ivanselbor Iván Selbor

«La balsa al principio era cuadrada, pero después fue redonda. Ya ni sabía lo que veía el náufrago, que tenía la única ventaja de poder verlo todo».


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#sueños #amor #reflexion #cuento
Kurzgeschichte
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Donde los naufragios

La balsa al principio era cuadrada, pero después fue redonda. Ya ni sabía lo que veía el náufrago, que tenía la única ventaja de poder verlo todo. Adelante, a los costados y atrás estaba el mar. Se sentía como en una bola de cristal, esas que uno se lleva de recuerdo de una tienda de un lugar al que no se vuelve jamás. Y ahí estaba él, incrustado en el medio, preguntándose al igual que quien la compra cómo lo habrían puesto allí.

Para su sorpresa no tenía ni hambre ni sed, insólito de haber pasado tanto tiempo en la balsa. Lo único que hacía era pensar. En la vida antes del mar, en los recuerdos, las personas, los asombros, y cada una de las cosas las veía representadas, tangibles, en el reflejo del agua. A veces, levantaba la vista para buscar la borrosa línea del horizonte, casi imposible de definir así como las horas y sus coordenadas en el universo. Donde fuera que estuviese, no podía estar más solo.

Antes de verlo venir se lo imaginó. Apareció por aquel lado, justo adonde miraba desde que arrancó la odisea. Era el barco más grande que existió, y venía directo a él. Pasó poco tiempo para ver que en la proa estaban las personas en las que había pensado y encontrado ahí, en el reflejo del agua. Venían también todos sus recuerdos: estaba él de niño, con sus juguetes. Estaba de todas las edades; él y él, juntos, yendo al rescate de su soledad. Y el barco cada vez se hacía más grande, aparecían más gentes y recuerdos, gentes que aún no conocía, pero que en algún momento serían su vida entera. Venía el sol detrás, en popa, que iluminaba distinto.

Poco más iba a durar este momento. Otra verdad inexorable como la llegada del barco, era que no iba a poder subir, porque él ya no era el de la balsa, sino todo lo que estaba arriba. Así de rápido fue que una ola surgió a pocos metros y se elevó muchos y se volvió del tamaño del cielo y el náufrago ya no vio más que la sábana azul que lo envolvía, como el mar azul. El sol glorioso que supo acompañarlo se convirtió en el despreciable símbolo de responsabilidad de todas las mañanas. Segundos pasarían para que su historia no tenga dueño ni quien la reclame, y quede para siempre donde los naufragios.

Hay cosas que son como las palabras de la pitonisa, la borra del café, las líneas de la mano, las lágrimas de un viejo. Son oráculos comprendidos cuando ya no se los busca comprender. El sueño de esta noche, que pareció no significarte nada.

23. Mai 2020 02:05:09 2 Bericht Einbetten Follow einer Story
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Das Ende

Über den Autor

Iván Selbor Escribo un cuento cada tanto, mientras pienso en otra cosa.

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Riz Rhymer Riz Rhymer
¿Hace falta que te diga qué tan bien hecha está esta obra? Porque si hace falta, te lo digo: ¡Está estupendo!
May 23, 2020, 13:36

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