jess-primus1592024728 Jess Primus

Aldana Gutiérrez es una adolescente que está pasando por la ruptura de su primer amor y la perdida de personas queridas. Recibe la invitación de su primo, para pasar las vacaciones de verano en la playa. Ella quiere alejarse de los comentarios maliciosos por lo que está afrontando. La sorpresa que recibirá, será que el amor la estará esperando paciente y que la vida puede dar giros inesperados cuando menos lo espera.


Romance All public. © Jesica Aranda

#crecimiento-adolescentes-madurar-cerrar-etapas-nuevos-comienzos #amor-traicion-amistad-encuentros-nuevo-amor
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Capítulo uno: La invitación

Dans la solitude, tu m'as trouvé, sans forme comme souvenir.

Dans la prison de ma pensée, j'ai soudé un passé qui promettait une douleur profonde.

Un but de la vie, un mythe prosaïque jusqu'à ce que vous apparaissiez dans ma vision.

J'ai choisi de t'aimer en silence, car dans le silence je n'ai pas trouvé le rejet.

J'ai décidé de t'aimer dans mes rêves, parce que dans mes rêves tu n'étais que le mien.

Ta voix résonne dans mon cœur, laissée sans écouter le froid.

Je t'ai senti proche, et pourtant tu as dépassé le rivage.

Laissé par des yeux enfoncés, une silhouette sous les étoiles.

J'ai choisi de t'aimer en silence, car dans le silence je n'ai pas trouvé le rejet.

J'ai décidé de t'aimer dans mes rêves, parce que dans mes rêves tu n'étais que le mien.

La profesora finalizó el poema. Reflejando en su tonar calidez, satisfacción y frescura, trasmitiendo en el aula una sensación de bienestar, envolviéndole de paz. La paz emanada, a la única persona que no alcanzó fue a Aldana, (deduciendo el francés a la perfección) en cada oración redactada yacían puñales en su corazón herido, forjándole una disfrazada cicatriz que no moría. En un estado de tranquilidad y ajena al dolor de ella, prosiguió.

-Muy bien. La traducción de este hermoso poème la realizará…

Visualizó examinando a cada alumno, balanceando su dedo índice en círculos y sé fijó en una persona en particular- Zalguera- pronunció el apellido con seguridad- Pasé por favor al frente y traduzca- animándole con voz cordial-

Leonel frunció el entrecejo. De mala gana y con hoja en mano desfiló por el pequeño pasillo. Al pasar cerca de Aldana le embriagó el hálito del suave perfume aroma lavanda, compenetrándose en sus fosas nasales. De inmediato, contuvo el aliento tapando su nariz y un escalofrío recorrió su columna vertebral, innovándole a estremecerse en su asiento. Disperso su concentración hacia él, enfocándose en la hoja de su carpeta de estudio, mordisqueando sus labios paulatinamente, el dolor de los labios partidos ayudaba a ahuyentar los vanos recuerdos (costumbre errónea que debía evitar, porque se quedaría sin boca) Lo miró echando chispas y en cuestión de segundos retiró la vista, no toleraba su presencia. Sin previo aviso, escuchó su voz…

- En la soledad, me encontraste, sin forma como recuerdo. En la prisión de mi pensamiento, soldé un pasado que prometía un profundo dolor. Un propósito de la vida, un mito prosaico hasta que aparece en mi visión. Elegí amarte en silencio, porque en silencio no encontré rechazo- suspiró, tragó con dificultad, congelándose-

Zumbándole su voz firmé y varonil, repercutieron exorbitantes alusiones e imploró al cielo anular para siempre esos nítidos repasos. Veneraba que la tierra se abra y la tragase, pero no disfrutaría de semejante dicha. Extrañándole el silencio abrupto, el mutismo la rodeó en una sensación de bienestar. Él la buscó con sus grandes ojos oscuros y ella sin miramientos lo desafío.

- Decidí amarte en mis sueños…

Lo pronunció nervioso, declarándoselo. Aldana meneó su cabeza desaprobándole, persistiendo con la visual en el pupitre, omitiendo su rostro y su absurda locución.

-Porque en mis sueños solo eras mía. Tu voz hace eco en mi corazón, dejada sin escuchar el frío. Te sentí cerca, y sin embargo has pasado la orilla. Dejados por los ojos hundidos, una silueta bajo las estrellas. Elegí amarte en silencio, porque en silencio no encontré rechazó. Decidí amarte en mis sueños, porque en mis sueños solo eras mía. Autor Rumí.

Al concluir, el mundo renuncio de girar y desistió pausándose. “Elegí amarte en silencio, porque en silencio no encontré rechazo” ¡Cómo podía ser capaz de articular esa preciosa oración! Lo repudió por tener él descaró de proferir una frase tan perfecta, que al pronunciarla de sus labios la convertía en basura. De reojo, escudriñó en dirección a Fernanda que no ocultaba la atracción, acechándole embobada, fascinada, resoplando, mostrando sin pudor su amor. Debido a la furia del episodio descripto, se le contrajo él estomagó, invadiéndole de asco, al imaginarlos besándose. Eludió el cuadro aterrador que se formaba en su mente. Cavilar en ese retrato le bramaba las entrañas. Incómoda desplazo su cuerpo, rebuscando una postura en la silla para aflojarse. Cerró débilmente los ojos para neutralizar esas pesadillas que desde hacía semanas no desaparecían, como una obsesión a flor de piel. Abrió los ojos y furiosa presionó la quijada, por un santiamén, fascinó con la idea de lanzarle a Leonel el bolígrafo, recapacitando en cuestión de segundos, perdería el tiempo en semejante ñoñería. Disuadió su inquietud guiando la respiración, ejecutando inhalaciones y exhalaciones continúas para oprimir los arrebatos. Quedaría como una desquiciada si actuaba de manera incorrecta y no le facilitaría ese deleite de gozo a Fernanda. Debía mantener el control, no tenía lugar de escape, ni nadie vendría a rescatarla del infierno por el que moraba.

-Très bien ètudiant, cela montre que j ètudie- otorgó animada y satisfecha-

-Merci- él, respondió con simpatía y regresó a su asiento-

Aldana no sustentaba ni compartir el mismo aire con ese individuo. Las emociones de fastidio e irritación la dominaban. Observó su reloj de pulsera y exhaló iracunda por la boca, la hora no se deslizaba y sus tormentos aumentaban a pasos agigantados.

-"N'abandonnez pas s'il vous plaît, n'abandonnez pas, même si le froid brûle, même si la peur mord, même si le soleil se cache et le vent se ferme, il y a encore du feu dans votre âme, il y a encore de la vie dans vos rêves"

El enojo se dispersó, reconciliándose con su tristeza, al tener en cuenta una palabra del párrafo recitado en un pulcro francés, resonando en su mente "Revés" En español significaba “Sueños”, ¿qué eran los sueños? Se preguntó. A sus diecisiete años, en un tiempo pasado, el amor, fue su sueño ganado y de un sacudón le lastimaron el alma. Durante cuatro largos años, ese sueño poseía un nombre... llamándose Leonel, qué actualmente, formaba parte de una quimera. Un cuento de hadas que evolucionó a pesadilla, extirpando su molido corazón. Lo amaba profundamente, por ese motivo, agonizaba, entristeciéndole la traición. Los días y las noches parecían iguales, sin poder diferenciarlos, rutinarios y los momentos compartidos a su lado se desvanecían, como si nunca hubieran correspondido a su vida, esfumándose perezosamente. Pensó en el soneto de Shakespeare: “¡Ay de mí,-gime Venus-tan joven y tan cruel! ¡Con qué vanos pretextos te quieres alejar! Suspiraré el aliento celestial cuyo soplo refrescará el ardor de este sol que derrite: haré para ti la sombra con mis propios cabellos; y si también ardieran las apago con llanto” Y lloraba cada noche de una manera descomunal, hasta que sus parpados vencían combatiendo las agrias lágrimas. Despechada ante sus teorías, posándose una nube sombría y tenebrosa, rasgó la hoja de su carpeta, hastiada de deliberar.

-Gutiérrez, ¿podrías traducir?- la profesora preguntó, dulcemente-

-Sí, por supuesto- obedeció un poco mortificada y abochornada, luego de unos segundos habló- No cedas por favor, no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Autor Mario Benedetti.

-¡Très bien! ¡Très bien! Tu peuxt' asseoir.

- Merci, professeur Soliss.

Gratificó al cielo no deslizarse al frente. Al establecerse en su lugar, sus mejillas ardían por él disgustó de las miradas y murmullos de sus compañeros. Precipitó su impulso, echando un vistazo por detrás de su hombro. Separándoles estrechamente pupitres de distancia, expectante, automáticamente las miradas coincidieron. La mirada de Aldana permaneció nublada, presionando la pena y Leonel desesperado reconocía la amargura en ella. Ligeramente apartó su talante, no podía reasumir y considerar la mustia de lástima proveniente de su parte y aumentó su cólera ante esa emoción. La frustración la hartó, exigiéndole deshacerlo de su mente. Sonó el timbre de salida y agradeció el sonido de salvación. Agarró su mochila, abriendo torpemente el cierre, colocando apresurada los libros dentro, saliendo impacientada del aula.

-¡Aldana! ¡Aldana!

Excluyó a la voz que la aclamaba con ímpetu. Continúo a paso rápido por el pasillo, solicitando permiso, tropezando con los grupos abundantes de alumnos del colegio. El aire escaseaba, ahogándole, los oídos le retumbaban y el espacio se comprimía, hostigando cada pasó. Calculaba que sufriría un ataque de pánico, premeditando que perdería el conocimiento y no estaba capacitada para digerir una nueva degradación. Inhaló, exhaló, conservando una respiración rítmica y en equilibrio, como sea, alcanzaría la puerta de salida. Logrando la misión a duras penas, aliviada, corrió en dirección a su casa. Excluida del colegio abrevio el paso, por inercia impulsaba sus pies. Estaba exhausta. No por su troté, sino por las últimas semanas cumplidas. El engaño de Leonel le originó un efecto inimaginable, quería hacer como si nunca lo hubiera conocido y rezaba todas las noches para que su corazón tortuoso se recobrara. Percatándose de que no era el fin del mundo, pero sí del mundo junto a él, sintiéndose incompleta. La dolencia inaguantable e incontrolable, no sé desvanecía, crecía cómo un lodo pantanoso… avanzando hacia un hueco solitario, formando en su alma un padecimiento agudo, agonizante y el lamento se propagaba por todo su cuerpo. El corazón lentamente regeneraba en desconsuelo, en un calvario infinito, dando pasó a la desazón, rindiéndose. La vergüenza colmó sus nervios. Su persona, él hazme reír del colegio y lo infame, la humillación dentro del círculo de amigos. Alegaba con resentimiento “Todo por esas malignas fotografías” y las pocas veces que sus pensamientos serenaban, conceptuaba que sí realmente se amaban, ¿Quién era ella para interponerse? Su cabeza, una montaña rusa de revoluciones desatinadas, desconciertos que iban a la deriva. Intimaba, esmerándose por incluir los sentimientos de ellos, porque no apropiaba el valor de enfrentarlos, mucho menos, exteriorizar sobre lo producido. La cobardía de no poder hacerles frente, de exigirles un esclarecimiento racional de esa siniestra noche, la frustraba angustiosamente. Un viernes que no salió al bar que frecuentaba, todos presenciaron el momento del apasionante beso, que en menos que canta un gallo, innovó a fotografías en las redes sociales. En un principió intento acercarse a Leonel, sin obtener resultado, dimitió de inmediato. A Fernanda directamente no quiso ni pedirle explicaciones. De los dos, por parte de ella era inconcebible, su comportamiento falso y deshonesto no se explicaba. La confidencia de amistad no se había quebrantado nunca, hasta que descubrió el engaño. Si desde el comienzo, le hubiese confiado lo que sentía, podría ser desigual la realidad, en cambio, se inclinó por callar y traicionarle. Los culpables de su desolación, dos personas fundamentales en su vida, que adoraba, que quería. Pensaba y pensaba, sin ninguna absolución. Prosperaban contradicciones, argumentos, negaciones, y especialmente, rondaba la incertidumbre. ¿Qué señales no fueron visibles? Tan ingenua, ¿Qué su juicio se nubló? Un factor importante en sus cavilaciones, era el pánico, que no dejaba lugar a investigar una simple e importante pregunta, ¿por qué la lastimaron? Abrió la puerta de su casa y arrojó la mochila al suelo. María Emilia apareció asustándola, manifestando en su rostro expectación. Acercándose delicadamente a su oído.

-Leonel está en el living. Es momento de que hables con él- aseguró su madre casi en un susurró- Decile lo que realmente sentís y tus dudas que provocan ese insomnio- Aldana apuntó gesticulando en su aspecto sorpresa ante la declaración- Soy tu mamá, escuchó por las noches cómo caminas por el comedor sin conciliar el sueño. Habla por vos, no por él- ella, vaciló y María Emilia retomó la iniciativa- Hija, desahógate. De la única manera es enfrentándole y podrás conseguir un poco de paz en ese corazoncito lastimado. No contengas el dolor que tu alma carga.

Besó su mejilla, le palmeó la espalda alentándola y desapareció. Aldana procuró a la sala del living y localizó a Leonel sentado en uno de los sillones. Su porte fatigado. Con una mano frotaba su frente sudada y sacudía una pierna sin cesar, realizando un piquete interminable. Trago ásperamente la saliva y asustado desde esa postura, permaneció mirándole. Ella seriamente lo registró sin decir una palabra. Sus grandes ojos negros enrojecidos, el rostro contraído, acompañado de una palidez mortífera, parecía un muerto viviente. Lo conocía, moría de los nervios. Repararlo en esas circunstancias, no declinaría a que la lástima le gané está partida. Mostraría indiferencia o a eso aspiraría.

-Está no es la casa de Fernanda. Su casa se encuentra en otra dirección, te lo digo, por si no lo notaste- comentó apática y con sonrisa disgustada- Leonel… Los hechos ya me demostraron suficiente- espetó, molesta- Sí no querías continuar la relación, ¿Por qué no hablaste?, ¿Cuál era tu temor?, ¿lastimarme? Al ver esas fotografías, directamente me mataste.

Arrebatando el temor, fraguó valor para comenzar el debate que se aproximaba.

- De ningún modo quise acabar la relación, Aldana. Entre los dos todo fue puro y verdadero. No hay forma de remediar mis actos, solo puedo- él, carraspeó- pedirte perdón. Cada te amo que salió de mi boca, nunca fue mentiroso. No me presenté antes, ni te busque, te evadí porque mi recelo era perderte. No te voy a mentir, no quería que lo supieras y ocultarlo no fue una buena solución. Cuando vi esas fotografías, quise morirme. Yo tenía que contártelo. No que lo descubras por tu propia cuenta.

-Nunca me lo ibas a contar y quisiste morirte porque se descubrió tu engaño- le respondía sin bajar la guardia-

-No, mi cielo. Te lo suplico, no seas sarcástica - proclamó con ternura-

- ¡No me digas mi cielo, porque me repugna!

-Perdón, no fue mi intención ofenderte. Por tomarme el tiempo para encontrar las palabras adecuadas, deje avanzar tu resentimiento.

-Sí, me ofendes y sí - mordió sus labios con furia- dejaste avanzar varias semanas. Esperó que sea buena la explicación que ideaste. Te daré una oportunidad. Te escuchó.

-Yo… Yo...

-¡Habla de una vez! - le ínsito de mala manera-

- No pude mirarte a los ojos y detallarte la verdad. Entiendo perfectamente que receles tus sentimientos hacia mí, con lo que te hice, no sé cómo podés brindarme tu atención.

-Tendría que echarte o ignorarte como lo hiciste conmigo. No es una mala idea. No me tientes.

- Perdóname por ignorarte y no enfrentarte. Te engañé y me equivoqué. Te pido perdón por actuar de una forma inmadura. Hoy puedo decirte que no sé por qué me fijé en Fernanda. Procedí sin pensar, sin medir las consecuencias y no sabes lo arrepentido que estoy. Si pudiera regresar en el tiempo, no cometería semejante estupidez. Te aseguró que cambiaria mi obrar, pero… no puedo- lo declaró vencido- Te herí y es espantoso, porque no lo merecías. Estás semanas fueron un infierno… Te extraño- trató de acercarse-

-No te acerques- lo frenó en seco- No abuces de mi cordialidad. Ya tu presencia me causa desagrado. No podría tolerar que me toques, sin imaginarme, que tus inmundas manos acariciaron a Fernanda.

-Está bien, no voy a tocarte- mordía sus labios frenéticamente- Por favor, perdóname- secó las lágrimas que comenzaban a rodar por sus mejillas- Tu amor es todo lo que necesito. No me quites esté amor. Dame una oportunidad.

- ¿Mi amor es lo que necesitas? Una persona más caradura que vos no conocí en mi vida. Te pavoneaste con Fernanda a mis espaldas, me lo ocultaste todo este tiempo, en realidad, no sé ni qué sentís por ella. Porque al hallarte en mi living, pensé que tendrías la decencia de revelarme la verdad y no, ¿Qué hace el señor? ¡Pide redención e implora hipócritamente que sufre amándome!- su cara se trasfiguró- ¿Cuándo empezó la relación? ¿Tuviste relaciones sexuales con ella? - le preguntó sin reserva- Porque entre los murmullos del colegio, lo que más resuena es que te acostabas con Fernanda.

Abriendo grande sus ojos, en absoluto, imagino que indagaría tan duramente en la relación con Fernanda. Aldana respiraba entrecortado, no lo juzgaba capacitado en realizar semejante hecho, pero apaleaba a un farsante frente a ella y su silencio le respondía.

-Te acostaste con ella- manifestó conmocionada- Solamente necesitaba tu silencio… que me destruye, al saber, que es verdad que le hiciste el amor. Me cuesta considerar el hecho de no darme cuenta cómo me mentías. No puedo concebir cómo fui tan estúpida de no darme cuenta.

El odio violentó cada célula de su organismo. Con frenesí rascó su oreja, antes que golpearle el rostro de un puñetazo. La única solución que hallo certera para contener la antipatía, la frustración, fue escoger el alejamiento.

- ¡¡¡Es increíble tu atrevimiento, al decir, que me amas, que me extrañas!!!

Caminaba de un lado a otro, desesperada e iracunda. Sin meditarlo, se lanzó en dirección a él, representando a una fiera, a la cual, le abren la jaula. Amagó con abofetearle. Él se apresuró a levantarse. Con la frente en alto, suponiendo lo que le aguardaba, su respuesta fue plantarse, aceptando el golpe. Al enfatizar en sus lágrimas, no consiguió el objetivo. Bajó el brazo y retrocedió, ubicando su espalda contra la pared. Recapacitando que el odio, el dolor, la habían cegado, cruzando una línea que nunca surcó. Más allá de la furia, presenciar su congoja la desgarraba. La engaño de una manera monstruosa y sentía lástima, ¿qué le sucedía? Disimuló el nudo en su garganta, no se rebajaría a llorar frente a él.

-¡Me podés contestar! ¡Quiero escucharlo! ¡¿Te acostaste con ella?!

La desesperaban los celos, devorándola. Unos celos furiosos, enfermizos de inquietud y despecho. La idea de ellos haciendo el amor, la hundía en la amargura y el rencor.

-¿Para qué querés saber?- dijo él, casi en un hilo de voz-

-No evadas mi pregunta, contéstame.

Él guardó silencio.

-Yo lo intuí apenas vi como te besaba. ¡No se termina esté calvario! ¡Sorpresas te da la vida! – con euforia y molesta le rectificó- ¿Cuándo comenzó la relación? ¿Cómo pudiste acostarte con ella? ¡¡¡Precisamente, con ella!!!

- ¡Aldana, por Dios, acábala con las preguntas!

- ¡A Dios no lo metas en esto! No te excuses detrás de Él, que no tiene nada que ver con lo que hiciste. ¿Cómo querés que reaccione? ¡Mantenías una relación paralela con una de mis mejores amigas! ¡Y además te acostaste con ella! Ya no se puede arreglar nada entre nosotros- terminó la oración con una congoja indescriptible-

Leonel le había arrancado el corazón y sé lo estaba pisoteando. El sufrimiento era insoportable.

-¡Ándate de mi casa! ¡Tú presencia me produce asco! ¡Vergüenza! ¡Sos un imbécil! ¡Yo te respetaba! ¡Era sola tuya, te amaba y así me pagaste! ¡Sos una basura! ¡Me engañaste de una forma ruin! ¡Por tu culpa, soy el hazmerreír de todos! ¡Fuera de mi casa y no vuelvas más!

-¡Deja que te expliqué! ¡Que te cuente como pasaron las cosas! ¡Quiero enmendar el dolor que te causé!

-¡No podés enmendar el dolor, Leonel! Y ¿Qué me vas a explicar? ¿Me contarás como se reían de mí? Bueno, describí con lujos de detalles cómo le hacías el amor-Aldana, protestó-

- No me acosté con Fernanda- articulándolo casi en un bisbiseo-

-Mentís descaradamente. El desempeño de este tiempo actuando como si nada, en un estado neutral, demuestra que tenés dos caras. Sos un gran actor, te declaró mis aplausos, por tu brillante actuación - lo aplaudió y luego respiro profundo, calmándose- Quiero que me contestes una simple pregunta, que ronda por mi cabeza desde que me enteré. Seme sincero, por favor- ella, se fijó en sus ojos- ¿Por qué me lastimaron?- le preguntó rendida-

- Aldi, me arrancas el alma. No sé por qué te engañé. Nunca quise lastimarte, jamás tuve la intención.

- No necesito tu misericordia, Leonel. Necesito respuestas y no me las estás brindando. Tu activar, es evadir y responder que “no sabes” Está conversación es una pérdida de tiempo. Sé cayó la venda de mis ojos. Me engañaste y le hiciste el amor. Me estoy escuchando, me produce asco. No puedo admitir semejante traición. No hay vuelta atrás, nuestra historia concluyó.

-Aldana… yo te amo, sin vos mi vida no tiene sentido. Es tan difícil de explicar lo que me pasó con ella. Sé que rompí mis juramentos, mis promesas.

-¡Cuándo uno ama, no engaña! ¡Y si lo hace tiene el valor para confesarlo! ¡Y vos te callaste, me humillaste! ¡Rompiste tus juramentos, tus promesas! ¡Rompiste mis ilusiones! Me fragmentaste, Leonel. Partiéndome el alma y lo más triste, es qué no sé el porqué ¡Es tan frustrante! ¡No sé qué te hice para que me destruyas!

-¡Vos no hiciste nada para que yo te engañe!- guardó unos momentos para continuar - Me líe en una aventura de un juego macabro, arrancando tu pobre corazón y deteriorando mi alma. Lo nuestro se trasformó en un infierno de la noche a la mañana- mortificado reveló-

- ¡No! ¡Lo nuestro, no! ¡Mi vida se transformó en un infierno de la noche a la mañana! Porque me entere de la peor forma, por unas imágenes y no de la boca de la persona que creía conocer. ¡Te llamé cientos de veces! ¡Por Jesucristo! ¡Ni siquiera tuviste el valor de abrirme la puerta de tu casa! ¡Me humillaste, esquivándome en los pasillos del colegio! Yo estaba desesperada, aturdida y ¡me ignoraste! Ahora, querés darme explicaciones, ¿te pensás que soy estúpida? Para creer en tu arrepentimiento, en tu amor. No, Leonel. Esa muchacha ingenua… desapareció.

- ¡Por favor! ¡No me digas que pensás que mi arrepentimiento y mi amor son incrédulos! ¡No pude enfrentarte! Lo lamento desde lo profundo de mi alma. No tenés idea de lo arrepentido que estoy. Te estoy hablando con el corazón en la mano… Tenía miedo, estaba aterrado de tu reacción al enterarte de la verdad. Esperaba el momento adecuado para confesarte absolutamente todo.

- Y, ¿lo harás? ¿Me confesarás absolutamente todo?

-Si realmente estás lista para digerirlo-él, inspiró temblándole las piernas y determinó con aspereza- contaré con lujos de detalles mi relación con Fernanda.

- Sí, estoy preparada – Aldana, le dijo decidida- Yo te preguntó y vos contestas, con detalles, sin evasiones, ni mentiras. ¿Estás enamorado de ella? ¿Yo te importó? ¿Cuándo inicio la relación? ¿Le hiciste el amor?

Las preguntas le aturdieron, lo mejor sería no responder. Directamente lo echaría a patadas si le confesaba la verdad. Consideró que con el tiempo se calmaría y tendría una oportunidad de conquistarle.

- ¡Estoy acobardada de tu silencio! ¡De tus vueltas y de que no me des respuestas! Conozco tus actitudes, no me confesarás la verdad. No puedo comprender, como sé me pasó por alto, que tu corazón buscaba en otra persona, lo que te faltaba conmigo. Ni tenés el valor de decirme en que fallé y optaste por lo más fácil… Fernanda. Desde que vi esas fotografías, pensé tanto en este momento, asumía insultarte, gritarte, golpearte y te veo… no vales la pena. Sos un despojo viviente, no porque me lastimaste o por el engaño, la culpa te carcome. Lo que me duele es que no aprendiste nada. Yo lo único que te pedía era lealtad. Siempre dijimos que la sinceridad iba primero, podíamos guardar secretos, mentiras no. Colocaste tu egoísmo y te importaron muy poco las emociones de dos personas que eran amigas. Me das pena y me da pena el fracaso de haberte amado. Todos tenemos defectos, virtudes, equivocaciones, pero lo tuyo sobrepasó los límites. No me respetaste, ni pensaste en las consecuencias de tus actos. Siempre hay una razón positiva detrás de las decisiones… Tuvimos momentos que quedaran en lo profundo del alma y los instantes vividos perdurarán, quedémonos con eso.

- Aldana, tus palabras me hieren. Elegía que me golpees antes que estás palabras tan despectivas. Me conoces, me carcome que por la culpa de mis acciones. Te perdí, te lastimé, no te valore, por esos motivos soy un despojo humano.

- Tus palabras me conmueven- fríamente lo enjuicio- ¿Cómo querés que actué después de lo que hiciste?, ¿querés que corra a tus brazos? O que te especifiqué- ella deliberó- aquí no ha pasado nada, continuemos la relación. No, no puedo, Leonel, no puedo ser hipócrita como vos.

- ¡Tendría chance a una oportunidad, si no fuera por esas malditas fotografías!- él, gritó enojado-

Ella meditó un largo rato antes de hablar.

- Si no fuera por las fotografías- le aclaró con antelación-Te estoy dando otra oportunidad para poder entenderte y no pensar que sos una mala persona, no la desaproveches. Sé hombre y decime la verdad de una vez por todas. Recapitulemos las circunstancias, ahora que estás frente a mí, sin que yo esté al corriente de tu traición. Te reformuló la pregunta, ¿me lo confesarías? -Yo quería decirte, encontrar el momento adecuado, pero fue demasiado tarde.

-No sigas repitiendo lo mismo, no hables en tiempo pasado. Estoy frente a vos, ¡carajo!, ¿me lo confesarías?

-¡No lo sé!

-Ándate… podemos estar horas discutiendo y no te sincerarás.

-Aldana, te lo suplico, perdóname… Me equivoqué. No pongas en tela de juicio mi amor, no me tortures con tu indiferencia. No quiero que sepas los detalles. Ya mi presente es un castigó, cómo para añadirle que saldrás de mi vida.

Llorando desconsoladamente, la envolvió con sus brazos. No pudo resistirse, sin contenerse accedió a sus brazos, desmoronándose y acompañándole en su llanto.

- ¡Te lo suplicó, no me abandones! ¡Solo a vos te entregué mi corazón!

Aldana se deslizó delicadamente. Él quiso atraerla, entrelazando sus dedos y ella no consintió.

-Y yo solo a vos te entregué mi corazón, servido en bandeja de plata, ¿y qué le hiciste? Lo estrujaste, despedazándolo. Te entregué mi alma, ¿para qué?, ¿con qué fin? No encuentro respuestas. Te advertí que si me engañabas nunca seguiría a tu lado. Para mí el amor era un sueño perfecto. Sin querer me inventé un mundo reproduciendo imágenes de los dos, que nunca fueron incuestionables hasta el día de hoy. Fuiste un hermoso sueño, Leonel. Tarde o temprano tenía que despertar.

-¡Fernanda, fue una equivocación!

- ¡Equivocación que terminó con nuestro amor! ¿Cómo pudiste?- le confió casi en un lamento-

Luego, de un tortuoso lapso de tiempo. No se resignó a darse por vencida ante sus dudas.

-¿Fue una equivocación o una aventura?- detonó en su pregunta- Podés confesarte, ahora… que ella ocupa mi lugar. Él la fulminó con la mirada.

-Una equivocación- le reiteró las palabras con los dientes apretados- y nunca nadie ocupará tu lugar. ¿No me ves sufriendo por vos?

-Insisto, veo a una persona que no conozco- sentenció con rostro tenue- Quiero arrancarte de mi corazón y no verte nunca más- lo emitió casi en un susurro- Te di mi alma, mi vida, mi amor y lo irónico, que por tu cobardía de callar, ahora otra ocupa mi lugar. Ella se lleva lo que tanto amé. Ni siquiera pensaste en lo difícil que sería olvidarte, por una equivocación, que hecho todo por la borda. Quiero que te vayas, no puedo con todo esto. Se agotaron mis fuerzas, no me pidas que te crea, porque no lo haré. Engañando, sos excelente.

-Es lógico que no me creas y que quieras que me vaya. Yo te esquivé todo este tiempo, estás en tu derecho. No puedo pretender que te arrojes a mis brazos, olvidando el dolor que te cause. Lo único que puedo suplicar es por tu perdón. No puedo dormir por las noches, sabiendo que te perdí… No merezco tus besos, tus caricias, tus abrazos… Ni un te amo.

-Sí, me perdiste. Busca en Fernanda lo que no encontraste en mí.

- No quiero buscar a Fernanda.

-No te lo reclamó. Me lo repito a mí misma, para poder superarte. Para poder superar, que la persona que estaba a mi lado, me engaño de una manera brutal. Sí necesitas mi perdón para limpiar tu conciencia- Aldana, dijo inmutable- Te lo concedo. No entenderé nunca la mentira. Sí te enamoraste, podés decirlo. Ya no tengo corazón, al cual, dañar o doblegar. Él no argumentó y ella se desahogó ante su sigiló- No necesitaba la degradación de enterarme por las redes sociales. Simplemente merecía la verdad. Sé que la seguís viendo, no soy tonta, Leonel. En este tiempo separados, repare en cómo te tocaba y vos le correspondías. Por eso te apartaste de mí, no tenías el valor de concretarme tu nueva relación.

-¡Estás equivocada! No te voy a negar que ella buscara una aproximación, pero yo la excluí.

En silencio, observó detenidamente su cuerpo atractivo, marcado, transpirando y tensionado. Por un segundo creyó que estaba perdiendo la cordura, al descubrir, como los rayos del sol entraban por la ventana, resaltando su piel exquisita. La indiferencia que presumía se desencajó en atracción. Quería besar sus finos labios, rozar la fisionomía de su rostro, acariciar su ondulado cabello negro y volver a abrazar su contextura robusta. Recordó en ese momento como bromeaban, al ser ella de baja estatura, para besarlo alcanzaba de puntas de pies sus labios, porque él medía un metro ochenta. Su primer amor y el primero que desmoronó sus ilusiones. Tenía que odiarlo y no lo conseguía. Precisaba apartar esas fascinaciones.

-¡Te necesito como mi respirar, Aldana! ¡Ella no me importa!-Leonel rompió el sórdido bache que los separaba-

- ¡No mientas más! ¡No me lastimes más!

- Sos lo único maravilloso que me sucedió en la vida. Decime que no es tarde para que vuelvas a confiar en nuestro amor, no te alejes de mí. Mírame, por favor, mis ojos no mienten, reflejan lo que siento… Que te amo con locura.

- Te miró y no veo amor, al contrario, veo culpa y desesperación. Eras mi confidente, mi amor, mi amigo. Te convertiste en un manipulador, en un cínico. Me ocultas lo que realmente sentís por Fernanda. Dentro de mi corazón, lo sé. Pero quería escucharlo de vos. Si me amarás, me contarías cuando comenzó su historia, que te paso verdaderamente y si- no podía ni repetirlo- le hiciste el amor. Mírame y fíjate que te dicen los míos- él, desvió la visual- No podes ni mirarme. Los míos revelan que te amé con ilusión, te regale mi pasión, entregándote mis sueños, no me guarde nada.

-Aldana, no es el momento para decirlo, pero si te guardaste muchos sentimientos.

-Puede ser, porque soy reservada en algunos argumentos de mi vida. De lo que estoy segura es que te entregue mi alma. No podés negármelo.

- No, no lo niego.

-Te dejó libre, Leonel. Quédate con ella, no tiene vergüenza, ni dignidad. Se llevarán bien, son iguales, formando la pareja perfecta-él, se la comía con la vista- Con odio si te a través a mirarme. No lo podés fingir, te revienta que no te crea. Que me haya dado cuenta de la clase de persona que sos- ella, lo afrontó-Ahora, sos la sombra doliente de mis lamentos. Si era tan maravilloso lo nuestro, no hubieras buscado lo que te faltaba conmigo en Fernanda, por eso, sé que me mentís. Yo te vi y escuché los comentarios de personas cercanas, concretando que estás con ella y lo negás.

- ¡No puedo considerar que entres en ese juego de habladurías, que no son ciertas!

- Tu corazón está cerrado, sin poder adivinar cómo me siento. No hay poder más doloroso, que el poder del adiós. Aprende a decir adiós. Yo lo aprendí de una manera inesperada, al ver, como besabas a Fernanda. No queda nada por intentar, es demasiado tarde. Serás un gran problema, que con el tiempo resolveré- por la mueca en su rostro, sabía que le había pegado donde le dolía- Sos inmaduro, egoísta. No sé si apropósito me fuiste infiel o estás enamorado de ella y no te animas a revelarlo. Estoy cansada de tus vueltas, no me brindas ninguna explicación.

-¡No estoy enamorado de Fernanda! Por favor, yo sé que podés darme una oportunidad para volver a amarme. Estoy seguro de que no podremos olvidarnos. ¡No me castigues! ¡No me lastimes! ¡No me destruyas, Aldana!- apretó sus manos y ella lo rechazó-

-¡Vos me destruiste! ¡Hablas de vos, Leonel! ¿Y yo qué? ¡No te importan mis sentimientos! ¡Por más pequeña que sea la emoción, sentís algo, seducción, o lo que sea por ella! ¡Interpretó tus gesticulaciones!- gritó, furibunda- Yo si en cuatro años aprendí a deducirte. Si estarías en mi lugar, la situación fuera inversa, ¿me darías una oportunidad?

Leonel absortó, abstraído, mordisqueaba sus uñas. Ante su pausa, sonrió y persistió en la especulación.

-Yo te respondo, no me perdonarías. No me dirigirías la palabra. Si me darías una oportunidad, estarías con la desconfianza encubierta. Él que engaña, lo repite. Transformándose en un patrón inconsciente y en una relación las mentiras no sirven. La confianza que existía se rasgó. Creó qué muy jóvenes empezamos esté amor, ¡somos jóvenes! Ni sabemos lo que significa la palabra "amor" Lo pienso y es absurdo que te reproche. No lo sé, estoy tan confundida, necesito espacio. No me busques más. Ahora soy yo quién te lo ruega, quién te lo suplica. Ya te perdoné. Valoro lo mejor de la relación. Estoy exhausta, necesito que te vayas.

Mintió descaradamente, lo amaba y no le perdonaba. A pesar de lo que le ocultaba con respecto a Fernanda, miraba su precioso aspecto, deliberando que no sería más suyo. Ambicionaba expresarle que estarían bien, que lo perdonaba de corazón, que era el amor de su vida. No conquistó proferir esos sentimientos. En el fondo de su subconsciente, deseaba llevarse lejos su culpa y dolor. Demasiado tarde para los dos, ella falló y él también. Al elogiar su boca, nuevamente apareció el arrebato de besarle apasionadamente. Aplastó esa emoción, sus labios no le incumbían. Leonel no merecía su verdad, de igual manera, se la contaría.

-Yo te seré sincera. No quiero omitir cómo me siento… Será una tortura olvidarte. Fuiste mi vida, mi único gran amor. No sé como podré sanar los dolores de mi alma. Quisiera borrarte y borrar este inmenso desconsuelo. No puedo evitar la herida que sangra interiormente- pronunció desecha - Hoy siento una distancia inmensa que nos separa. El tiempo que teníamos se nos consumió. Me descuidé, pensando que me amabas. Ya no hay nada de qué hablar, ni palabras que decir. Todo término.

- Yo te propongo intentarlo de nuevo, porque no encuentro una sola razón para seguir sin vos.

-¿No la encontras? Yo tengo una razón muy importante para seguir sin vos… me mentiste. Postergaste la verdad y cómo consecuencia, no quiero que formes parte de mi vida.

-Sufriremos separados.

-Lo mejor será dar por concluida la separación. No me será fácil. Sin vos, mi vida será solitaria. No sé qué es lo querés de mí, Leonel.

- ¡Que vuelvas conmigo! ¡Que me creas! ¡Que sepas que te amo! ¡Que sos el amor de mi vida!- dijó, alterado- ¡Si desapareces, me mataras de a poco, demoliendo el futuro que ideamos!

-No puedo otorgarte una oportunidad y ese futuro desapareció hace mucho tiempo. Yo sí tengo dignidad. Que Fernanda te regale momentos sin sentido, rebúscatela con ella.

Con un ardor inmenso en su alma, y con miedo apuntó.

-¿De verdad me amas, Aldana? O ¿Lo decís para crucificarme por mi error? - emitió desanimado y taciturno-

- Yo no soy como vos, no miento, no ocultó. Siempre te amé. Mi desgracia es amarte. Nunca tuve ojos para otra persona, vivía a través de los tuyos. Te tenía en un pedestal- ella, saldó-

Consternado, se colocó de espalda, ocultándole su lloriqueó. No pudo soportar la contestación, ni podía disimular y menos resistirse a su sinceridad. Sin dudas, firmé a sus convicciones, le abrió su corazón. Le regalo el sentimiento más preciado, qué era el amor, ¡Cuánto lo amaba! y él se resistió como un idiota. Aldana tocó sus hombros con sutileza, situándolo de frente. Con ternura limpió sus lágrimas, suavemente rozo sus mejillas, besando su frente. Leonel intentó besarle los labios. Ella se rehusó con delicadeza, distanciándose. Sí lo intentaba otra vez, lo consentiría.

-No sé qué será de mí sin tu amor.

- No deseó tu sufrimiento, Leonel. Quizás yo le pedí demasiado al amor. Este tiempo en solitario nos hará bien. Para mí no es fácil, viniste, te apareciste… te veo, y te imagino con ella ¡Es un suplicio!

- Olvídate de ella, no significó nada. Te imploró que te quedes conmigo- habló, en un tono lastimoso-

- No importa si no significo nada. Me engañaste. No puedo olvidarla, no te justifiques. Tal vez esta historia tenía un final, antes de que ella apareciera y no nos dábamos cuenta.

- No saques desenlaces erróneos, Aldana.

- Todo desenlace tiene un final y el final que puedo destacar es que estoy agonizando. Intento salir de este absurdo abismo, resistiendo, para no caer. No sos el único que sufre, no sos el único que llora o que no duerme por las noches.

-Lo sé… pero no me digas que terminamos la relación. Podés decirme que estamos en un periodo de prueba, me dejas esperanzas. Yo nunca podré olvidarte. Cometí error tras error y fue tan grande la herida, que te destruí.

- Sí, me destruiste. La relación es sin retorno. Juntos, sacaríamos lo peor del otro, especialmente, por reproches de mi parte, cohabitaríamos peleando. No se modificaría la infidelidad-meditabunda y con dureza en su semblante, luego de unos instantes explayó – Y sí, Leonel, te lo afirmó con seguridad, la relación se acabó. Terminó en el minuto que tus labios tocaron los labios de Fernanda.

Con rapidez se acercó para implorarle y ella retrocedió aún más.

- Me di cuenta de que sos la única persona que yo tengo que querer, que cuidar y amar. Si me das una oportunidad, nunca te engañaré, aprendí del error cometido. Empecemos de cero, borrón y cuenta nueva. El dolor en mi pecho es inaguantable. El remordimiento, es un duelo que se manifiesta en una angustia insoportable. La desesperación de imaginar que no serás mía, me enloquece.

-¿Te diste cuenta de que soy la única? Tuviste que engañarme para que lo adviertas. Tarde, es muy tarde para todas tus declaraciones. Sabes de qué me di cuenta, en este lío interminable de “yo dije, vos dijiste” y no alcanzar una tregua. Concluí de qué porque tenemos que liquidar la relación… No te enamoraste de mí. Te enamoraste de lo que sos vos, cuando estás conmigo.

-Estoy enamorado de vos, porque me hiciste mejor persona. Nunca es tarde para comenzar de nuevo. Sufriremos separados.

-Es lo mejor.

- Con vos lo tenía todo y lo perdí.

-Son excusas vacías, Leonel.

-Por favor… No me dejes.

-Dejemos de torturarnos. Te voy a pedir de buena manera que te vayas.

- Perdón. Perdón.

- Te dije que te perdonaba. Ya no puedo seguir escuchándote. Me defraudaste de una manera que ni puedo explicarlo. En adelante no quiero que me dirijas la palabra. No quiero que te acerques a mí.

- No me pidas eso, por favor.

-Respeta mi decisión.

-No puedo aceptar tu decisión. Nuestra separación no es definitiva. Vamos a darnos tiempo. No puedo aceptar que no seguirás en mi vida.

- Adiós, Leonel.

- No digas que es un adiós, sólo una pausa entre los dos. Te lo suplicó, mi amor.

Escuchar “mi amor” la liquidó y no tenía nada por acotar.

- Está bien, te daré espacio. Antes de marcharme, quiero que sepas que nunca me imagine la vida sin vos. Antes de Fernanda, nunca te mentí, ni te escondí nada, te di todo. Me gano el miedo por amarte tanto, me asusté cometiendo una estupidez. Soy humano, no soy perfecto y tuve una debilidad. No renunciaré a que me ames, esperaré el tiempo necesario. Que no me aceptes, es mi castigo. Yo me equivoqué de todas las formas que existen.

Leonel se retiró de la sala y el portazo rugió. Aldana dispuso sus manos en modo de rezo, se lamentó por él, por ella, llorando crudamente. Profundizo en su soledad que una etapa de su vida se sellaba. Su celular sonó. Con apatía leyó el mensaje. Ángel la invitaba a pasar el verano en su casa. Suspiró y especuló que un período de aires nuevos, de cambios le asentaría bien. Poder excluirse por unos meses, vivir en serenidad, remota de las habladurías y los comentarios hirientes, que corrían cómo la pólvora. Acarició su entrecejo y escribió el mensaje "Acepto tu invitación" Con el celular en la mano, cerró los ojos, concretando que lo único que quería era escapar.

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July 20, 2020, 7:40 p.m. 6 Report Embed Follow story
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Jess Primus Jess Primus
Gracias Carmen!!! Si, por supuesto, lo que necesites dime y te ayudo.
August 02, 2020, 21:18
CG Carmen Gonpra
Me encanta!!!¿ Podrías darme unos consejos? Estoy empezando a escribir romance
August 02, 2020, 18:25
Jess Primus Jess Primus
Gracias Cris !!! Gracias por que tu comentario. Seguiré!!! Cariños y abrazos enormes!!!
August 01, 2020, 02:04
Cris Torrez Cris Torrez
interesante sigue así!!!
July 31, 2020, 13:50
Jess Primus Jess Primus
Gracias!!! Desde lo profundo de mi corazón, gracias Roberto!!!
July 26, 2020, 06:29
Roberto R. Roberto R.
Buen comienzo: te sigo!
July 26, 2020, 06:14
~

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