rubyjjosh 𝐉 🦋

Y aunque la gente me critique esta locura, le he construido un nido fuerza de ternura. •Basado en la canción ‘Tengo Una Amante’ de Vicente Fernández. •m-preg AU! 21012021


Short Story All public.

#romance #love #amor #oneshot #jungkook #kookv #taehyung #mpreg # #kooktae #doncel
Short tale
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único.

Tengo un amante, así como lo oyen,

no se espanten.


Ni yo mismo se como decir todo esto que siento, todos mis sentimientos.


Yo era como el hielo, frío y sólido. Y como dije "era" porque llego él a mi vida y todo aquello se derritió con su sola presencia.


Lo conocí una tarde de abril hace más de cinco años, fue como un flechazo a primera vista. El era como un ángel que llego a mi vida solo para iluminarla con su luz potente y maravillarme con su dulzura, llenarme de su cariño mientras yo solo quedaba enamorado cada vez más.


Y si, me enamoro como un loco, él era el ser más dulce que había conocido, me enamoro con su ternura y su forma de pensar, los meses pasaban y yo era el hombre más feliz al lado de mi ángel. Y él lo era igual o hasta más que yo.


Y me lo demostraba con sus muestras de cariño y yo igual, me escapaba de el trabajo para verlo a él y no regresar a casa hasta el día siguiente, pasar las noches con mi ángel era lo más satisfactorio del mundo, de mi mundo.



Alguien llena mi cama y me enciende

la llama, tengo un amante.



Parecíamos dos niños que nos escondíamos del mundo para hacer travesuras juntos, pasar el tiempo los dos solos era mi mayor obsesión su sola presencia me encantaba.


El llenaba mi corazón de puro amor, ese amor que nunca había sentido solamente con él. Le dedicaba mucho amor a su persona yo lo valoraba por lo que es y el lo hacía conmigo. Y cuando nos entregamos por primera vez fué y será la mejor noche de mi vida, ese día había dado otra de mis escapadas de la empresa para ir a su lado.


Esa noche nos entregamos en cuerpo y alma profesamos ese amor puro que nos desbordaba aquella mágica noche para los dos, fue donde nos dijimos el primer "Te amo" de muchos.



Sentir su piel contra la mía era la más

mágica sensación que había sentido nunca, sus jadeos y gemidos coordinados con los míos hacían música en aquella habitación. Los dos estábamos extasiados de tanto placer otorgado, estábamos a punto de llegar a nuestro primer orgasmo.


Los gemidos se hicieron más presentes y fuertes estábamos disfrutando de esa noche, nuestra primera vez unidos.


Las estocadas eran lentas, yo acariciaba su cuerpo delicadamente y el hacía lo mismo con el mío, los dos admirábamos y tocábamos a fondo la anatomía del contrario, acerque mi cara a la suya y bese aquellos labios que ahora se encontraban de un color rojizo he hinchados. Lo bese despacio y con amor demostrando lo que sentía por él siendo yo correspondido. Era dulce.


Entraba y salía hoy con más frecuencia hasta que llegamos al máximo y nos corrimos juntos, él en su abdomen y yo dentro suyo. Ver su hermosa cara con sus mejillas rojizas sus cabellos en su frente por el sudor y aquellos ojitos cafés que me encantaban viéndome con una de sus más grandes sonrisas. Y lo dije, dije aquello que llevaba guardado hace días.


—Te amo.—solté, viendo su carita sorprendida que rápidamente se colorea de un potente rojo.


Coloca sus manos en mi cuello y acaricia mi cabello con una de sus más grandes sonrisas haciendo que mi corazón se acelere.


—Yo también te amo mucho, Kookie.—dijo mientras me besaba y acariciaba mis cabellos.


Sonreí ante el recuerdo.



Tengo un amante a quien siempre le entrego de mi cuerpo ese fuego, aunque no el tiempo entero, pero sigo adelante.



Los meses pasaban y nuestro amor iba creciendo mucho más, lo demostrábamos cada segundo que estábamos juntos. El trabajo se volvió algo difícil ya no podía escaparme era mucho el peso. Habían días que lo veía pero aún así hablábamos por llamada y nos quedábamos hasta tarde hablando como dos tontos enamorados.


Nos encontrábamos hablando por teléfono los dos, sonriendo en grande.


—Kookie, te extraño mucho.—dijo y aunque no lo veía sabía que estaba haciendo uno de sus pucheros tiernos. Sonreí.


—Yo también te extraño, mi amor, nos volveremos a ver pronto mi vida.—contesto mientras sonrío escuchando un gritito de felicidad de parte de mi amante.


Seguimos hablando por otras dos horas hasta que los dos estábamos cansados y cada quien se fue a dormir no sin antes decir un "Te amo".


Y cuando por fin nos veíamos disfrutábamos juntos ese tiempo, hacer el amor se convirtió no solo en sexo sino que en entregarnos y demostrarnos aquel amor que nos teníamos los dos.


Éramos felices juntos.



Tengo un amante y créanme por Dios, que gran amante, me procura, me cuida y el amor que me brinda siempre a sido

abundante



Agradecía mucho el como me cuidaba cuando estaba enfermo o con algún dolor, se preocupa por mi y yo también lo hago con el. Ver a la persona que amas enferma no es algo bonito de ver.


Sus cálidas manos con las que me tocaba, sus besos tiernos, sus sonrojos, y aquella hermosa sonrisa que me traía como un loco. Amaba cuando me sonreía y como trataba de hacerme sentir mejor con sus abrazos y besos, obviamente logrando su objetivo.


Me encontraba postrado en mi cama con un dolor de cabeza y mi cuerpo caliente, con tos y estornudos. Había tomado un resfriado horrible.


Y ni había tomado nada para que esto se quitara rápido odiaba sentirme enfermo, me sentía débil sin ganas de mover mi cuerpo. Estaba tranquilo haciendo nada cuando el timbre de mi apartamento suena, sin ganas me levanto parecía un zombie.


—¿Quien es? —Pregunté.


Sin más abro la puerta encontrándome con una muy bella sorpresa. Sonrío con solo verlo.


—¡No te acerques!—Grite alejándome.


Su cara se deformó ya no tenía aquella bella sonrisa plasmada en su hermosa carita.


—¿Que...? ¿Porque? —Pregunta acercándose a mi y entrando.


—Tengo un resfriado y no quiero enfermarte a ti también, amor.—Dije sorbiendo mi nariz viendo cómo sonreía de nuevo.


—Yah~ JungKookie, no importa tú me puedes cuidar después.—Ríe pero aún así me mira con sus ojitos brillando. —Vengo a cuidarte.


—Regresa a casa, bebe, no quiero enfermarte a ti, Por favor ¿Si?—Dije pero parece que había dicho esas palabras de gusto cuando agarro de mi mano y me llevo a la habitación.


Me acuesto en la cama cuando él me lo ordena y rápidamente toca mi frente. Mirando cómo su cara cambia a una preocupada.


—¡Tienes mucha fiebre!—Preocupado se levanta y se va a hacer nose que, a los minutos regresa con una toallita mojada y la pone en mi frente.


Me cuido y no se fue de mi lado quedándose conmigo. Yo enserio agradecía haberlo conocido me sentía muy bien a su lado, lo amo con todo mi corazón.


A los días ya me sentía mejor pero era el turno mío ahora de cuidarlo y protegerlo a él, lo contagie del resfrío.


Se había comportado todo mimoso, se miraba tierno. Reí.



Tengo un amante, el que no desvanece y aunque el llanto lo bese, el que tiene y

merece mi pasión delirante



Su carita rojiza por el llanto, sus ojos cristalizados y lágrimas cayendo por sus tiernas mejillas mientras dejaba escapar sollozos, solo esa imagen y mi corazón se destrozaba. Solo imaginar que algo como aquello había pasado me partía el alma.


Pero él aún así no demostraba aquello, aunque sus ojitos cristalizados y su comportamiento lo traicionaba.


El rubio había tenido una fuerte discusión con su madre ahí mismo los dos se dijeron palabras hirientes que les afectó aunque no lo demostraron cuando estuvieron juntos lo hicieron después de que aquella puerta fue cerrada.


Pero aún así él se dijo así mismo que no se rompería él era fuerte. Aunque sabía que no sería así.


Se encontraban los dos pasando una de aquellas tardes solos, eso ya era como algo común entre ellos. El pelinegro notaba que el rubio no estaba con ese sentimiento que siempre le daba cuando estaban juntos preocupándolo.


—Mi amor.—Llamó teniendo atención rápidamente.—¿No tienes algo que contarme?—Pregunté.


El rubio bajo su mirada y negó.


—Si hay algo que te haga sentir mal, dímelo ¿Si?—El pelinegro miraba la reacción de su chico.


El rubio cuando escuchó aquella palabras rápidamente se acercó y se sentó en el regazo de el pelinegro escondiendo su rostro entre el cuello y hombro mientras era abrazado por el azabache.


JungKook lo abrazo y calmo ese día, y él le contó lo que había pasado.


—Mi amor, se que se dijeron palabras hirientes pero deben pedirse perdón los dos y arreglar sus problemas, me duele verte triste.—Dijo el pelinegro mientras acariciaba los cabellos del contrario.


—Ahora me arrepiento de todas aquella palabras que le dije a la mujer que me trajo al mundo, yo no soy así pero no pensé y me deje llevar por la ira.—Él no quería llorar.


—Mi amor, nunca es tarde para arreglar un error.—Dijo—No aguantes tu llanto, mi vida yo estaré contigo.


Beso los cabellos rubios escuchando como los sollozos empezaban.


El provocaba tantos sentimientos en mi y yo admiraba como lo hacía, él es un ser que merece el mundo entero y yo estoy dispuesto a dárselo.



El es la fuente de agua pura donde calmo, la sed que invade el cuerpo mío

y yo lo amo, cuando hay cansancio solo duermo entre sus brazos y no me hace

reclamos



Cuando estaba con él siempre que me encontraba a su lado me sentí en el cielo, siempre me calmaba, estar a su lado era como el pasatiempo más relajante que tenía.


A su lado me sentía muy cómodo y él se sentía igual o mejor que yo, y enserio que yo amaba sentirme así. El me relajaba cuando estaba cansado.


Hoy había sido un día de trabajo muy pesado, mi cuerpo estaba adolorido de tantas horas postrado en esa silla del demonio, mi espalda dolía, mi vista ardía de tanto estar pegado en la computadora, mi cabeza dolía horrible. En pocas palabras me sentía fatal.


Estar doce horas metido en esa oficina no era lo mejor del mundo pero trabajo es trabajo.


Al fin había llegado la hora de irme hoy no iría a casa así que mi camino tomo otro rumbo, yo enserio necesitaba estar entre sus brazos, sentir su aroma y abrazarlo como nunca.


Ahora me encontraba en aquella habitación que había sido testigo de muchas noches juntos cómo ésta, estábamos acostados yo entre sus piernas, reposando mi cabeza en su pecho escuchando los rápidos latidos de su corazón haciendo que me tranquilice mientras sus manos acariciaban mis cabellos. Mis ojos estaban que se cerraban.


—Kookie.—Llamó escuchándose un "Mmmh" como respuesta. —Te amo, mi amor.—Un fuerte rojo apareció en su carita y para que decir mentiras en la mía también.


El azabache levantó su cabeza y miró directamente a su chico con una sonrisa.


—Yo también te amo, bebe.—Respondió besando aquellos apetitosos labios siendo correspondido.


A los minutos los dos cayeron en un profundo sueño en donde se imaginaban una vida juntos.


Él era como mi hogar en donde yo siempre descansaba y en donde los dos nos sentíamos cómodos el uno junto al otro.



Y aunque la gente mi critique esta

locura, le he construido un nido fuerza

de ternura, tengo de amante a un

hombre maravilloso y es que ese gran

amante, es mi amigo y mi esposo.



Y si, ahora ya han pasado cinco años desde que lo conocí mi vida ha cambiado y mucho pero aún así agradezco el que alguien como él tan especial esté en mi vida como algo maravilloso que me pasó.


Ahora estamos casados y muy muy felices juntos, lo amo más cada día pero quiero que juntos vayamos a ese recuerdo en donde le propuse matrimonio.


Decir que no estaba nervioso sería una completa mentira estaba peor que nervioso, había preparado la sorpresa desde hace más de un mes con ayuda de HoSeok y JiMin. Hoy le propondría matrimonio a mi ángel.


La pareja había tomado la decisión de vivir juntos, por eso ahora se encontraban subiendo las últimas cajas de valor en el auto de el pelinegro, aunque el rubio notaba a su novio nervioso pero aún así no le dio importancia. Sin más subieron al auto mientras platicaban de cosas sin importancia alguna.


Después de quince minutos ya habían llegado a su destino, bajaron de el auto y miraron la casa. Era hermosa y a pesar de que no era tan moderna era muy acogedora, los dos sonrieron. El rubio no esperó más y se dirigió a la hermosa casa sorprendiéndose ante lo que había dentro.


Sus ojitos estaba confundidos y su corazón estaba latiendo a mil. Un JungKook veía todo nervioso.


—¿Que es esto?—Pregunto.


—Es una sorpresa, mi vida, ahora te voy a poner esto.—Respondió el pelinegro sosteniendo un pañuelo.


El otro asintió aún confundido pero con una sonrisa, le encantaban las sorpresas de su novio. Cuando el pelinegro le puso aquel dichoso pañuelo empezaron a andar por aquel camino hecho con pétalos rojos y velas.


—Mi amor, aquí están los escalones por favor sube tu pie para que no tropieces.—aviso JungKook. El rubio hizo caso y despacio siguieron caminando con una sonrisa los dos.


Llegaron a la que sería su habitación el pelinegro abrió la puerta dejando ver que adentro había una oración en grande que decía "Te casarías conmigo?" En flores rojas y con decoración velas blancas y pocos pétalosregados. Las cortinas abajo dando un toque romántico a la situación.


Con sus manos temblando JungKook le quitó despacio la venda a su noviecito hasta que aquel pedazo de tela dejaron ver los ojos cerrados de aquel hermoso hombre. El rubio abrió lentamente sus ojos quedando sin palabras cuando vieron aquel hermoso detalle, sus ojos se cristalizaron cuando leyó cuidadosamente la oración.


Llevo sus manos a su boca y volteo hacia su novio viendo a éste que estaba sobre una rodilla en el suelo mientras extendía su mano con una pequeña cajita de terciopelo que contenía un hermoso anillo dentro.


—¿Es enserio?—Pregunto el rubio viendo cómo el otro asentía con una sonrisa.


Hablemos de TaeHyung, el pues el estaba atónito, no tenía palabras en la boca hasta que el mismo salió de su nube. Lágrimas empezaron a caer por sus mejillas mientras un gran sonrisa se formaba en sus labios.


—Si...¡Si, si, si, acepto Kookie!—Asintió y se lanzó a su ahora ¿prometido?.


JungKook le colocó el anillo en su dedo anular izquierdo, seco las lágrimas que todavía salían de aquellos hermosos ojos azules y beso los labios de el contrario fundiéndose en un romántico beso, TaeHyung pasó sus brazos por el cuello del pelinegro y éste colocó sus manos en la cintura acercándose más de lo que podían.


Aquella noche la luna y las estrellas fueron testigos de una de sus entregas de amor, fueron tomados con pasión y mucho, mucho amor.


Han pasado ya dos años después de proponerle matrimonio a el amor de mi vida, y éramos felices, nunca faltaba ese tierno y puro amor que los dos nos teníamos y era maravilloso.


Mientras JungKook se encontraba recordando aquellos bellos momentos un TaeHyung nervioso estaba en el baño con sus manos temblando mientras sostenía aquella prueba que tenía dos rayas. Hace varias semanas se había empezado a sentir mal, se mareaba y vomitaba. Su esposo lo notó claro que si pero TaeHyung no pensó que estaría en cinta.


Su corazón latía con frecuencia y una sonrisa se plasmó en su hermoso rostro, sin más salió y fue a buscar a su esposo llevándose consigo la prueba. JungKook estaba en el balcón de su habitación mientras tenía una sonrisa que dejaba ver sus dientes delanteros, TaeHyung se acercó y lo abrazo por la espalda sus brazos enrollados en la cintura del pelinegro dejando ver claramente la prueba.


JungKook sonrió más cuando sintió a su esposo y bajo la mirada para tomar su manos pero no se esperaba tremenda sorpresa. Su corazón empezó a latir rápidamente y se alejó de su esposo quien hizo una mueca de confusión.


—¿Eso es cierto?—preguntó viendo un asentimiento de TaeHyung. —No...no me lo puedo creer.—Atónito miraba a su esposo quien sonreía.


—Es verdad, amor, no te mentiría con algo así.—Se acercó a su esposo.


Eso bastó para que JungKook dejara caer pequeñas lágrimas de sus ojos negros que ahora brillaban como dos estrellas.


—No, mi amor, no llores Kookie.—Preocupado se acercó a su esposo viendo cómo aquel caía sentado en el pequeño sillón que había.


TaeHyung lo abrazo y se sentó en sus piernas siendo apachurrado por los brazos de JungKook quien escondió su cara entre el cuello y hombro de su chico. TaeHyung acarició los cabellos azabaches escuchando los sollozos de su esposo.


—No me lo puedo creer.—Hablo un JungKook mocoso.—Estoy muy contento mi vida, de tenerte a mi lado porque soy el hombre más feliz del mundo, porque tú me haces feliz a mi.—Sonrío.—Ahora ya no seremos dos, sino tres.—Coloco sus manos en la inexistente panza acariciando con lentitud.


—Tu también me haces muy feliz, Kookie.—sonrió besando sus labios castamente.—Tendremos a un mini-Kookie o un mini-Tae rondando por casita.—Dijo con ternura.


—Y lo amaremos mucho, ahora ya no puedo esperar por tenerte en mis brazos mi amor.—Hablándole a la pancita inexistente (todavía) dijo aquello el azabache, provocando risas en su hermoso esposo.


Los dos esperaban con ansias al nuevo integrante de la familia, sus amigos y familiares los felicitaron, esos nueve meses los vivieron muy acaramelados y felices, y cuando aquellos meses acabaron nació el pequeño Jeon JungHyun quien fue el rayito que ilumino aún más sus vidas.



Fin.

Jan. 22, 2021, 2:35 a.m. 0 Report Embed Follow story
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The End

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