minrayogsothoth Miroslava Acosta

Elián Bekham, mejor conocido como Beck por quienes laboraban con él en el Instituto de Astronomía de una localidad pequeña al sur de Inglaterra, es un hombre reconocido por sus considerables investigaciones acerca de la materia y física cuántica, que contribuyó al desarrollo científico de otros académicos y a la formación del Instituto. Beck tenía como característica principal el ser una persona bastante apática y depresiva, lo cual es sorpresivo al ser alguien con tanto renombre, sin embargo, él padece de una peculiaridad que solo las mentes más brillantes y lúcidas poseen: tenía el don del desdoblamiento astral y sintonizaba alienadamente a las vibraciones cósmicas, lo cual le provocaban fuertes cuadros de migraña excesiva, enfermedad que poco a poco se haría crónica.


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CAPITULO I

No podría expresar con exactitud lo que divagaba por mi retina, era una especie de aureola estelar. Esa era la alineación de mi encuentro con el meta-cosmos, se mantenía a una distancia de ochenta mil millones años luz, y sin embargo pude percibirlo como si estuviese rodeando cada corteza de mi sistema cerebral.

“Siendo las once horas con treinta minutos de la noche, entre la oscuridad de esa habitación lúgubre y sombría y la jaqueca inminente que me producía el presenciar esos destellos de luz que emergían del techo, yo, Elián Bekham, me encontraba recostado en mi cama como todas las noches, cavilando acerca de aquello que me provocaba sentir ese acercamiento a entidades desconocidas por la consciencia humana. Me giraba de un lado a otro sin control, con todos esos pensamientos avasallándome los sesos. Cerré los ojos por un momento esperando al menos que pudiese conciliar el sueño, pero mi mente era un torbellino de luces iridiscentes que conformaban un cúmulo de partículas estelares y gases nebulosos. Estaba bastante consternado ante esta manifestación que comencé a padecer desde hace tres meses, no encontraba alguna explicación lógica a este suceso tomando en cuenta que soy un hombre de ciencia, nombrándome como profesor de investigación en el Instituto de Astronomía de la localidad. Por un momento me concentré en desviar esas manifestaciones de mi cabeza ya que estaban causándome una migraña impresionante, pero fue inútil, fue totalmente inútil.”


Abrí mis ojos lentamente con vista borrosa mirando hacia la ventana, observé que los destellos de la luz del día atravesaban hacia mi habitación. Me quedé un rato observando el vacío absorto en mis pensamientos y me dije a mi mismo “¿eso de anoche lo habré soñado o fue real?”. El dolor de cabeza ya se me había aliviado y me sentí bastante ligero entre mis sabanas las cuales me cubrían todo el cuerpo. Eran las ocho de la mañana con diez minutos y no podía dejar pasar desapercibido el retraso que tenía para ir a laborar al Instituto, sin embargo, sentí un cansancio terrible que me costaba levantarme de mi cama. No era la primera vez que me sucedía esto, tampoco es que me haya acostumbrado ya que realmente aún me cuestionaba mucho sobre este padecimiento sin encontrar una explicación lo más aproximada a lo lógico. Así que procedí a incorporarme hacia la orilla de la cama con bastante calma y pereza llevando mi mano hacia mi rostro para tallarme los ojos. Me dirigí hacia la cocina para comenzar con mis diligencias del día. Mientras el agua para el té hervía, yo miraba el periódico local de la mañana para estar informado de las nuevas acontecidas en esta pequeña ciudad inglesa. Fue por un instante que mi esencia se desprendió un poco de mi cuerpo, pero solo por unas milésimas de segundo. La sensación fue demasiado extraña; me quedé perplejo viendo hacia la pared de la cocina sin dar cabida a lo que estaba pasando a mi alrededor. Observé fijamente los hilillos de humo que emanaban de la taza de té y mi percepción comenzó agudizarse paulatinamente, los hilillos de humo se notaban más nítidos que de costumbre y fue entonces que comencé a caer en cuenta que algo estaba apoderándose de mis sentidos. Brinqué exaltado de mi asiento llevándome las manos hacia mis ojos para tallarlos con fuerza y volví en sí. Me levanté de la silla y me dirigí hacia mi habitación para comenzar a vestirme e irme al Instituto. Ya era demasiado tarde así que tuve que apresurarme, pero sin dejar de lado el extraño fenómeno extra-sensorial que acontecí.

Ya eran las nueve con diez minutos, viajaba en el colectivo con rumbo al trabajo y miraba por la ventana a toda aquella gente apresurada que debían tomar sus rutas para estar a tiempo en sus labores. Sin embargo, de repente mi percepción se agudizó nuevamente y los colores de todos los objetos que se encontraban fuera del colectivo comenzaron a resaltarse ante mis ojos, los contornos de las hojas que tendían sigilosas de los árboles resplandecían y fue entonces que comencé a ponerme bastante nervioso. Personalmente y dentro de las sustancias tóxicas que he ingerido a lo largo de mi vida, nunca he tenido la oportunidad (ni las ganas) de intoxicarme con alguna droga alucinatoria, y esto fue tan extraño al punto de que parecía como si me hubiese comido tres cuadros de LSD, al menos eso es lo que testimonios cercanos a mí me han comentado. En menos de diez minutos ya me encontraba cerca de mi destino y me levanté apresurado del asiento. Pagué mi pasaje y me bajé rápidamente del autobús. De lejos observé que en la entrada del Instituto se encontraba Grisselda O´Neil, una compañera que se encontraba en la misma área que yo como investigadora en astronomía y física cuántica. Era una mujer demasiado excéntrica, pero me fascinaban las características que poseía, en ella siempre presentí una esencia mística que no podría describir con palabras.

• ¡Gris! ¡Gris!- le grité en cuanto abrió la puerta y exaltada volteó- Oh, hola, lo siento mucho, solo que quería entrar antes de que la puerta se cerrara, creo que mi identificación no está funcionando muy bien y por ende no me permite el acceso al Instituto.

• Qué tal Beck, sí, descuida, puedes entrar conmigo sin ningún problema- dijo mientras sostenía la puerta y sus grandes ojos se posaban sobre mí. Ella siempre utilizaba una forma muy peculiar en el maquillaje de sus ojos, que daban un efecto enigmático.

Entramos los dos sin decir ni una sola palabra y nos dirigimos al vestíbulo donde se encontraban dos compañeros de seguridad. Nos anotamos en la lista y ella se adelantó a la oficina. A las once en punto yo tenía que presentarme a una importante junta con el directivo de investigación en donde se encontrarían reunidos astrónomos prestigiados de otros países. Mientras caminaba apresurado escuché un zumbido que provenía no de mis adentros, si no de otro lugar externo a mí, externo al edificio. Me tapé el oído izquierdo y refunfuñé, agaché la cabeza cerrando los ojos fuerza sin destaparme el oído. Por un momento sentí la presencia de algunas miradas dirigiéndose hacia a mí con rareza. Me pregunté a mis adentros qué carajos estaba pasando conmigo. El zumbido se detuvo de un momento para otro y yo volví en sí. Con una sensación de aturdimiento me destiné hacia la junta ya que habían pasado casi quince minutos de que ese zumbido atormentó mi cabeza, lo cual me pareció sumamente extraño ya que mi percepción del espacio-tiempo no había durado tanto. Entré a la sala de juntas y ya estaban todos los presentes sentados en unas grandes y cómodas sillas de piel.

• Beck, seas bienvenido, adelante toma asiento por favor- me dijo el directivo mientras señalaba un asiento que estaba asignado exclusivamente para mí.

• S-sí, muchas gracias y buenos días a todos- titubeé ante los presentes y tomé asiento con mucha pasividad.

• Sin más preámbulos prosigamos con la junta. Hemos estado haciendo algunos rigurosos estudios en torno a la densidad y distancia de objetos celestes para calcular la materia gaseosa que los rodea. Es importante afinar detalles en las ecuaciones elaboradas ya que necesitamos comprender las condiciones en las que se encuentra nuestra atmósfera. Beck, te ofrezco la palabra y te pongo a disposición el manejo de la junta.

Mientras el directivo me cedía el lugar, yo no sabía ni siquiera en qué día estaba ni en qué momento me presté para levantarme de mi asiento y exponer frente a un montón de extranjeros pretenciosos. Para ser honestos, a pesar de ser un profesor renombrado y con muchos reconocimientos en mi ramo, nunca he pecado de soberbio con nadie. Supongo que es ese el motivo por el cual aún no he tenido la oportunidad de realizar una vida junto a alguien, las mujeres de esta localidad tienen algo que las caracteriza en mayoría: aman a los pelafustanes con aires de grandeza.

- Buenos días a la junta directiva presente el día de hoy. Agradezco enormemente que hayan tenido la oportunidad de reunirse aquí para exponer sus tan apreciadas propuestas y contribuciones al Instituto. Me gustaría empezar por hacer énfasis a un tema como lo es el de la materia y su metamorfosis en el universo, los cuerpos celestes y los planetas comenzando por el nuestro. Los cálculos específicos de cada objeto que se encuentra fuera de nuestra órbita se han estado evaluando con base a la medida, densidad y distancia que se encuentran entre ellas.

Por un momento guardé silencio y uno de los investigadores presentes alzó su mano. Su nombre era Vladimir Stern y él era uno de los coordinadores encargados de mantener los parámetros de cada ecuación en la longitud y densidad de masa de cada objeto celeste. Era un erudito en su área y al ser de nacionalidad rusa se relacionaba con importantes funcionarios de su país, incluyendo al presidente. Mi mayor temor en ese instante era volver a padecer repentinamente de esas migrañas escabrosas que me han jodido tanto la vida o algún acontecimiento de alucinación como las que tuve esa mañana. Hace algún tiempo me diagnosticaron trastorno de ansiedad generativo y crónico, los síntomas de la ansiedad surgen en el momento que la migraña regresa y sobre todo por las noches cuando mi corteza cerebral se alinea con esas luces cósmicas que rondan por mis orbitas oculares. Continué dando mi exposición intentando no prolongar de más la junta y el Doctor Vladimir me miraba fijamente aún con la mano alzada esperando a que le cediera la palabra.

• Dispénseme que lo interrumpa Licenciado Beckham, solo quiero afinar algunos detalles con respecto a los cálculos que ha estudiado usted en base al diagrama que empleamos para concretar las ecuaciones. Tengo entendido que la materia de los cuerpos celestes se mide no en términos espacio-temporales si no en distancia años luz, sin embargo, el tiempo al ser un concepto que se disocia completamente de lo que conocemos en el planeta Tierra con el Universo al ser relativo, los cálculos emitidos por el Instituto pueden tener algunas incongruencias con el diagrama que se ha empleado. Usted dígame y confírmeme, si esta teoría es fehaciente.

• Ehmm, bueno –titubee un poco mientras analizaba la problemática del Doctor Vladimir- es verdad que se han verificado algunas inconsistencias con relación a lo que me plantea doctor, hemos estado contactándonos con los directivos de la NASA quienes nos han confirmado que debemos ser más cuidadosos al momento de utilizar los cálculos, ya que al enviar las naves a la órbita terrestre los satélites se desorientan y no logran llegar a la fase exacta de acuerdo a los planos ecuatoriales de los observatorios.

El doctor Vladimir expresó en su rostro mucha inconformidad al escuchar mi respuesta. No obstante, estuvo muy al pendiente de todo lo acontecido en el Instituto, ya que todos los investigadores y físicos de Inglaterra estábamos conscientes de que un solo cálculo mal realizado era motivo de un suceso preocupante para las naves y sus tripulantes, arriesgando sus vidas. El directivo de la junta se puso de pie y se postró frente a los presentes para dar fin a la reunión.

• Estamos completamente conscientes de que estos deslices pueden poner en riesgo no solo al Instituto sino a toda relación laboral con la NASA, provocando igualmente una tragedia a sus colaboradores. Debemos tener más precaución al momento de hacer los cálculos en base a las coordenadas de los planos ecuatoriales. Licenciado Beckham, lo pondré a cargo de la coordinación y supervisión de cada ecuación basándose en el diagrama que nos ha proporcionado el Doctor Vladimir. ¡Precisión y exactitud, muchachos! Los veo en la próxima junta y hablaremos del tema. Muchas gracias por su presencia a los coordinadores y directivos que nos han aportado de sus métodos para mejorar en nuestro trabajo.

En cuanto el Directivo me encomendó esta responsabilidad realmente sentía unas ganas inmensas de salir corriendo y gritar como un jodido desquiciado, tuve que reservarme el impulso de estupidez. Y bueno, es que realmente a veces soy explosivo y cualquier situación que me genere estrés o ansiedad es un detonante para mis emociones y mi estabilidad mental (cosa que se ha ido degradando con el tiempo debido a las migrañas).

Pasaron algunos minutos y yo salí de la junta. Todos los doctores y licenciados que se presentaron en la junta se pusieron de acuerdo para tomar un descanso en un restaurante y tomar su almuerzo del día. Fui invitado, pero yo no accedí, me sentía realmente muy presionado y aunque esto pudo haber sido un momento de paliativo para mí, no podía dejar de pensar en la carga mental y física que iba acontecer en los próximos meses. Me dirigí hacia mi oficina y me recliné ofuscadamente en mi sillón, me llevé la mano hacia mi frente frotándome y cerré los ojos por unos segundos. Repentinamente volví a escuchar el zumbido que me había aturdido justo antes de entrar a la junta, y me exalté de un momento a otro. Lo más inusual de todo esto es que el zumbido se escuchaba por fuera, no era un zumbido interno de mis tímpanos, pero pareciera que solamente yo podía escucharlo. En un lapso de estado consciente-inconsciente mis ojos vislumbraban una entidad que mi mente comenzó a procesar, no lograba entreverla bien del todo, pero estaba seguro que no era algo normal, ni mucho menos terrenal. Tuve un ataque de pánico y salí corriendo hacia la puerta con mucho desconcierto. Griselda pasó en ese momento por ahí y me miró preocupada. Yo estuve un momento cabizbajo con las manos en la cara ya que estaba intentando deshacer esa imagen y ese zumbido de mi cabeza.

• Eliam, ¿qué es lo que te sucede? - preguntó Gris mientras se acercaba a mi tomándome de los hombros- te notas pálido, necesitas reposar. ¿Quieres que te lleve a tu casa?

• Oh, muchas gracias Gris, me… me siento bien, no te preocupes en verdad. Se me pasará, solo que ya sabes, las migrañas de las que te he platicado- le dije algo tembloroso y sin hacerle saber toda la verdad, me sentí apenado ya que no quería parecer un loco frente a ella- es… es algo pasajero. Estaré bien enserio.

• Uhmmm…-sospechó un momento y me miró fijamente, como si se hubiese dando cuenta que estaba mintiéndole- Mira Eliam, te voy a ser franca y directa. Yo sé que esas migrañas que padeces no entran dentro de un rango de lo normal, tú tienes algo más y es algo que creo yo no puedes expresar solo con palabras. El lenguaje corporal expresa más de lo que te imaginas, más de lo que una oración pueda transmitir. ¿Has oído hablar de la pantomima? Es el arte de expresar con gesticulaciones, maniobras y acciones lo que no se puede expresar con el lenguaje hablado. Es la práctica que contiene una profundidad más allá en todo lo que conocemos como expresión verbal, práctica que llevan a cabo los mimos. Mira, tú articulas más con lenguaje corporal que lo que intentas comunicar verbalmente, soy una persona intuitiva Beck, sé que tú tienes algo más, además, llevo conociéndote muchos años. -Al decirme esto, me lanzó una sonrisa irónica y posó su mano en mi espalda. Realmente estaba muy consternado por todo lo que me decía y quise pensar que probablemente ella padecía de algo similar. No me atreví a preguntarle directamente, me puso demasiado nervioso y preferí quedarme callado. Suspiré un momento intentando volver en sí y poder relajarme.

• Gris, en verdad agradezco mucho tu apoyo y tus atenciones, eres de las pocas personas en este lugar en quien puedo sentir seguridad y confianza. Hay muchas cosas que me gustaría platicarte con respecto a lo que me está sucediendo, pero no es el momento ni el lugar. Te invito esta noche a cenar en mi casa y hablamos de esto ¿Aceptas? - No pude creer que me atreví a invitar a una mujer a mi casa, pero en ese momento me sentí seguro de hacerlo, no había duda que esa chica tenía algo que me hipnotizaba.

• Claro que si Beck, esta noche saliendo del Instituto. Si necesitas de algo házmelo saber. – se despidió y no fue hasta al anochecer que nos encontramos en el vestíbulo para irnos juntos a mi morada.

Ya nos encontrábamos fuera del Instituto, eran las nueve con quince minutos de la noche. Nos subimos a su auto y mientras yo iba dirigiéndola hacia mi departamento. En el transcurso del camino yo me quedé bastante silencioso, no sabía qué decirle ni cómo empezar a contarle acerca de mis extraños episodios de despersonalización.

-Beck, ¿sabes?, estoy consciente de que en todo el tiempo que llevamos de conocernos y ser compañeros de trabajo no se ha dado la oportunidad de entablar un dialogo más personal entre ambos. No estoy diciendo que esto acarree un problema, solo quiero que estés enterado de que comprendo tu distanciamiento. Sin embargo, hay algo en ti que me abruma demasiado, transmites una vibra fuera de lo terrenal. No sé cómo explicarlo, pero sé que tiene que ver con algo extrasensorial, algo que posees de manera enigmática en tu esencia.

Al escuchar todo esto, yo no podía hacer otra cosa más que quedarme en silencio, un silencio que hablaba por sí solo, un silencio que dijo más de lo que pude haber expresado en un millón de palabras. Fue entonces que le indiqué hacia la entrada del edificio donde vivía. Nos detuvimos, ella se estacionó pegándose un poco a la acera recién pavimentada.

-Bueno, pues… vamos. - le dije un poco nervioso.

-Si Beck, vamos.

Salimos del auto y nos dirigimos hacia el departamento. Mientras esculcaba mis bolsillos para encontrar mis llaves tuve una visión en la que se aparecía una entidad amorfa, ondulada, que se retorcía como una espiral y mientras este evento acontecía me quedé pasmado por unos segundos. Gris se me quedó mirando y su primera reacción fue tomarme del brazo.

- ¡Beck! ¡Beck! ¡Despierta Beck! ¿Qué es lo que te sucede?

-No lo sé…- le dije con un tono seco- ¿Qué es esa cosa, Gris? ¿Tú puedes verla también?

-No entiendo qué está ocurriendo contigo Beck, pero yo no puedo ver lo que tú si logras captar de manera extrasensorial.

Gris tomó mis llaves ya que yo me quedé pasmado frente a la puerta. Abrió con toda la confianza del mundo y me jaló lentamente hacia el interior del departamento. Ya dentro del lugar me senté en el sillón de la sala reclinándome hacia delante y recargando mi cabeza en mis manos. En ese momento no supe explicar qué había sucedido, temía que Gris me tildara de loco y se fuera. Pero fue todo lo contrario a lo que imaginé, ella siempre estuvo conmigo aún en mis episodios de migraña, alucinaciones y desvaríos inoportunos. Intenté explicarle lo que percibí en esos momentos, pero no lograba hallar las palabras para hacerlo de manera concreta. Fui muy lacónico en ese rato que estuve sentado en mi sofá, y ella solo se limitaba a mirarme con mucha paciencia.

-Gris, ¿no gustas tomar algo? - me levanté de inmediato y me dirigí a la cocina bastante nervioso y cabizbajo. Sentí que ella me seguía a mis espaldas y se quedó parada viéndome con una expresión en su rostro de seriedad y preocupación.

-Sí Beck, ¿me puedes ofrecer un poco de agua, por favor? - dijo seriamente mientras no despegaba su vista hacia mí. Estaba muy tembloroso y no sabía si en ese momento me iba a desvanecer ya que comencé a padecer un ataque de ansiedad muy severo provocando que mi vista se oscureciera. Intenté respirar profundamente nivelando mi pulso cardiaco. Gris se me acercó por atrás y posó su mano sobre mi espalda.

-Beck, puedo sentirlo… Hay algo que está intentando comunicarse contigo. No sé de dónde sea ni qué tipo de mensaje te está queriendo transmitir, pero puedo sentirlo sin duda alguna. - En ese instante abrí mis ojos lentamente y comencé a relajarme más.

-Gris, ¿qué me está pasando? Ni si quiera yo comprendo esta situación, es algo que de repente comienza apoderarse de todos mis sentidos, de mi mente, de mi cuerpo y no sé cómo detenerlo. Es como si una entidad ajena a mí quisiera arrastrarme a él mediante formas extrañas, zumbidos que se escuchan por fuera, tengo alucinaciones repentinas y para serte honesto no ingiero ningún tipo de sustancia tóxica.

-Yo lo sé Beck, yo sé que no eres capaz de drogarte, pero es algo que ya está adherido a ti, con lo que quizás has vivido muchos años, pero apenas estás padeciéndolo y se está manifestando agresivamente controlando tus sentidos. Ven, vamos a sentarnos. - Gris me tomó del brazo, tomó el vaso con agua y nos dirigimos al sofá. Nos reposamos tranquilamente y ella me miró fijamente por unos segundos, pasaron unos instantes en silencio.

-Cuéntame Beck, ¿qué es eso que te está manipulando? ¿Qué sientes? ¿Hace cuánto empezaste a sentirlo? - me quedé mirando hacia un punto fijo analizando las preguntas que ella me había formulado.

-Pues mira, te explicaré un poco en qué consisten todos estos síntomas y el origen de estos. Hace unos tres meses aproximadamente comencé a tener migrañas muy fuertes, al principio eran leves, pero con el tiempo fueron aumentando de intensidad, conforme las molestias aumentaban mis sentidos se agudizaron, me volví más perceptible a ciertos estímulos del mundo exterior. Debido a estas manifestaciones no he logrado tener una vida normal, claro, dentro de los estándares de lo que comúnmente se conoce como “normal”. No estoy seguro si estoy comenzando a adentrarme poco a poco y profundamente a una dimensión alterna y seres extraños a nosotros están intentando comunicarse conmigo. Cada noche antes de dormir siempre son los mismos sucesos paranormales en los que siento que mi alma se desdobla de mi cuerpo, se despliega de lo material y en ese lapsus logró desplazarme a un viaje eterno, y es cuando comienzo a jugar un poco con el espacio-tiempo, ya que es un viaje eterno que en la tierra dura solo unos minutos y quieres saber algo realmente inquietante Gris?, veo cosas… veo cosas que la razón humana no logra comprender ya que aún somos una especie muy limitada y poco avanzada. Nosotros los seres humanos no estamos preparados para saber lo que hay más allá de todo esto, de todo lo que vemos y conocemos, de lo que nuestros sentidos mundanos están acostumbrados a percibir y procesar en su gnosis. ¿Misterioso, no crees? -

Ella se quedó en silencio cavilando todo lo que le declaré. No fue fácil para mí haber confesado esto ya que es una situación que no todos están acostumbrados a tomar enserio, o te ven como un loco. Cogí el vaso que se encontraba en la mesa de la sala y bebí con detenimiento esperando a que ella me hiciera algún comentario al respecto. Ella no dijo nada en un buen rato y yo comencé acercarme lentamente a su costado. Acaricié su cabello y la miré fijamente a la cara.

-Gris, ¿te preocupa algo?

-¿Eh? No… no es nada, discúlpame, pero es que… bueno, no sé, es muy extraño todo lo que acabas de decirme, no supe qué responder o reaccionar ante esto. De alguna manera he pasado por algo similar, no así a ese nivel que tú posees, pero si algo muy similar y fue hace un año, por eso me quedé pensando tanto ya que me hiciste recordar todos esos momentos.

-¿Ah si? Mira que ya no soy el único fenómeno en este lugar, jaja.- dije en tono de broma y le sonreí.- pues cuéntame qué fue lo que te ocurrió, digo, ya estamos en plena confianza.

-Bueno, pues… yo en ese entonces estaba formando parte de un proyecto laboral especial para un físico-cuántico que se dedicaba exclusivamente a hacer investigaciones de partículas subatómicas en la materia cósmica. Era un sujeto muy huraño, pero en su trabajo se consideraba una eminencia magistral, todos querían tomar clases con él y formar parte de su equipo de trabajo. Entre todos los incluidos en el proyecto yo era la única mujer y fue un tanto difícil acoplarme, pero fue una grata experiencia. Él se llamaba Leonel, el Dr Leonel Cumminway, fue una de las personas que marcaron gran parte de mi vida y de mi trayecto como investigadora del Instituto de Astronomía. Yo la verdad nunca intenté relacionarme mucho con él a menos que fuera de índole meramente laboral, pero él me enseñó mucho más de lo que creía, cosas de las cuales yo jamás hubiese imaginado que existirían. Era un sujeto que traía consigo muchos secretos en su vida pasada y en su formación, sobre todo en su linaje. A pesar de que era un hombre de ciencia y que su labor era dedicarse vehementemente a la búsqueda de la verdad en todo lo referido estrictamente al método científico, muchos de sus ideales también se sujetaban a los medios esotéricos como la alquimia y la magia, y eso se debía a que sus antepasados y gran parte de su familia estaban compuestos por un árbol genealógico muy amplio. Muchos de ellos eran como especies de magos y brujos que empleaban el esoterismo y la alquimia para curar a la gente y poseer conocimientos metafísicos. Eso me sorprendió mucho porque el Dr tenía en su poder cognitivo grandes revelaciones de la humanidad, era un ser iluminado y desde que yo comencé a tener un vínculo más estrecho con él muchas cosas cambiaron en mi vida drásticamente. -mientras Gris me platicaba acerca de este singular personaje que marcó su vida, recordé que hace algunos años yo estuve aprendiendo muchísimo acerca de la psique y el poder de la mente, acerca del gnosticismo y sus vertientes esotéricas en cuanto al conocimiento intuitivo y místico para alcanzar la verdad y la salvación divina, estos temas me provocaban muchísimo entusiasmo y aún más compartiéndolos con la chica que me agrada. Fue un momento muy apacible para mí, el ambiente se tornó más confortante. Gris no paraba de hablar y yo no dejaba de mirarla fijamente, clavando mis pupilas en cada contorno de su rostro, en cada expresión que hacía, fue entonces cuando entendí que algo estaba sucediendo entre ella y yo.

-…y bueno, fue entonces que de alguna forma percibí mi entorno con más claridad y nitidez, mis sentidos se agudizaron y Leonel me hizo entender que hay cosas que se encuentran más allá de nuestros ojos, que lo que vemos en calidad de materia es únicamente el reflejo de un millón de simulaciones que nosotros los seres humanos inventamos y construimos día a día con respecto a nuestros intereses, nuestras expectativas y nuestras necesidades. ¿Si me entiendes, Beck? Somos representaciones de lo que deseamos ser en nosotros mismos y en los demás.

-Sí…-contesté muy impresionado-… entiendo perfectamente a qué te refieres, y eso mismo me he cuestionado miles de veces desde que comencé con estos trastornos extraños. Mi capacidad analítica-filosófica se desarrolló en un santiamén. No me extraña la verdad que tú y yo estemos en la misma sintonía cognitiva y metafísica jajaja…-dije con una sonrisa nerviosa. Ella volteó a verme y quedamos mirándonos fijamente por unos segundos, treinta segundos para ser exactos, los treinta segundos más eternos que he contemplado, pareciese que el tiempo se hubiese detenido y fue como si ondas magnéticas de energía se hubiesen cruzado en nuestras miradas penetrantes. Fue el choque más impactante que llegué a tener con alguien en toda mi vida.

2. Januar 2020 05:25:54 0 Bericht Einbetten Follow einer Story
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