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En este relato corto trato de plasmar mediante palabras mi experiencia del confinamiento debido al coronavirus; creo que muchas personas tendrán la oportunidad de empatizar con lo que he sentido durante los últimos meses; espero que les guste.


Lebensgeschichten Alles öffentlich.

#cuarentena #historias-de-la-vida #confinamiento
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Autorretrato de cuarentena

Las agujas parecían moverse más lento que nunca. Parecía que se estaban congelando poco a poco, como si quisieran llegar a detenerse. A mediados de marzo, la vida se había interrumpido para acoger a una rutina limitada a los muros del hogar; una rutina que resultaba aún más repetitiva que la anterior.

La joven tenía posados los ojos sobre un pequeño despertador de color blanco que descansaba sobre su mesita de noche. El objeto de plástico estaba cubierto por el polvo. “¿Para qué voy a limpiarlo? Nadie tiene que verlo si es que seguimos mucho más encerrados en casa” recordaba la muchacha cada una de las veces en que le daba por mirar en la dirección del pequeño artilugio. Ya eran más tarde de las once, por lo que no debería permanecer mucho más tiempo despierta: el confinamiento no la había librado de tener que despertarse por las mañanas para asistir a sus clases, que ahora eran virtuales.

Ya se había metido en su cama. Cubierta por las mantas, no dejaba de pensar en el ruido producido por el despertador. No estaba segura de si se le asemejaba a un susurro o si más bien se trataba de un grito; un grito de advertencia sobre el paso del tiempo, que no se había detenido para nadie durante la cuarentena. Aún prestando atención a ese mismo ritmo mecánico, dedicó unos momentos a rememorar lo ocurrido durante las semanas de encierro.

Cuando anunciaron el confinamiento, Julia tuvo una actitud positiva. “No puede estar tan mal”, pensó cuando en la televisión anunciaron las restrictivas medidas que la prevendrían de ir a clase y de quedar con sus amigos por las tardes. Las primeras dos semanas fueron en cierto sentido frenéticas: Julia se centró al completo en estudiar e incluso encontró momentos en que hacer ejercicio a diario. Se sentía satisfecha con su gestión del tiempo.

Pero fue entre la tercera y la cuarta semana cuando esa sensación tan molesta reapareció. Ese peso tan puñetero que aunque nunca llegaba a ser un dolor, no paraba de incordiarla. Se concentraba en la zona de su estómago y se hacía mayor cuanta más atención le prestaba

Lo había experimentado en ocasiones anteriores, lo conocía a la perfección. Era como el peso de una criatura que se colgaba de sus entrañas. Cuando se tumbaba mirando hacia el techo durante la noche, pensaba que en caso de encender la luz de improviso, encontraría un ser (probablemente un pequeño demonio de piel escamada) que con sus alas recogidas dormía sobre su vientre. Pero nunca lo intentaba; Julieta estaba sola en su habitación.

Casi al mismo tiempo que esta sensación había aparecido para importunarla, comenzó a ser más impasible ante las malas noticias que las televisiones anunciaban cada hora. Los primeros días no había podido evitar experimentar terror por la enfermedad, así como empatía por los que habían muerto. Pero había llegado un punto en que las historias personales de cada una de estas víctimas se habían disuelto. En los momentos en que los muertos se contaban por miles, fue cuando más difícil se hacía verlos como humanos normales y corrientes. Era como si este demonio que Julieta imaginaba durante las noches se estuviera alimentando de su capacidad para la empatía, de manera que a ella solo le quedaban unos restos mordisqueados con los que apañarse.

Pero en el fondo, lo que más la incordiaba no era esta sensación tan desagradable, sino que se sentía responsable de que existiera; aquella extraña mezcla de insatisfacción y tristeza provocaba que se sintiera culpable porque era consciente de que no tenía un origen físico, sino mental. “¿No hay otras personas que con vidas peores están contentas?”, se planteaba varias veces al día, aunque el pensar que vidas desgraciadas ajenas debían consolarla también le hacía sentirse culpable.

Estaba muy agradecida por las circunstancias de su confinamiento: su familia de cuatro miembros vivía en una casa y no en un pequeño piso de ciudad. Tenía un jardincito al que salir a leer durante las tardes. Pero todo ello parecía suficiente e insuficiente al mismo tiempo. Cuando meditaba sobre todas estas cosas, Julia era consciente de lo afortunada que era. Pero en su subconsciente, algo hacía que esperase algo más: sentía que en algún lugar junto a ella había un animal agazapado que esperaba a saltar sobre sus espaldas para sorprenderla; para revelarle lo que debía hacer para dejar de sentirse tan miserable.

Julia miró de nuevo el despertador. El minutero se había desplazado durante el tiempo que había dedicado a sus ensoñaciones. Sin más tardanza, apagó la lamparita de noche cuya luz le había permitido consultar la hora.

Ya decidida a dormirse, ocupó su mente en una última idea. Aunque no podía evitar la presencia de ese pequeño demonio cuyo peso la molestaba, se alegraba por reconocer que nunca estaba completamente dominada por aquella criatura imaginaria. Si trataba de buscarla con ahínco, en lo más profundo de su espíritu había un hueco reservado para la esperanza.

Cuando pensaba en ello, llegaba a sentirse estúpida por tener esa ilusión infundada de que en el futuro todo iría mejor. Pero se agarraba a esta sensación como si fuera el único recurso que la salvaría de caer en el abismo. Parecía una antorcha en la noche, que aunque en la distancia parece de pequeña, la luz que produce se distingue entre la oscuridad; aunque no sirve para desentrañar los detalles del camino, permite conocer el destino al que uno se dirige.

Julia desconocía si al día siguiente encontraría dificultades para prestar atención a la voz de sus profesores a través de los auriculares, pero el recuerdo de esta misteriosa esperanza la reconfortaba mientras esperaba a quedarse dormida.

21. Januar 2021 09:10:22 0 Bericht Einbetten Follow einer Story
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Über den Autor

roon 201 Siempre he tenido pasión por la escritura. Intento plasmar mis opiniones y sentimientos de la manera más honesta y real que puedo en cada uno de mis textos. Espero que os guste mi contenido ;-)

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