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delfirodriguezfontan Delfina R. Fontan Lisa es una chica de 16 años, quien se enamorará del príncipe del reino. Ella hará todo para que el príncipe se enamore de ella y no de su futura esposa. Lisa decide enviarle una carta, el cartero le ha dicho que le costaría mucho pues él debería enfrentarse a los guardias y ella se ofreció a todas las tardes sería bienvenido en su casa. Tomas, el cartero, termina enamorándose de ella pero Lisa está enamorada del príncipe Mark.

#romance
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Te encontré

Narración: Mark

Cada vez me alejaba más del pueblo y cada vez más veces me venía la imagen de esa muchacha rubia con ojos celestes, delgada y una sonrisa blanca.

Ella captó mi atención y no pude apartar mis ojos mientras saludaba a la multitud.

Estaba solo en la carroza y me preguntaba ¿Estaré enamorado? ¿De quien? ¿De la persona que acabo de mirar o de la que me presento mi madre horas antes?

Estaba con el celular cuando una sirvienta vino y me dijo que vaya a almorzar.

Guardé mi celular en el 

En la mesa estaba mi padre en la punta y mi hermanas a sus lados.

-Hijo, siéntate- me acomodé en la silla delicadamente- Tu madre no estará en lo que queda del día y yo tengo que ir al reino de Reinados pues quieren hacer un trato que no se si aceptaré. necesito que cuides a tus hermanas

-¿Cuando volverás?- le pregunté

-Para la cena- me contestó. Asentí

Almorzamos los cuatro juntos y ni bien mi padre terminó su plato, se despidió y se fue. Nosotros nos quedamos un tiempo más pues Isabel comía más lento. Al terminar, fui a mi habitación, me tiré en la cama y me dispuse a navegar por Instagram, me llamó la atención, tenia bastantes seguidores y tenia una publicación: una niña durmiendo, pero no cualquier niña era la muchacha del pueblo.

En ese momento me vino a la cabeza una idea genial.

Me asomé por la puerta de mi dormitorio y justo pasaba un sirviente sin nada que hacer. Le pedí que me trajera tres túnicas marrones de mala calidad, que no sean de seda. Él asintió. Al rato me las trajo y fui en busca de Isabel que estaba jugando con sus muñecas en su cuarto.

-Isa

-¿Que quieres?

-Vengo a pedirte algo

-¿Que cosa?- me preguntó sin apartar la mirada de sus juguetes

-Iremos al pueblo

¿Que? No voy ir, no puedo- me miró a los ojos

-¿De quien  es la responsabilidad?

-Tuya

-¿Entonces? ¿Vienes?

-Si, pero con una condición

-¿Cual?

-Me comprarás caramelos

-Esta bien

-¿Esme irá?

-Si tu la convences pues....ya sabes como es

-Aburrida- se levantó del suelo y se dirigió a la habitación de Esmeralda. Yo las espié- Esme, nos vamos al pueblo con Mark ¿Vienes?- ella estaba tirada en su cama. Yo me quedé fuera

-¿Que? No puedes ir hasta que no cumplas 20 

-La responsabilidad es de Mark no nuestra, así que si  nuestros padres se enteran, lo castigarán a él

-¿Porque querría volver al pueblo si viene de allí?

Entré, generalmente no podía poner siquiera un pie en su suelo pues ella me regañaba y pedía que me marchara. Su habitación estaba desordenada, ropa tirada en el piso, maquillaje esparcido por todos lados....No le gustaba que le limpiasen su recámara.

-Me ha llamado la atención una muchacha del pueblo y quiero interactuar con el pueblo ¿Nos acompañas? Te quedarás sola en todo el castillo- le dije amenazando pues no le gustaba quedarse sola

-Esta bien

-Te ligarás a alguien Esme- exclamó la pequeña

-¡Isabel!

-¡Isabel!- dijimos los mas grandes y ella se rió- Vamos, en mi dormitorio tengo algo para hacer que no nos reconozcan

Los tres nos pusimos las túnicas marrones. Nos tapaban el cuerpo y dejaban al descubierto nuestros ojos y nariz.

-Esme, el cocinero duerme hasta las tres de la tarde, debes buscar las llaves del pasillo 145 en la cocina- ella asintió- Te esperamos en la puerta del pasillo ¿Esta bien? 

-Si, los veo allí- se fué por la puerta y desapareció

-Isa, vamos, tenemos que intentar de no toparnos con sirvientes pues le contarán todo a nuestros padres

Corrimos por el largo pasillo sin que nuestros zapatos hagan ruido. En la esquina, al doblar nos chocamos con Stella.

-¿Que hacen corriendo? Pequeños mocosos

-No somos mocosos- le dijo Isabel

-¿Entonces porque tapas tu rostro? ¿A caso no te da vergüenza?

-No claro que no le da vergüenza, mírate tu primero- le dije a la sirvienta- Disculpe pero debemos irnos

-¿A dónde?

-No es de su importancia- le dimos la espalda y seguimos caminando hasta llegar a la puerta del pasillo 145. Luego de un tiempo vino corriendo Esme con las llaves agarradas en un puñado, para que no sonaran entre ellas. Me dio las llaves y en silencio abrí la puerta, estaba oscuro y olía mal.

-Necesitamos linternas- dijo Isa tapándose la nariz del olor

-Papá dijo que de emergencia había unas sobre la puerta- nos informó Esme en un pequeño susurro. Nos fijamos y si , allí, cuatro linternas. Cada uno tomó una y nos encaminamos hacia el túnel (pasillo 145).

No había luces más que las de nuestras linternas. Yo  iba delante, Isa en el medio y Esme cerró la puerta. Caminamos en silencio. El suelo, estaba con agua y no era de baldosas  era de tierra con arena y algunos desechos de basura. Ahí caí en la cuenta que era el lugar en donde se tiraba lo orgánico.

A lo lejos se veía una luz blanca y se sentía el aire fresco del exterior.

-Ya casi llegamos- festeja Isa

-No tengo casi ni oxígeno- dice agitada Esmeralda

-Hagan un esfuerzo que estamos a 100 mts

-¡Como si fuese poco!  -dice exhausta la más grande

-Es poco- le contesté

Durante el corto trayecto que nos quedaba permanecimos en silencio.

Salimos al exterior, la muralla del palacio había quedado atrás. Ahora debíamos ir a buscar los caballos al establo. Las niñas estaban en unos pequeños zapatos con taco y por el camino de piedra tropezaban.

En el establo, había  seis caballos: dos negros, uno marrón y dos blancos.

-Esme tu iras en el marrón, que es el mas fuerte, Isa tu iras en el negro y yo iré en le otro negro- nos subimos y con unos golpecitos en las costillas de los animales, empezamos a trotar por el camino de cemento, este si era de cemento y no de piedra.

A mitad de camino Isa comienza la conversación.

-Tengo hambre Mark

-En unos minutos llegamos

-Pero....¿Me voy a morir si no como ahora?

Me reí-No Isa, no morirás si no comes ahora. Tranquila

-Esta bien

Unos metros antes de la cerca del pueblo dejamos los caballos atados a un árbol  para que no los reconocieran.

Pasamos la cerca del pueblo y las personas de allí nos miraban con desprecio. Nos veían como si fuésemos alienígenas.

Nos topamos con una señora que salía del supermercado, ella nos miró diferente, nos observó y se nos acercó.

-Buenas tardes

-Buenas tardes señora- hablé

-¿Son nuevos?

-Si somos nuevos.....Venimos de Oakland

-Síganme, de seguro están cansados del viaje- nos hizo entrar a su casa- Pasen

-Gracias- las niñas estaban calladas observándolo todo

-No me agradezcas- fue a la cocina y trajo en una bandeja de plata, galletas de limón.

Isabel, quien se moría por comer algo se abalanzó a la comida.

-Que linda- la miró con cariño y volvió a la cocina.

-¡Lisy!- llamó 

-¡Ahora bajo!- se escuchó desde la planta de arriba.

-En un rato bajará mi nieta

-Gracias ¿Su nombre?

-Kana Wilson. Llámeme Kana

-Si, por favor

En el comedor apareció la nieta de Kana.

La abuela le codeó el brazo-Saluda

-Buenas tardes, soy Lisa- ella era la muchacha que buscaba, la que me había llamado la atención






 

Jan. 4, 2019, 6:07 p.m. 0 Report Embed 1
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Los caballos negros

Narración: Lisa

Mi amiga Andy me llevaba por todos lados tirando de mi brazo, se la veía exultante de felicidad.

A donde me llevaba se había reunido todo el pueblo pero no me había enterado porque.

Entre la multitud no se veía lo emocionante, entonces Andy volvió a tirar de mi hasta llegar a adelante en donde unos hombres serios, altos y fortachones vestidos de negro, extendían los brazos hacia los lados para que la gente no se adelantara. 

Por delante de mis ojos, pasó una carroza blanca tirada por dos caballos negros. Sobre la carroza había un joven de ojos verdes y pelo morocho de traje blanco que saludaba al poblado con una sonrisa en su rostro. ¡Era muy apuesto!

-¿Ves? Te lo dije. Ibas a quedar enamorada

-Si tienes razón- le contesté sin apartar los ojos del joven- ¿Como se llama?

-Mark. Mark Wilson

<<Mark Wilson>> repetí para mis adentros.

La carroza siguió de largo hasta perderse en la lejanía. 

Cada vez había menos gente y menos ruidos y griterío.

Andy otra vez tomó el control de mí y me tironeó hacia una fuente en donde nos sentamos a hablar del increíble príncipe. Me comentaba que tenía dos hermanas mas pequeñas, una de nuestra edad y otra de ocho años y que su padre estaba en un estado crítico por su salud. El joven se casaría dentro de dos años con una doncella que su madre le iba a buscar. Andy estaba segura de que iba de ser de otro reino y no del pobre pueblo.

-¿Como sabes todo eso?

-Redes sociales, pequeña- dijo con sarcasmo

-Ah, tendré que " Red socializarme" - dije ne forma de broma la cual luego nos reímos 

El sol se puso sobre nuestras cabezas a las 12:00 en punto. Comenzaba a hacer calor y nuestras barrigas empezaban a rugir de hambre.

-Andy, ven a casa a almorzar mi abuela hará arroz

-Gracias Lisa. Primero iré a casa a buscar unas cosas. Allí estaré

-Está bien te espero en casa

-Adiós

-Adiós

Ahora vivía con mi abuela Kana. Mis padre falleció en la guerra hace dos años y mi madre, trabajaba en el extranjero para poder mantener la casa, tener comida y poder pagarme la escuela. Mi abuela solo me cuidaba cuando estaba en casa.

-¡Abuela llegué!

-Buenos días Lisy!- así me llamaba ella

-¡Buenas tardes abuela!

-Si, cierto Buenas tardes- la abracé

-Andy vendrá en un rato a comer con nosotras

-¡Hay me cae tan bien esa chica! Anda, ve a cambiarte el vestido está sucio- llevaba en ese momento un vestido con flores violetas al cuerpo. Se había ensuciado al sentarme en la fuente.

Subí las escaleras y entré a mi cuarto. Estaba limpio y ordenado, la cortina estaba corrida hacia un lado y dejaba que los rayos del sol entrasen e iluminaran la habitación.

Abrí mi armario y me encontré con toda la ropa ordenada por colores, la roja, la naranja, la amarilla, la verde, la celeste, la azul, la violeta, la blanca y la negra. El rosa no me gustaba y el gris lo detestaba. Y lo que mas detestaba no era el gris, era que mi abuela me ordenase MI armario por colores, encima ya le había dicho que no lo haga y , lo volvió a hacer. No la iba a regañar pues estaba viejita y de algunas cosas (no importantes) se olvidaba.

Me puse una minifalda celeste y una remera de mangas cortas verde manzana y con escote redondo.

-¡Lisy llegó Andy!

-¡Ahora bajo!

Bajé y me la encontré sentada en la mesa con el plato servido y esperando a que me siente con ella a comer. Mi abuela seguía sirviendo cosas para picotear.

-Abuela, deja de servir y siéntate a comer

-Si, si ya voy espera que me falta el agua para beber

-Yo lo voy a buscar, vos quédate ahí sentada

-Y ¿Vieron al príncipe?-preguntó Kana mientras yo me sentaba en la mesa para empezar a comer

-¡Si es hermoso!- exclama Andy

-No, no es hermoso es ¡Irreal! ¿Esos ojos verdes! ¡Por dios hacen que me derrita!

-¡Si!

-Haber muchachitas, menos hablar y comer más

-Si abuela- contesté

-Yo me enamoré del rey hace un tiempo- comenzó Kana- Cuando tenía su edad, también era un chico, un príncipe precioso, todas mis amigas estaban locas por él. Nos visitaba cada tanto. Terminó enamorándose de unas de mis amigas, quien ella aceptó en casarse con él y tuvieron a Mark hace.....- intentó recordar

-21 años, Kana- dijo

-Gracias Andy. Luego tuvieron a Esmeralda que tiene su edad y a Isabel que tiene 8 años

-Abuela ¿Cuando pueden salir del castillo? Porque no los veo seguido- pregunte

-Pueden salir del castillo cuando cumplen 20 años.

-¡Que exigente!- exclamó Andy asombrada

-¡Si!- seguí

Terminamos de comer y nos fuimos a mi habitación mientras mi abuela limpiaba los platos y los cubiertos.

-¿Me prestas tu celular?- me preguntó Andy

-Si ¿Para que?

-Solo dámelo- se lo dí

Empezó a instalar unas aplicaciones raras.

-¿Que haces?

-Te instalo Instagram, Twitter y Facebook

-¿Que son?

-Redes sociales, Ingenua

-Tendré que aprender a usarlas

-¿Como te quieres llamar en Instagram?

-No se, como vos quieras. Voy al baño

Al salir me encuentro en mi cama, un papel escrito y mi celular apagado.

En Instagram te llamas: @Enamoradadelpríncipe_Mark

Entro para verificar si el nombre era real o una broma. No era una broma pero me doy cuenta que ya tenia 150 seguidores en dos minutos.

Estaba por explotar, y encima había subido una foto mía durmiendo.

Bajé las escaleras para preguntarle a Kana en donde estaba Andy.

-Ya se fue, dijo que se tenia que ir rápido- Rápido para no toparse conmigo en llamas

-¿Adonde se fue?

-No sé no me dijo. Pregúntale por mensaje de texto

-Tienes razón- 

                                                MENSAJE:                              

Andy, te voy a matar, no puedo creer lo que has hecho. Eres una mala amiga.

Dec. 31, 2018, 6:55 p.m. 0 Report Embed 0
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