fenrior Fenrior

Tras reencarnar en un lobo en lo profundo de una cueva, Elder Albertsen aprenderá a sobrevivir en un mundo de fantasía épica donde se enfrentará a increíbles aventuras, una intervención en su futuro que dejará una marca en su destino guiada por el amor, magias, peligrosos enemigos y un viaje para descubrir el verdadero legado al cual pertenece pertenece, sea cual éste sea. Acompáñalo bajo su perspectiva sobre cómo crecer en cuerpo y alma, conocer nuevos amigos y vivir una nueva vida plagada de experiencias maravillosas que lo haran reir y llorar y que le darán una nueva visión del mundo. Pero cuidado, que de seguirlo tendrás que atravesar combates, exploración, guerras por la libertad, aventuras, desventuras y a la toma de decisiones que cambiarán todo lo que alguna vez creíste. Descubrirás razas, reinos, monstruos y poderes impresionantes en un universo plagado de magia. Atrévete a seguirlo, pues el camino ya está trazado y solo falta que lo empieces. Obra de fantasía épica con buena redacción, vocabulario y una gran historia que te hará querer saber que pasará al siguiente capítulo. Gracias por leer!


Fantasy Epic Not for children under 13.

#fantasia #magic #accion #guerra #amor #monstruos #dioses #aventura #poderes #elfos #peleas #bosque #combates #mitologia #258 #328 #326 #reencarnacion #32816
79
5.1k VIEWS
In progress - New chapter Every week
reading time
AA Share

Sueño, despertar y el cristal de hielo

Un vacío tan grande e infinito que parecía absorber toda la luz de la existencia, tan profundo que daba la idea que cualquier forma de vida se vería inmediatamente despojada de esta y tan sobrecogedor que me hacía estremecer con cada fibra de mi ser. Vacío del cual súbitamente surgieron dos figuras de las cuales no podía distinguir más que sombras difusas, y que aun así su mera presencia hacía empequeñecerlo todo. Surgiendo de la nada para enfrentarse en un espectáculo de luces tan sorprendentes y majestuosas que parecían tener la capacidad de dar vida y quitarla con increíble facilidad. Fue un enfrentamiento tan trascendental que parecía haber existido desde siempre y el cual parecía nunca iba a acabar, hasta que se acabó.

Finalmente una de las dos figuras pareció terminar con la otra, en un movimiento que parecía hacer dotar de energía al mismo cosmos y que llevaba tal poder y destrucción que personificaba el significado del terror mismo. Incluso tras eso, la figura que fue azotada y herida con semejante poder, mientras desaparecía en su aparente muerte, llevó toda las últimas partículas que la componían a la primera figura. Esto en un movimiento que parecía corromperla y difuminando su brillo cada vez más hasta que su existencia se comprimió en un punto antes de poder desaparecer del todo. En ese instante todo se expandió, de la figura restante surgió una cantidad de luz tan deslumbrante que hacía palidecer al mismo astro rey y lo peor de todo, parecía aproximarse hacia donde estaba yo. En ese instante fui cegado en un blanco tan puro y brillante el cual nunca creí posible que pudiese existir y en ese preciso momento, desperté.

Tenía el ritmo cardiaco hasta las nubes, la respiración a mil hiperventilado y empapado en sudor sobre la cama de mi departamento. Era un sueño recurrente que me había estado acosando durante todos mis 27 años de vida, apareciendo tan súbita e inesperadamente que me hacía preguntarme realmente de qué se trataba. Aun así podían pasar desde días hasta un par de años entre lapsos para que lo volviese a tener, sumado al hecho de que no me afectaba en mi vida cotidiana. Razones por las que nunca le tomé verdadera importancia. Lo más molesto resultaba cuando lo tenia estando en alguna relación con alguien, por lo que cuando mi pareja en aquel momento me preguntaba porque me despertaba en semejante condición, no me quedaba más que explicarlo todo mientras la veía extrañarse. De todas formas lo deje pasar como cualquier otra vez que lo haya tenido y me empecé a alistar para dirigirme al trabajo.

Era un programador senior en una empresa de desarrollo de aplicaciones, esto después de haberme hecho la carrera de ingeniería gracias al soporte de mi madre. He vivido relativamente bien y sin mayores complicaciones desde mi infancia; debido principalmente a que mi madre tiene un par de empresas que administra bastante diligentemente. Por lo que, aunque no éramos millonarios ni nada por el estilo, si estaba relativamente acomodado. Esto sumado a que soy hijo único y siempre me crió con cariño. De manera que he crecido experimentando la vida, con amigos, un par de relaciones que no llegaron a nada más, mi trabajo actual que me apasiona bastante y ahora mi propia casa. Y aun con todo eso, aunque vivo feliz, siento que me falta ese algo más que no me deja estar completo. Ademas de que ya sumado con ese extraño sueño me da una intensa curiosidad acerca de qué más hay allá fuera.

Terminando de alistarme y sumido en aquellos pensamientos disponía a pasar por el umbral de la puerta cuando me invadió una sensación que nunca en mi vida había experimentado, al menos no a ese nivel. Era un dolor tan intenso que sentía como mi piel, músculos y huesos de todo mi cuerpo se rompían solo para proceder a desgarrarse cada vez más en un nivel tan profundo y terrible que llegue a pensar que ninguna tortura humana podría alcanzar ese punto. Definitivamente lo que suponía lo peor de todo es que estaba completamente consciente del proceso, sintiéndolo tan real e integro en todo el cuerpo que podía jurar experimentar cómo cada célula individual, y de manera simultánea con el resto de los millones de ellas, se desintegraba hasta un nivel atómico dejándome en un estado donde hubiera preferido simplemente morir que experimentar aquel sufrimiento que estaba seguro ningún ser vivo había experimentado jamás. Era algo agónico y tan indescriptiblemente intenso que, aunque hubiesen pasado solo unos pocos segundos, lo sentía como si llevase días en aquel proceso que me hacía querer gritar y llorar hasta mas no poder y que así como aquel sueño, todo simplemente se detuvo.

Al recuperar la conciencia empecé a abrir lentamente los ojos teniendo una vista difusa, con un cansancio y agotamiento que me atrapaban en una increíble pesadez. Todo me parecía extraño y aunque estaba completamente desconcertado acerca del cuándo y el dónde de la situación en la que me encontraba, recordaba con una increíble lucidez todo lo que me había pasado, incluido aquel nefasto momento en el que me pareció haberme desintegrado. A pesar de lo que había acabado de experimentar me encontraba extrañamente tranquilo y sin secuelas de aquella tortura como si simplemente no hubiese pasado, a pesar de lo extremadamente real que la recordaba.

Conforme pasaron los segundos empecé a recuperar la visión para sorprenderme con la vista de una especie de gran estancia dentro de una cueva en la que parecía encontrarme. Sin dejar de estar extrañado con esto, me extrañó todavía más que apenas y podía sentir moverme, como si aquel no se tratase de mi propio cuerpo. Reforzando esta idea, que en un principio descarte como locura, se sumó que mis demás sentidos parecían estar despertando de aquel letargo en el que aparentemente se encontraban, abrumándome con una gran gama de señales sensoriales que jamás había experimentado provenientes del olfato y de la audición.

Al punto en que podía percibir la humedad de aquella cueva en un nivel completamente nuevo, llegándome las señales a mi olfato de este estado inherente de aquellas frías paredes de piedra, sumado de otra gran carga de diferentes señales que me eran imposibles de identificar o aislar Además, podía escuchar a las gotas escurrir por las estalactitas para liberarse y finalmente caer al suelo donde, ya en una gran cantidad, continuaban su camino para filtrarse por el suelo, así como el sonido del caminar de algún bicho que recorría aquellas rocosas paredes.

Sin lugar a duda tenía un montón de ruido en mis sentidos que finalmente logre obviar dejándolo de fondo. Toda esta situación me parecía surrealista y me daba todavía más ansiedad que no tenía control de mi cuerpo. Percatándome de esto cuando al querer mandar la señal nerviosa que en cualquier otra ocasión hubiera movido mi brazo con completa naturalidad, no lograba más que sentir como alguna parte se raspaba con la roca en la que yacía sin sufrir mayor daño.


«Que extraño es todo esto...»

—wrrr wouf

Entonces, cuando intenté articular una palabra para desahogar mi estrés, solo pude conseguir multiplicarlo diez veces más de lo que ya tenía. Había producido el sonido que escucharías en un pequeño cachorro canino. Fue entonces cuando en medio del desconcierto empecé a conectar todo y tratar de hacerme la idea de lo que me había pasado.

Siendo un programador moderno no era ajeno a historias de reencarnación y de fantasía que te mostraban escenarios mágicos y que empezaban con el protagonista siendo transportado de una infinidad de formas diferentes a un nuevo mundo. Viaje cuyo propósito en su nueva aventura podía estar pactado desde antes por una entidad o destino o simplemente resultaba ser buscarse su propio camino en aquel nuevo mundo. Vamos, el monomito del héroe de Campbell de toda la vida que nos encanta a todos. Lo verdaderamente difícil era hacerme la idea de que aquello me había pasado a mí, tanto por si solo estaba sugestionándome de que en verdad me estaba pasando, y de ser así sorprenderme porque significaría que en verdad quería que me pasara, o por simple reducción lógica de razonamiento, en cualquier caso, era en verdad desconcertante. Además, claro, de asimilar que me encontraba en el cuerpo de un pequeño canino.

«Vaya suerte tengo, de tener que reencarnar hacerlo en un cachorro en vez de en un normal y feliz humano»

Bajo esta nueva hipótesis de que en verdad era un cachorro, que deseaba profundamente haya sido de un lobo porque me negaba a reencarnar en un simple perro doméstico, trate de empezar a intentar moverme con esta nueva imagen de la constitución de mi cuerpo. Pudiendo al menos identificar mis 4 patas, al mismo tiempo que me confirmaba mi cuanto menos curioso nuevo destino. Empecé a experimentar como moverme hasta que finalmente pude incorporarme tras una gran lucha, pues necesitar cuatro extremidades en vez de dos para simplemente estar de pie resultó más desafiante de lo que esperaba. Tras intentar caminar y caerme triunfalmente las primeras veces, al fin pude dominar tras unos minutos y varios golpes contra la roca el nivel más básico de estar de pie y dar un par de pasos muy despacio. Aunque he de admitir que es como andar en bicicleta, al principio cuesta, pero una vez que ya pudiste lograrlo te vas de largo, además de nunca olvidarlo o eso espero al menos.

Fue cuando pude dar un par de pasos más naturalmente y maniobrar, básicamente girarme un poco, que caí en la cuenta de algo. Los caninos son mamíferos y como tal, nacen directamente de sus madres que los acompañan sus primeras etapas de vida y que como mínimo están con ellos todo el tiempo, al menos mientras son recién nacidos. Pero yo estaba completamente solo. Fue cuando pensé en esto que me empecé a preocupar pues un cachorro difícilmente podría sobrevivir solo, aunque también me di cuenta, consolándome un poco, de que mi constitución al menos era ligeramente robusta y que no parecía ser un recién nacido tampoco, sí bien si un cachorro. Llevándome a mi siguiente pensamiento:

«¿De dónde aparecí o nací en este lugar?»

Fue con esto y con mi consternación de con qué alimento iba a sobrevivir que me dispuse a explorar la cueva, empezando con girarme completamente para ver la estancia. Al hacer esto me volví a caer, pero esta vez de la sorpresa al ver un enorme y magestuoso cristal de hielo que se conformaba de varios pilares grandes al centro y pequeños a los costados, que se distribuían casi paralelos entre si y terminados en punta de una forma que recordaba a los cortes de diamantes. Además, con una pequeña parte del interior y el frente aparentemente destruidos, mostrando una forma y tamaño que se asemejaba mucho a como me imaginaba era mi nuevo cuerpo. El cristal era masivo para lo pequeño del cual yo imaginativamente pensaba era su propósito, engendrarme. Así pues, me acerqué para observarlo más detalladamente, sintiendo el frío que emanaba intensificándose con cada paso que daba, así como el ligero brillo blanco, celeste y con líneas violetas que irradiaba y con lo cual sin haberme dado cuenta estaba logrando ver dentro de la cueva. Sumado claro a la visión mejorada que me estaba percatando tenía y que me permitía ver relativamente bien en espacios oscuros o con poca luz.

Al acercarme, aparte de percatarme que el frío no me afectaba tanto como pensaba a pesar de lo intenso que lo sentía, pude vislumbrar en el reflejo del cristal mi nuevo cuerpo. Era efectivamente un cachorro de lobo, pero que me confirmaba al mismo tiempo que no estaba más en mi planeta de origen. Tenía unos profundos ojos azules que parecían variar en tonos dinámicamente a un muy pausado ritmo, así como un pelaje níveo puro que te recordaba al nevar hermoso pero sobrecogedor de una tormenta en toda la forma y poder del invierno, pero sumado con una especie de melena, crestas o coronas también de un azul marino intenso con terminación en violeta formadas entre mechones y cristales de hielo que empezaban a surgir desde el final de mi cabeza y el lomo como a la altura de lo hombros; dando un aspecto propio de una criatura majestuosa y legendaria de un libro de fantasía, aunque claro, en la forma de un cachorro. Adicionalmente también tenía estos mechones azules en lo que parecería el codo de las patas por la parte de atrás. Esto me reconforto un poco mientras me fijaba en mis otras características, como el hocico que al abrirlo ya mostraba colmillos aparentemente muy duros y afilados, mis patas que a pesar de ser un cachorro ya tenían unas garras con las mismas propiedades que los colmillos y mi cola, la cual no había caído en la cuenta de que tenía, y que al caer se curvaba ligeramente para arriba.

Tras examinar mi cuerpo y el majestuoso cristal de hielo, que aparentemente no tenía nada más para ofrecerme aparte de casi confirmar mi teoría de que yo había salido de ahí, dispuse a intentar mover mi nueva extremidad, la cola. Esto fue relativamente difícil pues a diferencia de las patas que podían tener semejanza con los brazos y piernas de un humano, la cola era algo con lo que no estaba para nada familiarizado y que al intentar controlarla me resulta como intentar controlar un miembro fantasma que no tienes, solo que en este caso en realidad sí que se encontraba ahí. Finalmente lo logré tras un rato a la vez que pude ver y sentir cómo podía moverse en varias direcciones y con un control relativamente asimilable. Ya una vez dirigiéndome a la que pude determinar era la única salida de aquella estancia, volví a darme la vuelta para contemplar el lugar que me había traído a este nuevo mundo. Al mismo tiempo que me entraba una cierta nostalgia y tristeza pensando en todo lo que deje atrás.

«Supongo que nunca podré despedirme...»

Empecé a pensar en cómo afrontar esto y en cómo había actuado hasta el momento, pues de ser real lo que más me convenía era asimilarlo rápido, pero todavía me resultaba difícil actuar a la altura de la situación. Mentiría si dijese que nunca había fantaseado con aventuras llenas de magia e increíbles experiencias, pero era complicado simplemente seguir adelante en el cuerpo de un lobo y dejar atrás todo lo que alguna vez había sido mi vida y las personas que la conformaban, aunque de igual manera no tenía elección pues todo ya había pasado. Asimilando lo surrealista de todo esto, decidí que iba a continuar de la mejor forma que pudiese mientras fingía o trataba de ser valiente, esperando que esa actuación se volviese real.

Me quedé un rato más pensando mientras observaba absorto y casi hipnotizado ese enorme cristal de hielo que me daba una sensación mágica y que alborotaba un cierto sentido que no sabía reconocer cual era. Asi pues, ya con cierta emoción y miedo, decidí volver a girarme hacia lo que esperaba era la salida de la cueva para comprobar que nuevas aventuras y descubrimientos podía brindarle este nuevo mundo a este pequeño cachorro de lobo que se disponía a explorarlo. Esto a la vez que maldecía a mi yo del pasado por tener aquella intensa curiosidad acerca de qué más hay allá fuera.

Jan. 6, 2021, 2:52 a.m. 12 Report Embed Follow story
23
Read next chapter La cueva, adaptación y enfrentamiento

Comment something

Post!
Serena Chiche Serena Chiche
A veces repites algunas palabras muchas veces, como "percate". Ten cuidado con eso, por lo demás se ve interesante uwu
January 16, 2021, 21:19

  • Fenrior Fenrior
    Muchas gracias por la observación, la tomaré en cuenta January 16, 2021, 21:22
  • Serena Chiche Serena Chiche
    De nada :3 January 16, 2021, 21:56
Lia Moon Lia Moon
Muy buen comienzo, la historia atrapa desde el primer capítulo. Además me gustó mucho la manera en que está narrada la historia y su entorno.
January 14, 2021, 01:04

Amalia Brant Amalia Brant
Esto pinta increíble!
January 11, 2021, 00:44

  • Fenrior Fenrior
    Gracias, espero que te guste el resto de la lectura January 11, 2021, 00:47
Saki Gife Saki Gife
Tu apodo es por la bestia fenrir?
January 11, 2021, 00:22

  • Fenrior Fenrior
    Si, soy muy fanático de la mitología nórdica January 11, 2021, 00:38
Luis Vaca Luis Vaca
buen libro
January 10, 2021, 20:41

Fenrior Fenrior
Cualquier duda o comentario no duden en dejarlo, gracias por leer!
January 07, 2021, 23:45
~

Are you enjoying the reading?

Hey! There are still 16 chapters left on this story.
To continue reading, please sign up or log in. For free!