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wereyes W. E. Reyes

Escapar, la única opción.


Science Fiction All public. © (c) 2020 todos los derechos reservados

#cienciaficcion #embajadores #batalladecomunidades
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Escotilla 13

Después de mil años, por fin habíamos obtenido los datos. De solo pensar en las generaciones enteras que perdieron sus vidas, para que nosotros tuviéramos alguna posibilidad de obtener la información de los planos de la salida, me ponía la piel de gallina. Éramos un pequeño grupo de tres “valientes” desquiciados —héroes para nuestro pueblo—, que debíamos liberar del yugo de la esclavitud a los pocos que quedaban de la alicaída humanidad.

Los corredores llenos de señales ensangrentadas, nos recordaban el sacrificio de nuestra gente. “Noreste” y una flecha de sangre coagulada, pintadas en una pared sobre un esqueleto sentado, indicaban la dirección a seguir.

—Capitana, señora, nos acercamos al módulo diez. Debemos seguir al noreste, luego veinte metros a la derecha, abrir la compuerta número tres e ingresar en la habitación cero cinco… —dijo nuestro experto en demoliciones, mientras leía el plano que llevaba en su mano. Me acerqué a él y le susurré al oído:

—Después de lo de anoche... creo que deberías llamarme solo Amanda.

Las sonrojadas mejillas de mi comando especial, Jürgen Jäger, brillaron sobre su tez blanca.

—No pudimos conseguir la llave —al pasar por el último círculo de contención, le arranqué el brazo al guardia para quitársela, pero el maldito la desintegró con su pistola de pulso—, no sé que podremos hacer ahora... ¡Mierda!, solo nos queda seguir… —dije.

—Ju, ju, ju —dijo, Lucas, dando pequeños saltos—. No se preocupe, bella princesa espacial, je, je, je, especial... tengo el código de acceso al arsenal —hincó su rodilla y estiró su índice apuntando al techo— ¡Ajá! ¡Solo necesito que derriben la puerta! Ju, ju, ju…

—¡Yo derribaré la estúpida puerta!, ¡maldito demente cállate de una vez! —dijo el tanque humano.

Lucas, nuestro hacker más genial, un poco ido eso sí, era nuestra única esperanza. No teníamos opciones debíamos salir de ese puto lugar… La maldita perra de Susie nos había detectado y sus comandos de élite nos pisaban los talones.

Sirenas, que retumbaban por los túneles junto a las luces rojas y centelleantes de las balizas, anunciaban la pronta aparición del enemigo.

—¡Al piso!

De un puñetazo, el acorazado Jürgen, reventó la puerta.

Lucas se abalanzó sobre la terminal.

—¡Bah!, cambiaron uno de los códigos… ja, ja, ja, mejor así es más interesante…

—En un minuto llegan esos bastardos —dije— no presumas, ¡apúrate!

Et voilà, esta lista la puerta. Al infinito…

Una explosión en la compuerta que unía los domos diez y once, que Lucas acababa de abrir, lo interrumpió.

No teníamos tiempo, vestí a Jürgen con la armadura de campo repulsivo, y agarró la zumbadora —una metralleta tipo gatling que disparaba miniproyectiles teledirigidos—, yo tomé algunas granadas de plasma y un par de pistolas de pulso. Lucas un navegador digital de mano al cual ingresó unos datos, luego un arma sónica que incorporó a su traje reforzado.

—¡Están muertos, malditos desertores! —gritó el líder del pelotón de acecho.

Salimos al pasillo en dirección a la salida hacia el domo once. Les arrojé una de mis granadas, desintegré a veinte por lo menos. La cara furiosa de Jäger iluminada por la luz de las balizas, surgió entre el humo de la explosión. Activó su zumbadora. Los proyectiles trazaron rutas directas o sinuosas dependiendo de donde se encontrasen los enemigos y los eliminaron, dejándoles un hueco del tamaño de una cabeza en su pecho. Los restos de cuerpo y de sangre embadurnaron los muros.

Habíamos acordado, entre los cien domos conocidos, intentar realizar un escape al unísono, teníamos la esperanza que al menos dos lo lograríamos.

Ingresamos al pasillo del círculo de contención del domo once.

—¡Mierda!, viene otra oleada…

—Mi pantallita dice que vienen alrededor de quinientos —dijo Lucas y se acercó al demoledor, e introdujo un código en su arma —, ahora sí.

—¡Qué haces pedazo de tarado deja en paz mi gatling!

—Ahora estarás más a tono —reprodujo la pista de palomitas de maíz, a través de su arma sónica, a un volumen casi insoportable.

La zumbadora hacía mover los brazos de manera automática al comando, las descargas salían dirigidas a las cabezas de los enemigos. Cada vez que la melodía de la canción hacía un pop, se reventaba un cráneo enemigo.

—¡Me gusta loco Lucas!, por fin acertaste —gritaba, carcajeándose y fuera de sí, Jürgen, que corría a toda velocidad con dirección a la salida al domo doce. Lucas y yo nos refugiábamos detrás de él. Su coraza de repulsión todavía resistía, pero empezaba a agotarse.

Ríos de sangre enemiga —cien, doscientos, quinientos, mil… mostraba los aciertos la centelleante pantalla de municiones del arma del gigantón—, corrían por aquellos pasillos que conducían a la libertad. Al desconfinamiento de esta maldita maldición maldita, a la cual nos condenaron los antiguos. Cada nueva nota de la canción indicaba un paso más hacia la luz. Pasamos por el domo doce, volando cabezas, como la peste sobre los cerdos y entramos al domo trece.

—¡Estamos a cien metros del módulo trece…! —grité.

La canción había acabado, como también las municiones de la zumbadora.

Yo no haría eso”, escuchamos a la asesina Susie decir por los parlantes. Vi la cabeza de mi comando caer, rebanada por una trampa en la entrada del módulo trece.

—¡Al fin capitana, ahí está la escotilla 13! —gritó, preso de pánico, Lucas y la abrió.

—¡¡¡No!!!

Su cuerpo, subió enredado por tentáculos viscosos. Luego cayó convertido, de vuelta, en una bola de carne molida. Arrojé mi última granada de plasma por el agujero de la escotilla y subí disparando con mis pistolas de pulso, una cegadora luz blanca me rodeó.

Swarm Unified Spectral Intelligence Embodiment (SUSIE). Era la unidad encargada del bienestar de las personas que sufrían de muerte clínica. En ese lugar permanecían hasta que se encontrase una manera de despertarlos.

—¡Doctor, la paciente Amanda Leal está sufriendo de espasmos!

—¡Otra vez!, adminístrele un sedante y ajuste su medicina antipsicótica.

«Hay un cierto placer en la locura, que solo el loco conoce», pensó el doctor Lester.

July 12, 2020, 3:28 a.m. 18 Report Embed Follow story
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The End

Meet the author

W. E. Reyes Cuentacuentos compulsivo y escritor lavario. Destilando sueños para luego condensarlos en historias que valgan la pena ser escritas y así dar vida a los personajes que pueblan sus páginas al ser leídas. Fanático de la ciencia ficción - el chocolate, las aceitunas y el queso-, el Universo y sus secretos. Curioso por temas de: fantasía, humor, horror, romance sufrido... y admirador de los buenos cuentos. Con extraños desvaríos poéticos.

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Nataly Calderón Nataly Calderón
Muy bueno, genial final. Saludos.
August 17, 2020, 14:58
Cris Torrez Cris Torrez
interesante sigue así!!!
July 31, 2020, 13:09

Roberto R. Roberto R.
Muy bueno. Felicitaciones.
July 27, 2020, 10:37

Gin Les Gin Les
¡Ese giro! Me encantó :D
July 15, 2020, 02:07

  • W. E. Reyes W. E. Reyes
    Agradecido, Gin Les, por sus comentarios, July 16, 2020, 04:11
Marina Andrea Marina Andrea
Me gustó mucho y el final me ha encantado. ¡Felicitaciones!
July 15, 2020, 02:03

Nataly Calderón Nataly Calderón
¡Tremendo final!
July 14, 2020, 21:13

  • W. E. Reyes W. E. Reyes
    Gracias Nataly, busqué un giro y lo encontré. July 16, 2020, 04:14
Milagros Borro Milagros Borro
¡Wow que final!
July 14, 2020, 15:29

  • W. E. Reyes W. E. Reyes
    Me alegro que le haya gustado, gracias. July 16, 2020, 04:14
Jancev Jancev
¡Qué interesante! me gustó mucho. ¡Saludos!
July 14, 2020, 01:46

  • W. E. Reyes W. E. Reyes
    Gracias, Jancev, que bueno que haya sido de tu agrado. July 16, 2020, 04:15
Natalia Reale Natalia Reale
Esta genial! No puedo esperar a seguir leyendo!! Definitivamente la lectura q andaba buscando
July 12, 2020, 09:16

  • Natalia Reale Natalia Reale
    :se fija que es un cuento y muere en el momento: July 12, 2020, 09:18
  • W. E. Reyes W. E. Reyes
    Gracias por sus comentarios, Natalia; y, sí, es un cuento corto para un reto de este sitio. Saludos :) July 12, 2020, 18:02
~

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