Los escritores son niños jugando Follow blog

flavii_chan82 Flavia Decidí escribir esto a partir de dos respuestas que recibí luego de comentar en sus historias. Es una reflexión acerca de mi propio proceso de construcción como escritora y lo que he aprendido. Si les gusta este formato puedo continuar sumando historias al respecto... si les parece muy pretencioso también pueden decírmelo con total libertad.

#Reflexión-HistoriaDeVida
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Quizá enfermos de nostalgia y de rebeldía

"...el verdadero goce de la obra poética procede de la descarga de tensiones dadas en nuestra alma" (Freud, 1908)


No estoy muy segura de hacia donde me lleva este blog que empecé, tampoco si quienes leyeron les pareció interesante la primera parte y tienen ganas de una segunda. Pero a falta de comentarios, a favor o en contra, voy a seguir con la temática que tímidamente introduje en "Reflexión" para separarme de la experiencia personal e introducir algo más "académico" (aunque sin profundizar demasiado, porque de seguro encontrarán miles de autores con mejores trabajos). Si aún no han huído, en especial al oir la palabra académico, volvamos unos pasos hacia atrás partiendo de la parte número uno, para contestar la pregunta ¿Por qué escribe un escritor?:


Freud fue uno de los primeros autores (o el primero) que introdujo una posible teoría desde la psicología al nacimiento, en los escritores, de la obra literaria. Él lo plantea como una extensión del juego infantil cuyo objetivo es crear un mundo propio, en el cual se siente cómodo y a pesar de ser de fantasía nunca pierde la noción de realidad. Es decir, un niño que juega y un escritor que escribe, saben distinguir entre lo irreal del mundo que crean, de la realidad del mundo que los rodean. 

A su vez el autor plantea que son las insactifacciones lo que dan orígen a las fantasías; dichas fantasías satisfacen el deseo por lo que corrigen la realidad que le genera malestar. Recuerden, Freud había observado a su nieto jugar con un carretel y concluyó que ese juego surgía cuando la madre del niño se ausentaba, por lo que aquella situación que le generaba malestar era rectificada en el juego en donde era él quien se adueñaba de la capacidad de hacer retornar al objeto y decidir cuando se iba. De esta manera, los escritores harían lo mismo, motivados por la insatisfacción que le genera el mundo cotidiano se dejan llevar por sus fantasías, en dónde son dueños de los acontecimientos que ahí suceden, y lo plasman en un papel. 


Si alguna vez han tomado contacto con la obra freudiana sabrán que a él se le adjudica, el descubrimiento, o como quieran llamarlo, del aparato inconsciente. Dicho aparato como el nombre lo indica (recordemos que Freud realizó su teoría en los años 1900 coincidente con el boom de la mecánica y la revolución industrial) posee una estructura. El "Ello" que sería la parte más primitiva del ser humano (no confundir con instintos o con una zona de menor complejidad) en donde se encuentra lo pulsional (deseo/líbido). El super-yo quien se encarga de observar que el sujeto no se aleje del camino estipulado y por último el Yo. Según el autor acceder a lo inconsciente es imposible sino es a través de las "formaciones del inconsciente" (por ejemplo, los sueños, los chistes y los actos fallidos) dado que existen mecanismos represivos (que el Yo y el Super-yo llevan adelante) que impiden que las pulsiones atraviesen las barreras y lleguen a la consciencia. Por lo tanto para López Mondéjar (2018) la obra literaria, como otra formación del inconsciente, sería una formación de compromiso entre la necesidad de expresión del Ello del escritor (regido por un principio de placer) y el control que ejerce el Super-yo y el yo (que se rigen por el principio de realidad). 


Si suena muy difícil de comprender, y con temor de sonar demasiado simplista, les diría que lo que se está plasmando en la obra se relaciona íntimamente con los deseos, con lo pulsional del escritor, que son constantemente reprimidos pero que encuentran su exteriorización en una fantasía camuflada que tanto el Yo como el Super-yo pueden soportar. De ahí que Freud hable de deseos insatisfechos que encuentran una vía de satisfacción en la escritura o el juego. 


Otros autores como Melany Klein van un poco más allá y afirman que la creatividad está ligada a la necesidad de reparar un objeto. Para ella cuando se crea en realidad lo que se realiza es la acción de re-crear un objeto destruido en el mundo interior. A su vez, afirma que dicha reparación se relaciona con la búsqueda del amor de ese objeto bueno interno.

Dichos "objetos" refieren a experiencias infantiles que fueron catalogadas como "buenas" o "malas" según lo que generan en el niño y por tanto producen, en consecuencia, sentimientos de amor y odio. Los objetos odiados son esos objetos "destruidos" a los cuales se intenta reparar por medio de la creatividad, porque el odio genera tanto culpa (porque se puede odiar un objeto amado) como miedo (porque el niño teme que el objeto lo dañe a él por intentar destruirlo). Quizá, y como reflexión personal, la autora plantea que por medio de la escritura se logra transformar los objetos malos y, al repararlos, vuelven a reintegrarse como buenos. De ahí la utilidad terapéutica de escribir. ((Para profundizar un poco más les recomiendo que lean el artículo de Lopez Mondéjar que logra sintetizar mejor que nadie la teoría kleiniana sobre el desarrollo infantil))


Pichon-Riviere (1987), también hace referencia a la "re-creación" cuando destaca la tarea del creador. La misma busca solucionar sentimientos de inercia, de impotencia o de muerte dando como resultado un objeto que genera la vivencia de lo maravilloso pero poseedor de un sentimiento latente de angustia, temor a lo siniestro y a la muerte. Es decir, el primer objeto fragmentado será reparado por el creador y por ende transformado en algo nuevo constituyendo un triunfo de la vida sobre la muerte, de la salud por sobre la locura. 

Por lo tanto, lo que habilitó la emergencia de la creación, a saber un mundo interno contradictorio, se va solucionando a medida que se logra la transformación de lo siniestro en maravilloso.


Luego está Winnicott (1970) (personalmente es el que más me gusta para explicar la importancia del juego en los niños) quien define como creatividad al “hacer que surge del ser”.  Asimismo, al igual que Freud, afirma que la actividad creadora implica la conservación durante el resto de la vida humana de una fantasía infantil: la capacidad de crear el mundo.  

El autor refiere a una tercera zona, conocida como espacio transicional, que incluye tanto la realidad psíquica interna como la realidad exterior, y que le permite experimentar la libertad de ser creador (Winnicott, 1971).  A diferencia de Klein que habla de la necesidad de reconstruir un objeto destruido por ser odiado, Winnicott afirma que la creatividad surge ligada al amor que el niño siente por sus objetos y por lo tanto cumple una función de protección ante la angustia que le provoca separarse de ellos. 

"A través de la expresión artística podemos esperar mantenernos en contacto con nuestros yoes primitivos, de los que derivan los sentimientos más intensos e incluso unas sensaciones terriblemente agudas y en verdad que somos pobres si solo estamos cuerdos" (Winnicott, 1981)

Otro autor que puede resultarles interesante es Jung, pero admito saber muy poco sobre él. López Mondéjar (2018), refiere a que el autor supone que la escritura no es algo que nace del escritor sino que "pasa por él". Es decir lo trasciende como persona. Refiere a que se trata de un impulso que se apodera de él, haciendo que el escritor plasme el "alma activa de la humanidad". 

Esto es muy interesante porque trae a colación un aspecto que hasta ahora no se divisaba mucho, el sujeto en un contexto... En realidad me contradigo, porque siempre hubo un cotexto en lo que plantean Freud y Melany porque es el propio contexto el que conforma la psiquis del niño. Tanto el Yo como el Super-yo freudiano se conforman a través de la exposición de niño a la cultura que proviene de el primer vínculo, que establece con sus padres que delimitan lo que esta permitido y lo que no. A su vez como ya dije, los objetos kleinianos provienen del exterior, son experiencias que se internalizan en la psiquis del niño. Sin embargo Jung trae a colación la idea del impulso creativo que no solo da cuenta del interior del escritor sino que también del interior de la humanidad como colectivo.

Montañez (2016) refiere a que lo artístico, y en consecuencia la escritura, da cuenta por medio de diferentes descripciones del mundo, de las tensiones entre las ideas y creencias que entretejen el contexto actual. Por lo tanto, el lugar del arte en nuestra sociedad está relacionado con su capacidad de habilitar la reflexión sobre los sucesos que acontecen en nuestro mundo  y sobre lo que nos genera dichos sucesos. 



"El artista juega, recrea, crea, captura, organiza, es afectado y a su vez afecta e incide en los acontecimientos de su entorno" (Montañez, 2016)

Entonces... ¿Por qué escriben los escritores?. Quizá por nostalgia y por rebeldía. Nostalgia de nuestro ser niño, de la capacidad de jugar y crear un mundo que se asemejaba a la perfección, porque en él somos lo que queremos ser. Somos tanto destructores como constructores de una realidad que es nuestra. El juego continúa en la adultez por medio del lápiz y el papel. 

Rebeldes porque no nos conformamos con lo dado y necesitamos transformar la cotidianidad naturalizada. Los acontecimientos que suceden a nuestro alrededor, la inconformidad, el malestar, nos sirven de insipiración para crear. Y crear algo para transformar la realidad, implica una rebelión interna, con nosotros mismos, con otros, con todo... 


Quizá estemos enfermos de nostalgia y de rebeldía, pero tal como dice Winnicott, "somos pobres si solo estamos cuerdos"


"Soñando he vencido mundos
Un sueño ha sido mi vida
Cierra los ojos profundos,
a la verdad dolorida.
La iluminación es vida:
fui loco, y por Dios lo fui.
La locura incomprendida
se eleva al cielo ante mí". 
Fernando Pessoa



Por si les interesa profundizar sobre el tema:

Freud, S. (1979). El creador literario y el fantaseo. En Obras completas: Sigmund Freud (Vol. 9, pp-123-135) Buenos Aires: Amorrortu. Trabajo original publicado en 1908.
López Mondejar, L (2018) Proceso creador y psicoanálisis.

Montañez, S. (2016). El cuerpo, las creencias y el arte. En M.C, Monteiro y G, Giucci. 46 (2016). Desdobramentos do Corpo no século XXI (pp.271-282). Rio de Janeiro:Caetés

Pichón- Riviere, E. (1987). El proceso creador. En Del psicoanálisis a la psicología social (Vol. 3). Buenos Aires: Nueva Visión.

Winnicott, D.W. (s.f.). Vivir Creativamente. (Fusión de dos borradores de una conferencia preparada por la Liga Progresista, 1970). Recuperado de: http://www.psicoanalisis.org/winnicott/vivimte.htm 

Winnicott, D.W. (1971). Realidad y juego. Buenos Aires: Gedis 
Winnicott, D.W (1981). Escritos de pediatría y psicoanálisis. Barcelona: Laia

Aug. 31, 2018, 4:44 p.m. 5 Report Embed 1
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Reflexión

Hace muy poco que me uní "oficialmente" a la plataforma. Me inscribí mucho antes pero no me animé a publicar, mucho menos a comentar, hasta hace unos meses atrás. Soy una persona demasiado ansiosa para mi propio bien por lo que me cuesta iniciar cosas nuevas

Empecé a publicar por una razón muy específica, quería recibir feedback sin importar si era bueno o malo, quería que alguien me dijera algo sobre mi forma de escribir y que me sacara la duda que tengo desde hace tiempo ¿Soy buena en esto?
Por eso, cuando leo que alguien publica en las comunidades pidiendo recibir un comentario sobre lo que escribió, los entiendo perfectamente. No le comento a todos (son demasiados), sino a aquellos cuyas historias son interesantes (para mí) y que tienen la posibilidad de pulirla pero quizá no se dan cuenta como. 

Siendo un poco pesada les escribo una especie de "carta" diciéndo lo que me parece que podrían mejorar relacionado a la estructura, nunca hago referencia al tema de la historia porque eso es personal. 

De lo poco que sé de escribir, es que la estructura cambia constantemente, se arma y se desarma, jamás un libro o un cuento es perfecto en su primera versión. Es la lectura y relectura lo que le da esa cualidad. ¿Por qué? Porque la primera versión es el alma del escritor, es la burbuja llena de emociones en la que nos metemos y en la que no importa el producto final sino plasmar lo que nuestra imaginación nos va dictando. Pero toda alma para subsistir en el mundo real necesita un cuerpo y ahí es donde entra en acción el lado más frío del escritor, que comienza a darle forma y una estructura más sólida que contenga dichas emciones. Sin embargo, me pasó dos veces ya, recibí respuestas a modo de disculpa diciendo que son nuevas y por eso "cometen esos errores".

Me sorprendió un poco. Sentí que debía explicarme y quizá por eso escribo esto.

A lo que apuntaba no eran "errores" sino aspectos que pueden mejorar la historia, porque incluso los escritores de años se deben enfrentar a las constantes correcciones, por algo tienen editores. 

Pero por sobre todas las cosas, son surgerencias que he aprendido gracias a otras personas que no les importó compartir conmigo lo que sabían, a pesar de ser alguien que recién empezaba. Sus indicaciones fueron tan importantes para mi, que siento la necesidad de compartirlas también; porque después de todo el conocimiento no es algo que se acumula sino algo que se comparte.

Las respuestas a mis comentarios, me hicieron recordar la primera vez que le mostré a alguien lo que escribía... 

En realidad, lo hacía desde muy pequeña (admito que soy culpable de copiar Harry Potter muchas veces), pero a nadie le importaba o le interesaba lo que hacía, era un momento que quedaba plasmado en un cuaderno y olvidado para siempre. Luego llegó la adolescencia, esa época donde se vuelve super necesario ser como otros y cualquier individualidad es ocultada en pos de encajar en algún lado. Comencé a hacer cosas que no disfrutaba, ver cosas que no me gustaban, decir cosas que no pensaba y por ende dejé de escribir del todo (me daba vergüenza supongo). Pero nada de lo que uno pretende ignorar de sí mismo desaparece y la necesidad de contar historias seguió intacta. En mi cabeza los cuentos continuaban fluyendo, armándose y desarmándose a pesar de que nunca tocaron el papel.

Así llegué a la facultad, el cambio de aire implicó demasiadas transformaciones. Todas las mentiras que cultivé en la adolescencia acerca de mi misma se derrumbaron y me encontré rara. Dicen que las crisis son el primer paso hacia el cambio y vaya que entré en crisis, estaba sola, perdida, me sentía mal conmigo misma, sentía que no era buena para nada, que no tenía nada para dar y nadie con quien compartirlo. 

...Lo raro de pensar las cosas hacia atrás es que te das cuenta de que las oportunidades sí surgen en el momento justo. Aún recuerdo el comunicado que publicitaba un espacio de escritura creativa gratuito en la biblioteca de mi ciudad y cómo me debatí hasta el día anterior si valía la pena intentar. No me decidí acerca de lo último pero fui igual.

Otra vez las historias tocaron el papel, esa sensación familiar fue el salvavidas que me mantuvo a flote y me volvía a poner en contacto conmigo misma. Pero lo novedoso fue que alguien las escuchaba. Por primera vez en quizá doce años, desde que aprendí a escribir, alguien se interesó por lo que hacía y no solo eso ¡me decía que tenía talento!
Yo, que estaba perdida, encontré una luz que me señaló un camino y me mostró que quizá tenía algo para dar. No puedo explicar las emociones que sentí, quizá lo más cercano es decirles que encontré la pieza que me faltaba, que encajaba perfecto. Encontré el lugar que disfrutaba por encima de cualquier cosa donde no tenía que pretender, ahí era yo misma. Aprendí mucho, con el profesor (un poeta uruguayo) logré pulir mis historias y mejorarlas, conocí autores que me marcaron e inspiraron. 

Asímismo, llegué a animarme a hacer cosas que jamás hubiese pensado, como inscribirme en concursos (gané un segundo puesto en uno que fue una bendición y maldición al mismo tiempo, aunque sería para otra historia, no se si a alguien le interesaría escucharla), e incluso leí algunas de mis historias enfrente de un público desconocido en la feria del libro de mi ciudad. Aunque quizá lo más descabellado de todo, fue que llegué a pensar seriamente en publicar y que ser escritora fuera una profesión más...

En sí todo lo que escribo en los comentarios proviene de ahí. Como ven, también soy nueva escribiendo, solo comparto lo que me han enseñado porque hace tiempo que entendí que aunque los cuadernos queden guardados en el cajón secretamente esperamos que alguien los lea. Desde el momento que quedan plasmados en un papel deseamos que alguien los encuentre y que nos diga "algo".  

Sin embargo no es la única razón por la que escribimos... El título refleja lo que quiero decir. Sigmund Freud, hace una hermosa analogía entre un niño que juega y un poeta. Para él todo niño que juega, es como un poeta, porque en medio de esa actividad construye un mundo propio, en el cuál, él mismo lo ordena y transforma de maners tal que le sea gratificante. 

Freud observaba en su nieto repetir una y otra vez un juego que consistía en tirar y atraer para sí un carretel. Ese juego comenzaba cuando su madre se iba, por lo que concluyó que dicha ausencia estaba siendo representada por el niño y que el propósito de aquella actividad era tener el control de algo (es decir el retorno de la mujer) que en la realidad no podía manejar y que le causaba angustia. 

¿Cómo se relaciona esto con escribir? Pues, si han leído atentamente hasta aquí (¡gracias!) recordarán que más arriba hice referencia a que mis comentarios estaban dirigidos a la estructura y no la historia en sí misma porque las últimas son personales. Pues bien, esa es la razón. Como dice Freud escribimos sobre aquellas cosas a las que nos sentimos fuertemente ligados, que nos genera malestar o otros sentimientos muy fuerte. Cosas que refieren a nuestra cotidianeidad que nos cuesta cambiar, pero que entre el lápiz y papel somos los dueños y tenemos el poder de modificarlo. La escritura es nuestro juego, es el espacio en donde nuestro niño interno va transformando lo que nos angustia. (Piensen en los grandes temas de la literatura: el amor y la muerte. Son aspectos de la vida humana que escapan a nuestro control y entendimiento, pero por medio de la tinta en el papel se construye una realidad que los trasciende y les damos un sentido)

La escritura implica plasmar una parte nuestra que se exterioriza y se muestra. Todos sabemos lo difícil que es mostrar algo y quedar expuesto a la mirada del otro en el mundo en el que vivimos...

...creo que escribí esto pensando en decirle a los nuevos escritores, que se animan a publicar en plataformas lo que comenzaron en solitario, que no se sientan mal por ser "nuevos". 

No existen los "errores" mientras su historia sea algo que hacen porque lo disfrutan, mientras escriban para encontrarse a si mismos (aunque no sean conscientes de ello) y mientras sigan el camino que idearon. 

No se disculpen. Mientras la escencia de lo que imaginan esté plasmada, el resto son correcciones y más correcciones y más correcciones, hasta que la estructura se define tal y como lo imaginaron al inicio...

...y para quienes leen, no tengan miedo de comentar, no hay nada más emocionante que quienes toman contacto con lo que escribimos nos digan qué les parece...

Y si llegaron a terminar de leer esto... ¡Gracias!...Sigamos compartiendo nuestras historias...

Aug. 22, 2018, 6:03 p.m. 2 Report Embed 3
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