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Libro de One-shots. En donde Jungkook y Hoseok son los protagonistas de diversas películas y series. Pareja: Jeon Jungkook/Jung Hoseok Temática: romance, au Advertencias: lemon, lenguaje vulgar


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Lluvia de estrellas

Serie: The Twilight Zone (2019)

Temporada 1, capítulo 7: Not All Men


—Por supuesto que sí, señor.


—Necesito los sujetos de prueba para el lunes. ¿Está seguro de que podrá hacerlo? ¿O debo buscar a alguien más?


—Le tendré todo listo para el lunes, señor. Sólo quería preguntarle si, aunque tan sólo lleve un par de meses en la empresa le parece bien si yo administro las pruebas.


—No es cosa de niños.


—Puedo ser responsable.


—Buenas noches señor Jung.


El sonido del pitido anunciando que su jefe había terminado la llamada fue lo siguiente que escuchó a través de la línea.


Hoseok suspiró decepcionado, apoyando ambos codos en su escritorio mientras enterraba su rostro en sus manos.


El día había sido largo, muy largo. Ser el novato en una nueva empresa no era nada fácil, y menos para Jung Hoseok. Desde una temprana edad se había mostrado como el tipo de persona que lucharía por sus sueños en el futuro: alguien perseverante, ordenado y luchador.


Se consideraba alguien trabajador y humilde, y aunque algunas veces la tenga difícil, intentaba no perder sus sonrisa, no se dejaba derrotar ante la vida, intentaba siempre auto-superarse.


—Sabes Hoseok, no necesitas aceptar todo lo que el señor Kim te pida.


Hoseok alzó la mirada, quitando ambas manos de su rostro, encontrándose con los penetrantes ojos de su compañero de trabajo, Jeon Jungkook, el cual estaba apoyando contra el escritorio de Hoseok, sonriente.


—No es molestia — le respondió mientras fingía estar escribiendo algo en su computadora, evitando sonrojarse, como cada vez que su guapo compañero de trabajo entablaba conversación con él.


—Puedes intentar decir que no a veces, ¿sabes? — contraatacó Jungkook, sin perder su sonrisa.


—Mm — se lo pensó Hoseok, haciendo una pequeña mueca —. Es incómodo hacerlo. No me gusta parecer... poco solidario.


—Hablaré con el señor Kim. No es justo que te sobre esfuerces, no es bueno para ti — dijo dando media vuelta, para dirigirse seguramente al escritorio del señor Kim.


Jungkook, quien tenía un puesto más elevado en la empresa al haber trabajado durante varios años en aquel lugar, se llevaba bastante bien con su jefe, se podría decir que eran hasta amigos.


—No no no, enserio. No es necesario, Puedo hacerlo, soy capaz — dijo agachando la vista, apenado, deteniendo las acciones de Jungkook.


Enserio que le gustaba Jungkook. Desde que había empezado a trabajar en aquella nueva empresa, Jungkook había sido muy amable y lindo con él. Se preocupaba por él y le proponía constantemente su ayuda para cualquier cosa, aunque Hoseok no tuviera precisamente dificultades en desarrollar sus tareas de trabajo.


Recordó la primera vez que lo había visto, se había quedado mirándolo sin darse cuenta durante la reunión de presentación... y Jungkook se había dado cuenta, pero no había dicho nada, tan sólo había soltado una pequeña sonrisa al ver el rostro sonrojado de Hoseok desviando la mirada.


Demasiado guapo para su salud.


—¿Te gustaría ver la lluvia de estrellas esta noche? — la voz de Jungkook interrumpió sus pensamientos.


Hoseok volteó a verlo, sus ojos abiertos como platos.


—La lluvia de meteoritos — continuó Jungkook, luciendo algo nervioso —, será la más impresionante en 30 años.


—Tengo que contactar al laboratorio, reservar un espacio, buscar sujetos de prueba para el lunes y...


—Meteoritos — lo cortó Jungkook acercándose ligeramente, apoyando los codos en el escritorio de Hoseok —. Palomitas — empezó a enumerar con sus dedos las palabras que decía —. Y... ¿langosta? ¿O tal vez pizza? — preguntó sonriente.


«Idiota, te está pidiendo una cita», se dijo a sí mismo.


—...


«Espera, ¿una cita?», realizó de repente.


—Ah — terminó diciendo. No se esperaba aquello.


Mantuvo la mirada fija en el fondo de pantalla de su computadora, el cual consistía en un feo y simple fondo de color gris, antes de levantar nuevamente la mirada para encontrarse con la penetrante pero mirada de Jungkook.


—Bueno — respondió finalmente, sus comisuras tirando hacia arriba en una pequeña sonrisa.


—¿Enserio? — preguntó Jungkook ligeramente sorprendido, al mismo tiempo que esbozaba una hermosa sonrisa de conejito, dejando a la vista sus dientes.


Y Hoseok se limitó a asentir mientras seguía sonriendo, con sus mejillas coloradas, sin ser capaz de articular otra palabra.


—Hasta luego — terminó diciendo, mirando tímidamente hacia otro lado.


—Hasta luego Hoseok — le respondió un sonriente Jungkook, antes de marcharse a su propio escritorio.


Y cuando estuvo fuera de su vista, Hoseok se permitió esbozar una gran sonrisa de tonto enamorado.


•••


Después del trabajo, Jungkook se había acercado a Hoseok nuevamente, ofreciéndose a pasar a buscarlo más tarde en la noche a su casa. Hoseok había rechazado la oferta amablemente, argumentando que le gustaba conducir y que no se perdería en el camino hacia la casa de Jungkook.


Al llegar a su departamento, se había precipitado a la ducha antes de dirigirse a su ropero, buscando desesperadamente algo decente.


Media hora después se encontraba frente al espejo, vistiendo un par de pantalones claros y una camiseta manga larga color negro. Peinó rápidamente su cabello antes de agarrar su abrigo y llaves para dirigirse a la tienda de la esquina, después de todo no podía llegar con las manos vacías.


Pero al aparcar su coche frente a la casa de Jungkook, la cual estaba situada en lo profundo del bosque, se quedó atónito.


La casa era muy linda, grande y espaciosa. Tenía la vista al lago, un lindo sendero rodeado de arbustos perfectamente recortados llevaba a la espaciosa entrada.


El vehículo de Jungkook se encontraba en la entrada, y mientras Hoseok bajaba de su auto pudo observar desde allí a Jungkook a través del gran ventanal.


A Hoseok le causó una sensación extraña y agradable al verlo allí, yendo de un lado para el otro, organizando cosas al azar, notablemente nervioso, preparando todo para... para Hoseok.


Aún no había realizado que Jungkook, la persona que lo hacía suspirar desde hace meses, lo haya invitado a una cita, en su casa.


Hoseok sonrió sonrojado, acomodando un par de mechones rebeldes de su algo largo cabello mientras se dirigía a tocar la puerta.


•••


—Gracias — dijo cuando Jungkook le sirvió una copa de vino.


Se encontraban en la espaciosa terraza de Jungkook, la cual quedaba directamente sobre el rio. Numerosas guirnaldas y velas decoraban el lugar, provocando que todo luzca mucho más acogedor.


En la mesa se encontraba una caja en la que anteriormente había una enorme pizza hawaiana, la cual había sido devorada por ambos. Hoseok se había sonrojado cuando Jungkook le había dicho que sabía que era su favorita. Y efectivamente, era su favorita, y no supo si era debido a la compañía de Jungkook, pero había sido la mejor pizza que había comido en toda su vida.


«Sólo lo mencioné una sola vez en el trabajo. ¿Enserio se acordó de mi pizza favorita?», pensó mientras observaba a Jungkook llenando su propia copa con el vino que había traído Hoseok.


Todo estaba yendo bien, habían cenado entre risas debido a las divertidas anécdotas de Jungkook. Y ahora ambos tenían sus copas elevadas en el aire, listos para hacer un brindis, antes de que Jungkook señalara a sus espaldas.


—Wao — murmuró.


Hoseok miró hacia donde Jungkook estaba señalando, intentando ver lo que había llamado la atención del mayor.


—¿Viste eso? — preguntó Jungkook, sonriente, mientras se dirigía hacia la baranda, mirando hacia el cielo —. Ven a ver esto Hobi, ya empezó.


Hoseok se dirigió hacia él, sonrojado ante el apodo de Jungkook.


—¿En dónde? — preguntó mientras se situaba a su lado, contra la barandilla, observando el cielo estrellado.


—En... — empezó a decir Jungkook, antes de posar suavemente su mano sobre el hombro de Hoseok —. ¿Puedo...?


Hoseok asintió nervioso mientras se dejaba guiar por Jungkook, el cual se había juntado más a él mientras giraba su cuerpo, señalando un punto en el cielo.


—Mira — le susurró cerca de su oreja.


Ahí Hoseok pudo distinguir la lluvia de meteoritos, los cuales iluminaban el cielo entero. Era hermoso.


Se quedaron un rato observando, embelesados ante tal espectáculo, antes de que Hoseok notara que estaba muy pegado a Jungkook.


Volteó a verlo, y Jungkook hizo lo mismo. Se quedaron observando un rato antes de juntar sus labios en un suave beso.


Hoseok sintió mariposas en su estómago mientras era rodeado por los fuertes brazos de Jungkook, al mismo tiempo que profundizaba el beso, abriendo sus bocas y rozando sus lenguas.


Se sentía tan bien, aún mejor de como lo había imaginado.


•••


—Me encantas — jadeaba Jungkook sobre su oreja, mientras empezaba a embestirlo de manera lenta, dejando que el cuerpo de Hoseok se adaptara a la intromisión.


Cuando Hoseok empezó a gemir y a pedir más, el mayor supo que estaba listo, por lo que empezó a acelerar el movimiento de sus caderas, penetrándolo profundamente, alcanzando su punto dulce con cada estocada.


—Jungkook — gemía Hoseok al sentir su interior ser invadido por el grueso miembro de Jungkook, el cual tocaba sin cesar su punto dulce, provocándole un inmenso placer con cada estocada.


Jungkook empezó a repartir varios besos en el cuello del menor, dejándole uno que otro chupetón, amando la sensación de aquellas estrechas paredes rodear deliciosamente su miembro, acelerando sus movimientos, provocando que los gemidos de Hoseok incrementaran.


Hoseok envolvió sus piernas alrededor de las caderas del mayor, apretándolo contra él mientras enterraba sus cortas uñas en la hancha espalda de Jungkook debido al intenso placer que estaba sintiendo.


—J-jungkook... estoy cerca — logró decir entre gemidos.


Al escuchar aquello Jungkook aceleró un poco más sus embestidas, hasta que sintió el interior de Hoseok apretarse alrededor de su pene cuando éste llegó a su orgasmo, manchando ambos pechos con gruesas tiras de semen mientras gemía fuertemente el nombre de Jungkook.


Jungkook gimió ante la estrechez mientras lo penetraba un par de veces más antes de jadear el nombre de Hoseok y derramarse en su interior, llenándolo con su caliente semilla.


Hoseok apretó el agarre de sus piernas alrededor del cuerpo de Jungkook al sentir que el mayor se empezaba a retirar de su interior lentamente. Quería permanecer un rato más unido a él.


—Me encantas Hobi... — murmuró Jungkook con voz ronca mientras volvía a besarlo profundamente, acunando su rostro entre sus manos.


—Jungkook — suspiraba Hoseok entre besos, totalmente eufórico y algo atontado tras el fuerte orgasmo que tuvo.


—¿Aceptarás una segunda cita? — le preguntó Jungkook sonriente mientras acariciaba delicadamente su rostro.


—Por supuesto. Y una tercera, y una cuarta. Y tal vez muchas más.


Los ojos de Jungkook brillaron de alegría ante su respuesta.


Lo besó nuevamente, esta vez sin prisa, dándole a entender a Hoseok que tenían todo el tiempo del mundo.

Aug. 23, 2020, 12:26 a.m. 0 Report Embed Follow story
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