andypfrench Andy P French

Un sábado cualquiera Ulrick recibe una visita inesperada, la cual no solo le trae el recuerdo de un trágico pasado, sino una noticia que jamás pensó recibir. Esto lo lleva a embarcarse en la búsqueda de un asesino que actúa bajo las sombras.


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Capítulo Inicial


Ulrick estaba sentado leyendo el diario, mientras tomaba un café en extremo cargado, como lo hacía todos los días, era su manera de empezar el día con energía, necesitaba estar totalmente despierto para desempeñar bien su labor.


Era un 25 de marzo, un día cualquiera o eso pensaba él, hasta que escuchó varios sonoros golpes en su puerta. Extrañado empezó a caminar haciendo sonar sus mullidas pantuflas acolchadas. Al abrir se encontró de cara con una mujer desconocida que se tumbó sobre él, en medio de la extraña escena Ulrick la sostuvo en sus brazos mientras veía como lo había dejado de emparamado, el agua escurría en gran cantidad debido a la lluvia que no había parado de caer en todo el día.


—¡Por favor ayúdame! —chilló la mujer llorando de manera inconsolable.


—¿Qué pasa?¿Qué necesita? —respondió un poco alarmado, pues lo tomó por sorpresa.


—Estoy en graves problemas. Ayúdeme por lo que más quiera —dijo la mujer agarrándolo del cuello de su bata de cuadros que hacía juego con sus pantuflas.


—¿Pero, por qué yo? —preguntó sin saber por qué lo buscaba a él precisamente.


—Porque Johana me recomendó hablar contigo —soltó la mujer haciendo notar la terrible angustia que cargaba en su cara.


Ulrick extrañado se quedó pensando en Johana, a quien no veía hacía varios años, tampoco había vuelto a saber de ella. ¿Sí la había amado? Por supuesto, pero había tenido una relación demasiado tóxica con ella, lo mejor que habían podido hacer era dividir caminos. Ulrick siempre agradecía todos los días por haber salido bien librado de esa relación, ya que Johana era una mujer muy peligrosa cuando se lo proponía.


—Yo ya no tengo nada que ver con ella, de hecho no quiero saber de ella —dijo Ulrick un poco molesto.


—Pero Johanita, habla maravillas de ti, Ulrick —afirmó haciendo una mueca de risa burlona contenida—. Dijo que eras el mejor investigador, que posees unas cualidades de deducción, imaginación, percepción psicológica y agilidad mental únicas.


—Sí, sí ¿Qué quiere de mí?


Se secó las lágrimas y empujándolo un poco se entró al apartamento sin ser invitada, tomando a Ulrick por sorpresa, se fue quitando la chaqueta negra que llevaba puesta, lanzándose contra el sofá blanco que él acababa de comprar, dejando al descubierto su vestido verde limón escotado.


—Pues… siga...


—¡Buena pregunta! —respondió haciendo una mueca que lo desconcertó—. ¿Por casualidad no tienes algo de beber?, estoy seca de tanto correr.


—Voy por agua —refunfuñó Ulrick yéndose hacia la cocina.


—¿Tienes vino tinto?


—Yo creo que mejor agua... —respondió molesto.


Ulrick vio que su filtro de agua estaba vacío, así que a regañadientes y con desconfianza caminó hacía el armario donde tenía botellas de agua.


—Aquí tiene… —soltó Ulrick viendo cómo la mujer había desaparecido.


Enfurecido pensó que la mujer siendo tan confianzuda como se había mostrado de primera impresión debía estar en su habitación o en alguna parte de su apartamento, pero no la encontró por ningún lado después de una búsqueda exhaustiva.


Un poco aturdido por tan patético momento y extrañado del suceso, pretendió volver a lo suyo, cuando de pronto vio en donde había estado sentada la mujer, un sobre muy grande amarillo que chorreaba agua embarrada, manchándo su amado sofá nuevo.


—¡Maldita sea! —gruñó al tiempo que tomaba con cuidado el sobre.


Tenía miedo de abrirlo, podía ser cualquier cosa, desde una broma de mal gusto de Johana, hasta una bomba… Lo abrió y de él sacó una fotografía que afortunadamente no se había humedecido. Al verla a detalle pegó un grito y la tiró lejos. Era una fotografía del cadáver de Johana.


«¿Qué te pasó Joha?», pensó mientras se agarraba la cabeza con preocupación.


Aún impactado salió de su apartamento, corriendo y bajando las escaleras de dos en dos escalones hasta llegar a la puerta de su edificio. No estaba sino su vecina, una anciana quien estaba sufriendo por hacer lograr entrar a su pequeño Chihuahua por la puerta.


—Señora Katya, ¿vió usted una mujer vestida de verde y emparamada? —preguntó esperando tener alguna pista que seguir.


—¡¿Qué?! Háblame más duro que no traigo el audífono —gritó la señora casi en su oído aturdiéndolo.


—¡¿VIO UNA MUJER PASAR POR AQUÍ?! —gritó Ulrick ayudándole a entrar al perro.


—Ah siiiii, feliz día para ti también Ulrickcito —sonrió la señora—. Báñate que estás emparamado…


—Sí señora…


Ulrick volvió a subir y volviendo a la realidad volvió a meter la fotografía dentro del sobre sin querer mirarla.


«Creo que ahora yo soy el que necesito un vino tinto, o tal vez algo más fuerte», pensó. «¡No seas gallina Ul!».


Agarró una botella de Whisky Macallan Rare Cask que tenía reservado para ocasiones especiales, con él siempre amenazaba a sus amigos diciéndoles que lo abriría si alguno quería, pero siempre los tramaba y les daba cualquier otro trago ya que lo tenía reservado solo para una ocasión especial. Lo que más pensó fue que esa ocasión sería ver a la mujer que alguna vez amó y que tanto lo maltrató, muerta.


Ulrick sirvió medio vaso, le puso dos hielos secos y bebió todo su contenido de un solo trago.


Sacó implementos de limpieza y empezó a restregar el sofá, mientras aún apesadumbrado por la noticia, comenzó a recordar los momentos tan difíciles qué pasó mientras sostuvo esa relación con Johana.


«No puedo creer que yo haya terminado metido con una mujer así, era una batalla de todos los días luchar contra ella y sus demonios», pensó mientras recordaba los golpes recibidos, el maltrato psicológico y todo lo que había tenido que aguantarse.


Él solo trataba de contener su personalidad, pensaba que comprendiendo su vida hasta entonces y cuidandola, mostrándole otra vía, lograría mejorar la situación, pero nunca fue el caso.


Aún así no esperaba verla muerta, de hecho no esperaba volverla a ver.


━━━━━━✧❂✧━━━━━━


Una vez terminó de limpiar y de tomarse otros dos tragos de whisky, respiró profundamente y volvió por el sobre que contenía no sólo la fotografía, sino que al abrirlo vió todo el expediente de su muerte.


«Identificación externa del cadáver


En el informe aparecía establecida la identidad del cadáver, encontraron junto a ella un pequeño bolso que contenía su identificación, su nombre completo Johana Salvatore de 36 años de edad, algo de dinero y un lápiz labial de color nude.


Alrededor, muy cerca de ella hallaron una botella de vino rota.


Se ha reseñado todo lo relativo a la talla 1.56 cms y peso del cadáver 53 kg.

Las características fisonómicas, color de pelo rojizo natural, ojos azules, constitución física ectomorfa. Número de calzado 36.


Tatuaje monocromático, tinta negra neotribal con figuras polinesias mezcladas con arte moderno, se observa que fue realizado unas horas antes de la muerte porque la mucosa no ha cicatrizado y la tinta no ha perdido coloración y parece una forma de ocultar un tatuaje anterior.


Data de la muerte:

Pudieron establecer la hora de su muerte, 22:00 del sábado 18 de Marzo del 2018 y que al parecer había estado a la intemperie en un período de cinco a seis horas antes de haber sido encontrado su cuerpo, el cual estaba en total deshidratación y rigidez.


Signos relacionados con la causa de la muerte:

Presencia de cianosis facial, con color azulado en su piel, que determina muerte por intoxicación. Presentaba cortes en sus pies que según el análisis forense, habían sido hechos con los cristales rotos de la botella.


Se observaron cicatrices antiguas de fracturas, lesiones y golpes en rostro y cuerpo, sin ningún traumatismo reciente. Sin rastro de alcohol en su organismo.


Se tomaron muestras de sangre, humor vítreo y residuos en uñas del cadáver, presentando en estas últimas una sustancia verdosa de aspecto pegajoso de origen desconocido.»


A Ulrick le llamó poderosamente la atención el entorno donde encontraron su cuerpo. Se encontraba sentada amarrada por la cintura a un tronco de un árbol, con un cordón fino de seda tornasol, con las piernas cruzadas amarradas al igual que sus manos, con la boca amordazada con un pañuelo blanco y sobre él se veía escrita una palabra “cállate”.


—¿Con quién te metiste Joha? —gritó Ulrick dándole un puño a la mesa.


Su cabeza empezó a pensar en millones de situaciones que pudieron llevar a Johana a ese desenlace, pero decidió respirar, calmarse y proseguir leyendo.


«Descripción detallada de las ropas que posee el cadáver.

Vestida de una manera muy peculiar, puesto que parecía ser un vestido de novia blanco, zapatillas blancas número 36 y su cabello rojizo adornado con pequeñas flores violetas, además de llevar un perfecto maquillaje, sus labios pintados con labial color nude con fondo marrón y sus ojos azules con sombras de ojos color diamante brillante.»


Parecía que la habían dispuesto perfectamente de tal manera como para hacer una toma fotográfica especial.

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Dec. 19, 2020, 9:15 p.m. 2 Report Embed Follow story
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Maria Camila Laverde Gomez Maria Camila Laverde Gomez
Ya quiero saber qué pasó con Johana, también saber más de la relación de los dos. Muy bien Andy
December 20, 2020, 03:01
Vanessa Aleman Vanessa Aleman
Engancha totalmente solo leyendo esta parte. Ya estoy intrigada de qué le pasó a Johana! Sufrí con el pobre sofá blanco :( el terror de todos.
December 20, 2020, 02:27
~

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