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Cueste lo que cueste Follow blog

y
yessica bonilla
Un giro de 360 grados, un caos en el que se volvió mi vida, donde después de la partida de un ser querido decidí cambiar todo cuanto me rodeaba, donde el sexo, las fiestas y el dinero se volvieron mi prioridad. No creo en nadie y no espero nada de nadie, unos pocos capítulos que narran mi vida y seguramente la vida de muchas mujeres mas.
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Regresó un fantasma.

La verdad para mi sorpresa seguía viva, poco a poco me fui incorporando del suelo, mire a mi alrededor y descubrí que estaba en una especie de zulo, solo había una minúscula ventana que deba a el exterior, inmediatamente mis lagrimas empezaron a caer, estaba desolada y mareada por el fuerte golpe que me habían    dado en la cabeza,  no entendía que hacia allí, o que interés tenia aquel hombre en mi, empece a gritar aun sabiendo que seguramente nadie me escucharía, grite y grite hasta que una vez mas todo se volvió negro. 

Estuve días y días encerrada,  de vez en cuando alguien me traía  agua y algo de comer, no entendía nada, no sabia quien podía estarme haciendo esto ni el porque, sentía que me estaba volviendo loca, hasta que sin saber como perdí la cuenta de los días, parecía estar en una horrible pesadilla que no acababa nunca.

Los días pasaban lentos, y las noches demasiado cortas, intentaba dormir todo el tiempo, era mi única forma de olvidarme de lo que me estaba pasando, pero entonces mi cabeza no me dejaba tranquila, tenia sueños donde salían mi hermana y mi madre, y eso era lo peor, mas de una vez me intente suicidar, pero ese cabrón siempre conseguía impedírmelo, no sabia como se daba cuenta pero siempre estaba ahí cuando por fin iba a encontrar la paz que tanto anhelaba, pensaba en mi madre, en lo que debería de estar pasando, en mi hermana destrozada y eso me partía mas el corazón que cualquier otra cosa.

Jan. 25, 2019, 10:19 p.m. 0 Report Embed 0
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¡BAILAR, SEXO Y ALCOHOL, MUCHO ALCOHOL.

La lluvia caía, cada gota era mas fría que la anterior, se deslizaban por mis mejillas junto a mis lagrimas, lagrimas derramadas por el.

Habia jurado nunca enamorarme, no volver a confiar en nadie, pero fui incapaz de resistirme a esa sonrisa tan peculiar, a esas manos que juraron nunca soltarme y a esos ojos que decían ver mas allá de mi alma.

Estaba rota, me sentía cansada y perdida, como me sentía hace muchos años atrás, cuando mi vida era totalmente diferente a como es ahora, y por ese mismo motivo fue que el también decidió irse.  El cementerio estaba vacío y en ese momento lo agradecí, no soportaba que me vieran llorar, estaba sentada en la lapida de mi padre, deseando que en algún momento se despertara y me dijera que todo iba a salir bien, que el iba a volver y que todo lo vivido no se iba a desvanecer por culpa de un pasado oscuro, que se molestaba en perseguirme,

Necesitaba desahogarme, pero no tenia con quien, no tenia amigas porque estaban  muertas o vivían en otros países, necesitaba gritar, llorar y llorar, pero estaba completamente sola, y como odiaba la soledad, la briza alborotaba mi pelo y sin saber como ni cuando me vi allí con una botella de ginebra en la mano contándole a mi padre muerto la gran historia de mi vida.


Aun no tenia claro que hacia allí, sabia que nada bueno podía sacar de esa ciudad, ni de esa gente y mucho menos de aquel trabajo. 

No tarde nada en reunirme con mi prima, la que me iba a guiar en mi nuevo trabajo, todo fue muy rápido, muy directo, llegamos a su casa casi a las 8 de la noche, me duche, me vestí, y nos preparamos para irnos a la gran fiesta que según ella iba a cambiar mi vida, y joder si no fue así.

 Todo esto era nuevo para mi, la música por todos lados, las chicas maquilladas vistiendo esas ropas tan extravagantes, las motos, las drogas... no podía parar de mirar hacia todos los lados, a mi lado iban mi prima y una amiga de ella, yo era nueva en esa ciudad, y nunca pensé que mi vida fuera de mi casa empezara así.

Rondaban las 12 de la noche, todo era ruido y luces fluorescentes, gente bailando y bebiendo litros y litros de alcohol, ya se veían gente borracha y todos enrollándose con todos, me dolían los tímpanos por el volumen tan alto de la música, era la primera vez que iba a una fiesta como esa.

Bailábamos las tres al ritmo de la sensual canción que salia de esos altavoces enormes, que tronaban dentro de la casa, la gran mayoría de miradas se centraban en mi y en mi prima, me sentía algo incomoda por ser el centro de atención, pero algo en mi interior me decía que  no parara, que me moviera mejor, quería lucirme, quería desatarme, no sabia muy bien porque, pero esa noche me sentía sexy, sentía que por una vez las miradas iban hacia mi, con deseo y descaro, y eso me encantaba, llevaba un vestido fucsia que resaltaba mis pechos, y dejaban relucir mis piernas, empece a bailar como nunca, y a beber todo lo que me ofrecían, hasta que perdí el control, las luces se habían vuelto mas intensas, me pesaba la cabeza y no era muy consiente de lo que hacia, lo ultimo que recuerdo fue el tío que estaba intentando quitarme la ropa, sentía sus manos debajo de mi vestido, luego por mi muslo y metiéndose entre mis piernas,empezó a besarme con mas intensidad, era demasiado brusco, pero estaba demasiado borracha y confusa como para detenerlo, su asquerosa boca descendió por mi cuello hasta mis pechos, me bajo el vestido y emperezo a lameros,  quería pedirle que parara, pero apenas me salia un hilo de voz, sentí como introducía un dedo en mi interior y se me revolvió el estomago, iba a vomitar, y el cabrón  lo debió de  notar porque antes de que tuviera la primera arcada se largo, dejándome en ese asqueroso baño semi desnuda rodeada de mi propio vomito, como pude salí de allí, asustada y desorientada busque a mi prima, ella estaba en las piernas de otro tipo, igual de borracha que yo, quería salir de allí, quería irme a casa con mi madre y llorar, pero ya no podía, ya no. Tambaleándome salí de aquella casa, la noche era mas oscura de lo normal, empece a caminar sin saber muy bien a donde,  solo se que quería estar lo mas lejos posible de allí, cada paso me costaba mas, escuche un ruido que se iba intensificando a medida que se iba acercando a mi, eche la vista atrás y era un coche sin luces, totalmente negro que bajo el ritmo hasta llegar a  mi altura, algo en mi interior grito "corre"  y salí disparada hacia el pantanoso lago que había delante de mi, sentía su mirada clavada en mi nuca, escuchaba su risa cada vez mas cerca, hasta que de un momento a otro todo fue silencio, de esos silencios  que imponen, que te aterrorizan, y acto seguido vino un golpe en la cabeza y juro que mi ultimo pensamiento fue  "hoy fue mi primera y quizás ultima noche" antes de perder totalmente el conocimiento. 

Jan. 8, 2019, 4:58 p.m. 0 Report Embed 0
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