melvelasquez09 𝓜𝓮𝓵 𝓥𝓮𝓵𝓪𝓼𝓺𝓾𝓮𝔃

Alguien, en algún lugar ¿Creerá en mi inocencia? La amaba ¿Cómo creen que pude haberle hecho algo así? Ese monstruo del que hablaran en las esquinas, ese no soy yo. Él destruyó mi vida y ahora vienen por mí. No podré ir a donde ella descansa ahora, ya no, él manchó mis manos de pecado. Historia participante del reto The Long Story Short de The Autors Cup 2020


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Parte única

Corría sin descanso por los accidentados caminos del bosque, mis piernas ardían cómo el fuego, pero no pensaba en detenerme, no cuando el infierno que ardía en mi pecho era más intenso que cualquier dolor físico al que pudiera ser expuesto.


La había perdido, a ella, mi razón de ser, la luz de mi vida. Los ojos se me llenaban de lágrimas mientras seguía en mí huida, pensando en mi madre, tan viva en mi memoria y tan fría en esa sala lejos de mí.


La rabia se mezclaba con el miedo que no dejaba de aplastarme el corazón; escuchaba los ladridos de los perros como ecos amenazantes en el bosque, cazándome cómo si yo fuera un animal, mientras los gritos lejanos de los policías avivaban más a esos canes del demonio a seguirme.


Mientras corría intentaba hilar en mi cabeza todos los hechos, buscaba recordar el momento exacto en que todo cambió y cómo había llegado a esto.


۞ ════ ۞ ════ ۞


Me devolví casi ocho años atrás, cuando era un joven adulto y funcional, que lo único que quería era un empleo estable. Tenía veinticinco años y trabajaba en un bar los fines de semana para pagar mis estudios. Esa madrugada iba a casa por el mismo camino de siempre y con la misma actitud de mierda; me mataba por una carrera que tal vez no me garantizaría ningún futuro y eso me aplastaba todos los días.


Justo al llegar a la zona de los puentes, esa en la que el olor a orina era insoportable, noté que alguien me seguía y aceleré el paso, pero fui interceptado por otro más justo adelante.


—Por fin nos vemos a la cara, porquería andante. —el hombre rubio y alto delante de mí se tronaba los dedos de las manos, mientras daba unos pasos hacia mi posición; no se me hacía para nada familiar, no para que hablara como si le debiera algo y comencé a pensar hacia dónde correr.


Al de atrás no podía verlo directamente, pero su sombra proyectada entraba en mi rango de visión, así que podía calcular donde estaba. Tenía la avenida a mi izquierda, el río y el viaducto viejo del tren estaba ahí, junto con los vagabundos y adictos que elegían ese lugar para vivir, mientras un muro a mi derecha me bloqueaba la huida.


—¿Ya no te acuerdas de mí? …Infeliz—el rubio sacó una navaja de su chaqueta y me retenía en esa mirada desquiciada que había visto ya varias veces en el bar, en esos adictos que alucinaban con violencia y muerte.


La sombra de atrás se movió y supe que ambos iban a atacarme a la vez, así que me tiré a la avenida, donde casi fui arrollado por un camión de carga que pasaba. Tuve suerte o eso creía en ese momento; corría por esa zona desconocida y terminé metido en el viaducto del tren, soportando los olores de podredumbre que emitía el río.


Atrás de mi venían ellos, podía escucharlos gritarme cosas y sentía como me lanzaban rocas esperando eso me frenara.


No les iba a dejar fácil atraparme, encontré un tubo enorme que cruzaba el río y por allí pasé al otro lado, dominando mi equilibrio. Creí que no se atreverían a seguirme, pero ahí estaban los dos intentando cruzar con torpeza.


«Ojalá se caigan esos desgraciados» pensé mientras entraba a una cancha enmallada que había al otro lado antes de la vía y no me di cuenta que allí había alguien más.


Un golpe me recibió de lleno en la cara y caí al suelo aturdido, luego alguien me sostuvo contra el suelo, luché para zafarme, pero los otros dos tipos venían hacia mí, riendo desde lejos como duendes triunfantes.


—Hasta aquí llegó tu suerte, Emilio—pronunció el hombre que me retenía y me heló la familiaridad de su voz.


No pude decir nada, una oleada de patadas y golpes me dejaron entumecido en el suelo y terminó una vez ellos se sintieron cansados para seguir. Se reían, triunfantes, pero solo escuchaba las risas de los dos primeros que me siguieron, no la tercera voz.


Otro golpe en la cara y otro más…


Ya no eran tres atacantes, solo había dos tipos ensañándose conmigo; la nariz no paraba de sangrar, el dolor me entumecía la cara, mientras sentía como me hinchaba. Estaba de rodillas ahora, mirando el suelo, mientras la sangre fluía sin control.


—¡¿Ahora si no tenés agallas para enfrentarme?! ¿A dónde se te fue la valentía? ¡Levántate!


¿De qué estaba hablando? No sabía quién era ese tipo y ahí estaba dándome la paliza de mi vida. No pude hablar, la sangre y el dolor me lo impedían, intentaba sostenerme, alzar la cabeza, pero con todo ese dolor era insoportable.


Escuché la punta de sus botas chocar contra mis costillas, el crujir de mis huesos se grabó fuerte en mi memoria, a pesar del dolor que comenzó a esparcirse como ola nefasta por mi cuerpo, todo en milésimas de segundo. Mi cuerpo chocó contra una pared con tanta violencia, que sentí mi cabeza golpear en efecto látigo el concreto y desde ahí todo se volvió sombras.


۞ ════ ۞ ════ ۞


Cuando desperté estaba en una esterilizada habitación de hospital, mientras un tubo atravesaba mi garganta. Quise gritar, arrancarme los catéteres que colgaban de mis venas y apagar esa máquina y su pitido infernal, pero no podía ni mover la mano. Mi madre entró en la habitación poco después y al chocar miradas pude notar su rostro pálido, demacrado y cansado, las ojeras pronunciadas por falta de sueño y las lágrimas brillantes en sus ojos miel.


Odiaba verla llorar, no había algo que me destruyera más que verla afectada por algo y cuando quise decirle que parara, ella se lanzó a llenar de besos mi frente, como si fuera un niño.


—¡Mi amor! ¡Despertaste!


Intenté calmarla apretando su mano, pero eso sólo hizo que ella llorara más fuerte. No entendía que estaba pasando, la luz blanca de la habitación me fastidiaba los ojos y luego una enfermera morena apareció y quedó sorprendida al verme.


—¡Válgame Dios! ¡¡Doctooor!!


La mujer salió por la puerta y me quedé mirando a mamá, notando que no paraba de llorar y sonreír a la vez, tan confusa para mí.


—Estuviste mucho tiempo dormido, Emilito, pensamos que… que no ibas a despertar.


Su llanto otra vez, me estaba partiendo el corazón verla así, entonces cerré los ojos, hasta que el doctor entró en la habitación.


Supe entonces que llevaba casi dos años en coma; un vagabundo me había encontrado inconsciente sobre un charco de sangre, me dieron por muerto en la ambulancia y de la nada volví a la vida, tan solo para quedar atrapado en mis sueños hasta ahora.


Luego pasé dos meses más en el hospital, mientras recuperaba el control sobre ciertas funciones de mi cuerpo; aún no podía caminar, tendría que estar en terapia mucho tiempo para eso, mis músculos se habían atrofiado por falta de movimiento y tendría que aprender a vivir con las secuelas que esa paliza me había dejado.


No entendía por qué me habían hecho esto, pensar en ese momento empeoraba las migrañas que comencé a tener después de despertar, así que prefería no pensarlo mucho.


Tiempo después de ser dado de alta fui citado a la sede de la fiscalía. Me preguntaron sobre esa noche y conté en detalle todo lo que había pasado, a pesar de la horrible migraña que me producía recordar. Cuando pregunté por los tipos que me atacaron las cosas se pusieron extrañas.


En cámaras de seguridad aparecían ambos golpeándome y luego se detuvieron en seco, mirando a un lado y parecían hablarle al vacío, se veían aterrados y erráticos. De la nada uno de ellos salió corriendo y se le aventó a un camión en plena avenida. El otro corrió en otra dirección y salió del rango de visión de la cámara, pero el investigador comentó que lo encontraron muy cerca con varias puñaladas en su cuerpo, hechas por él mismo debido al ángulo en que fueron hechas y al encontrar la navaja junto al cuerpo.


Me quedé mudo, tardé en procesar lo que había visto y las expresiones de terror que ellos tenían antes de morir se habían anclado en mi cabeza. Nada tenía sentido y cuando pregunté por el tercer atacante, noté que al investigador confundido.


—Sólo eran dos, señor García.


—No, no. A mí un tipo me golpeó y tiró al piso mientras llegaban los otros dos, no le vi la cara pero… ¡Había otro tipo!


Aquel hombre volteó el monitor del computador, enseñándome el vídeo de seguridad, donde yo caía solo al suelo, no había nadie más y luego llegaron los dos tipos a atacarme.


Mi cabeza era un caos, podía recordar ese momento con claridad, pero él me había golpeado primero, ese dolor no había sido una ilusión y me era imposible creer que que me hubiese caído solo, yo sabía lo que había vivido. Pero ahí estaba el vídeo para refutarme, dejándome más confundido y empeorando la migraña que ya tenía.


Al final cerraron el caso, no había a quién enjuiciar, tampoco tenían un móvil claro por el cual me atacaron y volví a mi vida a proseguir las terapias y recuperarme de todo esto.


Me tardé otros dos años en recuperarme, volví a caminar, las terapias me recuperaron físicamente, pero nunca pude liberarme de las migrañas, ni de las cosas extrañas que comenzaron desde entonces.


۞ ════ ۞ ════ ۞


Comencé despertando en la madrugada, escuchaba mi propia voz en la habitación, pero no era yo. Me senté sobre la cama, creí que estaba soñando, que solo eran ecos de mis sueños, pero no era así.


Esa vez pude ver muy claro que el reflejo en mi espejo hablaba, estaba vestido de traje negro y me miraba casi que queriendo salir de allí; al inicio no entendía lo que decía, susurraba vocablos erráticos, casi imposibles para un ser humano y cuando encendía la luz sólo era mi reflejo usual.


Al inicio creí que estaba imaginando todo, llegué a pensar que, debido al golpe en mi cabeza, esto era alguna secuela por la lesión y comencé a ir al médico. Me diagnosticaron con un síndrome psicótico crónico, a raíz del traumatismo craneoencefálico que había sufrido y hablaron de un ensayo clínico para darme antipsicóticos.


Lo acepté sin pensarlo, quería deshacerme del reflejo que me acechaba en las noches y que comenzó a aparecer en otros momentos de mi vida.


Ahora me aterrorizaba la idea de ver mi reflejo en alguna superficie; una vez caminaba por la calle con mi madre y al mirar hacia un ventanal, vi mi reflejo vestido de traje supurando una sustancia negra de los orificios en mi rostro, mientras envolvía a mamá con unos tentáculos viscosos y negros que salían de su espalda, ahorcándola con fuerza, lastimándola en el reflejo y de tajo separando su cabeza del cuerpo.


Esa vez grite sin parar, a pesar de que mamá estaba bien a mi lado. no podía quitarme esa horrible imagen de mi cabeza, ni su risa y sus susurros, ni mucho menos la visión de mi madre muerta de esa forma.


Desde ahí comenzó mi insomnio, tenía miedo de dormirme y que aun en sueños esa horrible visión me acechara; me enclaustré en casa, decidí no volver a exponerme, también en casa me había deshecho de cualquier superficie que pudiera reflejarme. El medicamento no estaba sirviendo y no iba a dejar que lo que sea que fuera “eso” me siguiera perturbando. Y así la casa siempre tenía las luces encendidas ya que sólo me sentía seguro de esa forma


Una tarde, que mi madre salió de casa, esa “cosa” no necesitó de reflejos para horrorizarme, escalando a otro nivel y haciéndome dudar si solo era una alucinación o no.


Estaba en mi habitación, con todas las luces encendidas mientras armaba por milésima vez el mismo rompecabezas y noté que había alguien en la puerta.


Creí que mamá había vuelto de afuera y cuando alcé la mirada para saludarla me encontré de nuevo con esa cosa, mirándome de pie, inmutable en su traje negro.


Tuve miedo de parpadear, le veía estático mirándome como si fuera una fotografía vieja, hasta que una sonrisa comenzó a profundizarse en sus labios hasta convertirse en una exagerada mueca de horror. Quise salir corriendo, pero eso estaba en mi única vía de escape, así que corrí hacia el baño de mi cuarto y me encerré allí, esperando desapareciera.


—¡Vete! ¡Vete! ¡Vete! ¡VETE!—me refugié en el espacio de la ducha, desde allí miraba la puerta mientras apretaba las rodillas contra mi pecho; tenía el pulso acelerado, la boca al extremo seca y no paraba de temblar.


Podía ver desde la rendija de la puerta la sombra que se aproximaba, la puerta retumbaba con sus golpes, un líquido viscoso y negro comenzó a entrar por la rendija y le escuchaba susurrando mi nombre sin parar, hasta que el susurro se convirtió en gritos donde no hacia espacio para tomar aire.


—EmilioEmilioEmilioEmilio¡EMILIO!¡EMILIO!EMILIO!


No se por cuánto tiempo estuve gritando, ese líquido inundó todo el suelo, se deslizaba hacia mí y cuando estuvo a punto de tocarme, escuché a mi madre llamándome alterada en la puerta del baño.


Salí corriendo a abrazarla, ella no entendía que pasaba y después de eso perdí la noción del tiempo. Así pasaron varios días, en que veía a esa cosa en la casa, sus malditas risas me alteraban todo el tiempo, mientras mamá me observaba cada vez más preocupada.


—Emilito, tranquilo, solo estamos tu y yo, no hay nadie más.


—Él está aquí, mamá ¡Esta aquí! No me deja en paz, no me deja vivir… ¡Él fue quien me tumbó el día del ataque! Fue él, ma ¡Fue él!


Podía verme a través de los ojos de mi mamá, notaba tristeza, angustia, ese amor contenido y el miedo, ese que me partía el alma. La vi ponerse de pie e irse hacia la sala, mientras yo me quedaba en el comedor mirando mi plato a medio tocar.


Note una sombra en la pared, como si alguien hubiese pasado rápidamente desde afuera; me tensé un poco y cerré los ojos, esperando que no fuera otra vez esa cosa.


Nada pasó, hasta que escuché a mamá hablando por teléfono algo alterada.


—¡Él necesita ayuda! No para de ver cosas, ya me dijo que eso que ve hizo que lo atacaran hace tiempo ¿Usted sabe la magnitud de esto? Mi hijo no está bien ¡Necesita que lo atiendan ya!


Ella tampoco me creía, no me importaba si los demás no me creían, pero de ella me mataba escucharlo. Me di media vuelta para irme, cuando escuché un susurro en mis oídos.


—Se te acabó la suerte, Emilio.


De forma seguida un grito de mi madre me heló y salí corriendo a la sala, encontrándome con esa cosa allí, sosteniéndola de los brazos y piernas con sus tentáculos negros, elevándola del suelo y riendo entre susurros.


—¡SE TE ACABÓ LA SUERTEEEEEEEE!— siguió extendiendo la última vocal en grito, mientras los gritos horrorizados de mi madre lo acompañaban y de paso los míos en negación.


Corría hacía él con navaja en mano, esa que siempre tenía en el bolsillo desde el ataque. Lo vi todo en cámara lenta, la cara horrorizada de mamá, sus tentáculos jalando sus extremidades arrancándolas de tajo, la sangre que se derramaba con violencia, sus risas constantes y de nuevo los gritos adoloridos de mamá que se incrustaban en mis oídos.


Un golpe me lanzó al otro lado y me levanté con los brazos cortados, tembloroso, mientras escuchaba la agonía ahogada de mi madre apagarse cuando esa cosa cercenó su cabeza. Los gritos salían de mi ahora, él sonreía besando la frente de mamá y luego las sirenas afuera acompañaron todo el caos adentro, hasta que la puerta de entrada se vino abajo.


El cuerpo de mi madre yacía sin vida en el suelo. Todos pensaron que la había matado, pero no fui yo. Al otro lado de la habitación, podía ver a la persona que lo hizo, pero denunciarla me condenaría por completo. Nadie me creería si le hubiese dicho que el hombre que me tiró al suelo, hace ocho años atrás antes del ataque, era esa “cosa” que había destrozado a mi madre y que sonreía desde el extremo de la habitación, mientras la sangre lo manchaba, ese que tenía mi rostro.


۞ ════ ۞ ════ ۞


Llevaba mucho tiempo corriendo, me detuve a tomar aire y me apresuré a plasmar en el tronco de un árbol un último mensaje, usando la punta de mi navaja. Escuchaba los ladridos de los perros muy cerca, respiraba agitado mientras me temblaban las manos y tomaba con fuerza el mango de la navaja, intentando que el mensaje fuera legible.


Se me iba a salir el corazón por la boca del terror que sentía, sabía que no tenía salvación, pero no podía irme sin dejar la verdad, sin intentar limpiar mi nombre aunque pareciera imposible.


Escuché disparos cerca, los ladridos eran cada vez más bestiales y corrí hacia el abismo, sabiendo que esa era mi única salida. Miré hacia atrás, vi casi en cámara lenta la jauría de perros que venía por mí, atrás los policías me apuntaban, aun no podía entender lo que decían. Un disparo me atravesó el pecho y me lancé al abismo, creyendo que todo terminaría y lo último que vi en vida fue a esa cosa sonriendo al borde del abismo.


۞ ════ ۞ ════ ۞



Aquel martes 27 de octubre del 2020, Emilio García murió después de haber matado brutalmente a su madre. Se le llamó “el monstruo de los reflejos”, ya que estaba obsesionado con no verse en uno. Sufría de esquizofrenia nerviosa y dejó un mensaje tallado en un árbol cercano al abismo al cual se tiró, nadie sabía que pasaba por su cabeza a la hora de cometer tan atroz crimen que marcó la historia de este humilde barrio periférico de Medellín.


«Alguien, en algún lugar ¿Creerá en mi inocencia? La amaba ¿Cómo creen que pude haberle hecho algo así? Ese monstruo del que hablaran en las esquinas, ese no soy yo. Él atravesó el espejo, vino de ese lugar, destruyó mi vida y ahora vienen por mí. No podré ir a donde ella descansa ahora, ya no, él manchó mis manos de pecado».
Oct. 28, 2020, 2:16 a.m. 25 Report Embed Follow story
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The End

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𝓜𝓮𝓵 𝓥𝓮𝓵𝓪𝓼𝓺𝓾𝓮𝔃 🎧Melómana🤘🌷 Escritora📖 Cosmonauta🔭🧐 Socióloga y Trabajadora Social en Clínica💖🖖Geek/otaku🌸🎨Artesana e Ilustradora. Creadora de mundos incansable. Puedes encontrarme en Wattpad, instagram y Deviantart y Twitter.

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Emma Tino Emma Tino
Interesante. ¡Me ha impresionado bastante!
December 12, 2020, 00:14
Lucy Ortega Lucy Ortega
De todo lo que te he leído este es de mis favoritos totales
December 07, 2020, 08:57
Amalia Brant Amalia Brant
Increíble!!
November 30, 2020, 00:37
Kathe Moreno Kathe Moreno
Que impresión!!!
November 29, 2020, 16:38
Franc Luca Franc Luca
Muy bueno!
November 29, 2020, 05:57
Damián Murdstone Damián Murdstone
YEAAH
November 22, 2020, 22:07
Marie Gómez Marie Gómez
Buenísimo!!!
November 22, 2020, 06:16
Gaston Vergara Gaston Vergara
Buenísima.
November 19, 2020, 06:45
Esteban Martens Esteban Martens
Pero que buena historia acabo de leer!
November 19, 2020, 03:52
Olive Beckett Olive Beckett
Cristo redentor...
November 18, 2020, 19:22

Roxanne Lafaurie Roxanne Lafaurie
Dios mío que historia! Estoy anonadada 😨
November 17, 2020, 23:18

Jancev Jancev
¡Maravilloso de principio a fin!
November 03, 2020, 02:22

Betty Johnnes Betty Johnnes
Esta triste como se muere la mamá y ese monstruo, que miedo
October 31, 2020, 13:17
Samantha Hirszenberg Samantha Hirszenberg
El final me ha parecido muy triste :( es una pena, pobre protagonista. Las escenas gráficas quedaron geniales! ♡ ¡Gran trabajo!
October 29, 2020, 03:33

  • 𝓜𝓮𝓵 𝓥𝓮𝓵𝓪𝓼𝓺𝓾𝓮𝔃 𝓜𝓮𝓵 𝓥𝓮𝓵𝓪𝓼𝓺𝓾𝓮𝔃
    Hola Samantha! Mil gracias por estar aquí. La verdad se me hizo difícil abordar la premisa del reto, quise llevarla con calma pero siempre me pasa que, no importa que esté escribiendo, termino o metiendole drama o volviendolo terror jaja y eso pasó acá. Me alegra que lo disfrutaras. October 30, 2020, 04:34
HG Hernán Gonzalez
Increíble historia, me encanto, el terror psicológico, la trágica historia del personaje y ese final... Realmente sin palabras muy bueno
October 28, 2020, 21:40

Sofía LeNéant Sofía LeNéant
Bonne nuit. Aterradora escena que te planta en el suelo como un árbol destinado a secarse. Increíble. Merci
October 28, 2020, 05:44

Andy P French Andy P French
Tremendo 😱🤯🤯🤯
October 28, 2020, 02:58

  • 𝓜𝓮𝓵 𝓥𝓮𝓵𝓪𝓼𝓺𝓾𝓮𝔃 𝓜𝓮𝓵 𝓥𝓮𝓵𝓪𝓼𝓺𝓾𝓮𝔃
    Me alegra en el alma que te gustara, gracias a vos he mejorado mucho en mi escritura, sos grossa (como dicen los argentinos). Te quiero!!! October 29, 2020, 04:22
  • Andy P French Andy P French
    Aiñññññ Graciaaas infinitas por esas palabras. Tu también sos Grossa. En argentino, en italiano no jajajajaja sei bravaaaaa, una brava ragazza!!! Ti voglio bene 💜 October 29, 2020, 04:30
~