irozborsk Is Bel

¿Por qué sigues en esta habitación? ¿Y por qué hace tantísimo frío?


Thriller Nur für über 18-Jährige.

#suspense #misterio #mujer #the-beatles #campo-de-fresas
Kurzgeschichte
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Campo de fresas

Estás de pie, luchando ferozmente contra tu propio cuerpo, contra las sigilosas súplicas de este por alcanzar un estado de reposo. Te tambaleas a cada paso. Casi no puedes avanzar. Incluso tiemblas. Sabes que no podrás mantenerte por mucho tiempo así pero la realidad se impone sobre tus deseos de cesar. En frente de ti hay una pequeña cama de madera, de esas que han vivido el paso de un siglo a otro. Con un cabecero desgastado, bañado en formas sin patrón.


La cama no está vacía.


Acostado sobre las grises sábanas bañadas en sudor, con la cabeza apoyada en una almohada vieja y sucia se encuentra Él. Su cabello, negro como el de un ciervo que anuncia muerte descansa revoltoso sobre una frente pálida, repleta de cicatrices y arañazos; algunos más profundos, como el de su pómulo, que naciendo en la comisura de su ojo derecho desemboca unos centímetros por encima de su labio. Otros convertidos en recuerdos tatuados en la piel, fruto de un carácter difícil y desapacible. Sus ojos color del ámbar, adornados con unas pestañas largas y pronunciadas. Siempre te ha gustado ese rostro, es armonioso, sosegado. Desde que vuestras miradas se cruzaron aquel catorce de mayo de un año cualquiera, supiste que sería el hombre con el que debías casarte.


Tres años más tarde descubriste lo equivocada que estabas.


Y ahora estás aquí. En esta pequeña y débilmente iluminada habitación. Tanto que hasta comienza a producirte escalofríos, algo de claustrofobia. El olor a humedad inunda tus fosas nasales. No quieres estar aquí. No quieres seguir despertándote en una casa de torturas construida a tu medida, cumpliendo una cadena perpétua autoimpuesta. Desearías salir y de hecho, puedes hacerlo. Hay una puerta y no está cerrada. Pero no lo haces. ¿Por qué no te marchas?


Sientes como si la escasa distancia que separa una pared de la otra disminuyese por minutos, encerrándote. Y sí, también hay una ventana. Pero es vieja y está estropeada. ¿Por qué no la arreglas?


Los sutiles rayos de luz que consiguen atravesar las gruesas cortinas grises permiten realzar los bordes una pequeña mesita de noche, colocada en el lado derecho de la cama. Apoyado en esta se encuentra un marco que acoge dentro una fotografía vieja y arrugada de un recuerdo feliz. Dos personas abrazándose. Son tus padres, años antes de su muerte con pocas horas de diferencia en el hospital del pueblo.


En la otra esquina del cuatro yace un viejo tocadiscos. Alberga uno de tus discos favoritos de Los Beatles, ese que tu prima Paula te regaló por tu veinte cumpleaños. Una lástima que Él lo rompiera tan solo unos meses después, fruto de un malentendido con tu amigo de la infancia.


—¡AAH! —gritas a la par que tu mano derecha asciente hasta el origen del dolor.


Es por tu cabeza. ¿Qué le ocurre?


Sientes como si miles de agujas atravesaran tu cerebro. Cierras los ojos un instante, o más bien, aplastas los párpados.


Lo más importante para ti ahora mismo es Él. Asi que desprendes tu mano de la cabeza y permites que tus pupilas recuperen visibilidad.


Suspiras con dificultad y decides ignorar el dolor.


Le observas fijamente desde una distancia corta pero prudente. Como si fuera lo único que existiera, como si temieras perderte algún detalle de ese instante, por pequeño que fuera. Acaricias con la mirada el contorno de su rostro. Tus ojos recorren paulatinamente sus suaves facciones. No puedes evitar preguntarte: ¿Por qué lo has hecho?


Él te observa.


Y ahora te inclinas hacia él y deslizas tu mano derecha, temblorosa y fría, hacia su rostro. Buscando desesperadamente algún tipo de contacto más íntimo. Porque lo necesitas. Necesitas sentir su presencia. Tus pupulas viajan como si de un tranvía se tratase; de un destino a otro, una y otra vez, ojos y labios, en bucle. Tratas de encontrar el consentimiento en su mirada. Una sonrisa de aprobación. En vano. Él no reacciona. Sus ojos parecen perdidos en el infinito.


Los minutos pasan pero te niegas a desprender del que un día fue tu príncipe azul. Aunque ahora por fin te preguntas...¿De verdad lo era? Lo vuestro se calificaría más bien de como un acuerdo ilícito, una dictadura silenciosa difuminada con poesía y flores. Adornada con palabras de lamento navegando hábilmente entre los mares de lágrimas que tantas veces derramaste. Pero todo eso ahora ya no importa.


Acaricias con la yema de tu dedo gordo la áspera piel de tu contrario. Anhelando una respuesta que en sentencia, no obtienes. Así que finalmente decides privar tu mano de la fricción de tu compañero. Sin dejar de observarle como un perro fiel.


Tienes tanto que decir, tu cabeza está repleta de ideas, emociones arraigadas muy dentro de ti arrastrándose hasta la superficie. Pero es ese nudo, ese nudo que llevas años alimentando te impide hablar. Coges aire con la intención de decir algo. En vano. Expulsas el dióxido de carbono sin darle ningún sentido más allá de una mera función vital. Lo conviertes en un suspiro y agachas la cabeza.


Él no dice nada. ¿Por qué no te habla?


Pero tú tampoco lo haces.


Silencio...


Esta habitación es tan pequeña que sientes como si los latidos de tu corazón chocaran contra las paredes. Dominándolas completamente. Es lo único que oyes. Emplazado con tu agitada respiración.


Sigue mirándote. Su expresión no varía. No dejas de notar esos ojos color avellana posados en tu persona, casi sin parpadear.


¿Parpadean?


Decides sentarte en el suelo. Algo de descanso será bienvenido en ese cuerpo desgastado que vistes. Pero es que eres de las impacientes. De esos seres humanos que no saben estarse quietos. Necesitas movimiento y es por eso que la suela de tus zapatos está tan desgastada, fruto de las vueltas que protagonizas en esta habitación.


Porque llevas días, semanas enteras aquí. ¿De verdad es necesario?


Silencio...


El pequeño reloj colgado en la pared decide coquetear con tus signos vitales poniéndote muy, muy nerviosa. No duras ni diez minutos sentada. Te levantas rápidamente y comienzas a caminar. Le miras. Miras la pared. La cama. El reloj. La ventana. La mesita. Pared. Él. Cama. Reloj. Pared. Mesita. Cama. Él. Reloj. Pared. Mesita Cama. Reloj. Él...


GRITAS.


Y ahora el ambiente parece calmarse. Pero el tictac continúa, impidiéndote pensar con claridad. Ese reloj te inspira cariño, pero lo descuelgas de la pared y lo tiras al suelo, en un intento de destrucción. No te importa que sea un regalo que tu madre trajo de Grecia hace diez primaveras. Ahora solo deseas paz.


El sonido cesa y tú deslizas la mirada una vez más hacia tu compañero. Te quedas pensativa un instante. Porque lo sabes. Sabes que algo falla.


¿Por qué hace tanto frío? ¿Por qué no arreglas esa maltida ventana? Tu piel lleva días asemejándose a la de una gallina. Tus manos están tan frías que apenas puedes moverlas. Y no, no te gusta esa sensación. Pero no haces nada para remediarlo. ¿Por qué?


Vuelves a acercar tu mano hacia la suya y la agarras con cuidado. Está helada. Sabes perfectamente lo que ocurre, aunque inconscientemente trates de ocultarlo.


Él está muerto.


¿No te acuerdas?


Lo mataste hace exactamente quince días. De un golpe brusco pero acertado en la cabeza.


Caes al suelo y tus ojos comienzan a empaparse de lágrimas. Esas jugetonas gotas de agua salina se deslizan por tu rostro hasta morir en tus labios. ¿Por qué lo has hecho? Te preguntas.


Intentas recordar mentalmente qué fue lo que te llevó a cometer semejante acto. Levantas tu brazo derecho y lo observas. Está repleto de moratones, de marcas faltas de cariño. Es un mapa perfecto, obra de la crueldad humana. Lo cierto es que llevabas años con lesiones por todo el cuerpo. Meses encerrada como en una jaula bajo su mandato. Hasta que decidiste que era hora de cambiar los papeles. ¿Es tan cruel desear ser libre?


¿El dolor de cabeza? Fruto de los incalculables golpes que Él te propició en vuestros años de matrimonio. Te hizo pensar que estabas loca por anhelar una vida propia. Insistió sacando a relucir su agresividad hasta que tú misma llegaste a creer con casi todas las células de tu ser que no eras digna de tenerla. Pero en tu interior siempre fuiste un espíritu libre. Una semilla que fue enterrada sin saber que se convertiría en flor. Y así, finalmente, hace una quincena, diste rienda suelta a tus deseos más salvajes. Quitando una espina que llevaba años clavándose en tu tallo. Te desprendiste de esa malformación que no cumplía con su deber de ayudarte a florecer.


Miras a tu alrededor. Hay un motivo por el cual la habitación está tan oscura.


Te levantas y caminas decidida hasta la ventana. Necesitas observarlo todo con claridad. Así que dispersas las cortinas y permites que la tenue luz invernal bañe la que con los años se convirtió en tu cárcel personal.


Y ahora puedes contemplarlo. Puedes ver la sangre. Las incalculables manchas en el suelo. Te recuerdan a aquel verano en la casa de la playa. Cuando junto a tus primas hicísteis una guerra de comida y lo único que teníais a mano era una cesta llena de fresas. Esa sangre parece un campo de fresas.


Te acercas hasta tu tocadiscos arreglado hace apenas unos meses, cortesía de tu hermano. Lo enciendes. Necesitas escuchar algo, relajarte de alguna manera. Estimular tus sentidos.


¨Living is easy with eyes closed
Misunderstanding all you see
It's getting hard to be someone
But it all works out
It doesn't matter much to me¨


Tú no eres una asesina.


Y es por eso por lo que no arreglaste la ventana. Necesitas una temperatura por debajo de cero. Necesitas mantener ese cuerpo sin descomponer. Sus ojos no dejan de mirarte porque ya no pueden hacer más que eso. Prefieres que se mantengan abiertos. Tienes algo muy importante que decir. Todos estos días encerrada con un cadaver. Caminando de un lado a otro de la habitación. Con el corazón en un puño y muchas, muchísimas lágrimas. Todo eso para finalmente atreverte a decir:


—¡No vuelvas a tocarme!




8. Mai 2020 00:35:35 15 Bericht Einbetten Follow einer Story
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Das Ende

Über den Autor

Is Bel A los nueve años escribí mi primera historia, trataba de un perro verde que adoptaba cinco patitos. Por cosas como esa me hice psicóloga. Me revuelvo entre mejunjes de ficción, drama y realidad. Reciclo personajes. Revivo personas.

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Sebastian Silvestri Sebastian Silvestri
Es tremendo y desgarrador Is! Fue una genialidad hacerlo en segunda persona!
May 28, 2020, 22:32

  • Is Bel Is Bel
    ¡Muchísimas gracias! Me encantó todo lo que leí de ti y me hace mucha ilusión que te guste. ¡Nos leemos! May 28, 2020, 22:38
Camila Villalba Camila Villalba
¡Es increíble! Me atrapó por completo, me volví loca intentando descifrar por qué de la frialdad de él y los nervios de ella al principio, ¡y el final! Épico. Es maravilloso. 👏👏👏❤
May 23, 2020, 03:36

  • Is Bel Is Bel
    ¡Muchísimas gracias! Me alegra que te guste ¡Nos leemos! May 23, 2020, 11:24
Tadeo Ibarra Tadeo Ibarra
Me encantó la historia. Hay algunos errores de dedo, pero esos se solucionan fácil. Mientras la vas leyendo te mantiene queriendo saber más sobre la protagonista; cómo combinas la historia con el título de la misma. Muy buena.
May 21, 2020, 18:49

  • Is Bel Is Bel
    ¡Muchísimas gracias por leer! Revisaré el relato, siempre se me cuela algo jajaja y gracias por la reseña. ¡Nos leemos! May 21, 2020, 19:02
MR María Ramìrez
Increíble como todo lo que haces. Me gustaría ver tu libro publicado porque creo que el mundo necesita personas como tú. Gente que no tema a decir lo que piensa incluso si se trata de relatos de ficción. Toda ficción es parte de la realidad.
May 11, 2020, 16:23

  • Is Bel Is Bel
    ¡Muchísimas gracias! Este relato es una versión más oscura de ¨Pétalos azules¨ May 11, 2020, 16:30
  • M R María Ramìrez
    En serio! Aunque no me lo creas no lo había notado. Este me gusta más. Es conciso y además no es tan largo como el otro. Muy bien echo. Y el final sorprende, es de una forma un tanto oscura el efecto de algo que fue cocinandose en la cotidianidad. May 11, 2020, 16:35
  • Is Bel Is Bel
    ¿De verdad? Vaya, es curioso pues esta historia me llevómuy poco tiempo redactarla, en cambio con la otra estuve un mes entero. Quizá debería dejar a darle tantas vueltas a mis historias y simplemente dejarme llevas. ¡muchas gracias por leerme! May 11, 2020, 16:55
  • M R María Ramìrez
    Esta bién que revises todo y tomes tu tiempo. Solo que a veces es mejor resumir más y no perdernos con tanto detalle. Como sea la otra también me gusta mucho. Solo sigue esforzandote. Ya lo haces muy bien pero puede er aún mejor. May 11, 2020, 17:21
Omega M.C. Omega M.C.
Me ha fascinado este relato. De los que he leído de ti, este queda entre mis favoritos. Y el final, simplemente espléndido.
May 08, 2020, 14:04

  • Is Bel Is Bel
    ¡Muchísimas gracias! Me alegra que te haya gustado. ¡Estoy a la espera de tu historia! ¡Nos leemos! May 08, 2020, 14:18
Luca Domina Luca Domina
Ufff tremendo! Sabes manejar muy bien la narración en segunda persona y, además, es impecable. Muy buena historia! Saludos!
May 08, 2020, 00:55

  • Is Bel Is Bel
    ¡Muchísimas gracias! Poco a poco voy cogiendo más soltura con la segunda persona, pero aún queda mucho por aprender. Y por cierto, gracias por leer ¨Pétalos azules¨, es la historia que más tiempo me llevó pero en general no despierta mucho interés, se agradece tu atención. ¡Nos leemos! May 08, 2020, 10:21
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