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Las circunstancias obligan a Hakim a enfrentar a los fantasmas de su pasado. ¿Ayudará la desaparición de su hermano a que trate de manera diferente a los cortesanos que lo rodean por ser príncipe de Urágea?


Drama Alles öffentlich.

#drama
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I

El joven se despertó rodeado por las mantas semejante a una fresca flor. Su atractivo era obvio, pero como el resto de las rosas, se trataba de una flor que no solo tenía agudas espinas, sino también un corrosivo veneno en su interior.

Se encontraba totalmente desnudo después de una noche de desenfreno. Sin embargo, la mujer con la que había pasado la noche no seguía en la habitación. Debía de haber huido en cuanto tuvo la oportunidad, como todos hacían.

Salió perezosamente de entre las finas sábanas blancas que lo protegiera durante su sueño. Durante un momento se molestó en observar su cuerpo en un espejo que aguardaba cerca de su cama. A pesar de los continuos abusos a los que estaba sometido, como el alcohol o cualquier otra droga, mostraba una figura apolínea. Hakim sabía que no siempre sería así. La juventud lo mecía en sus brazos para protegerlo de las agresiones en su cuerpo, pero incluso las montañas más altas se ven afectadas por el continuo paso del agua.

No era un muchacho necesariamente alto, pero sus ojos y pelo le valían el título de conquistador. Al menos así se le habría llamado de haber tenido un comportamiento algo diferente con la gente de su entorno. En la corte lo conocían como “Hakim el Látigo”, puesto que cortaba la piel, así como el ánimo, de cualquiera a su alcance.

Apartando la mirada del espejo se dirigió hacia uno de los enormes armarios que ocultaban las paredes de la dependencia. Dentro había incontables prendas de valor incalculable, pero a él le bastaba con las camisas y pantalones más simples que pudiese encontrar.

Además del armario y la cama, que era de un tamaño considerable al tratarse de la habitación de un noble, en la sala era posible encontrar un enorme escritorio que ahora estaba repleto de botellas a medio terminar.

El príncipe se acercó silenciosamente hacia una de ellas y bebió de su licor, que parecía ser lo único que lo mantenía en pie. Por un momento, se recordó a sí mismo sentado en esa misma mesa muchos años atrás, cuando todavía era un niño feliz con ilusiones. Todo ello parecía una lámpara rota que a pesar de su luz, se resquiebra irremediablemente si se ponen demasiadas piedras sobre ella. Furioso ante la imagen, lanzó el botella de cristal que sujetaba hacia una de las paredes haciendo que explotara en incontables y brillantes pedazos parecidos a las lágrimas de un niño en busca de algo que añora.

Se sentó sobre uno de los costados de su cama y sujetó ambos lados de su cabeza con sus manos. A través de su tormento pudo descifrar el ruido que venía de los pasillos fuera de sus aposentos. Se levantó un momento e intentó agudizar el oído; estaba claro, eran continuos pasos y gritos.

No es que le importase en especial, pero ya era una hora avanzada del día, de modo que no tenía muchas elecciones aparte de salir y comprobar cuál era el problema.

Se acercó a la pesada puerta de madera que lo separaba del resto del castillo y apoyó su peso en ella. En cuanto los goznes dejaron de crujir puesto que la puerta estaba totalmente abierta, dos soldados pasaron corriendo apresuradamente frente a su puerta.

Se sorprendió, pero no se molestó en preguntarles de qué trataba todo el jaleo. Decidió moverse en la dirección de la que venían y se cruzó con más personas que ni siquiera miraban a sus ojos; todos ellos temían ser presa de su mirada.

Harto de la situación, asió firmemente el brazo de una criada que pasaba a su lado. La muchacha intentó retroceder por un segundo, pero pronto se dio cuenta de que había caído en un cepo que la heriría de alguna manera. La joven miró con terror primero a la mano de Hakim, que aún la sujetaba, y luego a los ojos del noble. Esa mirada hizo que un completo placer recorriera todo el cuerpo de Hakim. Disfrutaba de ser temido por todos. No le importaba ser respetado, era consciente de que todos aquellos que no se atrevían a mirarle a los ojos cuando lo encontraban por los pasillos lo insultaban a sus espaldas durante las veladas nocturnas en las que todo el servicio se reunía. No necesitaba la admiración de nadie. Solamente el miedo le aportaba sensaciones positivas. Una sincera sonrisa de placer se dibujó en sus labios y preguntó con voz melosa cuál era la causa de tal revuelo.

―Señor―contestó la joven sirvienta mientras miraba la mano de Hakim, que probablemente dejaría una marca en su piel por algún tiempo―, su hermano parece… parece haber desaparecido.

No supo cómo reaccionar. Por un momento no fue capaz de pensar si era algo bueno o malo, pero en pocos segundos algo en su interior supo que era algo terriblemente malo.

Soltó a la joven súbitamente de modo que esta perdió el equilibrio y trastabilló por un segundo. Liberada la liebre de la trampa que la había atenazado, pudo alejarse del lugar dejando a un lobo a las espaldas dentro del cual crecía una furia inexplicable.

Hakim permaneció en su sitio mirando con sus abiertos ojos hacia el suelo. No hablaba, ni siquiera pensaba. Retrocedió hasta su habitación y cerró la puerta con el mayor estruendo que le fue posible.

“No puede ser”. Pensaba apoyando sus manos en el alféizar la de la ventana a la que se había acercado. El día era luminoso. Desde su habitación era posible ver los extensos jardines del castillo, que únicamente causaban indiferencia ante Hakim. “Ahora seré yo el heredero”, se lamentaba al pensar en la desaparición de su hermano mayor, que había recibido años de preparación para convertirse un día en rey. Hakim ya había asumido años atrás que su existencia, aunque no apacible, resultaría poco exigente al ser el hermano del rey. Nunca contó con que alguna vez pudiera tener algún deber dentro del palacio.

Volvió a colocarse frente al espejo. Miró sus ojos y pensó en cómo una vez se prometió no volver a llorar. La ira levantó su brazo con gentileza y después lo dirigió con severa velocidad hacia el reflejo del chico. La superficie reflectante se rompió alterando lo que se veía de Hakim. Las noticias habían alterado las expectativas del príncipe, por lo que era imposible saber si lo que se veía el espejo era una mentira o si por el contrario era su destrozada alma lo que se podía entrever entre las grietas.


14. Januar 2021 14:23:05 0 Bericht Einbetten Follow einer Story
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