al son de un beat adictivo. Jimin fue a dar un sorbo más a su copa, sintiéndose de pronto sediento, y fue cuando descubrió que ya se la había terminado. Arrugó el ceño, perplejo, ¿en serio se lo había bebido todo?

- Vamos, Jimin -dijo Kihyun cogiéndole de la muñeca-. A bailar.

Jimin dejó la copa en la barra y dejó que su amigo tirase de él mientras se habría paso entre el gentío para llegar al centro de la pista. Y, entonces, todo empezó a moverse a cámara lenta. La música pasó de un agitado EDM a una melodía sensual y misteriosa que no supo identificar. Parpadeó varias veces, intentando ubicarse, se sentía tan extraño... ¿por qué le quemaba la garganta?

Kihyun, te voy a matar, ¿qué había en esa bebida?

Pero cuando se dio la vuelta para buscar a su amigo, ya no estaba. Se giró sobre sí mismo, intentando dar con él. Nada. Se lo había tragado la tierra. Cerró los ojos e inspiró hondo para intentar calmar los latidos desbocados de su corazón. Esa música verdaderamente tenía algo... Inspiró de nuevo y empezó a moverse al son sin abrir los ojos para tranquilizarse.

Hacía siglos que no bailaba. Hubo un tiempo en el que el baile lo había sido todo para él, pero desde que esa estúpida lesión había pulverizado sus sueños, apenas lo hacía. Sin embargo, esa música... esa música le pedía, le demandaba que se moviera a su ritmo.

Lentamente, dejó que el beat controlara sus movimientos y, poco a poco, se fue soltando. Recordó lo liberado que se sentía cuando bailaba, se dejó llevar y dejó que su ritmo se tradujera en movimientos de su cadera y, posteriormente, de su torso.

Pronto su cuerpo parecía poseído, incapaz de detenerse. Esa música se metía más y más en su alma y le removía por dentro de maneras que no llegaba a comprender. Abducido, dio un giro rápido y, de pronto, topó con algo que le hizo salir de su trance. Abrió los ojos para encontrar a su amigo, con el rostro acalorado y perlado en sudor.

- ¿Qué tal vas, Jimin? -le dijo con una sonrisa infinita y una copa en la mano.

Jimin tragó saliva intentando centrarse.

- Me... Me siento bien. Estaba... Estaba bailando.

- Ya lo he visto -le dijo poniendo una mano en su hombro-. Sería difícil no verlo.

El rubio sentía la garganta seca y sus ojos se fijaron en la copa de Kihyun.

- ¡Dame un poco! -se apresuró a exclamar arrebatándole la copa a su amigo en un movimiento rápido.

- ¡Ey! También podrías cogerte tú la...

Jimin estaba a medio sorbo cuando Kihyun le tiró de la camiseta, provocando que casi se le cayera la copa encima.

- Joder, Kihyun, vigila -se quejó el rubio.

- Nos está mirando -dijo con los ojos muy abiertos, como si hubiera visto un fantasma.

- ¿Qué? ¿Quién?

- Jungkook. Nos está mirando -repitió el chico sin poder controlar su emoción.

- ¿Quién coño es Jungkook? -replicó Jimin.

- El dios griego vestido de negro a las doce en punto, en la barra.

Jimin alzó las cejas y se volvió con disimulo para encontrar al chico del que hablaba Kihyun y cuando dio con él casi se le cae la copa encima por segunda vez: iba ataviado con unos pantalones y una camisa negra, pero también un largo batín de terciopelo que le daba un toque muy sensual. Los mechones de pelo le caían a ambos lados de la frente y llevaba el resto de su pelo azabache recogido en una pequeña coleta.

Jimin respiró por la nariz con ímpetu. Volvía a quemarle la garganta. ¿Qué clase de bebida era esa que, en vez de saciarte, te daba más sed? El chico misterioso ladeó la cabeza y sonrió, como si hubiera oído sus tribulaciones internas. Estaba lejos, pero incluso desde allí podía sentir ese aura especial emanando de cada uno de sus poros.

- ¿Lo conoces? -le preguntó Jimin a su amigo.

- No. Ya me gustaría a mí...

- Entonces, ¿cómo sabes cómo se llama?

- Todo el mundo sabe cómo se llama.

Kihyun sintió cómo se le cerraba la garganta cuando Jungkook se retiró de la barra y empezó a andar en su dirección. No hacía falta que hiciera nada, automáticamente se hizo un pasillo a su alrededor para que pudiera caminar libremente. Un camino que tenía como destino a su amigo y él.

Cuando ese chico estuvo suficientemente cerca para verlo mejor, Jimin sintió que un torrente de calor empezaba a palpitarle en el estómago. Lo que había creído que era una camisa negra, en realidad era un crop top de gasa negra que, aparte de dejar parte de su piel canela y su ombligo al descubierto, dejaba entrever sus abdominales definidos y unos pectorales tan perfectos que Jimin acabó mordiéndose el labio preguntándose qué se sentiría al lamer esos pezones tan tentadores. Su nombre volvió a resonar en su cabeza.

Jungkook...

El chico se paró delante de los dos amigos, pero sus enormes ojos negros se centraron solo en Jimin.

- Buenas noches -dijo con voz grave.

- B-buenas noches -balbució Jimin.

- No te había visto nunca por aquí... ¿Cómo te llamas?

- P-park Jimin.

Jungkook sonrió por lo bajo y repitió su nombre sin dejar de comérselo con la mirada.

- Park... Jimin.

El rubio sintió que un delicioso hormigueo le recorría todo el cuerpo al oír su nombre de sus labios.

- ¿Quieres que tus deseos se hagan realidad, Park Jimin?

Jimin tragó saliva y asintió con firmeza, aunque no tuviera ni idea de a qué se refería. Jungkook volvió a sonreír.

- Al dar las doce, dirígete a la Sala Roja -Jimin despegó los labios para hablar, pero no consiguió salir ningún sonido de su garganta, ya que Jungkook había comenzado a inclinarse hacia él para hablarle al oído y un torrente de electricidad le recorrió entero al sentir su aliento sobre su piel- Ve solo.

El rubio cerró los ojos un segundo, sintiéndose desfallecer. Y cuando los volvió a abrir, el chico ya no estaba.

- Dios, Jimin... -murmuró Kihyun.

El chico se volvió hacia su amigo, algo desubicado.

- ¿Te ha escogido Jungkook? ¿En serio? Joder, no sabes la suerte que tienes.

- ¿Qué? N-no, no entiendo...

- Joder, Jimin, llevo viniendo todos los viernes desde hace dos putos meses y nunca me han seleccionado. No debería haberte traído, me has hecho la competencia.

Cuando dieron las doce, Jimin le pidió a su amigo indicaciones para ir a la Sala Roja y él se las dio a regañadientes. Subió por una escalera de caracol sintiendo que le flaqueaban las piernas y llegó al segundo piso. La música de la planta inferior ahora solo era un leve murmullo y allí, en frente de una gran puerta de madera, le esperaba otro miembro del equipo de seguridad, tan elegante como el de la entrada, y que se limitó a preguntarle su nombre.

- Park Jimin -dijo a media voz.

El hombre asintió y le abrió la puerta de la habitación. Jimin tragó saliva y se dio ánimos a sí mismo para dar un paso hacia el interior. Entonces, se oyó un golpe seco tras él que resonó en toda la habitación y Jimin se giró en un acto reflejo solo para darse de bruces con la puerta cerrada. Suspiró y volvió la vista al frente, pero la sala se encontraba en una penumbra casi absoluta, iluminada solo con candelabros colgados en diferentes puntos de la habitación.

Esperó unos segundos a que sus ojos se adaptaran a la oscuridad, intentando no sentir cómo se le encogía el estómago y miró a su alrededor, esperando vislumbrar algún tipo de indicación de lo que tenía que hacer ahora, pero solo pudo distinguir que las paredes estaban recubiertas de una especie de tapicería color burdeos.

"Ya sabemos por qué lo llaman la Sala Roja", pensó un poco aturdido.

Inspiró hondo. Su instinto le decía que no debería estar allí. No estaba obligado a quedarse, podía dar media vuelta y salir de esa habitación. Es más, cualquier persona en su sano juicio haría justo eso. Pero los ojos negros de ese chico volvieron a su mente, incitándole, tentándole... ¿Cómo era su nombre?

Jungkook.

Se mordió el labio con nerviosismo y empezó a avanzar por la sala y, poco a poco, se fue revelando una gran cama con dosel negro. Despegó los labios, no estaba en otra sala de baile, estaba en un dormitorio.

Con pasos lentos, fue rodeando el mueble y, en ese momento, sintió cómo todos sus músculos se encogían. No estaba solo, había alguien más allí.

Un hombre vestido con un elegante traje de color rojo estaba sentado en la cama, con una de sus piernas descansando sobre el colchón y la otra flexionada para apoyar su pie descalzo sobre las sábanas de seda y el codo sobre su rodilla. Le miraba con curiosidad, con la cabeza ladeada. Llevaba su pelo rubio peinado a un lado, revelando parte de su undercut en el lado derecho y sus ojos verdes lo perforaban de una manera tan intensa que creía que llegaría al lugar más recóndito de su alma.

- Buenas noches -siseó el extraño con voz suave y Jimin sintió cómo se le erizaban los pelos de la nuca.

- B-buenas noches -balbució.

El hombre lo observó de arriba abajo y una pequeña sonrisa se insinuó en sus labios.

- Mi nombre es Taemin. ¿Cómo te llamas tú, precioso? -dijo alzando la mano para tocarse el mentón y Jimin se dio cuenta de que su brazo izquierdo estaba enfundado en un largo guante de lo que parecía una mezcla de cuero y encaje rojo. Tragó saliva.

- Park Jimin.

- Mmmmm... Qué nombre más bonito.

El chico intentó sonreír, pero le salió una mueca extraña. Eran esos ojos... esos ojos verdes no le dejaban actuar con normalidad. Se relamió los labios en un tic nervioso y Taemin le volvió a sonreír.

El hombre se levantó muy despacio, dejando que Jimin disfrutara de la visión de cada uno de sus músculos flexionándose bajo esa suave tela y se acercó a él.

- ¿Sabes que tengo un don, Park Jimin? Puedo ver cuál es el deseo más profundo de un hombre y... si es bueno... puedo hacerlo realidad.

Jimin miró a esos ojos verdes, sintiendo que una suave ola de calor empezaba a recorrerle los huesos.

- ¿Q-qué tengo que hacer?

Taemin sonrió, dejando ver sus incisivos.

- No tienes que hacer nada, precioso. Solo céntrate en tus deseos más profundos... y yo podré verlos -dijo alzando la mano enfundada en ese guante rojo y colocándola sobre su frente.

Jimin reprimió un respingo ante el tacto frío del cuero, pero no dejó de mirar a esos ojos verdes. Durante unos segundos, se perdió en ellos, dejándose llevar y, entonces volvió a sentir que le quemaba la garganta y deseó con todas sus fuerzas volver a tener esa copa en sus manos. Taemin ladeó la cabeza, sin soltar la conexión con ese chico tan interesante.

Entonces, Jimin pensó en lo bien que se había sentido bailando por primera vez en tanto tiempo, lo empoderado que se había sentido, y volvió a verle, ese chico de ojos tan negros como la noche comiéndoselo con la mirada. Todo en él le hacía perder la cordura: esos mechones azabaches cayéndole por la frente, esos labios carnosos y esos músculos asomando por su maldito crop top.

Taemin abrió mucho los ojos en gesto de asombro. Después esbozó una sonrisa de lado y apartó su mano. Jimin respiró con ímpetu, saliendo del trance. ¿Qué acababa de pasar?

- Eres un chico muy interesante, Park Jimin -dijo con voz queda-. Me temo que no puedo hacer nada por ese músculo roto -empezó dirigiendo la vista hacia la pierna derecha de Jimin- pero... -añadió mirándolo con una sonrisa pícara- sí que te puedo ayudar a hacer realidad el otro deseo.

Antes de que Jimin pudiera decir nada, Taemin había cerrado los ojos y, de pronto, las llamas de las velas de los candelabros empezaron a parpadear. El chico se cruzó de brazos, encogiéndose sobre sí mismo, ¿por qué hacía tanto frío de repente? Taemin inspiró hondo y cuando soltó el aire, las velas volvieron a iluminar la habitación y se oyó una voz grave.

- ¿Quería verme, mi señor?

Jimin dio un brinco al vislumbrar a Jungkook en las sombras. Taemin esbozó una sonrisa.

- Sí, ven, Jungkook. Nuestro invitado ha revelado su deseo.

Taemin se regodeó en lo nervioso que parecía Jimin de pronto mientras Jungkook se acercaba a ellos.

- Normalmente, no comparto a Jungkook con los invitados, ¿sabes? Es uno de mis súbditos preferidos... -dijo pasándose la lengua por los labios- Pero ¿qué puedo decir?, tengo debilidad por las almas torturadas como la tuya, Park Jimin.

Ante la completa perplejidad del chico, el hombre agarró a Jungkook para darle la vuelta, pegando su pecho a su espalda y los dos miraron a Jimin.

- ¿Qué te parece nuestro invitado, Jungkook?

Jungkook sonrió mirando de arriba abajo al chico.

- Muy guapo.

- ¿Verdad que sí? Tienes buen ojo. Siempre lo has tenido. ¿Qué me dirías si te dijese que eres su fuente de deseo?

- ¿Yo? -preguntó Jungkook atónito.

Jimin se mordió el labio inferior, sintiéndose de repente superacalorado y fijó la vista en el suelo.

- ¿Qué te parece? ¿Te animas? Tenemos una reputación que mantener...

Jungkook tragó saliva. Sabía lo posesivo que era su señor y no quería ofenderle, pero él mismo se lo estaba ofreciendo, así que ¿por qué no admitir que con mucho gusto estaría con esa belleza hasta hacerle desfallecer?

- Si le parece bien, mi señor... -dijo volviendo la cabeza a Taemin.

El hombre se relamió mirando a su siervo. Una de las cosas que más le gustaba de él era que siempre sabía lo que decir. Cogió a Jungkook de la nuca y atacó sus labios, tan fríos, pero tan jugosos.

Jimin alzó la cabeza y sintió que un calor abrasador le nacía en su estómago y se extendía por todo su cuerpo mientras observaba como Taemin se comía a ese chico con agresividad y se encontró salivando solo con la idea de poder probar también esa boca.

- No me extraña que te hayas fijado en él -jadeó Taemin volviendo su vista a Jimin- Jungkook es un ejemplar excepcional -susurró mientras pasaba lentamente la mano por el torso del chico, envuelto en ese dichoso crop top transparente. Entonces, fue bajando lentamente hasta llegar a sus abdominales, provocando que la respiración de Jungkook se agitase.

El moreno miró a Jimin, que parecía estar perdiendo la poca cordura que tenía antes de entrar a esa habitación y sonrió cuando Taemin metió su mano por debajo de sus pantalones. Sabía que a su señor le gustaba jugar y esa era la mejor parte de ser su siervo. Cuando la mano exquisita de Taemin rodeó su miembro caliente y empezó a masajearlo, Jungkook se mordió el labio y echó la cabeza para atrás, disfrutando de ese placer delicioso.

Taemin apoyó el mentón en su hombro y se relamió los labios mientras observaba el tormento de Jimin.

- ¿Quieres tocarle como le toco yo, Park Jimin?

Jimin sintió que su miembro se endurecía parapetado por esos pantalones de pitillo y un gemido débil de frustración se escapó de sus labios al ver la expresión de placer del chico, cómo su cuerpo musculado se estremecía y Taemin le agarraba de ese cuello tan tentador.

- Sí... más que nada -confesó con voz grave.

Taemin sonrió sin dejar de mover su mano, haciendo que esos ojos hipnotizantes brillaran con malicia. Sabía que su siervo podría aguantar así un buen rato.

- Jungkook, no seas maleducado, mira a nuestro invitado.

El chico bajó la cabeza con mucho esfuerzo y miró a Jimin mientras Taemin seguía haciendo que ese placer desbordante le golpeara una y otra vez.

- Park Jimin, no seas tímido. Estamos aquí para cumplir tus deseos y sé que deseas probar su boca.

Jimin tragó saliva y Jungkook esbozó una sonrisa que le dejó extasiado.

- Ven -jadeó falto de aire.

El chico se acercó, perdido totalmente en esos ojos negros enormes y sin pensárselo dos veces, atacó sus labios.

Un torrente de calor le inundó cada fibra de su ser, contrarrestando con el frío tacto de los labios de Jungkook, que temblaba por los movimientos de su señor, pero también por la lengua caliente de ese sueño de chico.

El moreno gimió en su boca y hundió los dedos en su pelo, intentando hacer el contacto lo más largo posible, pero se recordó a sí mismo que debía darle espacio para respirar. Jimin lo miró con los labios hinchados y la mirada totalmente perdida y supo que ya había sucumbido por completo.

Sintió como su señor soltaba suavemente su miembro y le ayudaba a liberarse de su batín, mientras el chico volvía a besarle con esos labios tan carnosos y abultados y los dirigía hacia el inicio de su mandíbula.

Sus manos calientes se deslizaron por debajo de su crop top y Jimin sintió cómo su miembro se endurecía al sentir los abdominales del moreno bajo sus dedos.

- Eres perfecto... -jadeó contra su piel y Jungkook dejó escapar una sonrisa de lado.

Se quitó la camisa lentamente y cruzó una mirada con su señor, mientras el chico se deshacía lamiendo y mordisqueando uno de sus pezones. Taemin clavó sus ojos verdes en los de Jungkook y, por un momento, se tornaron tan negros como los del chico. El moreno apretó la mandíbula y cogió a su señor de la nuca para besarle con ansiedad. Tenía que aplacar un poco sus celos, si no, esto acabaría demasiado rápido.

Ajeno a sus anfitriones, Jimin siguió perdiéndose en el torso de Jungkook, sacando la lengua para lamerle con ganas esos abdominales perfectos y se deleitó en el sonido de los jadeos tenues del moreno. Miró el bulto que se escondía bajo sus pantalones negros y se apresuró a deshacerse de la prenda para poder disfrutar de esa vista en su totalidad. Jungkook acabó perdiendo el equilibrio y se sentó, ya totalmente desnudo en la gran cama.

- Desnúdate -le pidió a Jimin en un gruñido ya totalmente falto de aire, apoyando sus manos en el borde de la cama de piernas abiertas y dejando ver su miembro erecto en su totalidad.

Jimin se apresuró a quitarse la camiseta, los pantalones y se quedó solo con su cadena de plata al cuello y con sus boxers grises, bajo los cuales se podía intuir su miembro hinchado.

- ¿Me deja jugar con él un poco, mi señor? -preguntó Jungkook a Taemin que se limitó a esbozar una breve sonrisa y agarrar a Jungkook del pelo para besarle con intensidad.

- ¿Vas a olvidar quién es tu señor, Jungkook? -dijo dejando un mordisco en su labio inferior.

El moreno jadeó, sintiendo el poder de Taemin invadirle de los pies a la cabeza y negó.

- Jamás.

El hombre afirmó con firmeza y se retiró a un butacón próximo a la cama.

- Entonces, puedes jugar con él tanto como quieras -dijo con voz grave.

Jungkook sonrió y miró a Jimin, que de repente, parecía muy nervioso y se levantó para acercarse a él, completamente desnudo.

- Ven -le dijo cogiéndole de las manos para llevarlo a la cama-. Mírame.

Jimin alzó la vista para hacer lo que le pedía y sus ojos se toparon con los negros del chico.

- Eso es... -susurró con voz profunda.

Con un movimiento rápido, le dio la vuelta y le dio un empujón para tumbarlo en la cama. Jimin reprimió un jadeo, aquello le había puesto a mil.

- Eres una preciosidad, Park Jimin -siseó subiéndose a la cama para agacharse y dejar un mordisquito en la cadera de ese chico tan delicioso. Pasó sus dedos fríos y delicados por el tatuaje que decoraba su torso y habló en un susurro:

- Mmmm... yo también llevaba tatuajes antes...

Jimin lo miró con el ceño fruncido, sin entender, pero el moreno se limitó a ascender por él y atacar sus labios, regocijándose en su sabor. El rubio jadeó en su boca, y alzó las manos para hundir los dedos en su cintura, atrayéndolo hacia él y un gemido se escapó por su garganta al sentir su miembro duro y erecto contra el suyo, con la fina tela de sus boxers como única separación.

- Mmmmm... te he visto bailar -susurró Jungkook humedeciendo el cuello del chico con su lengua, sintiendo el calor de su organismo a través de esa piel de porcelana-. Te mueves muy bien -añadió mirándole a los ojos.

- G-gracias.

Jungkook sonrió dejando ver sus incisivos y llevó una mano a la entrepierna del chico, masajeando su miembro a través de la ropa interior y Jimin emitió un ruidito de placer.

- Por eso te elegí. Verte bailar así me hizo querer hacerte mío -confesó mientras metía la mano por debajo de la ropa interior del chico para liberar su miembro y seguir con ese sube y baja que estaba haciendo puré el cerebro de Jimin- ¿Lo notaste cuando me viste? -inquirió Jungkook sintiendo como el chico temblaba de placer bajo él- ¿Notaste lo mucho que me apetecía follarte allí mismo, delante de todos?

Jimin gimió, con respiración entrecortada y sintiendo que el corazón le latía tan rápido que se le saldría del pecho.

- S-sí... Yo también... Ahh... Yo t-también quería... -gimió mientras Jungkook aumentaba el ritmo de su mano. Cerró los ojos, sintiendo esa oleada de placer inundándole entero y casi perdió la cabeza cuando notó la lengua fría del moreno en su miembro.

- Ahh... dios... -jadeó abriendo los ojos para ver a Jungkook bajándole la ropa interior del todo y llevándose su miembro a su boca.

Jimin arqueó la espalda de placer en la cama y agarró las sábanas sintiendo que esa descarga eléctrica le recorría de la punta de los pies a la coronilla.

- Ahh... Jung-kook... -gimió el chico al borde del abismo, agarrando el pelo azabache del chico, haciendo que esa coleta se deshiciera y sus cabellos se liberaran.

El moreno mantuvo el ritmo sintiendo cómo su señor se acercaba por detrás y colocaba las manos sobre su trasero. Sabía lo que quería y se estremeció de placer con anticipación. Se recolocó a cuatro patas sobre Jimin, apoyándose en una mano en el colchón y sintió la lengua de su señor adentrándose en su interior.

- Ahh... por esto eres mi favorito... -dijo Taemin con voz grave y volvió a lamerle con ganas, lo cual hizo que el moreno cerrara los ojos y gimiera con el miembro de Jimin todavía en su boca.

El rubio se retorcía en la cama, sintiendo que tenía los pulmones a punto de estallar. Jungkook era un experto en eso, jugaba con el ritmo con el que le lamía, más o menos profundamente, pero cuando alzó la vista y vio lo que estaba pasando en esa cama, sintió una excitación diferente recorrerle el cuerpo, una oscura y candente a la vez. Agarró del pelo a Jungkook con fuerza y movió su mano para marcar él el ritmo de sus lamidas, mientras el chico no paraba de emitir gemidos ahogados por los movimientos de la lengua de Taemin.

Si su corazón siguiera funcionando, Jungkook estaba seguro de que en ese momento estaría al borde de la taquicardia. Siguió comiéndose a ese chico al ritmo que le marcaba y pronto empezó a sentir que se tensaba y sus gemidos se hacían cada vez más altos, colándosele en el oído, al igual que su señor se colaba en su interior, provocando que temblara cada recoveco de su cuerpo y, entonces, Jimin pegó un respingo y alcanzó el cielo con la ayuda de la boca de ese chico de ensueño.

Jungkook liberó su boca mientras Jimin se corría en el colchón para reprimir también un gemido de placer de su garganta.

- Ahh... mi s-señor... voy a... ahh...

Ya era tarde, un toque más de la lengua de Taemin y Jungkook empezó a correrse sobre esa cama, agarrándose a los muslos de Jimin para no perder el equilibrio.

Taemin sonrió viendo el cuerpo de su siervo temblando de placer.

- Ahora hazlo tuyo, Jungkook. Quiero verlo abandonar la cordura.

El moreno jadeó, intentando recuperar el aliento.

- Como desee, mi señor -susurró.

Se dio la vuelta sobre sí mismo y observó, falto de aire, cómo Taemin empezaba a deshacerse de sus prendas de ropa. Primero se deshizo de la fina chaqueta y la camisa roja, revelando su torso y, después, lentamente, se desabrochó los pantalones, dejando ver su miembro erecto, que tantas veces había probado.

Solo le bastó esa vista para sentir cómo ese calor empezaba a palpitar de nuevo en su estómago. Se volvió hacia Jimin, que lo miraba echado en la cama, perlado en sudor y tan bonito que Jungkook tuvo que contenerse seriamente para no saciar esa sed que sentía cada vez que yacía con un mortal. No... antes tenía que complacer a su señor.

Lentamente, se movió por la cama y se sentó con la espalda apoyada en el cabecero de madera.

- Ven -gruñó con voz grave al chico, palmeando sus muslos musculados.

Jimin se mordió el labio, mientras ese torrente de electricidad reactivaba de nuevo su organismo, sacándole del entumecimiento del clímax y adentrándose de nuevo en ese sendero lleno de deseo.

El chico hizo lo que le pedía y se posicionó sobre sus muslos, reprimiendo un jadeo al sentir las manos de Jungkook agarrando sus nalgas con fuerza. Sus cabellos negros estaban mojados por el sudor y lo hacían aún más sexy, si eso era posible.

Los ojos negros del moreno se clavaron en los de Jimin y, sin remediarlo, el chico le agarró de la nuca para besarle ferozmente, casi con ansiedad. Quería sentir a ese chico en su interior, quería que le follara hasta que se olvidase de su nombre.

Entre jadeos, Jungkook hundió los dedos en la diminuta cintura del chico y Jimin se agarró al cabecero de la cama para que el moreno pudiera tentar su miembro en su entrada y finalmente se colara lentamente en él. Jimin soltó un débil gemido, temblando de los pies a la cabeza con los labios todavía contra los de Jungkook.

- Mmmm... joder, qué prieto estás -jadeó el moreno estremeciéndose de placer.

Jimin sonrió, mordiéndole el labio y empezó a moverse sobre ese dios griego.

- Ahh... Joder... -jadeó sintiendo como su miembro entraba y salía de él.

Jungkook reprimió un gemido y hundió los dedos en su cintura para hacer sus movimientos más rápidos.

- Ahh... Ahh... ¿así, mi s-señor? -preguntó a Taemin.

Taemin inspiró hondo y tomó su miembro para empezar a masturbarse. Ver a esas dos preciosidades en la cama, verdaderamente era un deseo hecho realidad.

- Deja que él elija el ritmo, Jungkook -jadeó mientras masajeaba su miembro-. Venga, Park Jimin, demuestra lo bien que sabes moverte.

Jungkook miró a Jimin que tenía los ojos entrecerrados por el placer y aligeró su agarre para colocar sus manos de nuevo en sus nalgas y juguetear con ellas, mientras Jimin empezaba a mover sus caderas, haciendo más fluidos sus movimientos, haciendo que una oleada de placer recorriera cada centímetro de Jungkook.

- Ahh... joder... s-sigue... -jadeó antes de besar esos labios tan abultados y calientes.

Jimin le mordió el labio casi sin pensar, y aceleró el ritmo, creyendo que iba a desvanecerse entre esas cuatro paredes. Jungkook clavó las uñas en su trasero y un alarido se escapó de su garganta.

- Ahh... Jungkook... ahh... -gimió Jimin.

El placer empezaba a cegarlo y a hacer que viera la habitación borrosa e hizo sus movimientos más fuertes y más secos, provocando que el moreno se aferrase a él con fuerza y empezara a mordisquear su cuello.

- Jungkook -dijo la voz grave de Taemin que se había acercado a la cama para ver a la joven pareja de cerca. El moreno se giró para mirar a su señor, ya sentado en la cama.

- Ahh... Tiene que probarlo, mi señor... Es... ahh... increíble... -jadeó Jungkook creyendo que el vaivén de ese chico en sus caderas le iba a volver loco, pero vio en la mirada de Taemin que también quería pasar tiempo con él, así que, puso las manos sobre esa cintura diminuta de nuevo para frenar sus movimientos en seco y salió de él.

Jimin miró a su alrededor, algo desorientado, pero entonces vio a Taemin, mirándole con esos ojos verdes hipnotizantes, totalmente desnudo, y deseó probar también su boca, así que el chico abandonó a Jungkook y se lanzó a sus labios, dejándose llevar por esa lengua que aun extrañamente fría, se deslizaba deliciosamente por la suya.

Se echó sobre el colchón mientras las manos de Taemin le recorrían lentamente, regodeándose en cada uno de sus recovecos. Era un tacto distinto al de Jungkook, más sutil, más delicado, pero igual de excitante. Perdido en sus labios y en su lengua, colocó las piernas en torno a su cadera y pegó un respingo al sentir su miembro hundiéndose en su interior sin previo aviso. Taemin sintió que su cerebro sufría un cortocircuito al sentir todo prieto a su alrededor.

- Ahh... Park Jimin... eres exquisito... -jadeó empezando a moverse más ágilmente, y Jimin sintió que al aire le abrasaba en los pulmones al ver a Jungkook masturbándose tras él, observándolos totalmente abandonado al deseo mientras se relamía los labios.

Jimin clavó las uñas en los hombros de Taemin al tiempo que se hundía en él una y otra vez y, volvía a sentir, una vez más, que rozaba el cielo en esa cama. Con un movimiento rápido, Taemin le dio la vuelta para posicionarlo encima de él y Jimin pegó un respingo al sentir los dedos de Jungkook sobre sus hombros, incorporándolo poco a poco hasta apoyar su espalda en su pecho. Sus labios pronunciaron su nombre casi sin aliento:

- Jungkook...

El moreno sonrió besando profundamente a ese chico tan delicioso y del que nunca parecía tener suficiente. Jimin se separó en jadeos y desvió la mirada a Taemin que, salió lentamente de él y asintió para darle permiso, así que el rubio se sentó sobre las piernas mientras posicionaba las manos en los muslos de ese hombre de ojos hipnotizantes para abrirle bien las piernas y llevó su miembro erecto a su entrada, hundiéndose en él lentamente, provocando que entreabriera la boca y dejara escapar un gemido ahogado de sus labios.

Jungkook bajó la vista a ese culo perfecto, en completa tensión y no pudo aguantarse. Llevó una mano a la cintura diminuta de ese mortal y con la otra coló su miembro en él. Jimin empezó a jadear, temblando de placer sin control.

- Ahh.... d-dios... Jungkook... -siseó el rubio cerrando los ojos sin dejar de hundirse en Taemin.

Jungkook mordisqueó su cuello intentando reprimir su sed con toda su fuerza de voluntad y se centró en el placer carnal. Jimin volvió a clavarse en Taemin y los tres gimieron de placer.

El chico se sentía como si todo su cuerpo estuviera electrificado y no pudiera sentir nada más que ese latigazo de placer golpeándole en todas las direcciones, notando el aliento frío de Jungkook en su cuello y el interior de Taemin contrayéndose en torno a su miembro.

El moreno se clavó en él con más fuerza y Jimin reprimió un respingo, llevando una mano a su nunca para agarrar sus cabellos, sintiéndose al límite de sus fuerzas.

Jungkook cruzó una mirada con su señor y supo al ver sus ojos completamente negros que era el momento. Dirigió su boca al cuello de ese mortal al borde del desfallecimiento por el placer y hundió sus colmillos en él.

Jimin gimió de dolor, mientras Jungkook le succionaba la sangre, totalmente aturdido y, después de unos segundos, lo dejó caer tranquilamente sobre su señor con la sangre caliente del chico resbalándole todavía por la barbilla. Taemin se incorporó para lamer la herida que había hecho su siervo en ese cuello de porcelana y succionó de nuevo, probando por fin el fluido vital de ese chico.

Jimin gimió de nuevo, pero no de dolor. De algún modo, sentir los labios desesperados de Taemin en su cuello, mientras succionaba, era extrañamente placentero.

- Mmmm... eso es... entrégate, Park Jimin -jadeó Taemin con la boca ya llena de la sangre del mortal.

Cuando tuvo suficiente, le hizo una seña a su siervo, que lo miraba salivando y con toda esa sangre resbalando por su barbilla y su cuello y volvió a lamer la herida del mortal para frenar el sangrado.

- ¿Listo, Park Jimin? -preguntó con voz grave en su oído.

- S-sí... -musitó Jimin con la cabeza totalmente ida. Ya todo le daba igual, podría morir en esa cama porque moriría feliz.

Jungkook volvió a cogerlo de los hombros y señor y siervo se movieron al unísono, provocando que los gemidos de placer volvieran a nacer, esta vez más profundos, porque compartían esa conexión con él, su sangre surcaba las venas de ambos y cuando volvieron a moverse ya no eran tres cuerpos, sino uno.

Jimin sintió que todo le daba vueltas y ya no era capaz de distinguir quién hacía qué, quién le agarraba de la cadera, quién le acariciaba el torso, quién entraba en él y quién salía y tras unos minutos, sentía que flotaba, flotaba en esa habitación, con los gemidos colándose en su oído, llegando al clímax, uniéndolos para siempre, en uno.

Jan. 31, 2021, 4 p.m. 0 Report Embed Follow story
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The End

Meet the author

Alicia Letskpopthis Aunque sea novata en esto de escribir fanfiction, siempre me ha encantado crear y narrar historias. Ya cuando tenía 11 años y un ejemplar de 'Harry Potter y La Piedra Filosofal' cayó en mis manos, me sorprendí a mí misma escribiendo escenas que se podrían añadir al libro. Entré en el mundo del kpop gracias a BTS allá por 2018 y desde entonces, no he podido parar. Soy army, pero también me encanta NCT, Stray Kids, (G)I-DLE, Pentagon, Ateez... en fin, ¡y la lista sigue!

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