Intensidad al sentir Follow blog

A
Anónimo XX
Las libélulas vuelan perdidas buscando su destino y así es como me siento yo, una libélula en el cielo tratando de encontrarme
Non Verified story

#soñar #sentir #sentimientos #feelings
0
3581 VIEWS
AA Share

Carta a mi gran amor

A ti, que lo fuiste todo para mí. Que arrasaste con mi vida y eclipsaste mis sueños. A ti, que conseguiste robarme el corazón y hacerlo tuyo. Que te convertiste el todos y cada uno de mis pensamientos, en el deseo que tantas veces pedí al soplar las velas o cuando una pestaña caía. Tú que apenas tenías que hacer ningún esfuerzo para hacerme sonreír. Que solo con rozarme me erizabas la piel. Tú que conseguías que el pulso me fallase antes de verte, que las puntas de mis dedos perdiesen el tacto acumulando la ilusión de volverte a acariciar.

Arrasaste con mi vida, me rompiste todos y cada uno de mis esquemas. Te convertiste en mi mundo y ese fue mi primer error.

No soy de ese tipo de personas que le entregan su vida al primer extraño que pasa. Tampoco al segundo, ni al tercero. No lo hice así contigo.

Pasaban los meses y seguías ahí, a mi lado poniéndole brillo cada día. Te convertiste en esa sensación de felicidad que sentía cada mañana. Mis días cobraron un brillo especial y se lo dabas tú.

Ni en un millón de páginas sería capaz de describir el sentimiento tan desolador que tiene lugar cuando, mucho tiempo después, un día todo se acaba. Recuerdo bien esa última pestaña en la que fui a pensar un deseo y dudé. Entendí que algo no iba bien y terminó por derrumbarse. Mis esquemas, rotos por ti, ya no sabían como reconstruirse. Diez meses después siguen sin saber hacia donde tirar.

Veo a mi alrededor numerosas relaciones que terminan en fracaso y supongo que no soy la única loca enamorada que tanto tiempo después sigue escribiendo en un papel para evitar decírtelo a ti. Porque en el fondo lo único que desearía es que volvieses a mi vida pero se de sobra que eso no puede ocurrir. Por mí, por ti, porque fuimos y somos demasiado cobardes como para arriesgar tanto.

Siempre que comienzo a escribir me ocurre lo mismo. Escribo porque algo no anda bien, porque una parte de mí se ha roto un poco más de lo que ya estaba. Sin embargo doy mil y un rodeo porque el simple hecho de contar lo ocurrido se me hace tan duro.

Dos años se dice pronto, rápido. Setecientos treinta días a tu lado y muchas más noches deseando dormir para inventar mi propia historia contigo. Todavía no doy crédito a lo ocurrido. No entiendo cómo me he podido esfumar de tal forma de tus pensamientos. Sinceramente no entiendo cómo el verme puede ser para ti tan indiferente.

Nos hemos vuelto a ver después de muchos meses sin apenas ser capaces de mantener el más mínimo contacto. Ni siquiera has sido capaz de acercarte a mí, de preguntarme si estoy bien aunque no fuese a decirte la verdad por cobarde.

Me has vuelto a romper. No es la primera vez, se de sobra que no va a ser la última. No se si tu indiferencia es real. Si verdaderamente no sientes absolutamente nada cuando me ves mirarte a los ojos. Si me has olvidado hasta tal punto que paso desapercibida entre el resto del mundo. No sé qué ha pasado ni que he podido hacer yo para que las cosas sean así. Conforme caminaba por la calle me iba rompiendo poco a poco cada vez más, iba sintiendo como mi corazón se estremecía mientras la lluvia trataba de esconder la tormenta que yacía en mi interior. Ojalá no quererte, ojalá poder ser como tú. Me alegro de que estés tan bien, siempre te he tenido por encima de mí y aunque terminé el día de hoy más rota que nunca, sé que lo que más me ha dolido ha sido no poder besarte teniéndote tan cerca.

Ojalá jamás te arrepientas de nada, ojalá nunca llores por mí, ojalá vivas convencido de la decisión que tomamos. Ojalá no seas como yo.

Te quiero, como siempre, tanto como mi corazón me permite.

April 5, 2019, 11:59 p.m. 0 Report Embed 0
~

Un asesino llamado tiempo

Nos pasamos la vida sin vivirla. Nos pasamos los días tratando de controlar todo aquello que ocurre a nuestro alrededor, enfadándonos demasiado y sonriendo lo justo. Vivimos demasiado en el ahora sin percatarnos de lo rápido que pasa el tiempo y de todo lo que se lleva con él. 

Confiamos en que somos los dueños de nuestra vida cuando solo el destino lo es. Creemos poseer todo aquello de lo cual nos permite disfrutar por instantes, instantes temporales. En ocasiones más largos y otros breves, en función de lo que la vida nos depare. Puede que logremos conseguir que algunos de esos instantes sean eternos, siendo la eternidad un concepto relativo. 

Hay personas que un día se desvanecerán de nuestra vida y sin embargo permanecerán con nosotros por el resto de nuestros días convirtiéndose en eternas. Otras durarán más tiempo en ella y sin embargo a las semanas será como si nunca hubiesen existido. Por último si nos esforzamos y el destino está de nuestra parte unas pocas personas adquirirán el concepto de eternidad en todo su conjunto, llegarán con nosotros hasta el final.

Construimos muros para evitar que los demás sepan lo que realmente sentimos, las lágrimas que realmente derramamos cuando nadie nos ve. Nos sentimos muchas veces incapaces de sincerarnos ya que nos vemos "desnudos" ante esa persona que tanto significa para nosotros. Preferimos callar y dejar que el tiempo pase empleándolo como escudo que nos refugia del miedo a la respuesta, del temor a ser rechazados, a que la otra persona no sienta lo mismo que nosotros o incluso a que nos vean débiles frente a las adversidades. Nos refugiamos en lágrimas solitarias porque son más sencillas que compartirlas con quien verdaderamente sería capaz de curarlas. Porque es muy jodido que la única persona capaz de reconstruirte sea aquella que te rompió.

Nos sentimos como granadas capaz de romper al resto y preferimos alejarlos de nosotros antes de que se vean dentro del la expansión del explosivo. En definitiva nos apartamos de aquellos que más queremos ya que tememos que los sentimientos más fuertes terminen por ser más grandes que el control que podamos ejercer ante ellos. 

Que triste vivir la vida escondiéndose de la verdad, aislándose junto al miedo y rogando al tiempo que haga los días más llevaderos. Que triste pero que incapaces somos de enfrentarnos a lo que sentimos, de hacer frente a las situaciones que aparentan superarnos y arriesgar aunque podamos perder. 

Ojalá algún día consiga transmitir todo lo que siento con tan solo miradas, ojalá algún día no me sienta tan pequeña con respecto a lo que hago, a lo que digo. Ojalá los sentimientos de culpa no sean tan intensos y mis decisiones desprendan confianza. Ojalá olvidar ese amor que dejé atrás por miedo y que todavía sigue abarcando mi corazón por completo aun conociendo que ya hace demasiado tiempo que ese sentimiento dejó de ser correspondido. Ojalá dejar de quererle, ojalá  dejar de pensarle. Ojalá haberme atrevido en su momento a decir la verdad y no quedarme callada por miedo al rechazo. Ojalá...

Ojalá no hacer daño a nadie, ojalá haber hecho las cosas mejor en su momento. 

Que triste que las personas que prometían ser eternas, que prometían permanecer a tu lado frente a cualquier situación se hubiesen tragado sus palabras ya que llega un momento en el que necesitamos que sean ciertas y nos damos cuenta de que se quedaron en eso, en palabras.

Feb. 12, 2019, 12:11 a.m. 0 Report Embed 0
~

Ojalá

Muchas veces pensamos en el amor como ese nivel máximo al que alguien puede aspirar. Lo idealizamos pensando que llegar hasta el corazón de aquel a quien queremos es algo grandioso.

Nos enamoramos de muchas personas, las cuales entran a nuestras vidas por vías distintas. Compañeros del trabajo, aquel al cual conocimos de fiesta una noche, ese chico tan guapo al que nos presentó nuestra amiga... pero en ocasiones la amistad también puede cruzarse con el amor. Aquí encontraremos opiniones para todo, hay quien considera que enamorarte de tu mejor amiga es lo más bonito que puede pasarte, otros serían incapaces...pero yo voy a ir más allá.

Esta vez quiero hablar del "después". De lo que ocurre cuando las cosas no salen bien, cuando todo se rompe y al menos una de las partes sale realmente herida. ¿Qué pasa entonces? ¿Dónde está esa amistad? La respuesta es hundida.

Cuando el amor y la amistad se cruzan y el camino no sale bien ya sea por no ser correspondido o simplemente porque el tiempo lo estropea, los efectos secundarios son masivos.

Y esta en el fondo no es sino una carta a aquel que fue mi mejor amigo y que arrasó con todo cuando los sentimientos se entrecruzaron.

   Ojalá te des cuenta de todo lo que se está rompiendo, ojalá las cosas cambien, ojalá podamos ser lo que fuimos cuando no te dolía tenerme cerca. 

   Echo la vista atrás y me doy cuenta de lo que duele el tiempo. Es como si todo lo que un día me dio ahora me esté rebotando ya que tan solo quedan recuerdos. 

   Teníamos algo envidiable, te quería como a nadie más y eras en definitiva de esas escasísimas personas a las que se pueden considerar necesarias en el día a día. Me sentía realmente incapaz de vivir sin ti. Entiendo que el amor supera cualquier sentimiento y en cierta manera te ciega, consigue que no te importe aquello que tienes si no lo que ansias con conseguir. Ojalá volvieses a ver todo con unos ojos que pisasen tierra y te dieses cuenta de lo que dejas atrás. Aquello que antes sanaba ahora está empezando a herir y eso  me está matando. 

   Tan solo puedo suplicar al ojalá para que algún día vuelva a cruzar nuestros caminos con una perspectiva distinta en tu corazón que haga posible esa relación que tan bien me hacía sentir. Siento no poderte dar aquello que tú me pides, siento castigarte con mi amistad.

Jan. 11, 2019, 11:11 p.m. 0 Report Embed 1
~

Tanto tiempo rota...

Soñamos para evadirnos. Y es que la fantasía es la única arma capaz de alejarnos de la realidad. Tan necesaria como una bocanada de aire tras un largo rato bajo el agua, nos permite coger ese aliento que tanto tiempo llevamos aguantando, luchando contra piedras en el camino y lidiando con nuestra almohada que cada vez más llantos guarda en sus memorias. Tan necesaria como peligrosa ya que tan solo es un alivio paliativo y temporal de duración escasa. Todos debemos abrir los ojos tras un sueño y enfrentarnos a aquello de lo que tratábamos de escapar. Es por ello que soñar siempre ha sido cosa de valientes.

   Todos hemos sentido alguna vez la sensación de amar, de querer cada día más a una persona con la esperanza de que esa magia no se acabe nunca. También hemos sido rotos al darnos cuenta de que sí podía tener un final. Un temido final que nos deja heridos de por vida aunque el tiempo nos haga sentir una falsa sensación de recuperación ya que nos acostumbramos a ese dolor que la persona nos dejó al marcharse. Y es que es ese el efecto del tiempo, nos proporciona resignación. No cura ni te devuelve esa felicidad que tuviste en un momento dado. Traerá consigo nuevos proyectos que quizá puedan hacerte inmensamente feliz pero no nos engañemos. Una vez que nos rompen, habrá una parte de nosotros que quedará rasgada de por vida.

    Y así acabé yo hablando de ti en este momento de mi vida. Dedicando largas y frías noches a escribir sobre ese vacío que dejaste cuando te fuiste de mi vida y que ni el tiempo ni los cambios consiguen paliar. Ojalá los sentimientos se pusiesen en marcha como si se tratase de un interruptor, dejar de sentir estaría al alcance de nuestras manos.

   Siempre he tenido miedo al olvido y al rechazo. Desde pequeña he sido bastante incapaz de enfrentarme a esa sensación de sentir como personas pasan por tu vida marcándola para luego desvanecerse como si nunca hubiesen estado. Cuando llegaste tú revolviste mi vida en cuestión de semanas y conforme pasó el tiempo la ibas marcando milímetro a milímetro. El concepto de huella contigo se quedaba corto. 

Sin embargo te fuiste. Te fuiste dejando mi vida marcada por ti y todo lo que te rodeaba a ti. Durante los primeros días hasta las farolas me gritaban tu nombre. Pasaron las semanas y todo se iba apaciguando, pensé que con los meses todo mejoraría pero siempre llega ese instante que devuelve a mis ojos la debilidad recordando tu ausencia. Confieso que no se afrontar que ya no estés, que desearía que volvieses, que llamases a mi puerta gritando que me quieres a pesar de que se que sería la primera perjudicada con tu regreso. 

    Si una virtud atribuyo al tiempo es que hace que los recuerdos duelan menos en un primer momento. Ese punzón que mantenemos en el corazón durante los primeros días tras un mazazo el tiempo lo amansa permitiéndonos recordar de forma global las cosas buenas, evitándonos un sufrimiento constante.

    Es por esto que por mucho daño que sentí durante tanto tiempo el tiempo hace que tu ausencia duela ahora más que nunca. Lloré por los dos durante muchos meses ya que nunca fuiste capaz de enfrentarte a aquello que no funcionaba bien. Sin embargo cuesta tanto aceptar que ya no volverás...

  Ojalá el corazón fuese capaz de razonar y entender que a veces es necesario dejar de sentir, ojalá...   

   Empiezo el año acordándome de ti como de nadie, pero también prometiéndome olvidarte. Tengo 364 días para que mi roto corazón deje de llorar por ti.

Jan. 2, 2019, 12:28 a.m. 0 Report Embed 0
~
Read more Start page 1