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Mi primera noche sin ella Follow blog

samisami Virginia Rodríguez Tratando de canalizar el dolor de perderla a través de la escritura, ese camino que retomé a su lado. Uno de los tantos regalos de nuestro breve tiempo juntas.

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Mi primera noche sin ella

Advertencia: estoy escribiendo esto en crudo, sin borradores; solo hilvanando unas ideas que me llegaron en la caminata de esta tarde.


Hoy es mi primera noche sin ella, sin mi Capitana Kira Bonnie Kat, mi mejor amiga y compañera. La que está en mi foto de perfil, la pequeña bolita de pelos que se ve en mi hombro. La que me acompañó este último año y medio tan importante en mi vida; la que me vio llorar, reír, escribir y bailar más que nunca; la que me acompañó mientras tomaba tantas decisiones; la que anoche dejó de existir por un infarto en el piso de mi cuarto, de nuestro cuarto. Pero este texto no se trata de darle prensa a la muerte, sino de hacerle una guiñada a la vida, aunque, de pronto, se haya vuelto más gris y menos luminosa.

Siempre digo que ella me adoptó a mí, porque cuando la vi en la jaula de "refugiados" de la veterinaria, era una más entre un montón de perros y gatos, y no el gatito blanco y negro que mi madre quería. Afortunadamente, ese gatito no estaba; pero ella se acercó y me tomó un dedo con sus garritas. Fue un amor inmediato. Me la traje a casa, y así empezó nuestra historia, llena de todo lo que una buena historia puede necesitar.

Quisiera decir tanto sobre ella... Tal vez en algún momento pueda hacerlo; ahora es muy pronto, y hay una parte de mí que simplemente no cree que ya no la vaya a ver al salir del baño en la madrugada, o a desear regresar a casa para verla a ella incluso más que a mi familia. ¡Había tantas cosas por hacer...! Mi primera casa para mí sola iba a ser, en realidad, nuestra casa. Es muy difícil aceptarlo. A la tarde me encontraba llorando, devastada, mal dormida, en un cuarto semi-oscuro, y sentí la necesidad de salir. La última vez que había tomado aire había sido a la madrugada, en la ciudad vecina, cargando con su cuerpito envuelto en mi rebozo de bebé, en piyama y de botas porque no había tenido tiempo de vestirme mejor antes de pedir el taxímetro, incluso sabiendo que, en realidad, llevarla a la veterinaria iba a ser inútil. Por alguna razón, saber que no había nada que pudiera hacer por ella es incluso peor que el reproche de que podría haber hecho más y no lo hice. ¡Somos raros los seres humanos ante las tragedias de la vida!

Salí, y pensé de nuevo en mi Pía, la gatita que fue mi compañera por once años antes de morir de cáncer. Anoche, mi madre le decía a la veterinaria, casi tratando de cortar el ambiente, la mala suerte que tengo con los animales, porque esta es la segunda que amo así y se me muere. La veterinaria dijo que tal vez me elegían porque sabían que, cuando les llegara el momento, yo iba a estar ahí para cuidarlos. No creo en eso, pero sí me preguntaba si valía la pena pasar por ese dolor. Y mientras lloraba en la carretera semivacía, me volví a responder lo mismo que me respondí hace dos años, cuando me despedí de la Pía (así, con artículo): sí, sí vale la pena, porque tuve la suerte de tener ese amor en mi vida. Entonces lo llevé más allá todavía: ¿saben qué no vale la pena? Las medias tintas, los amores bobos, miedosos... Amar despacito para que no duela si se termina. Amar es un acto de valentía. Amar sin entregarse por completo no vale la pena (entenderán que ya no hablo solo de amar a una mascota...). Hay que amar mucho, amar fuerte, amar por completo, con locura, todas y cada una de las cosas y los seres que elegimos tener en nuestras vidas. Amar como si no existiera un final, sabiendo que existe la chance, pero sin dejarse acobardar por él. Y si termina, o si hay que despedirse, sufrir, abrazar ese dolor, porque al fin y al cabo el dolor es la señal de que estamos vivos, igual que el amor. Los muertos no sienten dolor, pero tampoco aman. Si sufrir es el precio a pagar por ese sentimiento tan absolutamente inmenso y maravilloso... Acá estoy, lista para sufrir cuando sea.


Para Kira, "la chiquita":

gracias por enseñarme que un amor

no sustituye a otro, pero que se puede

amar más de una vez con la misma

intensidad. Te voy a extrañar y querer

para siempre.

Canelones, 18 de mayo de 2020.




May 18, 2020, 8:17 a.m. 2 Report Embed 2
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