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Aquella mañana en la rutina típica de cualquier estudiante de secundaria, te movías por los pasadizos repletos de alumnos extasiados. Quedaban tres semanas para la graduación y parecía como si el acontecimiento fuera a ser ya mismo. Conversaciones sobre vestidos, estrategias de cómo meter alcohol sin que los profesores se dieran cuenta, invitaciones al baile con espectáculo que rozaban el bochorno, y un largo etcétera. Mientras, tú lo único que querías era que pasaran las 168 horas de cada semana para ser libre al fin. Ni siquiera tenías pensado asistir, no estabas para nada interesada en continuar viendo la parafernalia jerárquica del instituto cuando coronaran al rey y la reina del baile.


Las clases, que después de los exámenes ya no tenían sentido alguno, habían terminado por ese día. Así que lo siguiente era tarde en el club de matemáticas. A esas alturas del curso tampoco hacíais mucho allí. Las olimpiadas habían pasado hacía como un mes y vuestras actividades consistían en ver películas o pasar las horas hablando. Al abrir tu taquilla para dejar tus cosas, te encontraste con una nota. En el papel rasgado se leía: "Ven al gimnasio cuando termines". La única persona que podría haber dejado aquello dentro era tu amiga Liz. Conocíais vuestras contraseñas y aunque te extrañó la ordenada letra sobre la hoja, lo atribuiste a que se habría aburrido con ganas en clase. Pues la escritura de Liz era pésima.


Sin más recorriste el camino hasta llegar a la parte del instituto a la que en raras ocasiones ibas si no era por las clases. El lugar apestaba a sudor y testosterona. Para tu sorpresa estaba completamente vacío y no veías a tu amiga ni en las gradas, ni en ninguna de las salidas.


- ¿Liz?- la nombraste haciendo eco en el recinto.

- No es Liz quien te ha citado aquí.


Te volviste hacia la voz masculina que había resonado en las paredes del mismo modo que la tuya. Vestido con vaqueros y una camiseta blanca, Jeon Jungkook se acercaba hasta ti con el bolso deportivo colgado al hombro. Su negro cabello aún estaba húmedo y la fragancia a jabón limpio que desprendía inundó tus fosas nasales en cuanto lo tuviste delante. Probablemente debían de haber terminado de entrenar hacía poco.


- Tú...- balbuceaste frunciendo el entrecejo.


No pudiste evitar recorrer el espacio con la mirada para volver a él. ¿Se estaba dirigiendo a ti?


- Quería hablar contigo.

- Espera un momento. Entonces... ¿la nota en mi taquilla era tuya?


Él asintió. Te miraba expectante y tragó saliva.


- ¿Y qué es lo que se supone que tienes que hablar conmigo?


Aún no podías creer que el famoso Jeon Jungkook, la cabecilla del equipo del instituto, el chico en boca de todos, pretendiera decirte algo. Nunca os habíais dirigido la palabra, mucho menos mantenido una conversación. ¿Por qué empezar ahora?


- Ven conmigo al baile.


Las palabras salieron disparadas por su boca. No habías escuchado mal. Claramente había dicho lo que había dicho. Tu cerebro se bloqueó y respondiste de forma automática y brusca.


- ¡¿Qué?! ¡No!


Diste un paso atrás sin ser consciente de ello. A Jeon Jungkook se le hundieron los hombros en el suspiro que dejó escapar.


- Pero si no lo has pensado ni por un momento. ¿Por qué no?

- ¿Tengo que enumerar la razones?- respondiste alzando tus manos en un gesto de duda fingida.


Comenzabas a volver en ti. Su propuesta te había pillado tan desprevenida que por unos instantes no habías sabido ni siquiera si todo eso estaba sucediendo de verdad. Ahora toda esa situación te estaba resultado incluso chistosa.


- ¿Sabes cuántas hay que querrían estar en tu lugar?

- ¿Sí?- preguntaste de forma irónica.- Como más de la mitad del instituto. Pero no voy a ser yo. Puedes buscar a otra que se meta en tu cama esa noche, lo siento.


El chico abrió los ojos de par en par ante tu sugerencia. Parecía que empezaba a perder la paciencia.


- ¡¿Y por qué supones eso?!

- Es lo que el 98% de los estudiantes pretende hacer el día de la graduación. Mantener relaciones sexuales, quiero decir, no lo de meterse en tu cama.- aclaraste.


Aunque pensaste que existía una gran posibilidad de que eso también. Jungkook negó con la cabeza cuando quiso rebatirte aquello.


- Escucha yo-

- ¡Espeeera!- lo interrumpiste cuando una idea de lo que podría estar pasando vino a tu cabeza.- ¡Ya sé lo que pretendes!- lo señalaste abriendo tus ojos mientras reías.- ¿Cuánto te has apostado con tus amigos del equipo? ¿Cuánto por lograr invitar a una de las empollonas y después mofarse dejándola plantada?

- Oye no hay ninguna apuesta... Quiero llevarte al baile de verdad.


¿Era desilusión lo que cruzaba su rostro? No. Claramente estaba actuando.


- Mira, Jeon Jungkook. Tú y yo en ese baile es algo que no va a pasar. Y ahora si me disculpas, tengo prisa.


No te demoraste mucho más y abandonaste el gimnasio sin volver a mirarlo.



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Aug. 25, 2020, 2:41 p.m. 0 Report Embed Follow story
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