angelicagriffin Angélica Griffin

"El pasado siempre regresa". Morgan tiene pesadillas con hombres mitad bestia que la persiguen. Pero antes de despertar, siempre la salva el mismo joven. Rhys Armani, el chico de sus sueños. O mejor dicho, de sus pesadillas. Portada provisoria. Todo lo que se publique en esta página es solo un borrador. A futuro la novela podría ser corregida y sufrir varios cambios.


Fantasy Alles öffentlich.

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Sueños de amor y muerte

— ¿Qué quieren de mí? —Se preguntó Morgan mientras corría por el bosque.

A lo lejos, en un claro, alcanzaba a divisar un enorme roble solitario retorciendo sus ramas hacia el cielo. Múltiples rayos lo golpeaban de forma brutal, formando un campo de fuerza a su alrededor.

A Morgan le costaba desplazarse entre los helechos. La falda de su vestido se enredaba entre los arbustos y la hacía tropezar. El viento helado azotaba su cabello rojo con furia, impidiéndole ver con claridad el sendero hacia el Roble. La única luz cercana provenía de entre las copas de los árboles, formando retorcidas sombras que se cernían sobre ella.

— ¿Cómo les digo que no soy esa mujer? ¿Cómo les hablo sin que me hagan pedazos?

Se detuvo jadeante y sintió el crepitar de unas ramas. Se volvió exaltada. A lo lejos, pudo vislumbrar una figura enorme que parecía ser un animal. La parte superior de la sombra se parecía mucho a la cabeza de un lobo, sin embargo, caminaba por el bosque como si fuese un humano con piernas cortas y algo separadas. De sus manos sobresalían enormes garras.

— ¿Qué quieres de mí? — Preguntó hacia la criatura —. ¿Por qué me persigues?

Aquel adefesio gruñó.

— Él, viene con la tormenta.

— ¿Quién? ¿Quién viene?

El sonido estridente de un rayo asustó a la criatura. Se agazapó.

— Ya viene.

<< ¿Qué demonios estás diciendo?>>?

El animal levantó la cabeza, emitiendo un aullido largo y estridente. Morgan se cubrió los oídos con fuerza mientras el viento se volvía más violento. Miles de sombras con la misma forma bestial fueron desprendiéndose de los troncos de los árboles. Gruñian enfurecidas. Susurraban palabras ininteligibles.

Morgan se tomó las faldas y se echó a correr. Intentaba avanzar entre las ramas y troncos de árboles caídos. Montículos de hojas otoñales crujían bajo sus pisadas. Miraba hacia atrás. Intentaba ver a las criaturas que querían alcanzarla. Era como si el tiempo se hubiese detenido y el trayecto hacia la salida del bosque nunca llegara. Como si corriera estáticamente en el mismo lugar.

Pisó en falso, cayendo en un terreno saturado de agua. Extendió las manos entre la espesa vegetación intentando flotar. Pero sus ropajes se enredaban con la porquería acuática. Sintió arcadas.

Soltó un chillido. Las criaturas se habrían paso a través del pantano. Intentó mover las piernas bajo la espesura, pero no lograba moverse ni un centímetro. Pronto, las bestias le dieron alcance. Comenzaron a rasgar sus vestiduras. Sentía un hedor a perro mojado y el tacto de cabello áspero entre sus manos. Se mareó con el intenso dolor de las garras incrustándose en su piel. Morgan daba manotazos y empujones intentando apartarlas, pero eran demasiado fuertes.

Observó el roble. Tenía que llegar al roble, pero el árbol cada vez se veía más lejano.

Una de las criaturas rugió y se desplomó entre el musgo. Tenía una flecha incrustada en el pecho. Intentaba quitársela desesperado mientras se hundía. Morgan levantó la vista, y el árbol había desaparecido. En su lugar, vio a un encapuchado con un arco envuelto en extrañas corrientes de luz azul.

La chica intentó desprenderse y mover las piernas con fuerza para llegar a la orilla. Podía ver al muchacho que intentaba ayudarla. Solo tenía que agarrarse a algún tronco para impulsarse hacia la orilla.

Usó a uno de los cadáveres como trampolín e incrustó las uñas al borde del suelo arcilloso. Resbaló, arrastrando consigo varias ramas y hojas sueltas. El muchacho le tendió la mano para ayudarla a levantarse antes de volver a hundirse bajo la espesura.

Alarmados, se quedaron viendo fijamente por unos minutos. El joven la sujetó con fuerza del brazo para levantarla. Morgan aun seguia cuvierta de agua desde la cintura para abajo y jadeaba. Entumida. El encapuchado curvó el lado izquierdo de sus labios, regalándole media sonrisa. Por un segundo, Morgan se sintió a salvo y sonrió.

Un mechón de cabello castaño se escapó de la capucha del extraño, cubriendo aquella mirada azulada. Morgan lo apartó con delicadeza. El simple roce de su piel la hizo estremecer. El encapuchado volvió a sonreír y le propinó un fugaz beso en los labios. El tiempo se detuvo por un instante.

Morgan sentía arder sus mejillas. Parpadeó varias veces sin poder creer lo que había pasado. Levantó el rostro hacia él, queriendo devolverle el beso. En su lugar, la chica soltó un grito desgarrador. Las garras de una de las bestias se habían incrustado en su vientre. Morgan se retorció de dolor. El chico abrió mucho los ojos, dándole una pequeña descarga eléctrica en el brazo.

Morgan gritó tan fuerte que su garganta quemaba.

— Señorita Parrish.

Morgan levantó la cabeza y miró a su alrededor sobresaltada. Estaba sentada en medio de un salón gris con ventanales. Un montón de adolescentes bobos se reía de ella.

Se tocó el cuerpo en donde le había arañado la criatura. Suspiro aliviado al comprobar que estaba sana. El brazo le ardía, justo en donde el chico la había sujetado. Tuvo que secarse una lágrima que recorría su mejilla. Observó sus manos. Estaban embarradas. << ¿Qué?>>.

Su compañera de pupitre le dio un codazo.

— ¿Qué diablos te pasa, Morgan?

La chica negó con la cabeza intentando comprender qué había ocurrido. El sueño parecía real. Pestañeó un par de veces para enfocar la vista, pero solo veía luces nubladas. Como si usara lentes empañados. Se limpió las manos en sus jeans negros y luego se refregó los ojos con fuerza.

— Den la bienvenida a su nuevo compañero. ¿Cómo dices que es tu nombre, cariño?

Había algo en el aire. Un zumbido irrumpiendo en los oídos de Morgan. “Corriente”. Después de un rato, aquel sonido irritante comenzó a formar palabras. La joven comenzó a respirar entrecortadamente. Golpeaba el borde de la mesa con los dedos y estiraba las piernas hasta que se acalambraron. Intentaba detener la incomodidad que sentía en todo el cuerpo.

<<Zsiga>> <<Armani>> << Gyám>> << Férjek>>.

<< ¿Qué? ¿Qué mierda...>>?

— ¿Fer...qué? -Susurró, lo suficientemente alto como para que su compañera le propinara otro codazo – Auch.

— ¡Señorita Parrish! ¿Sería tan amable de cerrar la boca? Comprendo por lo que está pasando, pero no es motivo...

<<No entiende nada, vieja bruja>> — Agarró con fuerza el borde de la mesa, clavando las uñas en la madera. Apretó los dientes.

Sabía que la profesora le estaba hablando, pero no podía oír nada. Solo esas extrañas palabras aulladas. <<Armani>>.

Entonces, lo vio. Había un muchacho frente a ella que la estaba mirando fijamente. Una extraña corriente azulada rodeaba su cuerpo. Por poco le da un infarto cuando se topó con sus enormes ojos azul eléctrico.

25. Mai 2020 01:13:25 2 Bericht Einbetten Follow einer Story
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Malia 666 Malia 666
Está muy buena. Actualiza 😍😍
May 28, 2020, 01:51

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