Llámame Sid. Follow blog

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Me dieron un consejo: Reescribir la versión de mi relación (ex), memorias, broncas, consejos de una relación que duro casi dos años.


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Entre Caníbales.

Vamos adelantarnos un poco, dolor, gritos, golpes.

Es una clara síntesis de lo que fue la ruptura luego de estar exactamente casi un año y medio con Mancy.

Aclaremos algo, porque seguramente se estarán preguntando porque lo llamo Mancy y no Nancy. La verdad es que la inicial de su verdadero nombre empieza con M, en cambio el mío con S, así que no encontré la necesidad de cambiar el mío, pero de el si para hacerlo más acorde. 

Nuestra ruptura fue dolorosa, me sentí una pobre gacela entre leones. Los leones tratando de atacarme, corriéndome, hasta alcanzarme y comerme viva.

Fue así como me sentí cuando mis demonios me invadieron. La soledad, primeramente, seguido de la culpa y plus, la depresión masiva, el cansancio constante.

Después de terminar formalmente estuvimos un mes completo sin hablarnos, nos volvimos a ver el día que sería nuestro aniversario, para hablar, en pocos días volverías a clase y decidimos ser “civilizados”.

Grave error. La facultad fue verdaderamente un cebo más para la caza, rápidamente le invadieron, fue estar casi entre caníbales, comiéndonos vivos unos a otros. Yo defendiendo lo ya no era mío (¿alguna vez lo fue?).

Volvimos a ser compañeros de grupo, casi rogándole y el casi aceptando al instante como un grito de auxilio.

Fueron los cuatro meses más rápidos que pasaron, dolorosos. la soledad cada vez invadía mi mente, pero sin estar sola, no lo estaba, pero así se sentía, los típicos consejos de tus amigos, las típicas frases: ya vas a estar bien, es un chico mas no permitas que te lastime así, el dolor pasara, eso te pasa porque seguís enganchada ya pasara, etcétera.

Rápidamente vi quienes estaban interesadas en él, dolía, molestaba y uno ahí sin poder hacer nada ni decir, simplemente quedaban dos opciones, seguir mirando y lastimándose o ver a otro lado y hacer oídos sordos.

Al ser hija única la soledad siempre fue una amiga cercana pero nunca de una manera tan íntima como lo es en este momento, hay días malos y días buenos.

Hoy decidí escribir porque es un día especial. Hoy 19 de marzo, se cumplirían dos años con esta persona tan especial y tan destructiva que conocí.

No tenía ánimos de escribir, pero la mente estaba muy inquieta, no podía seguir con la lectura de “el amor en tiempos de cólera” de Gabriel García Márquez, es mi autor favorito, la mente inquieta hace que este inquieta así que era mejor venir aquí y descargarme un poco.

Es un día reflexivo, día de recuerdos, hace dos años habíamos salido por primera vez y sin negarlo fue como una típica película indie de cine europeo. Yo aun saliendo con otro chico, el casi rogándome para salir, salida con sus amigos, en ese lugar amigos en común con Leandro, pánico que alguien me reconozca y la noche cerro con ir a su casa donde ocurrió un poco de comedia, había pedido pasar al baño un momento, en su casa se suponía que no había nadie hasta que llego casi toda su familia, él no me dejaba salir del baño para que no me vean hasta que la madre le pregunta si estaba con alguien y el contesto con un dudoso si que me hizo largar una carcajada.

Hace noche fue la más especial, recuerdo detalles, recuerdo la fluidez de mi alma en su habitación.

Fue la primera vez que me dejé llevar, donde ninguna atadura me dijo “no”, ninguna, simplemente flui. Quedamos toda la noche hablando de nuestros miedos, nuestros placeres, deseos abrazados en su cama con música de fondo y con la ventana abierta haciendo que entre la luz de la luna donde simplemente se nos venía la silueta.

Esa misma noche por segunda vez me pidió ser novios y acepte.

Recuerdo la adrenalina del momento como abandonaba mi cuerpo y venia la culpa por Leandro. Me sentía pésimo, pero era lo más sana si no le cortaba al día siguiente lo había ser a la semana, porque la química que teníamos se perdió hace bastante.

Fue una noche llena de esperanzas, alegrías, sonrisas, besos apasionados, al fin sabía lo que se sentía dar un beso y sentirse cómoda, sentía lo que no sentía con Leandro. Me sentía bien. Sus labios eran carnosos y su lengua muy juguetona, recuerdo que le gustaba chocar los dientes y me había contado que varias chicas le habían cacheteado por tener ese gusto raro. Creo que raro era poco porque a mí también me gustaba, pequeñas cosas que nos unía, una de las tantas cosas que nos iban a unir con el tiempo.

Lo que tuvimos era un complot único, nos única tanto lo mental como lo físico, es tan difícil coincidir eso con alguien ahora en día donde la mayoría de las relaciones y lazos son superficiales, inexistentes.

Ese día fue el comienzo de todos mis placeres y males que padezco hoy en día.

March 20, 2018, 3:47 a.m. 0 Comments Report Embed 0
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This Charming Man.

Seguramente que todos tenemos una persona a la cual nos acordamos con muchos detalles sucesos vividos, en otras palabras, los llamamos recuerdos. Pero siempre hay ese alguien donde recordamos detalles, ya sea un familiar, un amigo/amiga especial.

Cuando nos enamoramos de alguien suele ocurrir eso, además tratamos de retratar esos recuerdos, con una foto, un aniversario, un cumpleaños, una fiesta, un lugar.

Hablando personalmente recuerdo muy bien el día que conocí a Mancy, hasta recuerdo su ropa. Hacía calor, mucho calor y era de noche.

Cuando lo conocí, mi cabeza andaba en otra, ocupada. Hacía casi un mes que estaba saliendo con un chico, Leandro, amigo y conocido de uno de mis mejores amigos antisociales, Walter. Todo iba bastante bien, si comparamos a Leandro y a Mancy diríamos que eran muy distintos, ya sea en edad, pensamiento y físico. A la vez tenían cosas en común, mismo signo zodiacal (tengan en cuenta ese dato) y ambos habían vivido en un mismo barrio.

Leandro era muy tranquilo y a la vez inquietante, me ponía nerviosa cuando hablaba de más, si pudiera tener un control remoto lo pondría en mute. A veces suele ocurrir que la química que tenías pensada con esa persona jamás estuvo, me sucedió y quede indignada, ¿Por qué? Porque Mancy no paraba de darme vueltas en la cabeza.

Todo comenzó tan inocentemente, con pequeños detalles que nunca había visto en otro chico, Mancy le encanta leer y a mí también, me resultaba raro un chico de 20 años leyendo un libro del escritor argentino Jorge Luis Borges, para los que jamás hayan leído a este autor, les recomiendo paciencia y mucha mucha imaginación, porque cuesta mucho entenderlo. Me llamaba la atención que leyera esa clase de libros, a la edad de él todavía joden con libros que ni siquiera los considero libros, esos libros de moda sacados por youtubers, cosa que Leandro a sus 26 le gustaba, a veces como tantas veces me ha dicho Mancy, la edad física no te dice la edad mental, con ellos me di cuenta de eso. Diferencia de edad, distinto grado de madures. (si claro pobre ilusa al pensar eso).

Pasé a pasar más tiempo con Mancy, todos los días de la semana estábamos en la facultad mientras que con Leandro solo los viernes y sábados, sin darme cuenta fui tejiendo con Mancy pequeños hilos de vínculos que a lo largo del tiempo esos hilos de seda fina se convirtieron en hierro.

Fue así como me enamore de él, un viernes, sin darme cuenta, sin prisa, la música estaba acariciándome los oídos y pum, me flecho hasta lo más profundo de mi alma.

¿no les paso que a veces creen que una situación que viven o vivieron fue de película?

Bueno, justamente eso me paso. Un viernes, lo recuerdo bien, estábamos en casa de Mancy, habíamos terminado la tarea y pregunto si no teníamos problema de que el ponga música. El grupo de estudio presente le da un afirmativo casi inherente.

Fue así como mis oídos fueron acariciados por la dulce melodía de la banda inglesa, The Smiths, jamás había conocido a alguien en persona que escuchara esa banda.

—¿Te Gustan The Smiths? — dije con un gran entusiasmo, a lo cual Mancy muy entusiasmado me dice que sí y casi automáticamente ambos empezamos a bailar al ritmo de This Charming Man.

A pesar de estos indicios de atracción hacia Mancy una parte de mi lo bloqueaba, porque salía con Leandro, me había esforzado mucho para salir con él y todo lo que habíamos construido, ¿¡cómo podía ser que una persona venga de la nada y destruya todo?! pues así es Mancy.

Mentalmente mi pared de resguardamiento de sentimientos profundos a su alrededor flotaban pequeños temblores, mientras yo con un poco de cemento lo volvía en su lugar, asustada, nadie podía romper eso, no de nuevo.

Paso a un lunes cuando la ficha me cayó del todo y no podía aceptarlo. Mancy en clases me confiesa que había tenido sexo el fin de semana con una de nuestras compañeras de curso pero que para él solo fue sexo y no quería nada con ella y no sabía cómo despegarla de encima por más que haya sido solo una vez y habiendo aclarado las instancias de que solo sería físico, esta señorita que llamaremos Marta, no lo entendía.

Me dio en un instante una sensación rara en el estómago, malestar e incomodidad y uno tratando de poner la mejor cara mientras contaba eso fue, raro.

Recuerdo que llegué a mi casa y lo primero que hice fue darle un puñetazo a la pared luego de darme un gran ataque de ansiedad acompañado siempre por un gran apetito voraz.

¿¡Cómo me podía gustar?! Que hice mal— me repetía una y otra vez en la mente luego de vomitar, a causa de la ansiedad y forzar mi apetito me dio un dolor de estómago.

Una semana fatal hasta que llego el jueves, Leandro me había citado al trabajo de Walter al cual quedaba muy cerca de la facultad así que no tenía mucho problema de verlo, la cita era nada y nada menos que para pedirme la formalización de nuestra relación.

Me hundió el pánico todo mi ser, que podía hacer, ¿decirle que, si a un chico que se había esforzado para salir conmigo, pero todo lo que sentía por él no era más que una amistad y romperle el corazón como las mejores y hacerle sentir un miserable? ¿decirle que si aguantar un tiempo y cortarle? ¿decirle que directamente y cortar por lo sano?

Tome la opción dos.

Nos dimos nuestro primer beso.

Nunca me había sentido tan incómoda en un beso, la primera vez que tuve esa sensación fue en mi primer beso. El horror.

Me molesto sentirme así, me frustro, como pudo pasar tan rápido.

Mi frustración era significativa e ignorante, porque los sentimientos simplemente fluyen, uno no los controla, duela a quien le duela es así.

A pesar del mal momento que yo pase, Leandro estaba tan feliz que me rompía el corazón, no podía verlo a los ojos. Cuando él se fue, fui a comunicar a mis compañeros que ya tenía un novio, entre ellos estaba Mancy quien se había frustrado por mi decisión, fue el único que le molesto mi relación, por primera vez lo vi molesto conmigo y no entendía por qué.

Al día siguiente entendería el porqué.

Como todo viernes, fuimos a hacer la tarea en casa de Mancy, pero ese día fue distinto, me arregle, no soy de las que se arregla, soy de las que con ropa cómoda viven felices, ese día no, me arregle, me maquille y fui de sandalias. Mancy al verme le incomodo, pero no dijo nada hasta que pasaron unas horas y me tenía que ir y le pedí si podía acompañarme a la plaza que quedaba cerca de su casa, era de noche y no quería ir sola, allí me esperaría Leandro. El no tuvo problema de acompañarme, en el camino íbamos con Rodrigo, surgió un comentario sobre la belleza.

Menos mal que dios me hizo mujer, porque si era hombre, que feo que iba ser, menos mal que de mujer más o menos me puedo arreglar.

Y pum.

¿Qué dijiste? Sos hermosa, al frente mío mas te vale no decir que sos fea ¿oíste? — dijo Mancy, mi corazón se aceleró, se confundió y sentía como de nuevo la pared se movía dentro de mí, no me agradaba del todo esa sensación.

Nadie dijo nada, Rodrigo lo miro confundido y simplemente yo preferí el silencio hasta despedir a Rodrigo y seguir nuestro camino, nos sentamos en la plaza, en uno de los canteros a esperar a Leandro, en silencio, hasta que la ansiedad le llego a Mancy.

Sid, necesito decirte algo, ¿puedo decirte algo? Es algo que tenía que decirlo hace tiempo. — creo que cuando todos escuchamos el “te puedo decir algo” se malo o bueno te da una sensación de miedo. Simplemente asentí y esperé a lo que tenía que decir, vi como sus mejillas se ruborizaban y trata de buscar las palabras correctas.

Me gustas, me gustan mucho, la verdad y no podés estar saliendo con ese chico, tenes que cortarle y salir conmigo por favor, jamás quise tener novia, pero por dios si te conocía hace unos dos años antes querría que vos fueras mi novia para siempre sos perfecta, perfecta para mí.

Con tremenda declaración de amor mi pared se derrumbó. No lo esperaba para nada, siempre fui de esas chicas que le gusta alguien y lo primero que se le viene a la mente es “jamás me hará caso”, ahí estaba yo, confundida, aturdida y esperando a mi novio mientras mi compañero de facultad estaba a corazón abierto.

Lo rechace, fue mi primera reacción, si tan solo lo hubiera dicho días antes a Leandro todo sería distinto, no podía romperle el corazón a alguien, no podía pasarme justamente esto, al fin alguien gustaba de mí y a mí me parecía fantástico y como decimos en argentina, “se me junto el ganado.”

Creo que lo más gracioso fue lo que me dijo cuándo Leandro se acercaba.

Ahí viene dale córtale, yo te espero allá en la esquina, vamos a casa, estamos solo podemos... pasarla bien— su última frase me ofendió, me estaba tratando de fácil. Fue cuando le corté el rostro con una mirada y fui con Leandro.

No podía sacarme de la mente todo lo que dijo, demasiada información por solo día, Leandro no paraba de hablar y sinceramente debo admitir que no recuerdo nada de lo que me dijo, en mi mente solo estaba Mancy, para darle un plus Leandro conocía a Mancy, no sabía muy bien de dónde pero que lo había visto.

Lo peor venia al día siguiente, Mancy nos había invitado a ver películas en su casa, mi plan era fácil, no llegar primero y no irme ultima para que no haga las preguntas incomodas.

Después de todo igual, no me serviría de mucho tantos planes.

March 17, 2018, 4:09 a.m. 0 Comments Report Embed 0
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Conoceme un poco.

Yo, la más imbécil.

Hablemos un poco en primera persona ¿Quién soy yo?, es una de las preguntas que nos hacen en una de las cátedras de la facultad, ¿Quiénes somos?

Actualmente a mis 24 casi 25, no me conozco, no sé quién soy, menos iba a saberlo a los 22 años.

Ustedes deben pensar “pero bueno solo fueron dos años tampoco que vas a cambiar tanto”, señoras, señores, se puede cambiar tanto en tan solo un mes como no, hace dos años yo no era nada de lo que soy ahora. 

Para mí solo soy una trastornada por mi entorno, bueno hasta que el Mancy de mi relación toxica me hizo pensar “¿sos así porque ellos te hicieron así o vos te hiciste así?”

Contemos un poco lo que yo era hace unos años para que se entienda.

Terminé la primaria con una de las mejores notas de la escuela, empecé el colegio en donde siempre quise ir, estaba bien, yo estaba bien, pero nadie a mi alrededor pensaba eso de mí, para mis compañeros era más que una traga libros.

Mientras a mí me preocupaba aprobar las materias con más de 8, a mis compañeras les preocupaba no tener novio, a mí solo me preocupaba las calificaciones y tener una confidente, ahí entra, Ariadna, en realidad su nombre no es así, pero protejamos su identidad.

Llego mis 14 años, casi 15, fue la primera vez donde sentí la “necesidad” de tener un novio, conocí a “Lucas”, nuevo en el curso, se permitió ese año entrar a casi 20 chicos por el gran porcentaje de repitentes que hubo, el curso casi queda vacío por ese incidente, llego él, y como casi todos los que me gustaron mi primera reacción fue burlarme de él (la mayoría me cae mal o me burlo, no se es algo psicológico supongo porque me paso con el 90%).

Era callado, claro, era nuevo, hasta que entraba en confianza y seria el galancito del curso, si todas las chicas querían un poco de él, yo estaba entre una de esas, la diferencia es que yo no lo ocultaba, el resto de las chicas si y fue una vil trampa desde el principio.

Lucas y yo empezamos siendo amigos, hasta que se hizo obvio nuestros sentimientos, éramos más que solo dos nenes, nunca había pasado nada entre ambos, solo agarrones de manos y abrazos, se sentía venir la artillería pesada de mis contrincantes, cayo como la bomba de Hiroshima, casi sórdida, mortal.

Han pasado casi 10 años y aún no sé qué le habrán dicho a Lucas para que se aleje de mí y cuando menos lo espere, empezó el Bullying, empujones en los pasillos, gritos violentos, la mayoría del curso dejo de hablarme, excepto los nuevos que no se relacionaban con los del curso, el resto, me hizo la cruz y yo no entendía nada, mi única aliada era Ariadna, firme, sin moverse de mi lado, sufrió por mí un poco de bullying, el típico “si te juntas con ella no te invitaremos a la fiesta del sábado”, ella lo soporto, tanto como yo, entre en depresión, fue la primera vez donde sentí el desgano de la vida, el llanto del alma y de la mente, fue donde me absorbió el internet, era el único lugar donde no me sentía mal, donde había gente como yo, donde también la gente sufría y se escondía entre un monitor y unas cuantas lágrimas al escribir en un sórdido teclado sus miserias.

Era así como pasé la mitad del año escolar, también tuve que esconderme en el internet, ya que me llegaban mensajes de odio, burlas.

Creo que en ese momento lo que más me dolió fue que la gente que creía que era mi amiga fue la que me traiciono, me traicionaron por un tipo, por celos, porque también querían un poco de lo que yo tenía con Lucas que era menos que más, pero lo querían y lo tuvieron.

Llegue a diciembre con los nervios completamente destrozados, mi nivel escolar bajo, por primera vez en mi vida estaba por llevarme una materia, mis padres y familia por un lado no entendían porque la pasaba tanto en la pc y porque tanto fanatismo a una banda adolescente que como ellos decían “ni te conocen y los defiendes como si fuera tu familia”, al cabo de muchos años, autoanalizándome, entendí que no los defendía a ellos defendía la comunidad que sostenía a esa banda, a las fans, a las chicas con quien hablaba hasta la madrugada, era el poco apoyo que sentía, me hacía sentir bien, no me sentía sola.

El bullying empeoraba cada día mas, lo peor que era cuando Ariadna se ausentaba, era la muerte misma, escapar rápidamente por los pasillos, corriendo hasta la salida para visualizar a mi madre que no entendía porque casi siempre llegaba corriendo donde ella me esperaba, corría de miedo, la cosa se ponía peor cuando simplemente me tenía que ir caminando a mi casa o en bondi, corría porque venían en manada a golpearme o empujarme, todo por un chico, me parecía estúpido, más porque desde el primer momento de toda esa historia de terror había renunciado, ellas ganaron, yo perdí, lo acepte pero el terror no cesaba, el miedo y el dolor tampoco.

Diciembre del 2008, fue mi primer acercamiento al suicidio, fue un martes, lo recuerdo bien, no me sentía bien, había sido un día donde se me junto muchas cosas en la cabeza, el bullying pero lo peor fue que no vino de ellas, vino de él, él me dijo una frase tan fea que aun la recuerdo bien “Ja, en serio creías que yo gustaba de vos, ¿quién va gustar de vos? Sos horrible, nadie nunca va gustar de vos”, me aguante el llanto en el colegio, para sumar puntos a la lotería de la mente colapsada, fue que el profesor me dio la noticia que me llevaba la materia a diciembre y un plus, mi madre no quería comprarme el cd de la banda que yo misma había ahorrado el dinero, cosas estúpidas de una adolescente, que, si le dices a alguien que se está formando como persona, la inseguridad la colapsa, la ahoga y explota.

Esa noche me encerré en el baño, con una hoja de gillete, de esas máquinas de afeitar viejas, a mi padre le habían regalado, quite la hoja de afeitar y la apoye en mi muñeca, sabía perfectamente como morirme ese día, si lo había de costado tenían la posibilidad de coserme y salvarme después de la hemorragia, pero si lo hacía de largo moriría.

Reflexione, estuve horas en el baño, nadie por suerte quise entrar durante esa madrugada, me hice cortes, pero con las uñas, desde ese momento me di cuenta que arañarme la muñeca me daba placer, ese dolor me daba placer y lo segui haciendo hasta hacerme sangrar, llore como nunca esa noche, no quería que mi mamá me encontrara de esa forma, mataría a mi pobre familia todo por estupideces de una adolescente.

Si… estupideces.

Diez años después aún recuerdo en el oído los gritos de odio por parte de mis compañeras de curso y los empujones contra la pared.

Al final de esa semana mágicamente todo se me soluciono, el profesor me aprobó porque había sido una alumna dedicada en todo el año, mi mamá me dejo comprar el cd y era la última semana donde escucharía sus gritos y soportaría los empujones, porque me iba a cambiar de curso, para el año siguiente entraría a polimodal, elegiría Humanidades y Ciencias Sociales donde siempre me destaque, siempre fui mala `para la química y demás ciencias naturales que era la otra posibilidad de elegir. La mayoría de mis compañeros de curso elegirían eso, así que estaba aliviada.

Y fue así como en el polimodal, conocí a mi primer amor, lo considero mi primer amor, aunque no haya pasado nunca nada, pero el profundizo mi alma como ninguno, la acaricio y la hizo vivir. Fede, me salvo de la oscuridad de la cual venía arrastrando, gustos similares, podía hablar de bandas con él y no sentirme rara.

Irónicamente cuando lo conocí, me cayó mal, fue odioso conmigo, al mes quien diría que se sentaría atrás mío y por tres años seria mi mejor amigo, quien siempre me daba esperanza que todo iba estar bien, fue mi soporte durante mis últimos años de adolescencia en ese mugroso colegio, aclaremos algo, el colegio me encantaba, no me gustaba los que iban al colegio.

Hicimos la ONU juntos por dos años seguidos (atentos a este dato).

ONU, en el colegio era una materia bastante importante para los estudiantes de sociales, hacíamos un modelo de las naciones unidas, nos preparamos todo el año con un tema y un país que nos tocaba por sorteo y lo representábamos como diplomáticos. Fue una de mis materias preferidas.

Llego último año de la secundaria, Fede lentamente se alejó de mí, el cambio, ya no era mi mejor amigo, ahora le daba vergüenza que nos vean juntos, el trataba de no hacerme sentir así pero no era estúpida, cuando hablábamos siempre lo hacía nervioso, mirando a todos lados y hablándome rápido y con el típico “ah bueno después contaba nos vemos”

Debo admitir que Fede se estaba esforzando por ser “alguien normal”, ¿Qué es normal? Seguir a la manada y amoldarte.

Terminamos la secundaria y nuestros vínculos también.

2012.

Universidad privada, dolor de cabeza, dolor de bolsillo, un fracaso.

Triste pero cierto, una universidad donde si no eras hijo/sobrino “de alguien” no aprobabas y por más que hayas sido un traga libros en la secundaria no te servía de nada.

2013-2015

Universidad privada a distancia.

No crecí

No viví.

Eso era algo que siempre recalque a mi Mancy, no me relacionaba con nadie más que tres amigos que eran iguales de antisociales que yo y mi computadora, cambio mi cuerpo, engorde y desarrolle una leve ansiedad, mis niveles de apetito aumentaron, a veces no tenía hambre, pero igual comía y mucho, mi abuela, que con quien vivía no se daba cuenta y me malcriaba cocinándome y comprándome la comida que quisiera, engorde 10 kilos.

La carrera a distancia no iba ni para atrás ni para adelante, era difícil a falta de compañeros y profesores, sentí que me estanque en mis 19 años que fue la última vez donde me relacione con gente de mi edad y profesores.

Me costó mucho dejar la universidad, más por mis padres, decepcionarlos me devastaba, pero era mi vida, es mi vida y lo tenía que hacer.

A fines de ese año conocí a un chico, también se llamaba Federico, volví a tener esa sensación que no la tenía desde hace tiempo, quería un novio, quería salir con alguien, quería compartir un momento con alguien.

2016.

No resulto lo de Federico, era muy obvio, el no buscaba nada serio, y con quien supuestamente tenía algo serio me llevaba como 20 centímetros de cintura menos, si, también si fuera hombre dejaría a la chica con grandiosa personalidad por la cintura de avispa y con grandes glúteos, sí.

Ese iba ser mi año, nueva universidad, esta vez la pública, conocería gente y haría amigos.

Un poco antes de entrar a la facultad, conocí a Leandro, era amigo de Walter, uno de los tres antisociales que eran mis mejores amigos.

Y fue ahí donde el año se puso dramático. Al fin, un poco de acción.

March 12, 2018, 4:30 p.m. 0 Comments Report Embed 0
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Tan sangriento como una película de Tarantino.

Cabe aclarar que cuando lo conocí me caía mal.

Cabe aclarar también que somos (porque aun vamos) compañeros de la universidad.

Recuerdo hasta el día que escuche por primera vez su voz, fue en el cursillo que da la universidad antes de las cursadas oficiales, es para conocer a algunos de los profesores, la universidad y como se maneja todo ese tema y para hacerte preguntas estúpidas como las más normales son “¿Por qué elegiste esta carrera?”

Yo entre con 22 años, tenía claro lo que quería y lo que no, a un chico/a de 18 creo que es bastante difícil hacerle esa pregunta, estas confundido, algunas veces solo vas porque te obligan tus padres, porque tu papa/mama tiene la misma profesión o como muchos en este caso “porque no tiene matemáticas”. Si, en serio eso contestaban, me pongo en el lugar del profesor, yo querría estrangularlos.

El primer día de clases me senté en la primera fila, llegue temprano, me gusta llegar temprano, ya soy así odio llegar tarde. Transcurrió la clase, con preguntas, debates, etcétera, hasta que el profesor hace una pregunta y escucho su voz, grave, un poco áspera y muy cálida, me llamo la atención y me gire a ver quién era el que estaba hablando, al haber tanta gente en un lugar tan pequeño fue difícil divisarlo, (en ese momento en un curso para 50 personas había 130), y ahí estaba el, en el medio a unas cuantas filas atrás, serio, con enormes ojos café, tenía un rostro conocido, me gire unos segundos después y a mi compañero de banco le digo que el chico que estaba hablando lo conocía pero no recordaba de dónde.

Era el destino jugando con la mente, a los minutos recordé de donde lo conocía, del colegio, él iba un año menor que yo, excepto que en el colegio él tenía el cabello largo y era más flaco, “que coincidencia” dije por mis adentros al ver una cara conocida.

No fue más allá ese día que eso, le conté a mi mama algo entusiasmada por ver una cara conocida entre 130 personas de ese momento, siempre pongo entusiasmo cuando veía alguien que era de mi colegio, no sé, pero me tranquilizaba porque debíamos tener casi o parecido el mismo nivel intelectual, ya que el colegio donde asistí era muy persistente en las ciencias sociales.

Al cuarto día de clases lo conocí realmente, en una fotocopiadora al frente de la facultad, donde dejaban la mayoría de los profesores las fotocopias que se usarían para la cursada.

El entro algo desesperado preguntando si había alguien de la carrera de primer año que necesitaba compañeros para hacer grupo, ya que en un principio nos obligaban hacer grupo para las tareas, en ese momento mi compañero que podrías llamarlo Rodrigo para cubrir su identidad, consulta conmigo para que aceptemos a ese pobre chico al que desde este momento llamare Mancy, si Mancy no Nancy, ya más adelante les diré el porqué; como decía Mancy, le dije que sí, que venga con nosotros pero me ignoro totalmente y fue hablar con Rodrigo, me pareció de mal gusto, machista y desde ahí me cayó mal.

Para moverme e ir a mi casa, tomaba el transporte público, en argentina lo llamamos Bondi al colectivo urbano, es allí donde él se acerca de nuevo, el señor Mancy a preguntarme si el colectivo que iba tomar en ese instante iba a la plaza principal de la ciudad, yo con un corte y conciso, “sí.”

Durante el viaje en el bondi, sentí una mirada, fija, creo que todos tenemos ese sentido de percepción, de sentir cuando alguien nos mira, yo lo tenía enfrente de mí y me sonríe, empieza a preguntarme si me gustaba el director de cine Tarantino, (tenía una remera de Kill Bill en ese momento), empezamos charla de cine, música y no sé como pero terminamos hablando de que la gente que tenía el cabello de colores eran gente drogadicta (yo tenía el cabello rosado en ese momento), me enoje, me trato de drogadicta, él no se dio cuenta y se bajó donde tenía que bajarse y se fue, llegue enojada a casa porque me habían tratado de drogona.

Quien hubiera imaginado que ese insoportable, que no paraba de hablar y seguirme hasta el baño se convertiría en la persona que me marcaria para siempre.

March 10, 2018, 4:06 p.m. 1 Comments Report Embed 0
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