graphicdesk Alfonso Sánchez

Periodo Edo. Era Tokugawa. Una poderosa familia, los Nabeshima, es víctima de un diabólico maleficio que lentamente arrebata la vida del príncipe heredero. ¿Podrá Komori Hanzaemon, un misterioso y aguerrido Samurái descubrir el origen de la maldad y salvar la vida de su señor..?


Kurzgeschichten Nicht für Kinder unter 13 Jahren.

#bakenéko #yókai #édo #tokugáwa #vampíro #gáto #géisha #samurái #japón #295 #347 #japones #tradicional #cuento #geisha #monstruo #vampiro #gato #bakenego #yokai #maleficio #maldicion #samurai #japon #horror #tokugawa #edo
Kurzgeschichte
4
4.1k ABRUFE
Abgeschlossen
Lesezeit
AA Teilen

BAKENEKO MALDICIÓN CONTRA EL CLAN NABESHIMA


Kaidan

Traducción y Adaptación basada en el cuento de Horror Japonés

Nabeshima Kaibyoden” (Leyenda del gran gato de la isla de Nabe)


Reino de Nihon. Periodo Edo

Durante mandato de Nabeshima Mitsushige (1632-1700),

Tercer daimyō del clan Nabeshima


Provincia Hizen

Actualmente prefectura de Saga, isla de Kyushu


. . .


La crónica narra que a mediados del siglo XVI, durante la era Tokugawa del gran reino de Nihon, el príncipe Tsunashige de la provincia Hizen heredero de la poderosa familia conocida como clan Nabeshima se encontraba gravemente enfermo sin causa aparente conocida. Por esa razón los sabios consejeros se reunieron para discutir sobre el misterioso padecimiento que les preocupaba profundamente ya que no sabían qué hacer para recuperar la salud y bienestar de su señor.


Una vez congregados, todos los consejeros aprobaron lo que Isahaya Buzen propuso; visitar a Ruiten, el sacerdote principal de Miyo In, y fue así como le contrataron para que recitase letanías a fin de recuperar la salud del príncipe. Entonces sucedió que Ruiten ofrecía todas las noches oraciones y letanías por la salud del debilitado principe.

. . .


Una noche, a la novena hora que señalaba la llegada de la medianoche, cuando Ruiten ya había terminado su práctica religiosa y se preparaba para acostarse a dormir, le pareció oír un inusual ruido fuera de la estancia, en el jardín, como si alguien se estuviese lavando en el pozo de agua... Considerando que esto era algo extraño se asomo desde la ventana y miró hacia abajo, fue entonces cuando allí a la luz de la luna vio a un guerrero, un Samurai… El joven soldado de unos veinticuatro años se lavaba diligentemente y al terminar de hacerlo se paró frente a la figura de Buda rezando con fervor por la recuperación de la salud de su señor, el príncipe Tsunashige.


Ruiten, quien observada al joven Samurai con admiración, le llamo cuando este ya había terminado de orar ante Buda y se disponía a retirarse del lugar.


—Señor, le ruego que espere un momento, tengo algo que decirle.


—Al servicio de su reverencia. ¿Qué desea?


—Por favor, suba un momento para poder hablar con usted


—Por supuesto su reverencia, y diciendo esto subió las escaleras.


Entonces Ruiten dijo:


—Señor, no puedo ocultar mi admiración de que usted siendo un hombre tan joven tenga un espíritu tan leal. Soy Ruiten, el sacerdote principal de este templo, ¿Con quién tengo el gusto de compartir oraciones por la recuperación de mi señor?, ¿Cuál es su nombre?


—Mi nombre, señor, es Komori Hanzaemon, y estoy sirviendo en la infantería de la familia Nabéshima. Como mi honorable señor el príncipe Tsunashige ha estado enfermo mi único deseo ha sido el de ayudar a cuidarlo con mis oraciones, pero no soy más que un simple soldado sin rango suficiente para venir ante su presencia, así que no tengo más recurso que rezar a nuestros dioses y a Buda para que mi señor pronto pueda recuperar su salud.


Cuando Ruiten escuchó esto, sintió profunda emoción y admiración por la fidelidad de Komori Hanzaemon y dijo:


—Tu propósito, Komori, es de hecho muy bueno pero has de saber que es una enfermedad muy rara la que aflige al príncipe…

—Todas las noches sufre de sueños horribles, oscuras pesadillas…

—Los criados, la servidumbre y guardianes que han sido designados para venir hasta aquí a velar por su descanso no logran cumplir con su deber… Has de saber que quedan atrapados, inmovilizados, en un perturbador y raro sueño… Pareciera que esto que acontece cada noche es para que nadie sea capaz de mantenerse despierto. —Es muy extraño…


—Sí, comprendo, respondió Komori. Después de un momento de reflexión se dijo a si mismo que esto ciertamente podría ser algún tipo de pérfido maleficio causado por un Yokai, alguna especie de entidad maligna...

—Su reverencia, si yo pudiese obtener permiso para sentarme una noche en la estancia del principe, vería si logro resistir la somnolencia y detectar si alguna entidad extraña esta perturbando a mi señor…


Pensativo, finalmente el sacerdote dijo: —Tengo amistad con Isahaya Buzen, principal consejero del principe, veo ante mí un caballero probo asi que le hablaré de tu lealtad y tus sospechas, si realmente crees que algún Yokai es el causante del tormento al príncipe, intercederé para que puedas prestar servicio con la guardia real.


—De hecho, señor, estaré muy agradecido. No me anima ningún interés ni pensamiento vano de gloria, tendré éxito solo si logro ver la recuperación de mi señor. Me encomiendo a su amable favor.


—Bien, entonces vuelve mañana por la tarde, te llevaré conmigo a la casa del consejero. Eres libre de ir a descansar.


—Gracias señor, vendré mañana entonces. Y así, se separaron con amables reverencias.


. . .


La tarde siguiente Komori Hanzaemon regresó al templo Miyo In, y después de encontrar a Ruiten lo acompañó a la casa de Isahaya Buzen. Luego, el sacerdote dejó a Komori esperando afuera, mientras entró a conversar con el consejero para recibir noticias sobre la salud del principe.


—Buenas tardes, señor consejero, ¿Cómo está mi señor príncipe? ¿Está en mejores condiciones ya que he estado ofreciendo ruegos y oraciones por él?


—Buenas tardes señor sacerdote, de hecho no… La enfermedad que agobia a nuestro señor es muy grave. Estamos seguros de que está siendo víctima de algún oscuro e impuro maleficio, pero como no ha habido manera de mantener despierto a ningún guardián después de las decima hora de cada noche, no hemos podido ver quien perjudica a nuestro príncipe, seguiremos en esta gran dificultad mientras no identifiquemos al culpable…


—Comprendo tu angustia consejero, y siento mucho por ti… Sin embargo tengo algo providencial que decirte, creo que he encontrado a un hombre que podrá identificar al responsable de este mal, el cree que podría ser un Yokai y lo he traído conmigo.


—¡¿Sera verdad eso que has dicho?! ¿Dime honorable sacerdote, quién es ese hombre que ha ganado tu favor?


—Veras, él es uno de los soldados de infantería de mi señor, su nombre es Komori Hanzaemon, leal Samurai y compañero fiel. Confío le concederás su solicitud para que se le permita vigilar el descanso de mi señor… Seguidamente, le detalló al consejero el episodio de la noche anterior cuando vio al Samurai orar por la salud del principe.


—Ciertamente es inusitado y extraordinario encontrar tanta lealtad y celo en un soldado común, respondió Isahaya Buzen... Después de un momento de reflexión, dijo al sacerdote:


—Sin embargo, me es imposible aprobar de inmediato que un hombre de tan bajo rango desempeñe el cargo de guardia real para velar por mi señor príncipe…


—Es cierto que no es más que un soldado común, admitió el sacerdote.


—Pero… ¿Por qué no elevarle de rango en consideración a su lealtad y fidelidad, y luego permitirle montar guardia?


—Tal vez podrían hacerse los debidos arreglos para promoverlo en tanto sucede la recuperación de mi señor, confiare en tu buen juicio al haber traído al soldado hasta aquí… —Veamos, trae ante mí a este Komori Hanzaemon para que sepa qué clase de hombre es… Si me agrada, consultaré con los otros consejeros y quizás podamos conceder esta solicitud.


—Lo traeré de inmediato, respondió Ruiten, quien prestamente salió a buscar al joven Samurai.


Cuando regresó, el sacerdote presentó Komori al consejero, quien después de hacerle algunas preguntas y mirarle atentamente quedo complacido y conforme con la apariencia valiente y los amables modales del joven soldado. Fue así que dijo:


—Soldado Komori Hanzaemon, se me ha hecho saber que aspiras a que se te permita montar guardia en la habitación de mi señor principe por la noche. Bien, debes saber que este es un deber solo autorizado a los integrantes de la guardia real asi que debo consultar con los otros consejeros y veremos qué se puede hacer en relación a tu requerimiento.


Cuando el joven soldado escuchó esto se sintió muy esperanzado y se despidió después de agradecer calurosamente a Ruiten, quien lo había ayudado a tener esta entrevista.


. . .


Al día siguiente, los consejeros celebraron una reunión acordando autorizar una licencia provisional y enviaron a buscar a Komori diciéndole que podría vigilar con los otros criados y guardianes esa misma noche. Así, el joven soldado se fue con gran ánimo y al anochecer, habiendo hecho todos sus preparativos, se presento en la casa real tomando su lugar en la estancia del príncipe entre una numerosa cohorte que estaba de servicio en las cercanías y demás espacios que colindaban la habitación.

Lo primero que notó fue el pálido color en la piel del principe Tsunashige y extrañas marcas en el cuello, casi imperceptibles, que parecían mordeduras de algún tipo de animal… Verdaderamente extraño, y de lo que nadie le había informado hasta ahora. ¿Seria acaso que nadie más podía verlas..?


El príncipe dormía en el centro de la inmensa habitación, mientras decenas de guardias a su alrededor se mantenían despiertos con un sutil murmullo, en extrañas conversas sobre delicias con prostitutas y sádicos detalles de sus duelos con sables, verdaderamente aquellas no eran conversaciones que debieran ser mantenidas durante una guardia real... Demasiado divertidos como para ser merecedores de realizar tan delicadas tareas de vigilancia…

Todo aquello le parecía verdaderamente extraño e increíble. Aquellos hombres parecían estar bajo el influjo de algún siniestro encantamiento…


Cuando se acercaba justamente la decima hora comenzaron a sentirse aletargados mientras se sentaban, y a pesar de todos sus esfuerzos por mantenerse despiertos poco a poco se iban quedando dormidos, soñando sonrientes con lujurias y muertes. Komori fue testigo de todo esto mientras sentía que un irresistible deseo de dormir poco a poco se apoderaba de su voluntad. Hasta ahora había logrado mantener la pureza de sus pensamientos mientras oraba a Buda, sus rezos le habían sido de ayuda para mantenerse alejado de ideas impuras, y aunque luego intentó otras formas de mantenerse despierto vio que no había manera de lograrlo sino recurriendo a una medida extrema para la cual él ya había hecho sus preparativos…


Komori Hanzaemon desdoblo un gran trozo de papel de aceite que había traído consigo y lo extendió sobre las esteras para sentarse sin manchar el lugar. Los misteriosos Kanjis dibujados sobre el papel revelaban que había sido preparado especialmente como conjuro ante el extraño maleficio que seguramente enfrentaría esa noche. Luego, arrodillándose en postura de meditación Zen se acomodó respirando lenta y profundamente susurrando Mantras sagrados a Buda, luego tomó un cuchillo que llevaba envainado en la cintura y sin el menor titubeo, ¡Se lo clavo en su propio muslo..!


El dolor sacudió violentamente sus nervios hasta llegar punzante a su cerebro, el sueño desapareció de inmediato mientras el palpitante dolor le mantenía bien despierto… Ya la sangre comenzaba a brotar de la herida en su pierna…


Por un tiempo el agudo dolor de la herida lo mantuvo desvelado, pero nuevamente, poco a poco, el sueño que en realidad era causado por efecto de algún extraño y oscuro maleficio le hacía sentirse nuevamente cansado, aletargado y somnoliento. Extrañas imágenes inundaban su mente, el demoniaco ser parecía reírse de él con sus colmillos empapados en sangre mientras sus odiosos ojos brillaban como llamas encendidas en la oscuridad del sueño que le atormentaba…


Entonces, tomando la empuñadura del cuchillo en su mano, giró la filosa hoja una y otra vez dentro del muslo, de modo que el dolor se volvió tan lacerante e intenso, que aquello fue una verdadera prueba de voluntad y valor que mantuvo su mente clara y la sensación de somnolencia bajo control permitiéndole mantener fiel vigilancia al descanso de su príncipe.

Entretanto, el papel de aceite que había extendido debajo de sus piernas se teñía de intenso color rojo sangre sin manchar ni contaminar las esteras de la habitación.


Fue así como Komori Hanzaemon logro permanecer despierto mientras todo el resto de la guardia dormitaba profunda y despreocupadamente. Mientras observaba todo aquello, las puertas corredizas de la habitación del principe se comenzaron a abrir silenciosa y lentamente mientras una delicada mano femenina las empujaba y separaba con sigilo... Una mano que de pronto se deformaba convulsivamente en nudosas y grotescas garras. Súbitamente, todo el oxigeno de la habitación pareció extinguirse dificultando la respiración y causando una agobiante sensación de opresión, ahogo, y oscuridad…


Luego, se hizo clara y visible la figura que entraba discretamente a la habitación y a medida que se acercaba pudo ver que era la forma de una mujer maravillosamente hermosa de unos veinte años de edad, era la joven y bellísima Toyomi concubina predilecta del príncipe, insólitamente su figura no proyectaba sombra alguna y sus pasos parecían flotar por encima de las esteras del suelo…


Con cautela, la joven mujer miró a su alrededor y cuando vio que todos los guardias estaban dormidos, sonrió de forma siniestra y extraña mientras se acercaba a la cama del príncipe, agudos colmillos asomaban en los sensuales labios de la mujer…


Fue entonces cuando notó que en un rincón de la habitación había un hombre aún despierto. Esto pareció sobresaltarla, pero sin intimidarse se acercó al soldado y le dijo con voz sobrenatural:


—No estoy acostumbrada a verte aquí. ¿Quién eres?


—Mi nombre es Komori Hanzaemon señora, y esta es mi primera noche de guardia.


—Ya veo… Al parecer esta es una dependencia problemática en verdad. ¿Como es posible que mientras el resto de la guardia está completamente dormida, tú aun permanezcas despierto..?. En verdad pareces ser un vigilante de confianza…


—No tengo razones para presumir de mi mismo señora. Este es mi deber. Permanezco despierto con mis sentidos atentos y alertas.


—Pero… ¿Qué es esa herida en tu pierna? ¡Está toda roja manchada de sangre..!, al decir esto se relamió sus labios y colmillos con avidez…


—¡Oh, eso..! Es que por momentos sentí mucho sueño, así que clavé mi cuchillo en el muslo. El dolor me ha servido para mantenerme despierto…


—Vaya…Qué maravillosa lealtad…, dijo la dama acercándose con mirada diabólica y cierto tono de sarcasmo en su ahora susurrante y ronroneante voz.


—¿No cree usted, señora, que el deber de un soldado es el de dar la vida por su amo? ¿Vale la pena pensar en pequeñeces como este ligero rasguño? —Quien intente importunar el sueño de mi señor tendrá que rendir cuentas al acero de mis espadas…, asi respondió con firmeza el soldado dando tres firmes palmadas a las empuñaduras de sus sables, Katana y Wakizahi que lucían imponentes en su cintura.


Entonces, la mujer sonrió fríamente sin dejar de observar los sables del soldado y los misteriosos Kanjis sobre el papel empapado en sangre todo lo cual ejercía un inexplicable efecto de recelo y repulsión que le causaba disgusto, se alejó para acercarse cautelosamente al príncipe dormido. Una vez que se hallaba casi flotando discretamente cerca dijo:

—¿Cómo se encuentra mi señor esta noche? ¿No extraña acaso los deleites de mi compañía..? Su lengua ahora se batía con furia espasmódica dentro de aquellas fauces dejando escapar hilillos de espesa saliva …


Pero el principe, rendido y agotado por la enfermedad, no podía responder.


Mientras, Komori la miraba fijamente, aterrado y casi paralizado, tratando de adivinar “que” era realmente Toyomi, y decidió que si ella o “eso” intentaba herir al principe, definitivamente le mataría sin dudar en el acto. De un solo tajo cortaría sus manos y su cabeza.

Sin embargo, aquella entidad que en la forma de Toyomi había estado atormentando al príncipe todas las noches y había regresado sin ningún otro propósito que el de seguir drenando su esencia vital, había sido sorprendida por la imponente presencia y resuelta actitud de vigilancia del leal Samurai… No se atrevía a hacer nada más…


Cada vez que se acercaba al hombre enfermo jadeando excitada como con intención de morderle o arrojar su maleficio, se volvía y miraba detrás de ella, y allí veía al Samurai fulminándola con la mirada y con su mano muy cerca de las empuñaduras de sus filosos sables. Así que titubeante y con un rictus siniestro en su ahora desencajado rostro, no tuvo más remedio que irse de nuevo sin decir nada dejando en paz al agonizante príncipe.

La asfixiante y opresiva atmosfera que había traído consigo Toyomi se disipo, y el Samurai pudo asi relajar un poco sus tensos músculos. La sangre y la tinta de los Kanjis se habían mezclado formado una extraña mancha sobre el papel que revelaba la figura de una horrible bestia con apariencia felina… Alguna especie de diabólico gato vampiro… ¿Serian divagaciones de su mente cansada, o realmente los ojos de aquella mujer por momentos brillaban y se volvían de un extraño color amarillo?


. . .


Por fin, llego la luz del sol y con él la promesa de un nuevo día. Cuando los otros oficiales despertaron y abrieron los ojos vieron que Komori se había mantenido despierto apuñalándose en el muslo, se avergonzaron mucho de sí mismos y de su debilidad, marchándose abatidos a sus casas. Bien hubiesen merecido ser decapitados para pagar con su vida tan deshonroso incumplimiento del deber.

Esa mañana, el Samurai fue a la casa del consejero Isahaya Buzen contándole todo los extraños sucesos ocurridos la noche anterior. Los demás consejeros escucharon serios y atentos el reporte del soldado. Expresaron su admiración con elogios por el comportamiento demostrado por el joven soldado y le mandaron que vigilara de nuevo esa noche.


La noche llego de nuevo. La decima hora marco una hora oscura con un frio anormal que, aunado al irresistible deseo de echarse a dormir, calaba en los huesos de todo aquel que estuviese cercano a la habitación del principe Tsunashige. Extraños chillidos y maullidos gatunos le daban a la pesada oscuridad una siniestra y agobiante atmosfera que ahora llenaba de miedo y desesperación el corazón y la mente de aquellos que temían dormir y sufrir pesadillas llenas de oscuridad con espeluznantes visiones de fauces llenas de colmillos de los que escurrían repugnantes secreciones de viscosos coágulos sanguinolentos, y filosas garras desgarrando vísceras y carne humana. Todo parecía perdido y muchos soldados sentían de pronto un alocado deseo de abrirse sus vientres allí mismo con sus espadas para ver sus propias entrañas, o entregarse a lujuriosa y carnal perdición sin importar que se encontrasen en los espacios de la casa real.

No había dudas, muerte y demoniaca sordidez rondaban con desparpajo en todas las estancias de la casa real de los Nabeshima.


Entonces, de nuevo hizo silenciosa aparición la figura Toyomi, esta vez su apariencia se revelaba aun mas extrañamente deformada, con la piel tan pálida y marchita que parecía desprenderse, mientras una rara pelambre se asomaba en donde debiera estar la piel de cualquier persona normal.

En lugar de uñas ahora habían filosas y gruesas garras con trozos de la desgarrada piel de Toyomi, mechones de cabello colgaban sangrantes arrancados de su cuero cabelludo, aquella aparición no tenía ya orejas humanas sino mas bien cartílagos puntiagudos iguales a los de un gato salvaje, su rostro deforme ahora mostraba hirsutos bigotes y un hocico lleno de dientes afilados…

No, aquello no podía ser ningún ser humano… ¿Qué clase de demonio era este que llenaba el lugar de oscuridad y un nauseabundo olor a sangre putrefacta? Aproximándose miró a su alrededor, todos los guardias estaban dormidos excepto Komori Hanzaemon que estaba completamente despierto.


Entonces, viéndose sorprendida nuevamente, pareció crecer de tamaño mientras gruñía amenazadoramente mirando de soslayo con sus amarillentos y refulgentes ojos al Samurái quien también le devolvía la mirada con semblante fiero y decidido listo para desenvainar su Katana, sin embargo la felina bestia una vez mas no se atrevió a hacer nada, y con un agudo alarido salió corriendo del lugar a cuatro patas como una fiera salvaje. Lo que parecía ser una mujer cuando entro, ahora era una especie de horrenda aberración en forma de gigantesco gato… Komori lo había logrado una vez más, el dolor aun vivo de su herida en la pierna le había mantenido alerta y bien dispuesto a hacer pedazos aquella bestia del infierno.


En las afueras del lugar, poco a poco comenzó a reaparecer la luna teñida ahora en un tenue color rojizo… Al parecer el peligro había sido conjurado esta noche una vez más. Seguramente la próxima vez no sería tan afortunada. Pronto habría que tomar acción para dar cacería al demonio gatuno que escondía su verdadera forma en el cuerpo de la infortunada mujer. ¿Qué habrá sido de la verdadera Toyomi? ¿Estaría su cuerpo poseído? ¿O tal vez aquel espantoso gato la habría asesinado y devorado para poder adoptar la forma humana de la joven concubina..?


Dado que Komori había estado en las subsecuentes guardias, el príncipe había pasado noches más tranquilas sin sufrir de las sangrientas y horrendas pesadillas que lo atormentaban, su enfermedad cedía y comenzó a mejorar su salud. Había gran alegría en el palacio. El Samurai fue ascendido y recompensado con una hacienda.

Mientras tanto Toyomi, al verse descubierta en las macabras visitas nocturnas, se mantuvo alejada en sus habitaciones de las que salía a escondidas cada noche para internarse en los bosques cercanos a la casa real llorando y maullando lastimosamente. A partir de ese momento la guardia nocturna ya no sufrió más de los extraños ataques de somnolencia.


El Samurai fue ver a Isahaya Buzen y le dijo que con certeza Toyomi era realmente la culpable de la enfermedad del príncipe, algún demonio se había apoderado de ella y atormentaba al príncipe quizás como venganza o represalia por algún resentimiento del pasado, seguramente habían detalles privados que no venían al caso y no había manera de que fuesen conocidos por el joven soldado… El consejero reflexionó sobre lo que el Samurai le decía, y sabiendo de la lealtad del hombre, le dijo:


—Tu lealtad ha sido puesta a prueba y has demostrado ser capaz de proteger a tu señor y alejar al demonio que le atormentaba cada noche. Considérate desde ahora mismo integrante de la guardia real, con plenos derechos, y comandante de varias escuadras que serán puestas bajo tus órdenes. Creo en todo lo que dices y estoy de acuerdo en que hay que dar cacería cuanto antes a esa bestia con forma de gato que dices haber visto. Tienes mi permiso, y todos los hombres que necesites quedaran bajo tu mando para encontrar y sacar al demonio de su escondrijo. Aunque sospecho que esto causara gran aflicción a mi señor Tsunashige ya que Toyomi ha sido su consorte predilecta, la muchacha ha sabido agradarle íntimamente con placeres que mi señor ha disfrutado grandemente, sin embargo veré la manera de convencerle y hacerle entrar en razón…


—En las noches la he seguido consejero, y se bien que se esconde en una madriguera en el bosque, ha cavado una apestosa guarida en donde el olor a carne putrefacta me hace sospechar que debe esconder cadáveres de los que se sacia al no poder tomar la sangre de nuestro príncipe. Ahora que es de día se halla escondida en una de las ultimas habitaciones, al anochecer iré a verla como si no hubiese ningún problema y trataré de matarla, pero en caso de que trate de escapar apostare hombres afuera para que esperen allí y apenas le vean ataquen con lanzas y sables.


. . .


Habiendo acordado este plan, Komori fue al anochecer a la habitación que servía de guarida a Toyomi, fingiendo haber sido enviado con un mensaje del principe. Cuando fue anunciado, la mujer le recibió y pregunto:


—¿Qué mensaje me has traído de mi señor?


—¡Oh! Nada en particular, señora. —He sido encomendado a entregarle una carta para que usted la lea en mi presencia y de respuesta a la misma… Mientras así le decía el Samurai, se acerco cautelosamente, simulando buscar la susodicha carta, cuando estuvo lo bastante cerca desenvaino su sable corto y rápidamente intento clavárselo en el corazón al demonio con forma de mujer.


Pero, saltando hacia atrás, la mujer agarró una alabarda y mirando ferozmente a Komori, dijo:


—¿Cómo te atreves a comportarte así con una de las damas de tu señor soldado? ¡Haré que te despidan! e intentó golpearlo con la alabarda demostrando una pasmosa fuerza y velocidad. Komori Hanzaemon luchó desesperadamente con sus sables, y el demoniaco ser al ver que no era rival para el diestro espadachín, tiró la alabarda y de una hermosa mujer se transformó repentinamente en un horripilante gato gigante que chillando y saltando a los lados de la habitación luego escapo por el techo.

Isahaya Buzen y sus hombres que estaban afuera atacaron con lanzas y espadas al furioso gato hiriéndolo repetidas veces en ambos costados, patas, y cabeza, la bestia se defendió con garras y dientes mientras sangraba profusamente, pero viéndose superada y rodeada por un creciente número de decididos samuráis, finalmente logro romper el cerco humano que le rodeaba y azuzaba con lanzas y sables para finalmente escapar maullando rabiosamente de dolor y frustración. Algunos de los soldados sufrieron heridas debido a los iracundos zarpazos del gato, pero sus cascos y armaduras evitaron que ninguno recibiese heridas mortales y se había logrado el gato mostrase su verdadera y grotesca forma. Ya nadie tenía dudas sobre la naturaleza de la amenaza con que se estaban enfrentando.


. . .


Fue así como el demoniaco y gigantesco gato huyó a las montañas e hizo muchas fechorías entre las pobres gentes de las aldeas circundantes, durante semanas se desato una verdadera carnicería que cobro las vidas de muchos inocentes. Cada día aparecían en parajes y caminos cabezas arrancadas de sus cuerpos asi como cadáveres devorados y en putrefacción que amenazaban con provocar una epidemia en toda la provincia, niños, mujeres, y hombres caían sin remedio víctimas de la sangrienta venganza que el diabólico gato vampiro había desatado. Los que lograban escapar vivos contaban traumatizados sobre los extraños poderes e insaciable voracidad que tenía el gato cambiante escapado de la casa Nabeshima.

Pronto, una fuerza de ataque con decenas de Samuráis salió en decidida misión de persecución y cacería, comandados por Komori Hanzaemon, hasta que lograron tender la emboscada perfecta que finalmente acabo con la existencia del horrendo monstruo.


. . .


Extraños y perturbadores sucesos acontecieron durante aquellos días de tenaz persecución. Pero esa es otra historia en la que una vez más el temerario Samurai hizo gala de su inteligencia y valentía.


. . .


Finalmente el príncipe Tsunashige de Hizen, heredero de la gran y poderosa familia Nabeshima, sanó por completo de la extraña y maléfica enfermedad, haciendo del joven guerrero un hombre inmensamente rico además de ser reconocido como honorable comandante y leal guerreros en aquellos feudos. La leyenda de Komori Hanzaemon permanecería a lo largo de muchos siglos como el valiente guerrero que logro asesinar al infame gato vampiro de Nabeshima.

15. Dezember 2020 16:08:28 4 Bericht Einbetten Follow einer Story
5
Das Ende

Über den Autor

Alfonso Sánchez [Memorias perdidas del futuro] ...

Kommentiere etwas

Post!
Mael Sánchez Mael Sánchez
¡Hola! Esta adaptación basada en el cuento "Nabeshima Kaibyoden" es extraordinaria, excelentemente narrada y con un esmerado respeto a la cultura japonesa, el contexto histórico y los matices propios para mantener en vilo al lector hasta llegar a la antesala del inevitable desenlace. "Magnifico" me gusto mucho ¡Felicitaciones!
December 17, 2020, 00:59

  • Alfonso Sánchez Alfonso Sánchez
    ¡Gracias! Si, la verdad es que trate de mantener todo lo relativo a contexto histórico y cultural del Japón medieval lo más coherente posible, la combinación de realismo histórico y realismo mágico va muy bien con este genero de cuentos folclóricos japoneses en los que lo paranormal y lo cotidiano de la época se entremezclan. ^_^ ! December 17, 2020, 03:58
ASHLEYCOLT 777 ASHLEYCOLT 777
Hola, Alfonso, un gran cuento y una excelente narración sobre la lealtad, y el honor de los samurái. Komori Hanzaemon me encanto el personaje, sería genial si alguna vez escribes alguna novela sobre esta temática, Saludos.
December 16, 2020, 02:39

  • Alfonso Sánchez Alfonso Sánchez
    !Hola Ashleycolt! Me alegra que te haya gustado. Este cuento es una versión modernizada que escribí en base a una conocida leyenda folclórica japonesa incorporándole algunos elementos de horror y realismo mágico aunque parte de la trama está basada en hechos reales que involucraban al clan Nabeshima, una familia que aun existe en isla Kyushu, también el Samurai Komori Hanzaemon existió... Todo lo que el Japón representa, el japón del pasado y el del futuro, es uno de mis temas favoritos desde niño y siempre encontraras en mis historias parte de esa influencia. Aunque no estoy seguro si escriba alguna otra historia con el aguerrido Komori, si escribiré mas relatos inspirados en esta increíble cultura. ¡Gracias! p.d.: Ya voy corriendo a leer el nuevo capitulo de "Insanity Wars", veremos que se trae entre manos la "Reina Madre"... °_°..! December 16, 2020, 12:10
~

Verwandte Stories