Una canción de letras y juegos Follow blog

elbardo Brandon Lee Avila Soy un EcuaCoreano, mitad coreano, mitad ecuatoriano. Mi vida ha sido algo extraña y aquí te cuento algunas cosas.

#vida #real #blog
3
527 VIEWS
AA Share

No sabía quien era

Si de algo puedo estar seguro en esta vida es que hay personas, muy escasas, que te llevan a descubrirte de formas tan distintas, tan maravillosas que, sin duda alguna, te cambian por completo.

El otro día, un Domingo, salí con esta simpática chica a la que he observado desde la distancia por un tiempo. Salir un Domingo es algo extraño en mi pues, normalmente estos días suelen ser de familia; un almuerzo entre todos, con pláticas cálidas, comida de casa y risas fraternales, así suelen ser los domingos; no obstante, la verdad es que ese Domingo fue bastante similar, pero, a su vez, completamente distinto.

Estaba nervioso, aquella tierna chica llamó mi atención desde hace buen rato, haber concretado un primer acercamiento en la universidad fue algo acertado y aún así, me sentía aterrado por haber recibido un "sí" a la propuesta para salir. Estaba seguro de que ella me gustaba, pero no sabía cuanto realmente me gustaba hasta que llegó el momento de la verdad.

El día previo, entre bromas y un intercambio de información clave para la salida, pude confirmar el buen sentido del humor y la forma de tratar con los demás que ella tiene, agradable como mínimo, para mí, fue sin duda, tierno y carismático. Quedamos en vernos a las dos de la tarde en el centro de la ciudad, en la Glorieta, un pequeño apartado verde y pintoresco que mira directamente a una de las calles que rodean la plaza central. Como siempre llegué puntual, estuve siete minutos antes de la hora prevista y ella llego a tiempo, algo que alivió esa sensación tan fuerte en mi pecho que era una mezcla de miedo, nervios y emoción.

Su andar era, cómo decirlo sin sonar pretencioso, elegante no es exactamente la palabra, va mas allá, su andar es relajado, caminaba con calma, con sus manos guardadas en los bolsillos de la chaqueta jean azul que tapaba medianamente una camiseta negra muy de los noventa. Sus piernas se movían ligeras, con paciencia, miraba al suelo, y progresivamente fue levantando la vista hacia donde me encontraba, esta vez no llevaba lentes, <<tal vez así no me ve lo feo>> bromee para mi mismo tratando sin éxito de calmar mis nervios. La verdad es que su calma, su aura de tranquilidad sin pretensiones, su rostro cálido y su voz eran, simplemente bellas, ella estaba hermosa.

Habíamos quedado en almorzar comida coreana en un restaurante cercano, el único restaurante cercano de la ciudad. Al entrar, el dueño me reconoció al instante y la reacción fue positiva en todas direcciones, a ella le pareció cómico, a mi tierno. Nos sentamos, aunque ella eligió la mesa, me pareció graciosa la coincidencia de que escogiera la mesa en la que normalmente suelo sentarme. Después de unos minutos nuestro pedido estaba listo, yo, como siempre, me animé por un Bibimbap y ella se pidió unos bollos fritos rellenos de carne, se veían apetitosos, pero tenía demasiada pena de preguntar por si podía probarlos, así que me guardé las ganas en lo mas profundo de mi ser.

La conversación empezó a fluir cual río en verano, ni mucho, ni poco, solamente lo suficiente. Los temas eran varios y saltaban de un lado a otro como bolas de pintura que cada vez se tornaban de un color distinto, y, de repente pude notarlo, mientras compartíamos palabras, sonrisas e historias, algo nuevo, algo extraño apareció. Noté que ya no era el mismo, tampoco era otro, simplemente algo que no había experimentado antes se presentó como un visitante inesperado. La verdad es que incluso ahora no logro descifrarlo bien; me sentía maravillado por compartir ese momento con ella y a la vez temeroso por lo que podía pasar con cualquier error que cometiera. Y de repente, sin aviso no sabía quien era, completamente distinto y a la vez el mismo. Imposible, si, pero no con ella frente a mi, con ella soy distinto, soy nuevo y soy viejo. Con ella soy y a la vez me descubro.

Pensaba en como mi cerebro jugaba conmigo, me dominaba como a un niño iluso, deseaba no sentir tantos nervios ni emociones, ni pensamientos cursis, sin embargo, no fue posible, llegó el momento que lo cerró todo.

La conversación se encaminó hasta la familia, los seres queridos y el amor fraternal, y pude notarlo, cristales trasparentes y destellantes emergían de sus pequeños y bellos ojitos de capulí, el aura rojiza que envolvió sus ojos se notó rápidamente, "Lo siento" se disculpó como avergonzándose por mostrarse así ante mi y, la verdad es que, no tenía nada de que pedir disculpas, era yo quien debía pedirlas, mi corazón se detuvo. Verla así fue un cuadro perfecto, de belleza profunda llena de nostalgias e ilusiones calmas que tal vez, solo tal vez, Vermeer hubiera podido plasmar en un lienzo con olio.

Cuando yo lloro me veo fatal, mis ojos rasgados casi que se cierran por completo y todo mi rostro se enrojece al punto que parezco mas ebrio que pesaroso; ella era lo contrario, <<¿Cómo alguien puede verse tan bella mientras llora?>> me dije. Llegué a sentirme un poco mal por pensar que aquella faceta me parecía incluso más atractiva que la risueña y la calmada; sin embargo, mientras más hablaba sobre aquello que guardaba dentro, de los dolores que la aquejaban, más me gustaba, no porque realmente aquello fuese bueno, en realidad era triste, tanto que llegué a sentirme identificado en casi toda su historia y me costo guardar mis lágrimas; sino porque mientras todo pasaba mi corazón latía distinto, como al ritmo de una de R&B, y luego entendí, tal vez estaba ahí perfectamente alineado para poder escucharla, aprender de ello y crecer con eso.

Le agradecí por tener el valor de mostrarse así conmigo, por permitirme mirarla así, le dije también que se veía igual de linda así que cuando estaba alegre, que por ese lado no debía preocuparse, y luego, el día de la salida continuó, no obstante, yo ya no era el mismo.

Cuando estuve con ella no sabía quien era, solo se que fui feliz.

+

+

+

March 18, 2019, 6:17 p.m. 0 Report Embed 1
~

La tierra que nos crió

Toda mi infancia media, es decir, desde los 7 años en adelante, buena parte de mis vacaciones las pasaba de visita en el oriente.

En mi país, Ecuador, existen cuatro regiones, la más famosa es la de "Galapagos", sin embargo, también contamos con la costa, sierra y oriente. Yo vivo en la sierra, donde se asienta el frío y los cachetes se te hacen rojos en las madrugadas. Donde un café caliente vale más que una cerveza fría y el viento penetra incluso el cobijo de un abrigo.

Mis abuelos por parte de mamá, vivieron toda su vida en el oriente, nacieron en un pueblo hermoso llamado Gualaquiza, mi abuelo siempre dice que Gualaquiza es un pedazo de cielo que se cayó de ahí arriba. Al inicio no lo entendía bien, pero ahora, que la vida me ha pasado encima algunas veces, lo comprendo, Gualaquiza si es un pedazo de cielo.

Como era costumbre pasar las vacaciones allá, terminé conociendo a mucha familia, aunque no me llevaba muy bien con todos, mis primos, por parte de mi abuelo, conectaron muy bien conmigo o mejor dicho, no teníamos de otra que llevarnos bien. De entre todos, dos de ellos eran mis amigos de verdad cercanos. El primero era a quien le decíamos "negro" por su color de piel (literal es descendiente de afroamericanos) y el Jose, el menor de los tres. Nuestra amistad y relación de primos creció con cada vacaciones que pasábamos en el pueblo. El negro venía de Estados Unidos solo para las vacaciones y, era con nosotros con quien pasaba esos días. Jose vivía en la misma ciudad que yo pero, por distintas ocupaciones, el mejor momento para reunirnos eran esos días de vacaciones.

Con el tiempo mi hermano se agregó al grupo. Los días pasaban entre juegos, aventuras, películas, comida y música, mucha música. Estoy seguro que nuestra afición por la música se cultivo muy bien en esos días pues, yo soy el único que no tiene una banda en la actualidad, Jose y Negro, ambos tienen sus grupos y proyectos musicales; no obstante, eso no significa que yo no le dedique mi tiempo a la música. En algún punto inicié un proyecto de tutoriales de ukulele en youtube, no me iba tan mal, era una idea que rondaba en mi cabeza y la ejecuté de forma casual, aún hoy subo uno que otro vídeo; también le dediqué un poco de tiempo al piano para aprender a tocar salsa y merengue, resultó que era bueno y aún así, mi amor primero, el principal: la guitarra, sigue acompañándome todas las noches, no hay día en el que no tome a mi guitarra y cantemos algo, como en esos días que pasábamos las noches enteras en la plaza central del pueblo con mi primos, con guitarra y bongos, cantando y sacando canciones cobijados por las estrellas.

Hay un amor igual de grande por la música en mi vida, los juegos de rol son y serán siempre, una pasión loca y profunda. Mi historia con los juegos de rol la contaré mas adelante, sin embargo, quiero enfatizar que, Gualaquiza vio nacer a un narrador único, pues era en esos días de vacaciones cuando más tiempo jugábamos entre todos al famoso Calabozos & Dragones.

No pueden faltar las aventuras, las cascadas, las excursiones y visitas a misteriosas cuevas de las que casi no salíamos con vida. De las piscinas, peleas con vecinos, amores de verano y más.

Hace mucho que no visito Gualaquiza. Cuando todos cumplimos la mayoría de edad dejamos de ir, como si un muro se levantara ante nosotros, dejamos de vernos en nuestro pueblo querido, crecimos, tuvimos que dedicarnos a cosas importantes, estudiar, trabajar, buscar el camino al cielo sin darnos cuenta que siempre lo tuvimos frente a nosotros, que lo pisábamos cada vacaciones, que tontos somos.

Feb. 19, 2019, 4:39 p.m. 0 Report Embed 2
~

El día que casi mato a un compañero

Estaba en la escuela y ya cargaba encima fama de tener un humor complicado, es decir, mis iras eran demasiado fuertes para mi autocontrol. En otras palabras, era un idiota.

El día transcurría con normalidad y el timbre del recreo sonó con fuerza, como diciéndonos a todos "salgan a jugar", claro está que no todos realmente juegan, algunos, como yo en ese día, solo caminamos por ahí pensando. Debido al pequeño espacio de la escuela, contaban solamente con una cancha de futbol. No todos podían jugar ahí, y muchos cruzaban la cancha como requerimiento para llegar a otro lugar cómodo del lugar. Cuando intenté cruzar un balón salió disparado desde la distancia y su trayectoria conectaba con la mía. No me dí cuenta, la pelota golpeo con vigor mi estómago y me mandó al suelo. Las risas de los demás no apoyaban, me sentía terrible, adolorido y con vergüenza; la furia empezó a recorrer mi cuerpo, con velocidad, sin invitación, llegó al punto en el que no pude controlarlo.

Riéndose, con cara de "Ay caray!" a la distancia, un alumno de un curso superior se reía del pelotazo y a la vez se disculpaba con su cara, era quien pateó, era quien pagaría por hacer semejante acto.

Me levanté, con bufidos, gruñidos y murmullos fluidos de maldiciones, me dirigí directamente a la cocina del lugar, tomé un cuchillo, salí y lo busqué con la mirada. Una mirada llena de fuego y locura.

Me acerqué caminando a zancadas rápidas, no corría, no caminaba, solo me desplazaba rápidamente. La cara de mi compañero pasó de una mueca de complicidad a una de horror, el brillo dentellante del cuchillo al chocar con los rayos del sol eran un adorno de todo el personaje con el que me vestía en ese momento. Corrieron, no solo él que pateó sino todos los que estaban al rededor.

No maté a nadie ese día, nunca lo he hecho y jamás lo haría. Solo era un niño tonto con muchas iras. Emoción que aprendí a controlar poco a poco. Cuando recobré la razón estaba sentando con un vaso de agua cerca mio en la oficina del rector. No recuerdo más de ese día.

Feb. 18, 2019, 7:08 p.m. 0 Report Embed 1
~

Creí que era adoptado

En algún punto de mi infancia llegué a creer que era adoptado, esto se debe a la llegada de mi padrastro.

Mi papá nunca me reconoció, con toda la terquedad coreana que cargaba encima, en los documentos que envió a mi madre para los papeles correspondientes con respecto a mi, dejó establecido que para reconocerme ella tendría que casarse con él, sin embargo, está demás decir que mamá no quería eso y pues, así fue que mi padre nunca me reconoció ante la ley.

Con la llegada de mi padrastro, él hizo lo que mi padre no, me reconoció y dio su apellido...

Estaba en séptimo grado de la escuela cuando mi madre dio a luz a mi hermanito, su llegada fue hermosa y grata, estaba feliz de tener un hermano y, lo sigo estando. Con el pasar de los años, mi hermano, obviamente mostraba ser muy diferente físicamente a mi y bastante parecido a mi padrastro, yo que crecí considerando a mi padrastro como mi padre, se me hacía tan raro y complejo que en algún punto una idea se plantó. "Eres adoptado" pensé varias veces y cuando tuve el valor de preguntarle a mi madre, ella con todo el amor me dijo que no y me explico lo mejor que pudo la situación.

De ahí en adelante crecí sin la idea de ser adoptado pero si con la espina que demoró 20 años en salir. ¿Y mi padre?

Feb. 18, 2019, 5:57 p.m. 0 Report Embed 1
~
Read more Start page 1