luke07 LUKE

"mi crush me hace sentir como si no tuviera nada que ofrecerle, pero soy el unico que puede hacerte sentir bien, soy el unico en el que piensas por la noche, bebe no mientas..." *Corto *homosexual *romance LUKE07°



LGBT+ All public. © DERECHOS RESERVADOS

#romance #fluff #gay #oneshot #bullying #bl #historiacorta #escolar #boyxboy #unico #conflictos #theking #luke07
Short tale
0
2.3k VIEWS
Completed
reading time
AA Share

UNICO

“mi crush siempre me hace sentir como si no tuviera nada que ofrecerle, pero soy el único que puede hacerte sentir bien, soy el único en el que piensas por la noche,

Bebe, no mientas…”

Amor!- un gritito se escucho por los pasillos del instituto y no era necesario voltearse para ver quien era y a quien se dirigía.

Era el chico de cuarto ciclo que estaba enamorado del presidente estudiantil, el cual es demasiado amable y carismático con todos como para rechazar al pequeño en media confesión, las cuales sucedían casi todas las semanas.

Hola Sebastián- saludo tranquilo al sentir que el pequeño cuerpo se coloco a su lado, ya estaba acostumbrado a que este lo llamara “amor” u otros apodos.

Sebastián solo sonrió sabiendo que no obtenía un rechazo de su crush pero esta se formó rápidamente en un puchero al saber que tampoco lo aceptaba ¿Por qué era tan cruel con su corazón?

El más alto noto su mueca de disconformidad y antes que el contrario haga la pregunta que lo hace huir se adelantó cambiando rápidamente de tema.

¿Vas a venir a apoyar al equipo verdad?- el otro elevo rápidamente su rostro y afirmo con su cabeza con una mueca seria- no lo dudes, soy tu fan número uno- y la sonrisa tierna salió a relucir haciéndole responder.

Mateo! Mateo! Por aquí!- Sebastián gritaba en las gradas alentando al equipo, aunque solo gritaba el nombre del capitán, todas las chicas lo observaban raro y se alejaron cuchicheando entre ellas pero el solo las ignoraba.

Mateo anoto y escucho un grito que solo podía pertenecer a su acosador, volteo a verlo en las escaleras, sabía perfectamente que las otras chicas también lo llamaban pero no podía ignorar al pequeño. Lanzo una sonrisa hacia él y vio cómo su boca había quedado abierta reteniendo un grito.

Le gusto esa expresión, como todas las que hacía.


Y tratas de resolver el misterio del por qué no puedo dejar de correr en tu mente. ¿Acaso no ves la respuesta en tus ojos?”


Oh vamos, ya déjenme en paz ¿no?- Sebastián no estaba de humor para lidiar con cabezas huecas, tampoco tenía ganas de correr de esos gorilones.

Estaban en aquel sucio callejón y nadie va a salvarlo esta vez, era casi imposible correr ahora, estaba acorralado. Mierda.

Suspiro resignado escuchando las carcajadas de los otros.

Su cuerpo estaba arrinconado y su rostro tenía una fría sonrisa sarcástica, los golpes ya habían pasado al igual que los insultos, se sentía deprimido, su ropa nueva tenía sangre seca con líquidos extraños del callejón y prefería no saber de qué eran. Las lágrimas ya bajaban por su amoreteado rostro. Se daba lastima.

¿Hola? ¿Hay alguien aquí?- una voz que reconoció de inmediato se hizo presente en el casi oscuro lugar y el solo quería desaparecer. ¿Qué rayos estaba haciendo Mateo ahí, justo ahora?

Trato de calmarse y dejar de hipar para que Mateo se vaya pensando que no hay nadie, pero su tembloroso suspiro se escuchó claramente. Se aclaro la garganta y tosió para fingir una voz gruesa. UN TOTAL FRACASO.

Ya… sal de una vez o llamare a la policía -¿Por qué llamaría a la policía si él se metió al callejón? Pensó.

Resignado suspiro y a las justas se paró acercándose hacia la luz que lo apuntaba, escucho como el otro hizo un sonido de sorpresa y se odio un momento.

¿Sebastián? ¿Qué te paso?- mateo se acercó rápidamente al contrario, tomando su rostro con algo de brusquedad haciendo que siseara por el dolor. – perdón…

Agh, no importa- agarro su mochila que estaba tirada en una esquina y limpio sus lágrimas con fuerza, los hijos de perra habían roto sus cuadernos.

Rodeo a un impactado mateo y salió rápidamente del callejón siendo seguido por el contrario después de reaccionar.

Hey, Sebastián ¿Quién fue?- lo tomo por la muñeca deteniéndolo, quería respuestas, estaba impactado por los golpes en el pequeño rostro, pero solo escucho una risa seca.

¿Para qué? ¿Harás algo? – el pálido levanto la cara hacia el contrario, sus golpes y lágrimas haciéndose visibles con mayor facilidad- ¿Defenderás al maricon del instituto? ¿Confesaras que te besas con él? ¿Qué conmigo puedes ser tú realmente? ¿Ah? ¿Harás algo realmente?

El otro solo abrió la boca pero no salió nada de ella, no sabía que decir.

Eso pensé… adiós Mateo- Sebastián se separó rápidamente y corrió hacia su casa con las pocas fuerzas que le quedaban.

Esa noche fue consolado por su madre y lloro entre las mantas gruesas con el chocolate caliente. ¿Por qué se enamoró del closetero perfecto del instituto? ¿Por qué no del maestro de ciencias, que también era joven y atractivo? Rio por sus pensamientos un momento y se dispuso a dormir para poder enfrentar el día siguiente.


"Pero soy el único que te puede hacer sentir bien, soy el único que piensas en la noche, bebé no mientas..."


Mientras tanto, Mateo estaba rodando en su cama sin poder dormir. Eran las cuatro de la mañana, su tarea no estaba terminada, en el instituto tenía tres reuniones, su cabeza quería empezar a dolerle y su corazón tenía un dolor sin explicación, o al menos eso quería pensar.

Recordar a Sebastián con golpes en su rostro y llorando no lo dejaba dormir, sacudió la cabeza y se puso a pensar en quienes posiblemente golpearon al ojiverde pero había muchos que despreciaban a Sebastián, ya sea por sus buenas notas, por estar en casi todos los clubes y resaltar en estos o simplemente por ser… gay.

Largo un suspiro y checo el reloj en su mesita de noche, recordó lo que le dijo Sebastián antes de correr “¿harás algo realmente?” ¿Hará algo realmente? No lo sabe, tenía miedo, siempre había hecho las cosas en función de los demás, de sus padres, profesores o ante cualquier autoridad, sonara tan patético pero con el tiempo gracias a eso realmente ahora sabe quién es y quien quiere ser. O al menos eso quiere pensar a esas horas que necesita descansar. Sin más, se dio media vuelta en su cama y durmió hasta que su alarma chille para entrar al instituto y volver a hacer el mismo chico de siempre. Buenas notas, buen rostro y una perfecta vida institucional.

Cerro su casillero con fuerza y trato de respirar calmado, su cuerpo estaba cansado y su mente estaba doliendo, no tuvo buena noche pensando en su vida y de un muchacho de cabello rizado, claro.

Hola Mateo…- su vista se dirigió a su lado y forzó una sonrisa ante la tímida chica - te quería preguntar… si tu quisieras ser mi…-

Lo lamento Daniela, no tengo humor para una declaración ahora con perm- una risa nada disimulada hizo que elevara una ceja y volviera con la chica que ahora tapaba su boca.- ¿Dije algo gracioso…?

Así es Mateo, yo solo te, uhm ¿necesito? Si, te necesito como mi tutor de matemáticas- Daniela asintió con una sonrisa y el solo suspiro queriendo morir ahí.

Agh, perdón pero es que mayormente se me declaran y hoy no tengo un buen humor- se cortó a si mismo al ver como la chica reprimía otra carcajada.

Quién lo diría, Mateo no todas están a tus pies ¿y si vas a hacer mi tutor?- la chica sonrió de lado con simpatía, él sonrió también y asintió.- genial, eras mi último recurso para esa materia… así que con declaraciones casi diarias… ¿te refieres a todas las descerebradas o al pequeño Sebastián?

Daniela comenzó a avanzar y él se posiciono junto a ella para ir a las clases de matemática que compartían. ¿Cómo conocía ella a Sebastián?

-Es mi primo y aun si no lo fuera ¿Quién no conoce al chico acosador?

-¿Cómo…?

Pensaste en voz alta- la chica rio y se volteo hacia él, ¿era su prima? Su cara era de sorpresa- no pongas esa cara que si lloro de la risa se me corre el maquillaje.- tosió un poco disipando la risa y lo paro a un lado de la puerta del salón, su mirada se volvió más filosa y él se tensó ante la chica.

Mateo, te hare una pregunta y me dirás la verdad ¿entiendes?- su voz salió baja como si fuera un secreto a punto de ser revelado, el asintió inseguro y extrañado- ¿te gusta Sebastián o solo estás jugando con él?

Mateo observo perplejo a la contraria, Daniela no parecía bromear con su pregunta.

Eh… n-no lo sé… -respondió titubeando, la contraria alzo una ceja.

¿No lo sabes? - Daniela hablo despacio tronándose un poco roja, furia tal vez…

¡No! ¡Bueno si! O-osea… - el chico empezó a mover sus manos nervioso frente a ella, no quería que sus palabras sean mal interpretadas. – me refiero a que no estoy seguro de mis sentimientos.

La chica pareció relajarse y asintió, ambos entraron a matemáticas y se ubicaron al frente para empezar con la lección del día.

¿Por qué no estás seguro? - Daniela le susurro en voz baja mientras copiaban los ejercicios de la pizarra. - ¿Por qué algo te está haciendo confundir no?

El asintió y pensó si sería correcto contarle sus encuentros con Sebastián, a pesar que estos no eran más que besos y unos cuantos mimos.

Veras… yo… ahm, él y yo ya…- ¡jóvenes! ¿Su plática esta interesante? ¿Por qué uno de ustedes no pasa al frente y resuelve un problema? ¿O prefieren continuar su plática fuera de mi clase?

La maestra fijo su vista en ellos, uh al parecer no saben cotillear sin ser descubiertos. Estaban en problemas.

Mateo rápidamente se puso de pie todos creyeron que pasaría al frente para resolver el problema, pero grande fue su sorpresa que tomo sus cosas y fue en dirección a la puerta, con un ademan pidió que Daniela lo siguiera, la cual no se resistió, le aburría esa clase sin contar que no entendía. ¿De números a letras, era en serio?

Afuera del aula, la profesora les dio el famoso papel verdoso que nadie quería tener en manos, era la primera vez que ambos obtenían lugar en el aula de detención, pero era una oportunidad para aclarar dudas y sentimientos, se dirigieron al lugar en completo silencio con la secretaria frente suyo guiándolos.

Bien chicos pasen y no me hagan un alboroto, pero es la primera vez que llegan así que espero no vuelva a pasar- la secretaria les abrió la puerta dando paso a un par de chicos más junto con una chica conversando entre ellos, el trio los ignora y ellos se van a una esquina del salón para hablar cómodamente.

¿Entonces que me ibas a decir? – Daniela hablo mirándolo seriamente de frente, atenta a cualquier confesión, la cual Mateo no tardo en soltar.

Aparte de las confesiones seguidas por parte de Sebastián de forma pública, nos hemos visto y hablado sobre… diferentes temas… si, eso. Ah…- pero precisamente Mateo no era alguien claro a la hora de hablar sobre sus sentimientos, Daniela rodo los ojos con diversión y hablo ella. - no han hablado precisamente Mateo, ya lo sé, lo que quiero saber es por qué mierda no lo defiendes cuando lo joden.

La expresión de Mateo se tornó un tanto confusa y culpable, no era la primera vez que molestaban a Sebastián.

Porque soy un cobarde… no merezco los sentimientos de Sebastián, ni siquiera sé quiénes son los hijos de puta para avisar el director o algún profesor y eso me tiene tan frustrado – Mateo hablo rápido y exhalo todo el aire, había dicho lo que pensaba.

¿Cómo que no sabes quiénes son? – la chica frunció su ceño y ladeo su cabeza.

¿Crees que si lo supiera no hubiera hecho algo, aunque sea de forma indirecta? Joder, él es único con el que me siento cómodo, sin necesidad de fingir, me siento bien. –susurro lo último con agotamiento.

Está bien, tranquilo, sabremos quienes hacen eso a Sebas por el mismo porque si no, no sé qué voy a hacer- Mateo asintió.

¿Si hablamos con su mama? ¿O su papa? - Daniela hizo una mueca y negó con la cabeza- no quiere que ellos sepan, su mama piensa que cuando llega llorando a su casa es porque tú lo rechazaste de nuevo.

Oh no, su mama tiene una mala impresión de mi entonces, agh – Mateo arrugo la cara y Daniela sonrió ligeramente.

Prácticamente pero cuando se aclare todo ya no va a pensar eso de ti, tenemos que saber quiénes son…- Daniela con Mateo se sumieron en un silencio después de esa oración, como una misión silenciosa en la que estaban de acuerdo, hasta que una voz hablo a sus espaldas.

¿Quieren saber quién golpea a tu acosador, Mateo? – Daniela volteo la cara y observo a la otra chica con detenimiento asintiendo, la contraria sonrió casi con falsedad. Casi.

¿Quiénes son? ¿Los conoces? - Mateo hablo apresurado, haciendo que la chica alce una ceja y asintiera con una ligera sonrisa ladina en sus labios.

Se los diré, pero necesito algo a cambio- la de cabello blanco teñido se puso seria de un momento a otro, Daniela no parecía sorprendida.

¿Qué es? - Mateo solo quería ayudar a Sebastián. – espera ¿Cuál es tu nombre?

Sara Jones y necesito que me aumentes unos cuantos puntos en biología para poder pasar el curso al menos ¿entiendes? - susurro la chica acercándose donde ellos, dejando de lado al par que no se mosqueo por la acción.

¿Está loca? ¿Cómo vamos…? - Daniela negó con la cabeza, pero fue interrumpida por Mateo.

Hecho - Sara sonrió- ¿Quiénes son?

Es mi medio hermano con los idiotas de sus amigos- pronuncio con el ceño arrugado- pero tengo algo con lo que pueden amenazarlo, creo, si es lo quieren.

Mateo negó- no tenemos que amenazarlo, aunque me encantaría golpearlos, voy a hablar con el director.

Claro y él te va a hacer caso tsk, todos sabemos que el director es un amargado- Sara rodo los ojos.

Conmigo entenderá lo que el idiota de tu hermano y sus amigos hacen con Sebastián- Mateo mostro una sonrisa distinta y les guiño el ojo a ambas chicas.

Medio hermano, ese descerebrado lamentablemente vive conmigo. - recalco rápidamente Sara con disgusto. El resto hizo una mueca.

Bueno, que termine el castigo y hablo con el director- murmuro Mateo. “tengo que hacer las cosas bien ahora”

El par asintió y el presidente estudiantil se recostó para dormir y así matar un poco el tiempo.

“Otros amantes no te dan suerte

Porque soy el único que te ha hecho enamorarte

Tu veras

Solo cállate”

La alarma sonó a su lado y solo quiso enterrar su cabeza entre las almohadas, no quería ver a Mateo o al estúpido de Chris Jones junto a su grupito, estaba cansado, se sentía rendido e idiota.

¿Por qué siquiera sigue pensando en Mateo? Se levantó de un salto y gruño en dirección al baño, odiaba el instituto, tenía ganas de faltar ese día, pero las notas buenas no caen del cielo.

Se alisto con rapidez para desayunar, su rostro aun le dolía por los golpes, pero agradeció al maquillaje de su madre, la noche anterior ella se enteró que lo hastiaban e indignada decreto que ese día iba a hablar con el director y el no iba detenerla, estaba harto de todo las estupideces y maltratos que recibía así que accedió a que su madre fuera al instituto.

Pero lo que no esperó ver al entrar a la oficina del director era a un Mateo siendo detenido por un par de profesores y a la enfermera del instituto ayudando a Chris en el piso ya que su rostro estaba con sangre. El resto del grupo del último se encontraba a un lado de la habitación y cuando todas las personas se voltearon a verlo a su madre y a él se sintió repentinamente cohibido.

Señora Daft, Sebastián, llegan en el momento oportuno – la madre se adentró a la habitación y se sentó frente al director, ignorando a los demás, Sebastián solo se quedó en la puerta esperando la respuesta de su madre.

Carlos, por favor explícame lo que pasa porque no quiero creer que has sabido de las agresiones contra Sebastián y no hallas hecho nada- Mateo volteo su rostro en dirección al escritorio, soltándose del agarre de los profesores, con la misma expresión de confusión de Sebastián. ¿Carlos? ¿De dónde había tanta confianza?

Sofía, veras, yo no sabía absolutamente nada de los abusos contra tu hijo hasta que hoy, Mateo, vino a desenmascarar a este grupo de estudiantes, ya estamos haciendo lo correspondiente, pero tuvimos un pequeño percance entre los muchachos- hablo calmadamente y viendo a Mateo con seriedad haciendo ademan a sus acciones- pero ya están expulsados, definidamente. No hay de qué preocuparse más.

¿¡Pequeño percance!? ¡Director, me rompió la nariz! - Chris grito señalando a Mateo que no se inmuto a su grito y sonrió de medio lado satisfecho por al menos dejarle una fractura.

Sebastián solo vio como Chris y sus amigos pasaron por su adelante siendo regañados por sus respectivos padres en un par de horas, se había acabado, ya no lo fastidiarían más, Mateo estaba a un lado del director y recién noto como este hablaba con su madre.

Eh, mama saldré un rato ¿sí? Cuando acaben de hablar me avisas, con permiso director, Mateo. – su vista se movía rápidamente y cuando salió soltó un suspiro pesado, su madre se conocía con el director porque habían sido amigos en la universidad, no sabía eso. Ya había agradecido con anterioridad al director y de manera rápida a Mateo también. Su madre lo noto, pero tampoco insisto en algún contacto más o siquiera presentación, el director se encargó de eso y también le dijo que era su hijo, segunda cosa que tampoco sabía.

Estaba sentado pensando en sus sentimientos hacia Mateo, estaba agradecido que le haya tirado un puñete a Chris pero aún estaba dolido de que el realmente esperara tanto para hacer algo y no se refería a que acusara a Jones sino que lo tratara con indiferencia en cada confesión estúpida que se le había hecho en público, a pesar de ser su culpa por insistir y seguirle el juego.

Mateo se sentó a su lado y el solo se levantó por inercia, no quería hablar con él, sabía que caería de nuevo y su corazón ya se resignó a ser rechazado definitivamente.

Por favor, solo dame una oportunidad para hacer las cosas bien esta vez. –Mateo hablo a sus espaldas, tenía apresada su mano para que no se fuera. -solo una.

Yo... no estoy seguro Mateo, ni siquiera sabía que tu papa era el director, así jamás te hubiera molestado con tanta cosa de confesarme a cada rato y- y…eso- termino de hablar de forma insegura. – no creo que sea correcto para ti involucrarnos.

¿Correcto?- Mateo sonó un poco molesto- creo que yo puedo decidir de quien enamorarme sin que mi padre se interponga o lo que el instituto piense sobre mi ¿no crees?

Mateo ya estaba de pie al lado de Sebastián, quien solo observaba callado la puerta de la dirección, no debí decir eso, es hipócrita porque me vale un cuerno lo que los demás piensan pensó. Mordisqueo sus labios con nervios, no sabía qué hacer y el contrario solo lo estaba contemplando, pensando cómo es que Sebastián, tan guapo y sociable, se fijó en él que era un tanto asocial a pesar de ser el presidente de clase y jugador principal.

Si, tienes razón, perdón- musito minutos después para romper el silencio-

Está bien, no tiene relevancia ahora- suspiro Mateo, rascándose la nuca con nerviosismo, no sabe cómo decirle lo que siente a Sebastián, siempre fue torpe con sus sentimientos y se volvía más torpe cuando estaba en presencia del más bajo.

Sebastián, sé que tal vez esto suene patético y pobre en romance pero realmente soy un idiota completo a la hora de hablar de mis sentimientos- Mateo se armó de valor y tomo el rostro de Sebastián entre sus manos, estaba viendo directo a los ojos del rizado, siendo sincero continuo- pero realmente me gustas, no, estoy enamorado completamente de ti y siempre he sido inseguro con todo y por eso no podía darte una respuesta en cada confesión que te arriesgabas en hacer, ni siquiera cuando ya habíamos pasado a darnos besos a escondidas o a vernos entre horas para hablar cosas sin importancia, pero ya no tengo miedo, no me importa si a mi padre no le gusta o si el instituto entero empieza murmurar a mis espaldas, siempre todo me pareció importante hasta lo que no lo es pero cuando te bese, Dios, jure por mi madre que tu sin duda eres lo más resaltante de todo mi mundo lleno de responsabilidades, tareas y ser el chico perfecto, y lo supe; siempre caeré a tus pies y tú siempre tendrás mi corazón a tu disposición. Te quiero Sebastián, demasiado y estoy dispuesto a sentir más, sin miedo, sin mentiras y sin escondernos ¿quieres mi novio?- finalizo con las mejillas rojas y nervioso.

Lo había hecho.

Se había confesado, en serio esta vez.

Sebastián lucia perdido en otro mundo, sonrosado hasta los orejas y con la boca abierta mientras Mateo estaba esperando una respuesta, aceptaría cualquier cosa, una aceptación o un rechazo.

Si acepto- Sebastián murmuro aun en la impresión de que realmente fue tomado en serio por el mayor. –

Mateo sonrió en grande y apretujo con cariño el rostro del contrario y no le importo escuchar que la puerta de la dirección se habría, se lanzó a besar con felicidad al más bajo, fue correspondido al instante y todo era perfecto.

Mateo- la voz del director sonó sorprendida.

¡Lo sabía! ¡Tú eres quien le rompió le corazón a mi bebe! – Sofía señalo al joven alto con cierto enfado en su tono.

Los chicos se separaron y sabían que no todo estaba resuelto cuando escucharon a ambos adultos, Sebastián sonrió haciendo que sus hoyuelos salgan a relucir y con su habitual entusiasmo jalo a Mateo, quien solo se dejó hacer de forma alegre, hacia ambos padres.

Mama, él es Mateo O´Brien, y si me rompió el corazón pero ya se aclaró así que ¡ya es mi novio! –chillo lo último con alegría y su mama lo observo sonriendo, su bebe estaba feliz, no pedía más en su vida.

Señora lamento la confusión sobre Sebastián- hablo avergonzado Mateo y Sofía le quito importancia con un ademan.

Pero que no se vuelva a repetir muchacho- le advirtió seria y el contraria asintió al instante. – bien, creo deberías hablar con tu padre. –con su quijada la señora señalo al hombre que lo veía sereno.

Suspiro, su padre lo había criado desde que era un bebe, su madre lamentablemente había fallecido en el parto y quedo viudo. Es gran padre sin dudas. Mientras mateo se acercaba de la mano con Sebastián se sentía más seguro, estaba seguro que su padre lo amaría sobre todo y se encariñaría con el menor.

Papa, él es Sebastián Brown, le rompí el corazón pero lo arregle y ahora somos novios.- Hablo frente al hombre que solo le sonrió y asintió divertido.

Ya lo sabía, tú estabas tan molesto con ese grupo de chicos que sin duda alguna era por algo más allá de su mal comportamiento- rio el director observando a Sebastián- El jamás a golpeo a alguien en su vida Sebastián! – rio más fuerte para pasar a abrazar a ambos. – te quiero demasiado hijo.

Yo también papa – respondió Mateo con una sonrisa de alivio.

Bueno, para celebrar ¡cena en mi casa! – Hablo Sofía muy entusiasta- aún hay que presentarte ante mi esposo, cariño y de él no te salvas- miro divertida a Mateo quien sonrió de lado nervioso.

¡Mama! No lo asustes- hablo rápidamente Sebastián- no le hagas caso, mi papa es adorable- susurro por lo bajo a su novio.

Mateo ensancho su sonrisa, sin duda alguna su pequeño acosador había reinado en su corazón finalmente.

FIN


SEBASTIAN


MATEO

me gusto la ropa, solo pondré eso. *pulgares arriba*


¡Espero que les haya gustado la historia!

Comenta que te pareció y déjame un corazoncito <3

°Soy Luke y gracias por leer°

Oct. 6, 2020, 2:12 a.m. 0 Report Embed Follow story
0
The End

Meet the author

LUKE Hola, soy Luke. Escribo muchos cortos y de todo. Bienvenido/a, espero te guste mis escritos. Me encuentras en... Wattpad como: @LuKe0728 Sweek como: @LU2807KE

Comment something

Post!
No comments yet. Be the first to say something!
~

Related stories