fepereyra Federico Pereyra

Thobias Willson es un viejo cascarrabias que ha comprado la casa que piensa llamar hogar, y a un muy buen precio, pero hará caso omiso de las advertencias de aquellos que conocen el tenebroso pasado de la finca lo que le traerá graves problemas.


Horror Ghost stories All public.

#horror #demonios #terror #fantasmas #casa-embrujada
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Nuevo Hogar

Thobias Willson observaba la casa que recientemente había comprado y que de ahora en más llamaría su hogar. Era una antigua edificación de ladrillos con dos plantas y techo a dos aguas de rojizas tejas, un precioso porche blanco que se unía a la calle por un camino de piedras grises. Suspiro, estaba muy contento con su compra aquella enorme vivienda le había costado muy poco ya que su anterior dueño había muerto en ella. Según tenía entendido aquel hecho había ocurrido en la cocina y el viejo hombre murió de un ataque cardíaco, eso no le importaba era un hombre adulto, seguramente en muchas casas personas habían muerto y nadie lo sabía, así que si por eso se ahorraba una buena cantidad de billetes mejor para él.

La casa estaba amueblada con un estilo muy antiguo y opulento, que a su nuevo dueño le parecía de lo más exquisito. Viejos muebles de madera tapizados en cuero rojo se alzaban como un recordatorio de tiempos pasados, pesadas cortinas colgaban sobre los gigantescos ventanales de cristal y una espesa alfombra cubría el piso de caoba frente a la enorme chimenea de la sala de estar. Caminó hacia la cocina, el lugar de tan sonada muerte, nada parecía indicar que allí hubiese ocurrido una desgracia, es más todo se veía como si no hubiese pasado nada allí, todo estaba cubierto por una gruesa capa de polvo. Thobias se cruzó de brazos y pensó que ya contrataría a alguien para que limpiara aquel lugar, subió la escalera para decidir qué dormitorio tomaría como suyo.

Tras revisar tres habitaciones que difícilmente podrían denominarse pequeñas el nuevo propietario dio con el dormitorio principal. Una habitación del doble de tamaño que cualquiera de las otras de la casa, que sumándole el baño en suite la convirtió en la elegida. Thobias deambulo por la habitación mirando los viejos muebles de madera oscura, se detuvo un momento para deleitarse con el tacto del dosel marfil de aquella vieja cama. Cuando se dio la vuelta para salir de la habitación reparó en un cuadro que estaba frente a la cama, sorprendiendose de no haberse percatado de él antes. El cuadro retrataba a una pálida mujer desnuda de pelo negro que acostada de espaldas al observador mostraba sus preciosas curvas, le pareció ,por alguna extraña razón, una hermosa pintura y decidió conservarla donde estaba.

Tres días después toda la mudanza estaba por fin completa, Thobias tuvo que cambiar algunos muebles porque su antigüedad ya les había pasado factura y darle una nueva capa de pintura a varias habitaciones porque la misma ya se estaba descascarando por el inclemente paso del tiempo. Ese día le llegaría nuevo mobiliario, para reponer aquellos que no habían sobrevivido, así que esperaba tranquilamente escuchando música en un viejo tocadiscos que encontró en la casa, adoraba aquel sonido de antaño y pasó la mayor parte de su tiempo escuchando las notas musicales emanadas por aquella vieja máquina. A las 15:45 alguien toco el timbre, el dueño se levantó de la poltrona y espió por la mirilla, parado frente a él estaba un chico de no más de veinte años de cabello sucio y revuelto que vestía un mono azul. Abrió la puerta y saludó al joven que traía sus nuevos muebles, tras unas indicaciones el chico y otro hombre colocaron una cómoda y un armario en sus respectivos lugares y procedieron a irse. El más joven de los obreros antes de irse le hablo de algo extraño al dueño del hogar.

ㅡ Hombre, tienes huevos para venir a vivir a una casa embrujadaㅡ

El dueño lo miró con cara de no comprender que estaba diciendo.

ㅡ ¿No lo sabes, viejo? Vives en una casa embrujada, dicen que hay un fantasma que ha matado a todos los dueños. Yo no podría vivir en un lugar así, la energía negativa es peligrosa envenena el almaㅡ

Thobias lo miró severamente y le cerró la puerta en la cara.

ㅡ Idiota ㅡ Pensó y volvió a sus labores diarias.

Esa noche por alguna extraña razón las palabras del chico de la entrega le quedaron en la mente y soñó con ellas. En su sueño se levantaba a mitad de la noche por un vaso de agua y mientras descendía por las escaleras a oscuras escuchó unos sonidos provenientes de la cocina, tomó un paraguas que estaba guardado al final de la escalera.

ㅡ Mejor es nadaㅡ Pensó mientras lo examinaba y se aventuró en las oscuras profundidades de su morada.

ㅡ ¿Quién está ahí? ㅡ Preguntó antes de entrar a la cocina ㅡ Muestrese, estoy armado ㅡ Dijo cuando no obtuvo respuestas.

Entro de puntillas para tratar de evitar dar a conocer su posición al invasor, su corazón latía tan fuerte que creyó que quien estuviera ahí lo podría escuchar, pero para su alegría no vio a nadie allí, todo estaba como lo había dejado. Se relajó por un momento, su pulso comenzó a normalizarse y su corazón volvió a su lugar, pero la calma no duró mucho. Un gemido detrás de él lo hizo sobresaltarse y voltearse a gran velocidad, en un principio no vio nada pero prestando un poco más de atención vio algo detrás de la isla de mármol, ese algo se movía y retorcía como si fuera víctima de un gran dolor. Camino muy lentamente de nuevo con el corazón en la boca y el paraguas al frente, las sombras no le permitían ver con claridad lo que había allí pero cuando dió la vuelta a la esquina la sangre se le heló. Un anciano casi cadavérico estaba acuclillado desnudo en el frío piso de su cocina, el hombre de escaso cabello blanco temblaba y castañeaba sus dientes.

ㅡ ¿Señor se encuentra usted bien? ¿Cómo entró? ㅡ Dijo el dueño de la casa mientras se arrodillaba junto al anciano, cuya piel del rostro parecía reseca y pegada a sus huesos, como si le hubiesen drenado toda el agua del cuerpo.

El desconocido lo miró con unos fríos ojos negros casi muertos y se paró frente a él, los colgajos de piel amarillenta se sacudían con el bamboleo del hombre al igual que el arrugado miembro del hombre que se mecía en un hirsuto mar de vellos púbicos sucios y negros. El hombre estiró un largo brazo con nudosas y callosas manos tratando de coger por la ropa al dueño de la casa pero su mano atravesó el pecho de Thobias dejándole una helada sensación. El invasor se desplomó nuevamente sobre el piso tomándose el pecho con una mano y trato de hablar.

ㅡ E..e...ella, ella... ㅡ Logró decir el anciano con una voz rasposa antes de que su cuerpo se deshiciera en un charco de sangre.

En ese momento un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo obligó a Thobias a salir de sus pesadillas. La ventana se había abierto mientras él dormía o quizás olvidó cerrarla antes de acostarse y el frío viento nocturno del otoño se introducía furtivamente en su habitación. Thobias como era de esperar debido a su carácter no le dio importancia a aquel sueño, seguramente el estúpido repartidor le dejó implantada la idea y por eso tuvo aquella pesadilla. Lo más curioso para el hombre fue que al levantarse de su cama para buscar algo de tomar fijo su vista en el cuadro de la mujer y creyó ver que la posición de la modelo había cambiado ligeramente, su torso ahora parecía estar más expuesto hacia el observador permitiendo ver mejor su generoso busto, se río y achaco aquello a su falta de sueño, decisión por la cual más tarde se arrepentiría.

Bajo las escaleras y se enfado mucho al escuchar que chirriaban, había pagado mucho dinero para que todo estuviera en condiciones, decidió que por la mañana llamaría al contratista para quejarse y hacer que viniera a arreglar su deficiente trabajo. Llegó a la cocina pero no encendió la luz, ya se había acostumbrado a su distribución y podía andar a oscuras sin ningún problema, abrió el refrigerador, la cerúlea luz de su interior lo cegó por un momento, tomó la botella de agua y se dirigió a donde estaban los vasos pero antes de llegar sintió humedad en sus pies descalzos, había un charco en el piso de la cocina. El señor Willson ya estaba comenzando a encolerizarse, llamaría al plomero a primera hora, otro imbecil mas que no sabe hacer su trabajo, pensó el dueño de la casa.

Regresó rápidamente a su habitación, no sin antes volverse a quejar de los sonidos de la escalera, colocó el vaso de agua sobre la mesita de luz y encendió la lámpara para secarse los pies antes de volver a introducirse en la cama. Se sobresaltó al ver que lo que tenía en los pies no era simple agua, sino que era un líquido rojizo bastante oscuro. Acercó la nariz a su pies para olfatearlo y percibió un aroma metálico.

ㅡ ¿Sangre? ㅡ Pensó nervioso, sin dudar decidió llamar a la policía pero una voz lo detuvo.

ㅡ No temas cariño, todo va a estar bienㅡ

Thobias busco por la habitación el origen de aquella voz femenina y justo frente a él vio como desde el cuadro que había allí la mujer se arrastraba desde el cuadro por la pared hasta quedar de pie frente a él. La mujer estaba desnuda al igual que en la pintura, su largo y negro pelo colgaba por su espalda, llegandole casi hasta sus nalgas, sus ojos verdes eran fríos como la roca y tenían una pizca de malicia a su vez que parecían divertirse ante el terror del hombre.

ㅡ A pasado mucho tiempo desde que alguien vino a vivir a mi antigua casa así estoy bastante hambrienta. Parece que serás un buen bocadilloㅡ Dijo la mujer señalando el vientre redondo de Thobias.

ㅡ Corré, rápido la ventanaㅡ Otra voz se unió a la conversación, era el viejo desnudo de su sueño. Apenas dijo estas palabras la mujer hizo desaparecer aquel fantasma con un leve movimiento de manos.

Thobias pudo salir de su estado de estupor y logró clavar la vista en la ventana, que era la salida más próxima, pero apenas hizo eso la mujer se abalanzó sobre su cuello, lo levantó del mismo casi un metro del suelo y le habló.

ㅡ Ni lo pienses mantecosoㅡ

El hombre se retorcía de dolor y siseaba desesperado por un poco de aire, la mujer lo estaba estrangulando con gran brío.

ㅡ Quédate quieto idiotaㅡ Dijo la mujer y estampó su cabeza contra la pared, produciendo un poderoso estruendo y redecorando la misma con los restos de sesos y hueso de la cabeza del fallecido. La mujer dejó caer el cuerpo inerte al suelo y se sentó junto a este, metió sus largos dedos en el hueco que había abierto y sacó un pedazo de cerebro, se relamió y se lo llevó a la boca, repitió este procedimiento hasta acabar con el cuerpo de Thobias, ahora solo le quedaba esperar a un nuevo inquilino por lo que volvió a su cuadro y se colocó en posición a la espera de su nueva comida.

Aug. 29, 2020, 2:27 p.m. 0 Report Embed Follow story
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To be continued...

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Federico Pereyra Soy un estudiante de ciencia amante de la escritura y los monstruos. Aquí podrán encontrar toda clase de relatos sobre terror, fantasía y ciencia ficción.

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