alexandraossa alexandra Ossa

Una exitosa empresaria se ve envuelta en un peligroso asalto que cambiará su vida para siempre. En medio del saqueo conoce a uno de los ladrones que accidentalmente la empuja, provocando serios daños físicos; al estar frente a frente con el ladrón, su rostro queda grabado en la mente de la exitosa empresaria de tan solo 26 años. Ella se encargará de hacer que esté vándalo pague por todo y usará su influencia para lograrlo, sin saber que en el intento su vida ya no será la misma


Drama Nicht für Kinder unter 13 Jahren.

#historiascrudas #madre #amor #lavidaesdura
0
2.5k ABRUFE
Im Fortschritt
Lesezeit
AA Teilen

Hace 5 años atrás

De donde vengo la vida es complicada y dura, nada es gratis y solo tienes dos opciones; luchar o morir, no hay otra alternativa. El destino ya está escrito desde que naces, no puedes elegir que ser, ellos te dicen que ser. Peleas por no terminar siendo un delincuente, al final todo resulta en vano.

Vine a este mundo sin haberlo pedido, el destino me envío a una familia que es todo menos eso; me dio un padre alcohólico y a una madre que nunca tuvo el valor de defenderme, a pesar de todo eso, los amé y los quise como todo niño hasta que me di cuenta que mi madre sufría y mi padre era un bastardo.

Noche tras noche, día tras día fui dándome cuenta de los abusos y malos tratos de mi padre hacía mi madre, aun así, los tomé como algo normal. Hasta que un día cuando tenía siete años, en una de esas tantas borracheras y salidas nocturnas, llegó a casa y en un arranque de irá golpea a mi querida madre, dejándola inconsciente en el piso... esa noche fui testigo de un acto macabro, que jamás debería haber visto.

Han pasado diecisiete años en los cuales quisiera decir que la situación a cambiado pero, no es así. He llegado al punto de desear su muerte con todas mis fuerzas y me he prometido; si tan solo llega a tocar un solo cabello, lo mataré. Las cosas cambiaron un poco desde que me convertí en un hombre, ya no ha vuelto a golpear a mi madre, pero, sigue tratándola mal.

—¿Dónde está mi cerveza? — escuché gritar desde mi pieza —¡Clear! Maldita zorra ¿Dónde estás?

—¿Qué quieres? No hay cerveza

—¿Qué dices mujer? ¿Dónde dejaste mi cerveza?

—No hay —escuché responder con temor. Me levanto de la cama, el sol recién está en su punto mas alto y estos dos ya están discutiendo, con mis pies descalzos camino hacía la sala de estar, pasando entre ellos; ambos me observan y permanecen callados, le lazo una mirada de advertencia a mi padre. Me dirijo a la cocina y saco un baso de el lavaplatos para beber agua.

—Prostituta, perra, solo me traes desgracias—dejo caer con fuerza el vaso con agua sobre el lavaplatos, mojando mi mano, todo esto empezaba a cabrearme.

Alguien llama a la puerta y mi madre corre para ver quién es, decido asomar mi cabeza desde la cocina y apenas se abre, tres hombres eufóricos y muy ebrios ingresan sin permiso; mi padre se les acerca y los cuatro cantan y se abrazan muy animados. Ahora entiendo porque quería la cerveza.

—Muévete mujer, no te quedes ahí, prepara algo para mis amigos—ordena mi padre, ella baja la cabeza y sin dudar camina hacía la cocina. Su obediencia me molesta.

—¿Por qué lo haces? —pregunté a penas entró a la cocina. Ella solo me da golpes de cariño en la espalda y se pone a preparar algunos picadillos, en tanto mi padre al otro lado de la sala, suelta carcajadas a sus anchas junto a esa manga de borrachos que llama amigos.

Le ayudo aunque ella no quiere, no quiero que sea humillada frente a aquellos hombres. Camino junto a ella con los picadillos y una que otra fruta hacía la sala de estar, con la cabeza baja deja algunas bandejas sobre la pequeña mesa de centro.

—¡Hombre, que grande estás! —dijo uno de ellos golpeando mi espalda mientras dejaba el pan y los aderezos, —se nota que haz hecho un buen trabajo, Casper

Le lanzo una mirada a mi padre con una sonrisa irónica, para luego ponerle mala cara al barril de Chad. —Tú también podrías hacerlo Chad, lo que necesitas es mano dura. Responde mi padre mostrando sus dientes amarillos en un sonrisa que me perturba.

—¿Y la cerveza? —pregunta Cesar, otro de los amigos de mi padre

—Dean, ve a comprar cerveza—ordena mi padre—¿Qué miras tanto? Muchacho idiota. Lentamente empuño mis manos con irá hasta que mi madre me suplica que vaya, al ver esa expresión de miedo, no me queda mas remedio que ir a comprar la cerveza.

Camino por las calles de mi barrio a paso rápido porque una parte de mí tiene miedo por haber dejado sola a mi madre. Encuentro la botilleria mas cercana y impaciente espero mi turno con un pack de cervezas bajo el brazo.

—¡Mi amor! —Dice Rebeca, sin darme cuenta que estaba ahí

—¿Qué haces aquí? —pregunté

—Vine por cerveza, para mi padre ¿y tú?—responde con esa sonrisa tan hermosa

Le muestro el pack de cerveza bajo mi brazo, ella sonríe y me da un beso apasionado. Ella es igual que yo, me entiende y sabe por lo que he pasado. La vida de los dos no es muy diferente, su padre es un hombre grotesco, la diferencia es que no es alcohólico y mucho menos un golpeador, por lo que sé, pero, es una carga para su madre y ella, ya que lleva años postrado debido a un accidente.

—¿Cuándo nos veremos? —pregunté, mientras caminamos de vuelta a nuestras casas, ella me lanza una mirada pícara que me vuelve loco y no puedo evitar desear besarle. Nos detenemos en la mitad de la calle y con mi mano libre, agarro su cintura tirando hacía la mía, ella me sonríe y le robo un beso.

—¡Dean! ¡Dean!

Escuché gritar con desesperación. Era Chad, el barril que corría a toda prisa, Rebeca y yo nos miramos sin poder contener la risa al ver al gordo piernas cortas tratando de trotar, por la pequeña subida que está en una esquina, antes de llegar a mi casa. A medida que se va a acercado mi sonrisa va desapareciendo.

—Tú... —trata de decir con la voz agitada—Se volvió loco...

—¿Quién? —interrumpe Rebeca

—Tú padre, se volvió loco...

Termina de decir Chad con las quijadas rojas y la frente sudorosa. De inmediato pienso en mi madre y sin esperar más dejo caer el pack de cervezas y corro a toda prisa pensando lo peor.

—¡Dean!

Escuché gritar a Rebeca mientras desaparecía de la esquina, no estaba muy lejos y aun así sentía que el camino se hacía más largo de lo normal. Mi corazón palpita con fuerza retumbando en mis oídos. Cesar y Dave estaban a fuera de la puerta, me obligo a correr mas rápido al no ver a mi padre con ellos. A medida que me iba acercado logro escuchar; gritos, cosas rompiéndose y desesperado empujo la puerta mientras Dave trata de detenerme.

—¡Suéltame! —grité empujando a Dave con fuerza, cayendo este al suelo

—¿Qué pasa? ¡Dean! —Dice Rebeca

—¡Mamá! ¿Me escuchas?

Empuje con todas mis fuerza la puerta, pero, no logro derribar. No dejo de escuchar los llantos y gritos de dolor de mi madre, ese animal la está matando y yo aquí sin hacer nada. Con irá pateo la puerta y está se rompe, empujo con fuerza ingresando a la casa, lo primero que veo es a mi madre tirada en el piso y esa bestia sobre ella, propinándole golpes en su rostro.


—¡Ya basta! —grité abalanzándome hacía él


9. März 2020 01:54:48 0 Bericht Einbetten Follow einer Story
0
Lesen Sie das nächste Kapitel Hace 5 años atrás

Kommentiere etwas

Post!
Bisher keine Kommentare. Sei der Erste, der etwas sagt!
~

Hast Du Spaß beim Lesen?

Hey! Es gibt noch 2 Übrige Kapitel dieser Story.
Um weiterzulesen, registriere dich bitte oder logge dich ein. Gratis!

Mehr Stories