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Los escritores son niños jugando Follow blog

flavii_chan82 Flavia Este mini blog se convirtió en un espacio para escribir sobre cosas relacionadas a la escritura (perdonen la redundancia). Es una reflexión acerca de mi propio proceso de construcción como escritora y lo que he aprendido, mis gustos literarios y cosas que me suceden en torno a ello.

#Reflexión-HistoriaDeVida
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Una necesaria defensa a la fantasía y a la ciencia ficción


“La fantasía es lo imposible hecho probable. La ciencia ficción es lo improbable hecho posible”. Rod Serling


Hola de nuevo! 

Se me ocurrió la idea de escribir sobre esto luego de mi pequeño "rant" (o quizá más bien catarsis) anterior. Como saben, desde niña me considero amante de la fantasía y de más grande hice una transición hacia la ciencia ficción, en especial lo distópico. 

Ambos se convirtieron en pilares esenciales de mi escritura, gracias a ellos mi imaginación fue capaz de ir más allá de lo tangible y cotidiano para pensar de otra forma, crear otros mundos posibles; pero también reflexionar sobre cómo somos los seres humanos porque toda obra (que tiene substancia) nace de una preocupación real sobre el mundo, sin importar lo inverosímil de su escenario. 


La obra de arte aparece, con respecto a la sociedad en la cual tiene lugar su creación, no como un espejo sino como el resultado de un trabajo de configuración artística que, por estar mediado socialmente, irradia una cierta imagen de las cualidades estructurales que definen ese entorno social. Por lo tanto, no es decisión del artista poner su obra en relación con la sociedad, ya que esa relación está dada de manera inmanente en el acto de creación (Algarra Garzón, 2013, p.38).

De ahí que considere absurdo que alguien le quite relevancia a la ciencia ficción o a la fantasía simplemente porque "esas cosas no suceden". Los libros construyen sujetos y nutre la imaginación. Fantasía y Ciencia ficción abren las puertas a mundos diferentes y realidades diferentes (más allá de si son utópicas o no) lo que permite que reflexionemos sobre nuestra propia realidad y como cambiarla (( necesitamos más de ese tipo de personas en el mundo )). 

  • (Una vez debatí con mi profesor del taller de creación literaria que esta concepción de seguro era algo muy uruguayo. Creo que tiene razón; las creaciones literarias en mi  país, suelen ser realistas y centradas (los libros más vendidos son con temas políticos e históricos), cuando no son poesía. Existen muy pocos escritores que se animan a transitar el mundo fantástico y de ciencia ficción, en especial porque los lectores prefieren otra cosa (esto está cambiando de a poco, incluso se está reconociendo a estos escritores un poco más)...Quizá en otros países no sea una idea tan marcada esto de realidad vs fantasía y por ello no entiendan porqué siento la necesidad de escribir sobre esto. Me gustaría que lo comentaran si es así). 

Judith Algarra Garzón  (2013) afirma que "la literatura aborda la realidad como un todo cuyas partes se interrelacionan de manera compleja" y que por ello puede mostrarle al lector matices del mundo que de otra forma (sobretodo por la cotidianidad acelerada en la que vivimos), se le escaparía. 


En este sentido, la literatura es una poderosa herramienta para lo que podríamos llamar la “educación de la sensibilidad” (Algarra Garzón, 2013, p.26).

Es por ello que para la autora el arte literario no hace referencia al mundo como tal, sino que lo revive o recrea utilizando las herramientas que el lenguaje le ofrece y con ello devela su esencia. 


"...Entre el lenguaje y las cosas existe una relación  de afinidad que encierra la clave para una comprensión profunda del mundo..."(Algarra Garzón, 2013, p.26).

Lo que un texto literario permite gracias a su temática, es la capacidad del lector de reflexionar y debatir, de dar lugar a comentarios y asociaciones de ideas. 

¿Entonces por qué ha de ser la fantasía y la ciencia ficción diferentes? 


Cortázar, cuya obra es una de mis grandes inspiraciones afirmaba que para él, la fantasía "era una forma de realidad                             que en determinadas circunstancias se podía manifestar (...) a través de un libro o un suceso..." gracias a no subestimar la fantasía como algo inferior a la realidad el autor asevera:


"Yo aceptaba una realidad más grande, más elástica, más expandida, donde entraba todo" (Cortázar)

Es por ello que para él, la fantasía está al servicio de la realidad de su cuento y constituye elementos que permiten visibilizar aún más el mundo que nos rodea tal como lo conocemos. 

Para Schneider, la fantástico investiga sobre el espacio interior y está ligado a la imaginación, la angustia de vivir y la fe de salvación». Por otro lado para Caillois lo fantástico es la ruptura de un orden establecido, en el que irrumpe  lo inadmisible en el interior de lo cotidiano (González Salvador, 1984). 

Es por ello que  González Salvador (1984) refiere a la devaluación de la fantasía, puesto que al ser concebida como un producto de la imaginación y por tanto no-real, en medio de una cultura que valora por encima de todo a la razón y la racionalidad, queda relegada a un estatus diferente (e incluso inferior).

Otro aspecto que señala la autora, que es interesante, es que en las definiciones de fantasía prevalece la noción de ruptura del orden, que puede vincularse con su opuesto, es decir, el desorden. Esto último puede implicar un retorno hacia lo caótico o lo inexplicable, lo misterioso o invisible, que escapa cualquier posibilidad de explicación y por tanto genera angustia y miedo (miedo por la posibilidad que eso que escapa la comprensión sea peligroso) Podemos entablar un paralelismo entre este miedo a lo caótico e inexplicable con "Lo ominoso" de Freud, que refiere al desvanecimiento de la línea que separa la realidad de la fantasía. 

En este sentido, los límites de lo real y lo posible de ser explicado son cuestionados por la fantasía:

 «...en el relato del limite: limite del ser y del no-ser, del ser y del parecer y, más esencialmente, de la afirmación o la negación del sujeto. Mediante el tema de lo imposible, la noción de limite es a su vez relativizada: lo fantástico se encuentra más allá de las reglas contrarias de lo natural y lo sobrenatural, de la misma manera que el individuo se sitúa, más allá de su relación con una convención admitida o transgredida» (citado en González Salvador, 1984, p. 216).

Se podría afirmar que la función de la fantasía es trasgredir las leyes, naturales o humanas. A mi entender la fantasía en la literatura guarda un gran paralelismo con el juego en los niños. (Si recuerdan los primeros dos "capítulos" el niño juega buscando comprender y manipular aquello que, en realidad, no se puede entender ni manejar. No es casualidad que los temas que más aparecen en la fantasía se relacionan con la muerte  (fantasmas o monstruos), o con la magia capaz de otorgar a un ser la habilidad de controlarlo prácticamente todo).

 González Salvador (1984) refiere a que muchos autores hablan del final de la fantasía como género, dado que ya la superstición y lo inexplicable no parece generar las mismas emociones que antes. Quizá debido a las dos guerras mundiales y a la guerra fría, el siglo XX hizo que las personas temieran más a la cotidianidad y al futuro, que a lo ominoso y lo "irreal". El siglo XX vio nacer un nuevo género, "La ciencia ficción". El miedo ahora se traduce en ansiedad hacia lo futuro y el futuro de la humanidad.


«La ciencia ficción solo pudo empezar a existir como forma literaria cuando al ser humano le resultó concebible un futuro diferente, un futuro, concretamente, en el que los nuevos conocimientos, los nuevos hallazgos, las nuevas aventuras y mutaciones, conformarían una vida radicalmente alejada de los esquemas familiares del pasado y del presente» (González Salvador, 1984, p. 226)

 Robert Heinlein, define a la ciencia ficción como “una especulación realista acerca de posibles eventos futuros, basados sólidamente en el conocimiento adecuado del mundo real, pasado y presente, y un conocimiento de la naturaleza y el significado del método científico”. Por otro lado para Issac Asimov es “esa rama de la literatura que pacta con la respuesta de los seres humanos para cambiar la ciencia y la tecnología” (Rodríguez, 2015)

En este sentido Rodríguez (2015) afirma que la ciencia ficción ha cumplido un rol necesario y muy importante para la ciencia actual, dado que una de sus características esenciales es que, al igual que la fantasía, desafía los límites de lo posible. De cierta manera ayudaron a idear el futuro que tenemos hoy. 


Por lo tanto volvemos al inicio, a la capacidad que tiene la literatura para mostrarnos los matices del mundo que de otra forma se nos escaparían. La ciencia ficción logra ser un espejo que nos puede mostrar cómo sería nuestra sociedad de cumplirse algunas características.

"Desde esta perspectiva, la ciencia ficción promueve el entendimiento de los procesos históricos y sociológicos, pues nos permite examinar nuestra cultura contrastándola con otras" Rodríguez (2015).

Entonces... ¿debe ser la realidad más valorada que la fantasía y la ciencia ficción, siendo que parten de ella y nos muestran aspectos de ella? Así como en el juego de los niños, que son conscientes en todo momento que es producto de su imaginación, los lectores de estos géneros no confunden lo que leen con la cotidianidad. Saben perfectamente que la magia, los unicornios y los marcianos existen entre las páginas de la historia y tal como lo afirmaba Cortázar están al servicio de la realidad de la historia. Nos muestran nuestros miedos y ansiedades más arcaicas reflejadas en la ruptura del orden establecido y el miedo al futuro del hombre, en el cual los avances tecnológicos sumado a una moralidad cristalizada pueden llevarlos a su perdición. 

En definitiva, ambos nos muestran facetas del ser humano y del mundo; nuestra esencia, valores éticos, morales, sistemas de creencias, nuestras actitudes y relaciones con el entorno, son puestos a prueba y se encuentran escondidos en escenarios inverosímiles (aunque en algunos casos pueden ser probables). Su importancia como género literario y como forma artística que invita a la reflexión crítica y constructiva es invaluable. 


¿Ustedes que piensan?






Bibliografía consultada:

Algarra Garzón, S.J .(2013). La literatura en la enseñanza de las ciencias sociales. Section d’Études hispaniques. (20), 23-55

Cortázar, J (1980) Clases de literatura. Bekerley 1980. Extraído de: https://bibliotecadigital.ceibal.edu.uy/opac/?locale=es

González Salvador, A. (1984). De lo fantástico y de laliteratura fantástica. Anuario de Estudios Filológicos. 7. 207-218. Extraído de: http://dehesa.unex.es/bitstream/handle/10662/3684/0210-8178_7_207.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Rodríguez, A (2015) ¿Por qué es importante la ciencia ficción?. Extraído de: https://hipertextual.com/2015/07/es-importante-la-ciencia-ficcion



Feb. 4, 2019, 7:36 p.m. 0 Report Embed 0
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Como lectores, ¿qué esperan de las historias que leen?

Hola!! Hace mucho que no agrego nada en este mini blog, he tenido varias ideas que no llegaron a buen puerto, pero... aquí estoy.

Me decidí hacer esta sección con un tono más personal, necesitaba reflexionar sobre algo y compartirlo. Esta vez me separo de los escritores y quiero focalizarme en los lectores. 

Esta historia comienza con la conformación de un club de lectura en mi ciudad. Surgió a partir de la visita de las integrantes de un club de lectura de la capital de mi país, que querían fomentar la conformación de espacios similares en distintas ciudades del interior. En conjunto con otras muchachas, me convertí en co-fudadora y co-coordinadora de ese nuevo espacio, lo que me llena de orgullo**, sobre todo porque jamás había formado parte de manera tan activa en ninguna otra cosa y porque me di cuenta que necesitaba y deseaba rodearme de gente que disfrutara de la lectura tanto como yo. 

Después de un mes de inteso trabajo, planificando, el club comenzó a funcionar, nos reunimos a debatir un libro en común y se elige de acuerdo a una temática. Diciembre era fantasía...

Y aquí comienza el conflicto de esta historia. Adoro la fantasía, ha sido mi bote salva-vidas en muchas circunstancias y ha inspirado historias propias. Para mi la fantasía es la forma sublimada de hablar sobre temas importantes. No es simplemente agregar un par de criaturas fantásticas y un mago de barba larga; la fantasía debe ser capaz de cuestionar nuestra existencia desde lo más profundo, cuestionar nuestros valores naturalizados, poner en duda nuestra naturaleza, hacernos pensar y reflexionar sobre la vida. Política, historia, fe, valores culturales, tradiciones, todo lo que nos hace humanos atraviesa a la fantasía y la nutre. 

Quizá no les extrañe saber que conozco muy pocos libros que realmente sean de fantasía. La realidad es que muy pocos autores tienen la habilidad de desnudar el mundo real y disfrazarlo de otra cosa. Muchos se quedan en lo superficial que implica tener un mago como protagonista, o criaturas fantásticas en la vuelta (¿De qué sirve instalar en un mundo la magia, si no se va a aludir al arma de doble filo que implica poseer poder sobre las cosas y sobre la gente?).

Sin embargo hay una trilogía que siempre colmó mis expecativas en cuanto a la fantasía y que quizá sea uno de mis modelos a seguir en cuanto a la construcción de mundos verosímiles pero mágicos. "La materia oscura" de Philip Pullman (¿Lo conocen? Si les gusta tanto como a mi, díganlo en los comentarios). Entonces  cuando se eligió el libro del mes, hice una insistente campaña para que votaran la primera parte: "La brújula dorada", también conocida como "Luces del Norte". No me importaba tanto si les gustaba o no, yo quería debatir sobre los temas que plantea el libro, el bien y el mal, la adultez y la niñez, la iglesia como poder político y gobierno de la gente, la idea del pecado, el alma, el destino vs el libre albedrío. ¿No les parece que son temas que valen la pena discutir en grupo?


Pero me choqué con una pared terrible. La sobrevaloración de la realidad y la subestimasión de la fantasía como género infantil. Para peor, la mayoría no pudo desprenderse de ese pre-concepto vacío (del que quizá gran parte de la responsabilidad recae en el propio género y como están presentados en el mercado); no pudieron ver más allá de la magia y los daemonions y encontrarse con estas temáticas (que son representadas a través de ellos); se quedaron prendidos a la idea de que los libros con escenarios más realistas dicen más verdades que la fantasía. Como si la realidad y la verdad no fueran cosas cuestionables en si mismas.

"No me gusta la fantasía" "¿No es muy infantil?", esas expresiones me desanimaron. Entiendo que para mi ese libro es muy importante y que quizá mi juicio esté un poco cesgado por esa razón, pero realmente no esperaba que les gustara simplemente quería debatir sobre un libro que trata sobre temas tan relevantes y que reflexionar sobre ellos (teniendo en cuenta el mundo que estamos viviendo) es necesario. 

Entonces no pude evitar preguntarme ¿Por qué ellos no ven lo mismo que yo? ¿Por qué se quedan con la superficialidad de la historia y no piensan acerca de los temas que están detrás? Entonces me cayó la ficha...

... porque están detrás. 

En mi experiencia clínica existen tres tipos de personas (esta claficación es una sobre-simplificación aberrante, pero es para que me entiendan): los que llegan buscando una respuesta, los que llegan dispuestos a encontrar una respuesta a las preguntas que se les presentan y aquellos que vienen a cuestionarse a sí mismos. En el caso de los primeros, la tendencia al abandono es muy alta, no encuentran la respuesta o la receta salvadora, entonces no les sirve. Los segundos permanecen más tiempo, el riesgo es la dependencia, no pueden pensarse sin que el otro les haga las preguntas justas. El tercero siempre está en constante búsqueda, se construye y se deconstruye, se piensa y se cuestiona todo el tiempo. Su lado débil está en tener que soportar la incertidumbre y la ansiedad que genera el caos; por ello no necesita a un otro para que le de ni la pregunta ni la respuesta, lo necesita para que lo ayude a atravesar las incertidumbre (como el faro que guía al marinero a la costa) este último tipo está casi en peligro de extinción y los terapeutas deben hacer un gran esfuerzo para que la persona pueda deconstruirse a sí misma, sin ser tan dependiente de la mirada y la pregunta externa.

Me di cuenta que los lectores son iguales y por tanto los libros se amoldan a sus expectativas. Hay lectores que buscan la verdad en los libros, quieren respuestas a sus preguntas y nada más que eso. Cómo vivir mejor, ser feliz, criar a los hijos. Como si la vida se tratara de una receta única y aceptable de hacer las cosas y que seguir paso por paso te garantizará que tu sonrisa sea la misma que la de la persona en la tapa. 

Otros lectores prefieren que les hagan preguntas y ellos reflexionar sobre ello. ¿Recuerdan eso de la realidad sobrevalorada? bueno, la mayoría de los libros que entrarían en la categoría de "realistas" utilizan este método. No digo que esté mal ni que esté bien (caer en esa simplificaciones banales no tiene sentido), simplemente que la gente sobrevalora los libros que te dan las preguntas hechas mostrándote una realidad y haciendo que te cuestiones sobre ello.  La mitad de la tarea la hace el libro por ti. 

Ahora, existen otros lectores que les gusta reflexionar. PUNTO. Reflexión implica cuestionarse y buscar una respuesta. Y eso se puede hacer hasta con el diario. Para ese estilo de lectores existen libros que te allanan el camino, mostrándote una línea de pensamiento, te implantan una simple idea, de la cual se desprende una cadena de relaciones. La diferencia es que, todo el trabajo lo debe hacer el lector, la pregunta está implícita, jamás explícita y solo quien lo lee de una forma crítica puede captarla. 

La pregunta está detrás, invisible en el texto. 

Este tipo de libros están en peligro de exitinción también, y ahora entiendo porqué. 

Pullman escribió ese tipo de libro, La brújula dorada jamás explicita sobre la problemática de que la iglesia esté al frente del gobierno, él simplemente lo muestra. Jamás habla del bien y el mal, simplemente creó personajes contradictorios y complejos que no pueden categorizarse como uno y otro. El lector debe llenar el vacío... con sus propias experiencias, emociones y conocimientos... 

¿Qué es el bien y el mal? Pullman no te lo pregunta, el implanta la idea que despierta la pregunta ¿Quiénes son los buenos y los malos en este libro? y de ahí solo se puede seguir hasta cuestionarse ¿de qué hablamos cuando hablamos de bien y mal? ¿ quién dice lo que está bien o mal? 

¿Me siguen en esto?

...

La pared con la que me encontré fueron las propias expectativas de los lectores del grupo al encontrarse con el libro. 

Si esperan que un libro te dé las respuestas a tus preguntas, no te sirve uno que refiera a cuestiones que te hagan pensar. Si lo que quieres es que te hagan las preguntas para que puedas pensar, no te sirve un libro que te allana el camino para invitarte a hacer las preguntas y que te las respondas. Si tu interés está en cuestionar y reflexionar, la segunda y la tercera opción siempre serán interesantes (la primera quizá también aunque de las tres es la más restringida).

Repito que con esta reflexión no quiero decir que uno es mejor que el otro. Simplemente hacer consciente que dichas expectativas limitan la capacidad de reflexionar o conectarnos con el libro. 

Saber que expectativas ponemos sobre el texto nos hará entender que quizá estábamos leyendo exigiéndole algo que no nos puede dar. Y también revela que existen libros cuyos temas no son tan obvios o explícitos; no todos las historias que tratan temas relevantes deberían serlo; y que por tanto nos perdimos un sinfín de complejas cuestiones simplemente porque esperábamos que el autor se detuviera en ellas, las enfatizara con tanta behemencia y nos preguntara ¿Qué les parece? ¿No es horrible? 

Hay textos cuyos autores suponen que del otro lado hay un lector atento y pensante, que no necesita de la pregunta, sino de un camino que lo ayude a entrar al caos que implica abrir el mundo de las incógnitas. Como dije antes, hay libros que son como el faro que te guía hacia la costa, pero navegar el barco por esas aguas dependerá del navegante. 

Quizá esperaba demasiado de los demás lectores del grupo, quizá me apuré en poner sobre la mesa un libro que aparenta tan sencillo pero es tan complejo, la verdad no lo se... seguiré pensando sobre eso Quizá esta historia tiene final abierto...


Me gustaría saber que piensan al respecto ¿Qué expectativas tienen sobre lo que leen? 



** Por si tienen curiosidad, nos pueden encontrar en twitter como @maldonautas y en instagram como @lectoresmaldonautas. 



Dec. 27, 2018, 5:40 p.m. 0 Report Embed 0
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Quizá enfermos de nostalgia y de rebeldía

"...el verdadero goce de la obra poética procede de la descarga de tensiones dadas en nuestra alma" (Freud, 1908)


No estoy muy segura de hacia donde me lleva este blog que empecé, tampoco si quienes leyeron les pareció interesante la primera parte y tienen ganas de una segunda. Pero a falta de comentarios, a favor o en contra, voy a seguir con la temática que tímidamente introduje en "Reflexión" para separarme de la experiencia personal e introducir algo más "académico" (aunque sin profundizar demasiado, porque de seguro encontrarán miles de autores con mejores trabajos). Si aún no han huído, en especial al oir la palabra académico, volvamos unos pasos hacia atrás partiendo de la parte número uno, para contestar la pregunta ¿Por qué escribe un escritor?:


Freud fue uno de los primeros autores (o el primero) que introdujo una posible teoría desde la psicología al nacimiento, en los escritores, de la obra literaria. Él lo plantea como una extensión del juego infantil cuyo objetivo es crear un mundo propio, en el cual se siente cómodo y a pesar de ser de fantasía nunca pierde la noción de realidad. Es decir, un niño que juega y un escritor que escribe, saben distinguir entre lo irreal del mundo que crean, de la realidad del mundo que los rodean. 

A su vez el autor plantea que son las insactifacciones lo que dan orígen a las fantasías; dichas fantasías satisfacen el deseo por lo que corrigen la realidad que le genera malestar. Recuerden, Freud había observado a su nieto jugar con un carretel y concluyó que ese juego surgía cuando la madre del niño se ausentaba, por lo que aquella situación que le generaba malestar era rectificada en el juego en donde era él quien se adueñaba de la capacidad de hacer retornar al objeto y decidir cuando se iba. De esta manera, los escritores harían lo mismo, motivados por la insatisfacción que le genera el mundo cotidiano se dejan llevar por sus fantasías, en dónde son dueños de los acontecimientos que ahí suceden, y lo plasman en un papel. 


Si alguna vez han tomado contacto con la obra freudiana sabrán que a él se le adjudica, el descubrimiento, o como quieran llamarlo, del aparato inconsciente. Dicho aparato como el nombre lo indica (recordemos que Freud realizó su teoría en los años 1900 coincidente con el boom de la mecánica y la revolución industrial) posee una estructura. El "Ello" que sería la parte más primitiva del ser humano (no confundir con instintos o con una zona de menor complejidad) en donde se encuentra lo pulsional (deseo/líbido). El super-yo quien se encarga de observar que el sujeto no se aleje del camino estipulado y por último el Yo. Según el autor acceder a lo inconsciente es imposible sino es a través de las "formaciones del inconsciente" (por ejemplo, los sueños, los chistes y los actos fallidos) dado que existen mecanismos represivos (que el Yo y el Super-yo llevan adelante) que impiden que las pulsiones atraviesen las barreras y lleguen a la consciencia. Por lo tanto para López Mondéjar (2018) la obra literaria, como otra formación del inconsciente, sería una formación de compromiso entre la necesidad de expresión del Ello del escritor (regido por un principio de placer) y el control que ejerce el Super-yo y el yo (que se rigen por el principio de realidad). 


Si suena muy difícil de comprender, y con temor de sonar demasiado simplista, les diría que lo que se está plasmando en la obra se relaciona íntimamente con los deseos, con lo pulsional del escritor, que son constantemente reprimidos pero que encuentran su exteriorización en una fantasía camuflada que tanto el Yo como el Super-yo pueden soportar. De ahí que Freud hable de deseos insatisfechos que encuentran una vía de satisfacción en la escritura o el juego. 


Otros autores como Melany Klein van un poco más allá y afirman que la creatividad está ligada a la necesidad de reparar un objeto. Para ella cuando se crea en realidad lo que se realiza es la acción de re-crear un objeto destruido en el mundo interior. A su vez, afirma que dicha reparación se relaciona con la búsqueda del amor de ese objeto bueno interno.

Dichos "objetos" refieren a experiencias infantiles que fueron catalogadas como "buenas" o "malas" según lo que generan en el niño y por tanto producen, en consecuencia, sentimientos de amor y odio. Los objetos odiados son esos objetos "destruidos" a los cuales se intenta reparar por medio de la creatividad, porque el odio genera tanto culpa (porque se puede odiar un objeto amado) como miedo (porque el niño teme que el objeto lo dañe a él por intentar destruirlo). Quizá, y como reflexión personal, la autora plantea que por medio de la escritura se logra transformar los objetos malos y, al repararlos, vuelven a reintegrarse como buenos. De ahí la utilidad terapéutica de escribir. ((Para profundizar un poco más les recomiendo que lean el artículo de Lopez Mondéjar que logra sintetizar mejor que nadie la teoría kleiniana sobre el desarrollo infantil))


Pichon-Riviere (1987), también hace referencia a la "re-creación" cuando destaca la tarea del creador. La misma busca solucionar sentimientos de inercia, de impotencia o de muerte dando como resultado un objeto que genera la vivencia de lo maravilloso pero poseedor de un sentimiento latente de angustia, temor a lo siniestro y a la muerte. Es decir, el primer objeto fragmentado será reparado por el creador y por ende transformado en algo nuevo constituyendo un triunfo de la vida sobre la muerte, de la salud por sobre la locura. 

Por lo tanto, lo que habilitó la emergencia de la creación, a saber un mundo interno contradictorio, se va solucionando a medida que se logra la transformación de lo siniestro en maravilloso.


Luego está Winnicott (1970) (personalmente es el que más me gusta para explicar la importancia del juego en los niños) quien define como creatividad al “hacer que surge del ser”.  Asimismo, al igual que Freud, afirma que la actividad creadora implica la conservación durante el resto de la vida humana de una fantasía infantil: la capacidad de crear el mundo.  

El autor refiere a una tercera zona, conocida como espacio transicional, que incluye tanto la realidad psíquica interna como la realidad exterior, y que le permite experimentar la libertad de ser creador (Winnicott, 1971).  A diferencia de Klein que habla de la necesidad de reconstruir un objeto destruido por ser odiado, Winnicott afirma que la creatividad surge ligada al amor que el niño siente por sus objetos y por lo tanto cumple una función de protección ante la angustia que le provoca separarse de ellos. 

"A través de la expresión artística podemos esperar mantenernos en contacto con nuestros yoes primitivos, de los que derivan los sentimientos más intensos e incluso unas sensaciones terriblemente agudas y en verdad que somos pobres si solo estamos cuerdos" (Winnicott, 1981)

Otro autor que puede resultarles interesante es Jung, pero admito saber muy poco sobre él. López Mondéjar (2018), refiere a que el autor supone que la escritura no es algo que nace del escritor sino que "pasa por él". Es decir lo trasciende como persona. Refiere a que se trata de un impulso que se apodera de él, haciendo que el escritor plasme el "alma activa de la humanidad". 

Esto es muy interesante porque trae a colación un aspecto que hasta ahora no se divisaba mucho, el sujeto en un contexto... En realidad me contradigo, porque siempre hubo un cotexto en lo que plantean Freud y Melany porque es el propio contexto el que conforma la psiquis del niño. Tanto el Yo como el Super-yo freudiano se conforman a través de la exposición de niño a la cultura que proviene de el primer vínculo, que establece con sus padres que delimitan lo que esta permitido y lo que no. A su vez como ya dije, los objetos kleinianos provienen del exterior, son experiencias que se internalizan en la psiquis del niño. Sin embargo Jung trae a colación la idea del impulso creativo que no solo da cuenta del interior del escritor sino que también del interior de la humanidad como colectivo.

Montañez (2016) refiere a que lo artístico, y en consecuencia la escritura, da cuenta por medio de diferentes descripciones del mundo, de las tensiones entre las ideas y creencias que entretejen el contexto actual. Por lo tanto, el lugar del arte en nuestra sociedad está relacionado con su capacidad de habilitar la reflexión sobre los sucesos que acontecen en nuestro mundo  y sobre lo que nos genera dichos sucesos. 



"El artista juega, recrea, crea, captura, organiza, es afectado y a su vez afecta e incide en los acontecimientos de su entorno" (Montañez, 2016)

Entonces... ¿Por qué escriben los escritores?. Quizá por nostalgia y por rebeldía. Nostalgia de nuestro ser niño, de la capacidad de jugar y crear un mundo que se asemejaba a la perfección, porque en él somos lo que queremos ser. Somos tanto destructores como constructores de una realidad que es nuestra. El juego continúa en la adultez por medio del lápiz y el papel. 

Rebeldes porque no nos conformamos con lo dado y necesitamos transformar la cotidianidad naturalizada. Los acontecimientos que suceden a nuestro alrededor, la inconformidad, el malestar, nos sirven de insipiración para crear. Y crear algo para transformar la realidad, implica una rebelión interna, con nosotros mismos, con otros, con todo... 


Quizá estemos enfermos de nostalgia y de rebeldía, pero tal como dice Winnicott, "somos pobres si solo estamos cuerdos"


"Soñando he vencido mundos
Un sueño ha sido mi vida
Cierra los ojos profundos,
a la verdad dolorida.
La iluminación es vida:
fui loco, y por Dios lo fui.
La locura incomprendida
se eleva al cielo ante mí". 
Fernando Pessoa



Por si les interesa profundizar sobre el tema:

Freud, S. (1979). El creador literario y el fantaseo. En Obras completas: Sigmund Freud (Vol. 9, pp-123-135) Buenos Aires: Amorrortu. Trabajo original publicado en 1908.
López Mondejar, L (2018) Proceso creador y psicoanálisis.

Montañez, S. (2016). El cuerpo, las creencias y el arte. En M.C, Monteiro y G, Giucci. 46 (2016). Desdobramentos do Corpo no século XXI (pp.271-282). Rio de Janeiro:Caetés

Pichón- Riviere, E. (1987). El proceso creador. En Del psicoanálisis a la psicología social (Vol. 3). Buenos Aires: Nueva Visión.

Winnicott, D.W. (s.f.). Vivir Creativamente. (Fusión de dos borradores de una conferencia preparada por la Liga Progresista, 1970). Recuperado de: http://www.psicoanalisis.org/winnicott/vivimte.htm 

Winnicott, D.W. (1971). Realidad y juego. Buenos Aires: Gedis 
Winnicott, D.W (1981). Escritos de pediatría y psicoanálisis. Barcelona: Laia

Aug. 31, 2018, 4:44 p.m. 5 Report Embed 2
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Reflexión

Hace muy poco que me uní "oficialmente" a la plataforma. Me inscribí mucho antes pero no me animé a publicar, mucho menos a comentar, hasta hace unos meses atrás. Soy una persona demasiado ansiosa para mi propio bien por lo que me cuesta iniciar cosas nuevas

Empecé a publicar por una razón muy específica, quería recibir feedback sin importar si era bueno o malo, quería que alguien me dijera algo sobre mi forma de escribir y que me sacara la duda que tengo desde hace tiempo ¿Soy buena en esto?
Por eso, cuando leo que alguien publica en las comunidades pidiendo recibir un comentario sobre lo que escribió, los entiendo perfectamente. No le comento a todos (son demasiados), sino a aquellos cuyas historias son interesantes (para mí) y que tienen la posibilidad de pulirla pero quizá no se dan cuenta como. 

Siendo un poco pesada les escribo una especie de "carta" diciéndo lo que me parece que podrían mejorar relacionado a la estructura, nunca hago referencia al tema de la historia porque eso es personal. 

De lo poco que sé de escribir, es que la estructura cambia constantemente, se arma y se desarma, jamás un libro o un cuento es perfecto en su primera versión. Es la lectura y relectura lo que le da esa cualidad. ¿Por qué? Porque la primera versión es el alma del escritor, es la burbuja llena de emociones en la que nos metemos y en la que no importa el producto final sino plasmar lo que nuestra imaginación nos va dictando. Pero toda alma para subsistir en el mundo real necesita un cuerpo y ahí es donde entra en acción el lado más frío del escritor, que comienza a darle forma y una estructura más sólida que contenga dichas emciones. Sin embargo, me pasó dos veces ya, recibí respuestas a modo de disculpa diciendo que son nuevas y por eso "cometen esos errores".

Me sorprendió un poco. Sentí que debía explicarme y quizá por eso escribo esto.

A lo que apuntaba no eran "errores" sino aspectos que pueden mejorar la historia, porque incluso los escritores de años se deben enfrentar a las constantes correcciones, por algo tienen editores. 

Pero por sobre todas las cosas, son surgerencias que he aprendido gracias a otras personas que no les importó compartir conmigo lo que sabían, a pesar de ser alguien que recién empezaba. Sus indicaciones fueron tan importantes para mi, que siento la necesidad de compartirlas también; porque después de todo el conocimiento no es algo que se acumula sino algo que se comparte.

Las respuestas a mis comentarios, me hicieron recordar la primera vez que le mostré a alguien lo que escribía... 

En realidad, lo hacía desde muy pequeña (admito que soy culpable de copiar Harry Potter muchas veces), pero a nadie le importaba o le interesaba lo que hacía, era un momento que quedaba plasmado en un cuaderno y olvidado para siempre. Luego llegó la adolescencia, esa época donde se vuelve super necesario ser como otros y cualquier individualidad es ocultada en pos de encajar en algún lado. Comencé a hacer cosas que no disfrutaba, ver cosas que no me gustaban, decir cosas que no pensaba y por ende dejé de escribir del todo (me daba vergüenza supongo). Pero nada de lo que uno pretende ignorar de sí mismo desaparece y la necesidad de contar historias seguió intacta. En mi cabeza los cuentos continuaban fluyendo, armándose y desarmándose a pesar de que nunca tocaron el papel.

Así llegué a la facultad, el cambio de aire implicó demasiadas transformaciones. Todas las mentiras que cultivé en la adolescencia acerca de mi misma se derrumbaron y me encontré rara. Dicen que las crisis son el primer paso hacia el cambio y vaya que entré en crisis, estaba sola, perdida, me sentía mal conmigo misma, sentía que no era buena para nada, que no tenía nada para dar y nadie con quien compartirlo. 

...Lo raro de pensar las cosas hacia atrás es que te das cuenta de que las oportunidades sí surgen en el momento justo. Aún recuerdo el comunicado que publicitaba un espacio de escritura creativa gratuito en la biblioteca de mi ciudad y cómo me debatí hasta el día anterior si valía la pena intentar. No me decidí acerca de lo último pero fui igual.

Otra vez las historias tocaron el papel, esa sensación familiar fue el salvavidas que me mantuvo a flote y me volvía a poner en contacto conmigo misma. Pero lo novedoso fue que alguien las escuchaba. Por primera vez en quizá doce años, desde que aprendí a escribir, alguien se interesó por lo que hacía y no solo eso ¡me decía que tenía talento!
Yo, que estaba perdida, encontré una luz que me señaló un camino y me mostró que quizá tenía algo para dar. No puedo explicar las emociones que sentí, quizá lo más cercano es decirles que encontré la pieza que me faltaba, que encajaba perfecto. Encontré el lugar que disfrutaba por encima de cualquier cosa donde no tenía que pretender, ahí era yo misma. Aprendí mucho, con el profesor (un poeta uruguayo) logré pulir mis historias y mejorarlas, conocí autores que me marcaron e inspiraron. 

Asímismo, llegué a animarme a hacer cosas que jamás hubiese pensado, como inscribirme en concursos (gané un segundo puesto en uno que fue una bendición y maldición al mismo tiempo, aunque sería para otra historia, no se si a alguien le interesaría escucharla), e incluso leí algunas de mis historias enfrente de un público desconocido en la feria del libro de mi ciudad. Aunque quizá lo más descabellado de todo, fue que llegué a pensar seriamente en publicar y que ser escritora fuera una profesión más...

En sí todo lo que escribo en los comentarios proviene de ahí. Como ven, también soy nueva escribiendo, solo comparto lo que me han enseñado porque hace tiempo que entendí que aunque los cuadernos queden guardados en el cajón secretamente esperamos que alguien los lea. Desde el momento que quedan plasmados en un papel deseamos que alguien los encuentre y que nos diga "algo".  

Sin embargo no es la única razón por la que escribimos... El título refleja lo que quiero decir. Sigmund Freud, hace una hermosa analogía entre un niño que juega y un poeta. Para él todo niño que juega, es como un poeta, porque en medio de esa actividad construye un mundo propio, en el cuál, él mismo lo ordena y transforma de maners tal que le sea gratificante. 

Freud observaba en su nieto repetir una y otra vez un juego que consistía en tirar y atraer para sí un carretel. Ese juego comenzaba cuando su madre se iba, por lo que concluyó que dicha ausencia estaba siendo representada por el niño y que el propósito de aquella actividad era tener el control de algo (es decir el retorno de la mujer) que en la realidad no podía manejar y que le causaba angustia. 

¿Cómo se relaciona esto con escribir? Pues, si han leído atentamente hasta aquí (¡gracias!) recordarán que más arriba hice referencia a que mis comentarios estaban dirigidos a la estructura y no la historia en sí misma porque las últimas son personales. Pues bien, esa es la razón. Como dice Freud escribimos sobre aquellas cosas a las que nos sentimos fuertemente ligados, que nos genera malestar o otros sentimientos muy fuerte. Cosas que refieren a nuestra cotidianeidad que nos cuesta cambiar, pero que entre el lápiz y papel somos los dueños y tenemos el poder de modificarlo. La escritura es nuestro juego, es el espacio en donde nuestro niño interno va transformando lo que nos angustia. (Piensen en los grandes temas de la literatura: el amor y la muerte. Son aspectos de la vida humana que escapan a nuestro control y entendimiento, pero por medio de la tinta en el papel se construye una realidad que los trasciende y les damos un sentido)

La escritura implica plasmar una parte nuestra que se exterioriza y se muestra. Todos sabemos lo difícil que es mostrar algo y quedar expuesto a la mirada del otro en el mundo en el que vivimos...

...creo que escribí esto pensando en decirle a los nuevos escritores, que se animan a publicar en plataformas lo que comenzaron en solitario, que no se sientan mal por ser "nuevos". 

No existen los "errores" mientras su historia sea algo que hacen porque lo disfrutan, mientras escriban para encontrarse a si mismos (aunque no sean conscientes de ello) y mientras sigan el camino que idearon. 

No se disculpen. Mientras la escencia de lo que imaginan esté plasmada, el resto son correcciones y más correcciones y más correcciones, hasta que la estructura se define tal y como lo imaginaron al inicio...

...y para quienes leen, no tengan miedo de comentar, no hay nada más emocionante que quienes toman contacto con lo que escribimos nos digan qué les parece...

Y si llegaron a terminar de leer esto... ¡Gracias!...Sigamos compartiendo nuestras historias...

Aug. 22, 2018, 6:03 p.m. 2 Report Embed 4
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