ugoh19 ugoh Chávez

La coincidencia de dos objetos creados con diferentes finalidades como una romántica hipótesis sobre el origen del género musical que conocemos bajo el nombre de hip hop


Short Story All public.

#creacion #musica #genesis #hiphop #rap
Short tale
4
1.3k VIEWS
Completed
reading time
AA Share

La trascendencia de una nota desaparecida.

Quiero prestar estos ojos y con ellos contarles que imagino un momento fundante de todo el género del rap tal y como lo conocemos junto con sus derivas. Mis palabras están lejos de ser una verdad dura y pudieran incomodar o ser leídas como un exceso de melosidad. De mi parte solo puedo decir que si se perciben de esa manera es por su brusca honestidad.

El génesis del cual les hablo surge de un rizoma, una boda contranatural a decir de Deleuze y Guattari, en el gesto donde un joven (supongamos 12 a 16 años) quiere expresar su dolor, alegría o sueños. Se encuentra en su habitación tratando de exiliarse del resto, en ese proceso de autodescubrimiento que parte de fijar un límite y "encerrarse" a escuchar la música popular de su momento histórico. Para motivos de situar este instante que se volverá eterno, acudamos a la decoración, los materiales, el estilo y contenido de una habitación en el departamento de un edificio en New York a finales de los 70s, por mucho, principios de los 80s. Este gesto pudo haberse dado en varias ocasiones en una cantidad de sujetos indeterminadamente sin convertirse en la zona cero de un giro cultural. Como una especie de "pulsos" o como cuando se intenta encender un motor ahogado.

Ubicadas las coordenadas espaciales y temporales deben sumarse los componentes necesarios para la "explosión". El primero de ellos en un reproductor de cintas (casetes) como cualquiera de los que había en todos los hogares de esa época y que perduran al haber nacido antes de la obsolescencia programada. En cierto momento se interrumpe la canción que, al nivel de volumen en que se encontraba y que permite la sensación de aislamiento de todo exterior a las paredes donde se encuentra, causa un golpe de silencio que llega sin aviso. El joven, hace algo que ha aprendido de los mayores y que resulta ser práctico para detener ese silencio que le incomoda; toma un bolígrafo (posiblemente marca Bic) y lo usa para ajustar el carrete de la cinta y seguir escuchando la melodía. El joven se da cuenta que mantiene el ritmo en su cabeza e incluso ha estado abriendo ligeramente los labios imitando una batería. Ahora tiene el ritmo en el cuerpo y la vibración se hace sentir por su boca y manos. Aunque no es la primera ocasión, en esta, la adrenalina "sabe" diferente. Retorna la reproducción de la pista y entra en conflicto con lo que en su cabeza estaba sonando. Buscando una explicación observa el bolígrafo en su mano derecha y pasan rápidamente por la memoria ocular un sin fin de objetos que reconoce; una flecha, una lanza, una bala, un cuchillo, una estaca, un bisturí, un cohete, una varita mágica, un taladro, una navaja... Es la primera ocasión que puede ver a ese poderoso artefacto con un interés que le produce escalofríos. Aquel trozo de plástico con un sistema cardiaco de tinta, que hasta hace unos segundos asociaba con la escuela secundaria a la que acude y que ha usado por años en infinidad de piezas semejantes, de repente parece extraño, como si fuera una otra cosa sin dejar de ser todas las que acaba de alucinar producto de la bocanada de humo de camión que entró por su ventana, del volumen que le ha desajustado los tornillo como dice su abuelo o el aroma a calcetines sucios que en el rincón se han acumulan como si de organismo vivos se tratara.

Por impulso, toma una hoja de papel y expresa, a base de rimas, lo mucho que le gustaría vivir en otra parte, ser alguien diferente, en resumidas cuentas ser otra persona. Lo hace en rimas porque escribe una canción, lo sabe. Pero de momento ignora que sin la cinta que se trabó no tendría la necesidad de "sacar" esas letras pues nunca hubiera tomado el bolígrafo. Sin el bolígrafo el joven no escribe. Sin escritura y un sonido "accidentado" que retumba en su cabeza, nunca hubiéramos tenido un género musical que se ha popularizado en relativamente poco tiempo hasta los rincones de Sudáfrica, los bosques noruegos, los gimnasios de Tailandia o un microbús en la ciudad de Querétaro, México. En ese instante eterno se encendió el motor de un giro cultural. Y la madre, los hermanos o cualquier otro habitante de la ciudad, se dio cuenta. Es un acto tan íntimo como escalofriante para quien tiene el lujo de ocasionarlo sobre sí mismo.

Estas son las partículas que chocaron para provocar la gran explosión, mismas que existen gracias a que los fabricantes de cintas no inventaron a tiempo un objeto que permitiera ajustar el carrete. Y por otro lado, los diseñadores del bolígrafos le dieron forma hexagonal como una cuestión ergonómica, mejorando el agarre y no porque pensaran que serviría para las cintas. Es cierto que muchas cosas tienen que pasar para que un acto así se produzca, tiene que haber un gusto e insatisfacción a la vez con la música, por ejemplo. Tomar un bolígrafo y literal clavarlo en el cuerpo físico que contiene la música (el casete), fue un acto imitado por su practicidad, no cabe duda. Pero bien pudiera haber sido también un crimen.

A menudo los puristas melódicos dicen que el hip hop "mató" a la música. Tal vez fue cierto y solo sus sensibles oídos lo notaron, de modo que el raspado de la pluma sobre el papel a una velocidad que no alcanza la de las ideas, les parece extraño. Pero a los creadores de historias (escritores) los hace salivar.

La estampa icónica de un joven sentado en su habitación poco iluminada, en un parque, o en un callejón lejos de los terrores de su hogar, escribiendo con el gorro de la sudadera que le ayuda a pensar y que cumple las labores de una frontera con el exterior, solo pudo darse por el acto mágico de hacer coincidir dos objetos diferentes, tan extraños entre sí de origen y finalidad, que quizá la respuesta más sensata cuando se pregunta un ¿por qué?, sea; no lo sé, solo ocurrió. Como si en algún lugar, mientras se escucha un bolígrafo correr sobre papel con una prisa que atemoriza a todos por igual, se dictaran las leyes de la creación y conservación de las ideas. Mismas que no tendrían que regirse con los principios de la materia, sino precederles.

June 25, 2020, 1:56 a.m. 2 Report Embed Follow story
2
The End

Meet the author

ugoh Chávez Nació, creció y se reprodujo en estado de cautiverio en la ciudad de Querétaro. Ha publicado por invitación, por convocatoria y por amistad en compendios de cuentos y revistas de México, España, Colombia, El Salvador, Perú, Argentina, Paraguay, Emiratos Árabes y de Chile, mole y pozole. Su propuesta narrativa explora los horizontes de extrañeza en figuras conceptuales que complican los procesos de subjetivación contemporánea. Duerme poco y suele destacar por extraño @malandroriax (Insta)

Comment something

Post!
Nataly Calderón Nataly Calderón
Muy interesante lo que planteas en tu escrito, me dejó pensando. Un gusto leerte, saludos.
2 days ago

  • ugoh Chávez ugoh Chávez
    Gracias, saludos. Cuéntanos ¿cuál es tu rapper favorito? 2 days ago
~