Por qué saber esperar es clave para escribir una historia Follow blog

lia-thomas1572354119 Lía Thomas Hay tanta presión por escribir a diario y por ser productivos que a veces nos olvidamos que muchas cosas, y las mejores, suelen necesitar tiempo y paciencia.

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Por qué saber esperar es clave para escribir una historia

Se dice mucho acerca de los hábitos del escritor:

  • Escribir todos los días.
  • Escribir todos los días.
  • Escribir un poco más.

Ok, tal vez no sea mucho, pero se dice y mucho.

Bueno, gente, los invito a ustedes a ser madres solteras de dos niñas pequeñas que trabaja desde casa desde tiempos inmemorables prepandémicos y después me cuentan. Sí, soy consciente de lo que dije.

Tal vez, después de eso, se den cuenta de que "escribir todos los días" no siempre es posible ni real.

Lo bueno es que este artículo no se trata de eso. Este artículo trata sobre otra cosa muy importante. Tan importante casi como el arte de... sentarse a escribir, sea todos los días, 5 veces a la semana o 2.

Trata sobre la forma en que creamos historias. Un pequeño paso que viene un poco antes de escribir la primera línea. Incluso antes de la escaleta. Se trata del arte de esperar.

¿Esperar a qué exactamente?

Esperar a que la idea que acabás de tener germine.

Ideas: Seres mitológicos que aparecen en formas de escenas, paisajes, sensaciones y hasta diálogos.

Son como pequeñas semillas. Y como suele pasar con toda pequeña semilla, necesita de ciertas cosas para crecer y formarse en una hermosa planta, es decir, en tu próxima historia.

Tu idea tiene que ser descubierta.

Y para eso, hay que tener tiempo (o actividades) para permitir a la mente divagar y no sentarse a mirar el cursor titilar como la estrella del terror. Para eso están los ejercicios, los cursos y los talleres, y también son necesarios en mi humilde opinión.

Te llegó un diálogo. Una conversación graciosa. Viste a dos futuros amantes comenzando con el pie izquierdo y un jugo de uva derramado en un vestido blanco. Un objeto mágico, un conflicto entre razas, lo que mueva tu bote y dispare tu imaginación.

La realidad es que, si bien algunas historias llegan como tempestades, con montones y más montones de información, otras vienen a cuentagotas. A veces hasta ni te das cuenta de que podés tener algo entre manos.

Y cuando te das cuenta puede que todavía no esté lista. Pero ahí entra el arte de esperar parte 1: que la descubras y que la riegues con una mezcla de espacio para dejarla crecer y emoción para que no te abandone por los próximos dos días. Lo que nos lleva al siguiente punto clave.

El momento del éxtasis

Lo que nos pasa muchas veces cuando descubrimos una idea nueva, es que sentimos ese cosquilleo en piernas, estómagos, cerebro y dedos. Es el cosquilleo que quiere que nos sentemos en ese momento a escribir la historia.

A veces plantar las posaderas en la silla y comenzar a escribir es una buena idea. Especialmente si va a ser un cuento corto o algo por el estilo. Pero otras... otras las recibiste y ya sabés que es una historia que viene para largo. Ya sea por el tiempo, la complejidad de sus temas, la necesidad de investigar o de hacer wolrdbuilding, sentarte a escribirla ahora, podría ser peligroso.

Aun así, cada nueva discusión, cada nueva escena, pregunta, intriga, aventura te llena de emoción. Eso es bueno. Estás generando otro ingrediente para que la historia tenga éxito (Nota: no me refiero a éxito comercial, sino a éxito para escribirla).

Conexión

La conexión, de por sí, necesita cierto tiempo para volverse sólida y sobrevivir el paso del tiempo.

Pensalo como cuando conocés a alguien. No estamos hablando de un alguien "romántico", puede ser una amistad. Con algunas personas, la conexión es inmediata. Son dos segundos hablando y ya sabés que ahí tenés compañía para rato. Pero la conexión también necesita de su tiempo.

Necesita de momentos de contacto, de comunicación, de compañerismo.

Lo mismo con tu idea. Y ella va a hacer todo lo que pueda para establecer esa conexión con vos.

Aprovechalo y dejate llevar. Eso sí. Sé consciente de que tu historia todavía está muy verde y puede que no uses todo lo que se te viene a la cabeza en este instante. Pero dejalo que fluya y, de paso, te asegurás de registrarlo todo.

Sea en una grabación o en un cuaderno, registrala.

Y preparate para el siguiente paso.

Alimentarla

Tu primera idea se transformó en muchas pequeñas ideas relacionadas. ¿Pero ya está todo bien conectado?

Te habrás dado cuenta que en mi forma de escribir caigo entre los planificadores. No lo puedo negar.

Aún así quiero aclararte una cosa. No creo que sea necesario definirse como una cosa o como otra, ni que un escritor sea 100% planificador (o no) de acá hasta el fin de los tiempos, ni de la misma forma. Digo esto porque cuando te pregunto si todo está bien conectado, no me refiero a que tengas cada mínimo detalle. Pero sí que entiendas el hilo conductor de la historia.

A veces, la mayoría me atrevería a decir, nos hacemos la idea de lo que une todo bastante rápido. Otras... no tanto. Lo bueno es que podemos ayudarnos con lo que tenemos a mano.

Ahora estamos buscando que las hojitas empiecen a salir para poder ver qué tipo de planta se trata: ¿es un sauce de la fantasía? ¿Una frutilla del amor? ¿O una inocente margarita? ¿Y trata sobre encontrar el valor propio? ¿Sobre la amistad? ¿Sobre las segundas oportunidades? Son muchas las posibilidades y muchas las combinaciones posibles. Lo bueno es que cuando no tenemos esto muy en claro, podemos darnos una pequeña ayudita.

¿Cómo?

De la mejor forma...

Consumiendo historias.

Historias hay en todos lados. Películas, series, charlas con desconocidos, libros y hasta en la música. Mientras las sigas consumiendo, vas a ir encontrando cosas que sean disparadores para tu nueva historia. Es más, puede que ni bien termines de registrar esas ideas, además de querer escribir, tengas ganas de ver alguna película en particular, de releer algún libro, de escuchar una canción. Hacete caso y acercate a ese algo.

Por último, desechá todo lo que acabás de leer.

Neh, no estoy loca.

Estas son cosas que me funcionan a mí, pero el punto de este artículo no es que sigas una estructura "mágica" para que tus ideas se desarrollen. Es solo querer recordarte que las ideas necesitan su tiempo y que no siempre el no estar escribiendo es señal de que no merecés llamarte de escritor o escritora. Al contrario, a veces por querer forzarnos a un ritmo que no va con nosotros, nos acabamos saturarndo y abandonando todo.

No quiero eso para vos ni para nadie.

Quería recordarte que algunas historias son más complejas que otras y que, por ende, necesitan un poco más de tiempo. Que dejar las ideas madurar es algo necesario y que seguramente te ayude a tener el panorama más claro cuando sientas que tenés lo necesario para comenzar a trabajar y reducir la posibilidad de que te encuentres con las temerosas lagunas.

Tus historias son importantes para el mundo, no dejes que las ideas y formas de otros las ahogen.

Ahora me voy a trabajar en una mía. ¡Espero que nos crucemos pronto!

Lía

June 16, 2021, 4:16 p.m. 2 Report Embed 2
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